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	<title>Conflicto Social archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<title>Conflicto Social archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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		<title>Escenarios naturales del conflicto armado en Colombia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jan 2014 21:17:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto Social]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Posconflicto]]></category>
		<category><![CDATA[turismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Poco se ha discutido en el paÃ­s del papel preponderante de los parques naturales en el conflicto armado, que suma ya mÃ¡s de 50 aÃ±os. Ha habido disertaciones e investigaciones, desde el modo de operaciÃ³n de los grupos guerrilleros hasta las tÃ©cnicas utilizadas para neutralizar a sus enemigos, pasando por mÃ©todos de tortura.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span id="more-190"></span></p>
<p style="text-align: justify;">TambiÃ©n se han generado mapas de zonas rojas, es decir zonas donde se desarrollan las hostilidades de los actores armados, pero los parques y como estos afectan el conflicto estÃ¡n fuera de la discusiÃ³n. Las Ã¡reas de conservaciÃ³n y de manera especial los parques naturales, a pesar de no ser aÃ±adidos como una variable importante dentro del conflicto siempre han estado presentes a travÃ©s de hechos importantes, es asÃ­ que muchos de los secuestrados, entre ellos Ingrid Betancourt, vivieron su secuestro en el parque nacional CaÃ±o Cristales. En la Sierra Nevada de Santa Marta estuvieron secuestrados por el ELN, mÃ¡s de cien dÃ­as, ocho extranjeros que hacÃ­an turismo: â€œLa Sierra Nevada saltÃ³ a la fama, no por la maravilla arqueolÃ³gica que representa que un paÃ­s conserve una Ciudad Perdida anclada en la mitad de la selva, sino porque ocho extranjeros estuvieron 101 dÃ­as secuestrados por el ELN cuando intentaron conocerlaâ€ (Revista semana. Los parques de las balas a la paz. 21 de Septiembre de 2013). Lo mismo sucede con territorios indÃ­genas que fueron disputados por paramilitares y guerrilla, y fueron declarados por la Unesco como reservas de la biosfera.</p>
<p>Lo anterior demuestra que gran parte los escenarios del conflicto en Colombia son zonas de reserva de interÃ©s general para la naciÃ³n. SegÃºn la sentencia C 587 de 2002, ley aprobatoria del tratado de Ginebra, se consideran a las parques naturales como bienes que deben estar al margen del conflicto y por tanto deben considerarse dentro de este para el caso colombiano, cualquier negociaciÃ³n referente al conflicto debe incluir a los parques y zonas de conservaciÃ³n. La consideraciÃ³n trasciende a los argumentos ecologistas, pues se verÃ­an los parques como entidades estÃ¡ticas, y serÃ­a un error. Ya hemos mencionados en otros artÃ­culos como los territorios de conservaciÃ³n son entidades dinÃ¡micas que interactÃºan con las comunidades, los gobiernos y demÃ¡s entidades locales. Un conflicto como el nuestro y la complejidad que comprende demanda respuestas del mismo nivel, de lo contrario la reincidencia serÃ­a una debilidad manifiesta.</p>
<p>SegÃºn la Unidad de Parques Naturales de Colombia, en los parques hay aproximadamente 37700 indÃ­genas, 47400 campesinos y 4800 afrodescendientes, sin contar el nÃºmero de guerrilleros que habitan o transitan por los diferentes territorios, es asÃ­ que los parques son parte de la problemÃ¡tica social del conflicto armado, al interior de ellos se desarrolla extracciÃ³n ilegal de coltÃ¡n, existen cultivos ilÃ­citos y se encuentran las bases militares de diferentes grupos guerrilleros. La firma de un proceso de paz solo dejarÃ­a a un lado las bases militares de las FARC, el problema social continuarÃ­a. Se necesita una respuesta integral para un conflicto que no solo ha acabado con poblaciones enteras, sino que ha destruido ecosistemas afectando la sostenibilidad alimentaria de las familias que viven dentro de las reservas, y que tan pronto exista algÃºn acuerdo continuarÃ¡n en el abandono bajo el cual han vivido, para este caso el remedio podrÃ­a ser mÃ¡s peligroso que la enfermedad. De hecho el conflicto ha aislado regiones completas que se han mantenido fuera de los alcances del crecimiento agropecuario, protegiendo especies endÃ©micas: Al contrario de lo que muchos puedan creer, Colombia es respetada en el mundo por ser uno de los paÃ­ses que mÃ¡s ha preservado la naturaleza. Pero mÃ¡s sorprendente aÃºn es que esa buena noticia se da porque el conflicto se ha encargado de mantener a raya a ciertos depredadores. â€œAunque suene cÃ­nicoâ€, explica Frederic MassÃ©, profesor de la Universidad Externado, â€œla guerra ha permitido que muchos ecosistemas permanezcan intactosâ€. (Revista Semana. Septiembre).</p>
<p>Finalmente es necesario discutir el papel que puede tener la perspectiva de la conservaciÃ³n al interior del complejo panorama social colombiano. En Colombia existe una contradicciÃ³n entre la jurisprudencia respecto a la conservaciÃ³n, que aun tiene una visiÃ³n ecologista y de aislamiento, mientras los objetivos de unidades como la Parques Naturales de Colombia buscan la sostenibilidad y el apoyo a las comunidades. Esa contradicciÃ³n puede desatar problemas tan graves como los del conflicto. Ya sucediÃ³ algo parecido en el Parque nacional KatÃ­os donde una poblaciÃ³n indÃ­gena fue desplazada para convertir el territorio en parque natural, sin tener todas las garantÃ­as y vulnerÃ¡ndole su derecho ancestral a las tierras (Andrade, German. El fin de la frontera. 2009). Ahora poblaciones del ChocÃ³ son renuentes a desplazarse con el mismo fin, y todo porque la legislaciÃ³n colombiana ve la conservaciÃ³n como regiones aisladas. La problemÃ¡tica de continuar con esta visiÃ³n no solo son las comunidades locales afectadas. Percibir regiones especÃ­ficas como sitios exclusivos de conservaciÃ³n a cargo de entidades especializadas envÃ­a un mensaje a la sociedad de que lo demÃ¡s puede ser acaparado y explotado, alejÃ¡ndose cada vez mÃ¡s de la verdadera definiciÃ³n de la conservaciÃ³n como un convenio social donde viven humanos y naturaleza.</p>
<p>Una soluciÃ³n en un documento es sino el comienzo de un proceso de paz, los afectados demandarÃ¡n justicia y la retribuciÃ³n por las consecuencias vividas, pero al igual que los muertos que no podrÃ¡ devolver el proceso de paz, eco-regiones completas ya han sido devastadas por la guerra y los cultivos ilÃ­citos y ya no hacen parte de la riqueza natural del paÃ­s. Aquellas que por suerte se han mantenido deben ser protegidas de lo contrario el abandono y la necesidad podrÃ­an en manos de depredadores oportunistas.</p>
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		<title>La propiedad colectiva y el mito de la riqueza</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/la-propiedad-colectiva-y-el-mito-de-la-riqueza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jan 2014 21:14:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto Social]]></category>
		<category><![CDATA[Posconflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Territorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una de las formas de organizaciÃ³n territorial mÃ¡s innovadora, inspirada en la organizaciÃ³n colonial espaÃ±ola de resguardos indÃ­genas, y que reconociÃ³ la constituciÃ³n de 1991, es la de propiedad colectiva de las comunidades.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;">Desde hace varios aÃ±os el Estado ha entregado a las comunidades negras e indÃ­genas mÃ¡s de cinco millones de hectÃ¡reas (Propiedad colectiva en Colombia. Incoder 2008) bajo el modelo de propiedad colectiva. Para poder ser acreedores de los tÃ­tulos se tienen en cuenta variables histÃ³ricas, sociales, econÃ³micas y ambientales. Si se cumple con los requerimientos la comunidad establece un consejo que es el encargado de administrar y velar por el territorio.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;">El Ã©xito del modelo, entendido como la mejora en las condiciones socioeconÃ³micas de las poblaciones, deja mucho que desear. Los Ãºltimos gobiernos han mostrado con cierta satisfacciÃ³n el alcance de este modelo, por la cantidad de tierras entregadas a los concejos. La realidad ha demostrado que lo que estÃ¡ generando la entrega de propiedades colectivas es el abandono del Estado y la captura de los concejos por parte de intereses privados, muchas veces en detrimento de las comunidades:</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;">Colombia es un paÃ­s con permanentes procesos de despojo de tierras y territorios a campesinos, indÃ­genas y afro descendientes, que han marcado su historia, y que explican en parte la precaria democratizaciÃ³n de la tenencia de la tierra, que es un lastre nacional que llega al siglo XXI. AsÃ­ sigue estando vigente la frase escrita por un intelectual liberal colombiano en el siglo XIX, Manuel Murillo Toro, en la que seÃ±alaba que: â€œes la constituciÃ³n de la propiedad la que determina el carÃ¡cter polÃ­tico de la naciÃ³nâ€, es decir, su identidad como sociedad. (Ferro, Juan Guillermo. TobÃ³n, Gabriel. AutonomÃ­as territoriales. 2012. 43)</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;">Las presiones que afronta la propiedad colectiva, exigen un conjunto de polÃ­ticas consistentes. La primera amenaza, que ya genera consecuencias negativas sobre las comunidades, es el abandono histÃ³rico del Estado hacia las minorÃ­as especialmente indÃ­genas y comunidades afro. Sus territorios estÃ¡n siendo depredados por la propiedad privada, es asÃ­ que el territorio que abarcaba Palenque segÃºn tÃ­tulos coloniales era de 260 mil hectÃ¡reas y los tÃ­tulos de propiedad colectiva entregados por el gobierno en el 2008 son de 2000 hectÃ¡reas (Vargas, NicolÃ¡s. ProtecciÃ³n territorial y ambiental palenquera.2012. 18). Las presiones poblacionales son otra de las amenazas de estos territorios. Una de las variables para otorgar los tÃ­tulos es la poblaciÃ³n del territorio, sin embargo hay territorios que a pesar de los bajos niveles de la poblaciÃ³n pertenecen por herencia histÃ³rica a sus comunidades. AsÃ­ mismo las condiciones de pobreza extrema, la falta de infraestructura y la presencia de grupos al margen de la ley, que estÃ¡n enlistando a los niÃ±os, hacen que familias enteras abandonen los territorios generando esto que grupos armados o grandes terratenientes se adueÃ±en de los territorios. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;">La mayorÃ­a de las comunidades con tradiciones arraigadas de producciÃ³n artesanal utilizaban la mano de obra de las familias, el modelo ha debido cambiar ya que los hijos van a estudiar y luego se van a las grandes ciudades a buscar mejores oportunidades, porque la tierra ya no da para vivir bien, y es insostenible para las familias pagar jornales. Gran parte de su producciÃ³n era posible gracias a los prÃ©stamos de la Caja Agraria. Sin embargo, despuÃ©s de la reforma agraria que tuvo lugar durante la dÃ©cada del setenta los prÃ©stamos empezaron a ser mÃ¡s difÃ­ciles. (Ferro, Juan Guillermoâ€¦2012) Lo anterior confirma que sin polÃ­ticas consecuentes la asignaciÃ³n de tierras no genera bienestar para las comunidades.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;">Las condiciones de pobreza generan problemas sociales, la drogadicciÃ³n, y la inseguridad se vuelven comunes en los territorios y el desespero por la subsistencia vuelve a las comunidades y especialmente a sus concejos objetivos vulnerables. Es asÃ­ que las comunidades indÃ­genas WayÃºs han accedido a subarrendar su territorio a multinacionales mineras donde hay una retribuciÃ³n econÃ³mica pero al largo plazo la comunidad solo le quedarÃ¡ un territorio estÃ©ril. En el ChocÃ³ los concejos estÃ¡n vendiendo las maderas de sus bosques para poder sostener a la comunidad y en palenque los concejos han accedido a que se construyan hoteles en sus territorios. El comÃºn denominador es que las comunidades no estÃ¡n involucradas y solo se estÃ¡n explotando sus recursos, todo bajo el argumento de que estÃ¡n mejor que antes. Un territorio sin proyectos productivos es igual a un territorio baldÃ­o, otorgar tierras no puede ser el objetivo, de lo contrario la concentraciÃ³n de la tierra en tÃ©rminos reales continuarÃ¡ estando en manos de unos pocos. De hecho en el pacÃ­fico adueÃ±arse de la tierra y pagar la indemnizaciÃ³n es mÃ¡s econÃ³mico que buscar otras tierras por lo que los gamonales pagan con comida o ropa a las comunidades (Cartilla de etnoterritorios. ProtecciÃ³n ambiental palenquera. 2008. 12)</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;">Ahora el reto es aÃºn mayor, no solo se reclaman tierras, sino que hay una explotaciÃ³n indebida de estas, junto con problemas sociales al interior de los territorios, que van llegando bajo la figura de desplazamiento a las ciudades capitales. Los escenarios del conflicto suelen ser los territorios de estas comunidades, que bajo el argumento de subsistencia dan sus tierras al mejor postor. No bastan los tÃ­tulos de propiedad colectiva, estos no dan bienestar social, la tenencia de tierras en comunidades pobres no es sinÃ³nimo de riqueza, mientras no existan polÃ­ticas de desarrollo productivo al interior de estas tierras la situaciÃ³n no va a cambiar y lo que mÃ¡s debe preocuparnos es que esta polÃ­ticas no existen todavÃ­a. Â¿Se deberÃ­a afirmar con orgullo que cada vez mÃ¡s comunidades tienen propiedad sobre la tierra?</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/la-propiedad-colectiva-y-el-mito-de-la-riqueza/">La propiedad colectiva y el mito de la riqueza</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
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