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	<title>Politica archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<description>AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</description>
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	<title>Politica archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<item>
		<title>Reforma Rural integral, la luz en el tÃºnel del campo colombiano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Apr 2017 00:23:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
		<category><![CDATA[reforma rural integral]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En los artÃ­culos previamente escritos, intentÃ© entender de manera directa cÃ³mo son las realidades que se viven en el campo. Son tres las grandes conclusiones a las que lleguÃ©.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/reforma-rural-integral-la-luz-en-el-tunel-del-campo-colombiano/">Reforma Rural integral, la luz en el tÃºnel del campo colombiano</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En primer lugar, son persistentes los problemas de acceso a tecnologÃ­a, seguridad laboral, salud y educaciÃ³n en el campo. A raÃ­z de esto, lleguÃ© a la segunda conclusiÃ³n y es que no se ha logrado integrar las diferentes dinÃ¡micas econÃ³micas, sociales y culturales del campo con los modelos de desarrollo aplicados. Por lo cual la Ãºltima y gran conclusiÃ³n es que no hemos logrado, como sociedad, un desarrollo rural equitativo.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien, estas tres conclusiones permiten tener el panorama inicial respecto a la situaciÃ³n y desempeÃ±o del campo. Como bien lo sabemos, nos encontramos en el punto de partida hacia la construcciÃ³n de paz. Bajo esta premisa creo es el momento de plantearse la siguiente pregunta: Â¿QuÃ© fue lo que se acordÃ³ entre el Gobierno y las FARC-EP, para lograr saldar esa deuda histÃ³rica que tenemos con el campo? Creo que es una pregunta que muchos nos hemos hecho, y la cual intentarÃ© dar respuesta a partir del â€œAcuerdo final para la terminaciÃ³n del conflicto y la construcciÃ³n de una paz estable y duraderaâ€, texto donde se suscriben los acuerdos a los cuales llegaron las partes.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas son las opiniones y los debates que resultan de este Acuerdo. Traigo a la discusiÃ³n dos elementos que me llamaron la atenciÃ³n despuÃ©s de la lectura de Ã©ste. En primer lugar, considero que el texto intenta generar un gran acuerdo nacional a travÃ©s del reconocimiento de los resultados del plebiscito, como base para la creaciÃ³n de las condiciones de una paz estable y duradera. Lo cual nos lleva a el segundo elemento; se deja claro que el Acuerdo busca el reconocimiento de toda la sociedad colombiana como actores del proceso de construcciÃ³n de paz, donde desde un principio se propone como eje fundamental la participaciÃ³n ciudadana colectiva, como herramienta para la construcciÃ³n de la anhelada paz estable y duradera. Teniendo en cuenta estas premisas, el Acuerdo nos recuerda dos artÃ­culos de la ConstituciÃ³n PolÃ­tica Colombiana, que sustentan lo anteriormente mencionado:</p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>ArtÃ­culo 22.</em></strong><em> La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> <strong>ArtÃ­culo 95.</strong> [â€¦]. El ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta ConstituciÃ³n<strong> implica responsabilidades</strong>. Toda persona estÃ¡ obligada a cumplir la ConstituciÃ³n y las leyes. <strong>Son deberes de la persona y del ciudadano:</strong> [â€¦]</em></p>
<ol start="5">
<li style="text-align: left;"><strong><em> Participar en la vida polÃ­tica, cÃ­vica y comunitaria del paÃ­s</em></strong></li>
<li style="text-align: left;"><strong><em> Propender al logro y mantenimiento de la paz; </em></strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Pues si, como lo pueden ver, constitucionalmente tenemos derecho a la paz, pero mÃ¡s allÃ¡ de eso, tenemos el deber, sÃ­, el deber, de construir en sociedad esta paz. Ahora bien, volviendo a nuestra pregunta, quiero resaltar que el primer punto que exalta este Acuerdo gira en torno al establecimiento de una Reforma Rural Integral (RRI), en donde ambas partes establecen varios propÃ³sitos. Por un lado, el Gobierno plantea que el principal propÃ³sito es â€œcambiar condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorioâ€ (Gobierno Nacional. FARC-EP, 2016) . Mientras que las FARC-EP plantean como propÃ³sito â€œsolucionar causas histÃ³ricas del conflictoâ€ como lo son el atraso rural, la propiedad sobre la tierra y su concentraciÃ³n, al igual que las causas de la exclusiÃ³n del campesinado. Todo encaminado a cerrar las brechas urbano rurales, a fin de mejorar condiciones de vida de la poblaciÃ³n rural.</p>
<p style="text-align: justify;">En el texto se plantea que la â€œtransformaciÃ³n estructuralâ€ gira entorno a cuatro ejes fundamentales. En el momento en que se logren sobrellevar estos retos estructurales, se lograrÃ¡ alcanzar un estado de desarrollo rural integral. Los cuatro ejes fundamentales, se pueden plantear en tÃ©rminos de retos, para los cuales el Acuerdo plantea una serie de medidas urgentes. El cuadro enseguida presentado presenta los respectivos retos y las correspondientes medidas:</p>
<p><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-04-21-a-las-2.10.05-p.m.-e1492801932955.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4880" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-04-21-a-las-2.10.05-p.m.-e1492801932955.png" alt="Captura de pantalla 2017-04-21 a las 2.10.05 p.m." width="450" height="365" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">La importancia de Reforma Rural Integral estÃ¡ soportada en los resultados del censo nacional agropecuario, del cual quiero resaltar tres indicadores que dan fe de las metas y de la necesidad de la aplicaciÃ³n de las medidas anteriormente mencionadas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-38-e1492802128717.png"><img decoding="async" class="size-full wp-image-4881 alignnone" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-38-e1492802128717.png" alt="Imagen 3" width="500" height="299" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">El primer indicador gira entorno a la tenencia de la tierra. Como se puede observar en el grÃ¡fico 1, â€œel 70,4% de las UPA tiene menos de 5 hectÃ¡reas y ocupa el 2,0% del Ã¡rea rural dispersa censada; mientras que el 0,2% de las UPA tiene 1.000 hectÃ¡reas o mÃ¡s y ocupa el 73,8% del Ã¡rea rural dispersa censada.â€. (DANE, 2016)Por lo cual se puede evidenciar la fuerte concentraciÃ³n de la tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">El segundo indicador, presenta la situaciÃ³n en cuanto a infraestructura agrÃ­cola, donde el panorama es desalentador. Solamente el 16,4% de los censados, respondieron que tienen efectivamente acceso a maquinaria. (grÃ¡fico 2). El Ãºltimo indicador que quiero mencionar, estÃ¡ relacionado con la asistencia tÃ©cnica. Donde se puede observar que el 83.5% de las UPA censadasno cuenta con asistencia tÃ©cnica. (grÃ¡fico 3)</p>
<p style="text-align: justify;"> <a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-04-21-a-las-2.10.34-p.m.-e1492802395325.png"><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4882" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-04-21-a-las-2.10.34-p.m.-e1492802395325.png" alt="Captura de pantalla 2017-04-21 a las 2.10.34 p.m." width="500" height="110" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Como se podrÃ¡n dar cuenta, el Acuerdo parte de una realidad innegable, y plantea los retos para resolver estas problemÃ¡ticas. Algunos dirÃ¡n que estas apuestas son muy visionarias. Pero son justamente las ideas visionarias que han logrado los avances mÃ¡s importantes de la humanidad. Tenemos que ver el Acuerdo como la excusa paraâ€ abrir otro capÃ­tulo en la historia del paÃ­sâ€. Establecer metas, como un paralelo de la misiÃ³n y visiÃ³n en las organizaciones que son necesarias para asÃ­ saber, quÃ© queremos y dÃ³nde queremos estar como sociedad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>BibliografÃ­a</strong></h3>
<p>DANE. (2016). <em>Tercer censo nacional Agropecuario. Hay campo para todos.</em></p>
<p>Gobierno Nacional. FARC-EP. (2016). <em>ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÃ“N DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÃ“N DE UNA PAZ .</em> BogotÃ¡.</p>
<p><a href="http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/Documents/informes-especiales/abc-del-proceso-de-paz/politica-de-desarrollo-agrario-integral.html" target="_blank" rel="noopener">http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/Documents/informes-especiales/abc-del-proceso-de-paz/politica-de-desarrollo-agrario-integral.html</a></p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZHLvVIT_FAU" target="_blank" rel="noopener">https://www.youtube.com/watch?v=ZHLvVIT_FAU</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Cannabis medicinal: oportunidades de negocios que rompen con paradigmas del pasado â€“ PARTE 1</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/cannabis-medicinal-oportunidades-de-negocios-que-rompen-con-paradigmas-del-pasado-parte-1/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Sep 2016 18:29:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agricultura y Desarrollo Rural]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la prÃ³xima parte de este artÃ­culo explorarÃ© y expondrÃ© las ventajas de mercado que provee el cÃ¡Ã±amo y la multifuncionalidad de esta variedad de la planta de cannabis.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El cannabis es una planta que fue legal durante gran parte de la historia de la humanidad. De hecho, hay registros del uso ancestral de algunas civilizaciones de Asia que datan desde el 7000 A.C.. AdemÃ¡s, hay evidencia de que su cultivo era codiciado en el norte de Estados Unidos hacia el siglo XVII, ya que el uso principal de la planta se daba en forma de cÃ¡Ã±amo, un material fibroso muy resistente para crear papel, cuerdas, lonas y construcciones en tiempos de guerra. Las primeras seÃ±ales de prohibiciÃ³n de la planta empezaron hacia finales del siglo XVIII entre los pueblos musulmanes. En Egipto, hacia 1798, el uso de cannabis comenzÃ³ a ser asociado con las costumbres del pueblo <em>SufÃ­</em>, caracterizado por su pacifismo y espiritualidad, lo cual se veÃ­a como una amenaza para la sociedad, la economÃ­a egipcia y la religiÃ³n musulmana. Estos criterios de control social empezaron a tomar fuerza en el territorio Ã¡rabe, fomentando asÃ­ la prohibiciÃ³n en otros paÃ­ses con credos similares. Por Ãºltimo, la prohibiciÃ³n absoluta del cultivo de cannabis pasÃ³ a ser mundial en 1961, pues bajo la presiÃ³n del Comisionado AntinarcÃ³ticos estadounidense Harry Anslinger, en medio de la ConvenciÃ³n Ãšnica sobre Estupefacientes, se declarÃ³ el cannabis como un factor de riesgo de locura y degradaciÃ³n para la poblaciÃ³n, y se considerÃ³ que no contenÃ­a las suficientes propiedades medicinales para su regulaciÃ³n. Desde este entonces, las leyes internacionales empezaron a penalizar el cultivo y el uso de esta planta para cualquier propÃ³sito, ya que bajo sus criterios representaba el mismo peligro que el opio y la coca.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Una nueva perspectiva: marihuana con fines medicinales:</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-11-2.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4445" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-11-2.png" alt="Imagen 1" width="488" height="361" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, es evidente que la entrada a un nuevo milenio, la revoluciÃ³n del internet y el masivo flujo de informaciÃ³n que gozamos actualmente, ha logrado que la velocidad de cambio de la sociedad (sobretodo de influencia occidental) aumente y los paradigmas sean ambulantes y pasajeros. En este orden de ideas, las libertades individuales y la ciencia cada vez son mÃ¡s influyentes en las nuevas generaciones y se han sobrepuesto sobre el credo colectivo del pasado. De acuerdo con lo anterior, la investigaciÃ³n cientÃ­fica de esta planta ha dado pasos gigantes que desvirtÃºan los criterios de prohibiciÃ³n del cannabis y los pone en tela de juicio por estar basados en suposiciones y no en evidencias empÃ­ricas. Estudios han demostrado que existen receptores de cannabinoides en nuestro cuerpo, por lo cual nuestro ADN puede generar alianzas con el uso de la planta. De hecho, hasta hoy se ha concluido que existe un amplio espectro del uso medicinal del cannabis, entre los cuales estÃ¡n: el tratamiento de migraÃ±as, el tratamiento de glaucoma, el tratamiento de epilepsia, la prevenciÃ³n de dolor y espasmos, la disminuciÃ³n de sÃ­ntomas de enfermedades crÃ³nicas, el alivio del sÃ­ndrome premenstrual, entre otros. De este modo, es un hecho que la nueva percepciÃ³n medicinal del cannabis ha cambiado la polÃ­tica de drogas de un gran nÃºmero de paÃ­ses.</p>
<p style="text-align: justify;">En efecto, Colombia se ha subido a este tren de la regulaciÃ³n de la marihuana, por medio de la aprobaciÃ³n del Proyecto de Ley promovido por el Senador Juan Manuel GalÃ¡n a mediados de este aÃ±o. Siendo asÃ­, Colombia es ahora el cuarto paÃ­s latinoamericano que legaliza su uso medicinal y cientÃ­fico, algo que le abre las puertas a un nuevo mercado y a nuevas oportunidades de negocio dentro del paÃ­s y un cambio tanto econÃ³mico como social. A partir de este cambio de polÃ­ticas, los cultivadores de esta planta pueden empezar a competir dentro de la legalidad y dejar de lado los vÃ­nculos con la insurgencia; asimismo, la Ley pretende involucrar a los cultivadores de otros narcÃ³ticos ilÃ­citos, como la coca y la amapola, ya que el cannabis medicinal estÃ¡ dentro de los productos de sustituciÃ³n de cultivos ilÃ­citos.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien la intenciÃ³n de la nueva Ley es promover el cultivo de esta planta involucrando a los pequeÃ±os y medianos cultivadores, por ahora el Ministerio de Salud ha otorgado una serie de licencias a laboratorios colombianos y canadienses como son Labfarve, Cannavida y PharmaCielo. AdemÃ¡s, la solicitud del cultivo de esta planta se caracteriza por tener un largo proceso burocrÃ¡tico, donde debe haber aprobaciÃ³n por parte de los Ministerios de Salud, de Justicia, de Agricultura, del ICA, del INVIMA y de Colciencias. Asimismo, dentro de la Ley no se pretende brindarles seguridad y apoyo a estos cultivadores que pueden asumir un riesgo importante al tomar esta opciÃ³n legal. En otras palabras, las barreras de entrada de esta nueva industria son altas para la capacidad que tienen los campesinos; los cuales no tienen las herramientas econÃ³micas ni jurÃ­dicas para presentar sus proyectos frente a estas instituciones. Sin embargo, con el fin de luchar en contra de la burocracia y abrirse campo dentro de este mercado, los campesinos e indÃ­genas de varios municipios del Cauca han conformado una cooperativa de marihuana medicinal, bajo el nombre de Caucannabis. La cooperativa naciÃ³ con el fin de unir los esfuerzos de los trabajadores de la tierra de este departamento, para transformar la explotaciÃ³n ilegal de los cultivos de marihuana por un sustituto legal y â€œgenerar desarrollo social y econÃ³mico en la regiÃ³nâ€ (Portafolio, 2016). AdemÃ¡s, esta asociaciÃ³n entre cultivadores cuenta con una alianza de un grupo de investigaciÃ³n de la Universidad Nacional y la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias. La inclusiÃ³n de una unidad investigativa dentro de este modelo, le puede brindar ventajas competitivas y gestionar mejor la producciÃ³n del producto, sin incurrir en tanta incertidumbre comercial. Este es un ejemplo que es replicable para otras regiones del paÃ­s, como en el Meta y en BolÃ­var, ya que, junto al Cauca, es donde se concentra la mayor producciÃ³n de esta planta.</p>
<p style="text-align: justify;">En conclusiÃ³n, este nuevo fenÃ³meno ha abierto las puertas a una nueva oportunidad de negocio que en el pasado era impensable, ya sea por tabÃº, por religiÃ³n, por falta de informaciÃ³n o por estereotipos sociales. Por Ãºltimo, el potencial de mercado que presenta el cannabis no se da Ãºnicamente en el segmento de derivados farmacÃ©uticos, pues como vimos, es una planta que tiene otros usos que pueden aportar beneficios a la sociedad y a la economÃ­a.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>BibliografÃ­a</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Campesinos del Valle del Cauca crean cooperativa de marihuana medicinal. (22 de Julio de 2016) <em>Portafolio</em>. Recuperado de <a href="http://www.portafolio.co/negocios/emprendimiento/campesinos-del-valle-del-cauca-crean-cooperativa-de-marihuana-medicinal-499031" target="_blank" rel="noopener">http://www.portafolio.co/negocios/emprendimiento/campesinos-del-valle-del-cauca-crean-cooperativa-de-marihuana-medicinal-499031</a></p>
<p style="text-align: justify;">Bettin del RÃ­o, R. Los interrogantes de la nueva ley de marihuana medicinal (29 de Mayo de 2016). <em>El Heraldo. </em>Recuperado de <a href="http://www.elheraldo.co/nacional/los-interrogantes-de-la-nueva-ley-de-marihuana-medicinal-263463" target="_blank" rel="noopener">http://www.elheraldo.co/nacional/los-interrogantes-de-la-nueva-ley-de-marihuana-medicinal-263463</a></p>
<p style="text-align: justify;">Otorgan la primera licencia de cannabis medicinal a empresa de CanadÃ¡. (28 de Junio de 2016). <em>Portafolio. </em>Recuperado de <a href="http://www.portafolio.co/negocios/empresas/colombia-otorga-la-primera-licencia-de-cannabis-medicinal-a-empresa-de-canada-498257" target="_blank" rel="noopener">http://www.portafolio.co/negocios/empresas/colombia-otorga-la-primera-licencia-de-cannabis-medicinal-a-empresa-de-canada-498257</a></p>
<p style="text-align: justify;">Construir la paz a travÃ©s de las cooperativas (28 de Abril de 2013). <em>El Pueblo</em>. Recuperado de <a href="http://elpueblo.com.co/construir-la-paz-a-traves-de-las-cooperativas/" target="_blank" rel="noopener">http://elpueblo.com.co/construir-la-paz-a-traves-de-las-cooperativas/</a></p>
<p style="text-align: justify;">The Rise and Decline of Cannabis Prohibition (Marzo de 2014). <em>Transnational Institute: Global Drug Policy Observatory. </em>Recuperado de <a href="https://www.tni.org/files/download/rise_and_decline_ch1.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.tni.org/files/download/rise_and_decline_ch1.pdf</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>MUJERES CAMPESINAS Â¿DÃ“NDE ESTÃ LA BATUTA?</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/mujeres-campesinas-donde-esta-la-batuta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Feb 2016 23:08:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Equidad]]></category>
		<category><![CDATA[GÃƒÂ©nero]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/mujeres-campesinas-donde-esta-la-batuta/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Casi veintiÃºn aÃ±os despuÃ©s de la primera Conferencia Mundial sobre las Mujeres, donde se hizo Ã©nfasis en el empoderamiento y la igualdad de gÃ©nero, se reunieron nuevamente altos mandatarios para visualizar la situaciÃ³n actual en el mundo y los nuevos retos de desarrollo rural sostenible para este gÃ©nero en particular.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">La mujer en la sociedad contemporÃ¡nea ha venido obteniendo cada vez un papel mÃ¡s protagÃ³nico dentro de esta, no solo porque representan el 43% de la mano de obra agrÃ­cola de los paÃ­ses en desarrollo, sino tambiÃ©n porque se consideran personas claves para controlar problemÃ¡ticas, como: el cambio climÃ¡tico, econÃ³mico, ambiental y social del mundo contemporÃ¡neo.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin mujeres empoderadas, las Ã¡reas rurales no tienen futuro. SegÃºn el Banco Mundial, es fundamental el financiamiento de proyectos en donde la mujer sea la lÃ­der de emprendimientos agrÃ­colas sostenibles, ya que en muchos casos, segÃºn el informe de la â€œONU Mujeresâ€: las mujeres tienen accesos limitado y mucho menor que los hombre a los insumos, tales como: semillas, crÃ©ditos y servicios de extensiÃ³n (tierras). Lo anterior hace que las diferencias de gÃ©nero sean un factor influyente en la capacidad de acciÃ³n de la mujer agricultora que deseen beneficiarse de nuevas oportunidades econÃ³micas.</p>
<p style="text-align: justify;">Existen muchos casos exitosos de proyectos agrÃ­colas, sin embargo, en esta oportunidad quisiera resaltar dos ejemplos en particular. El primero es sobre un programa en Bolivia y el segundo del Banco Grameen fundado por Muhammad Yunus.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde el 2006 en Bolivia se lanzÃ³ un programa llamado PAR, el cual se enfoca en patrocinar subsectores agrÃ­colas con alto potencial en el mercado, que aun les falta desarrollarse y estÃ¡n siendo liderados por mujeres., El principal objetivo del proyecto es trabajar con comunidades rurales e indÃ­genas en las Ã¡reas mas pobres , logrando ayudar a unos 41.000 pequeÃ±os campesinos mejorando su acceso a mercados locales e internacionales. Adicional a esto, han logrado mejorar las redes comerciales entre los productores (Campesinos) y comercializadores de los productos, los cuales reciben y administran fondos gubernamentales para mejorar la infraestructura productiva, mejorar los equipos y contratar asistencia tÃ©cnica. La subvenciÃ³n ayuda a los productores a cumplir con los requerimientos de los compradores en cuanto a volumen y calidad de los productos, mejorar sus ingresos y consolidar sus vÃ­nculos con mercados dinÃ¡micos. En este ejemplo, se pudo ratificar la efectividad de la ayuda integral, tanto tÃ©cnica, administrativa y agraria que lograron hacer que fueran social y econÃ³micamente viable dentro de esta comunidad Andina.</p>
<p><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2016-02-10-a-las-13.13.14.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-3918" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2016-02-10-a-las-13.13.14-300x226.png" alt="Captura de pantalla 2016-02-10 a la(s) 13.13.14" width="500" height="377" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Como segundo ejemplo esta el Banco Grameen, esta entidad financiera originaria de Bangladesh impulsÃ³ masivamente la oportunidad de microcrÃ©ditos a personas del campo que por falta de recursos no podÃ­an mejorar sus condiciones de productividad, generando una perpetuidad en sus precarias condiciones de vida. Aunque existe el Banco de la Mujer en Colombia con proyectos muy valiosos y similares al Banco Grameen, serÃ­a importante educar a las comunidades no solo para que tengan conocimiento de estas entidades, sino tambiÃ©n de los mÃºltiples usos en el campo rural que le puedan destinar a estos dineros. Es decir, hay que ayudar a las comunidades a que continÃºen las tradiciones del campo, generando capital social, sostenibilidad y productividad.</p>
<p style="text-align: justify;">Â¿CÃ³mo podemos lograr que un nÃºmero mayor de este tipo de proyectos se sigan instaurando en los paÃ­ses en vÃ­a de desarrollo como Colombia? Aunque la respuesta parezca obvia, segÃºn el Plan de Desarrollo Sostenible, para el 2030 se deben tener algunos objetivos claramente controlados que ayuden a generar una igualdad de gÃ©nero. Algunos de estos son: eliminar el pago de matrÃ­culas escolares y conceder subsidios, becas y apoyo no financiero, sobre todo en las zonas rurales y remotas. De igual manera, la promociÃ³n y garantÃ­a de un derecho igualitario de las mujeres en todas las dimensiones, para que estas gocen al igual que los hombres de estos.</p>
<p><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2016-02-10-a-las-13.14.52.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-3919" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2016-02-10-a-las-13.14.52-300x232.png" alt="Captura de pantalla 2016-02-10 a la(s) 13.14.52" width="500" height="386" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En adiciÃ³n, es necesario tener claro que es importante la inclusiÃ³n de las mujeres rurales a la hora del diseÃ±o de las leyes, polÃ­ticas pÃºblicas y estrategias en el campo rural colombiano. No solo porque ellas pueden exponer su situaciÃ³n y necesidades desde un punto de vista mucho mÃ¡s real, sino tambiÃ©n porque pueden proponer soluciones efectivas y aplicables, que con la ayuda de especialistas tÃ©cnicos logren generar como resultado polÃ­ticas exitosas para la comunidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Para concluir, quisiera dejarles este mensaje dado por la directora ejecutiva de â€œONU Mujeresâ€, la seÃ±ora Phumzile Mlambo-Ngcuka, en el DÃ­a Internacional de las Mujeres Rurales, 15 de octubre de 2015, en el cual hace un llamado a todas las mujeres jÃ³venes, adultas y niÃ±as, en especial las que habitan en el campo a ejercer una posiciÃ³n estratÃ©gica en el mundo de hoy.</p>
<p style="text-align: justify;">â€œDebemos aprovechar todas las oportunidades para garantizar que las mujeres rurales no se queden atrÃ¡s sino que, al contrario, asuman el liderazgoâ€ .</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>s.gomez92@uniandes.edu.co</p>
<p>@Stephie_go</p>
<p>&nbsp;</p>
<h6 style="text-align: left;">BIBLIOGRAFÃA</h6>
<h6>Mlambo-Ngcuka, P. (15 de 10 de 2015). <em>DÃ­a Internacional de la Mujer Rual</em>. Recuperado el 05 de 02 de 2016, de Onu Mujeres: http://www.unwomen.org/es/news/stories/2015/10/ed-statement-rural-womens-day</h6>
<h6>Ki-moon, B. (15 de 10 de 2015). <em>ONU</em>. Recuperado el 06 de 02 de 2016, de DÃ­a internacional de las mujeres rurales: http://www.un.org/es/events/ruralwomenday/</h6>
<h6>Editorial. (17 de 10 de 2015). <em>El empoderamiento de las mujeres rurales a travÃ©s de los ODS</em>. Recuperado el 05 de 02 de 2016, de Onu Mujeres: http://www.unwomen.org/es/news/in-focus/rural-women-food-poverty</h6>
<h6>AMFAR, E. (26 de 01 de 2016). <em>FderaciÃ³n de mujeres y familias en el ambito rural</em>. Recuperado el 05 de 02 de 2016, de AMFAR Ciudad Real realiza 246 actividades para mÃ¡s de 6.200 mujeres rurales en 2015: http://mujerrural.com/ver_noticia.asp?id=2625</h6>
<h6>CEPAL, E. (15 de 10 de 2014). <em>CEPAL</em>. Recuperado el 05 de 02 de 2016, de CIDH urge a Estados a respetar y garantizar los derechos humanos de las mujeres rurales : http://www.oas.org/es/cidh/prensa/comunicados/2014/119.asp</h6>
<h6>Obreque, F. (12 de 11 de 2015). <em>Banco Mundial</em>. Recuperado el 05 de 02 de 2016, de Sin mujeres empoderadas, las Ã¡reas rurales no tienen futuro: http://blogs.worldbank.org/latinamerica/es/sin-mujeres-empoderadas-las-reas-rurales-no-tienen-futuro</h6>
<h6>Semana, E. (2012). <em>AsÃ­ es la Colombia rural</em>. Recuperado el 05 de 02 de 2016, de Revista Semana: http://www.semana.com/especiales/pilares-tierra/asi-es-la-colombia-rural.html</h6>
<p>&nbsp;</p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Zonas de Reserva Campesina: Â¿â€œrepubliquetas independientesâ€ o mecanismos para fomentar la economÃ­a campesina?</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/zonas-de-reserva-campesina-republiquetas-independientes-o-mecanismos-para-fomentar-la-economia-campesina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Nov 2015 04:04:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Ley]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
		<category><![CDATA[Zona de Reserva Campesina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Zona de Reserva Campesina (ZRC) fue una figura jurÃ­dica creada por la Ley 160 de 1994 para dar cumplimiento al mandato constitucional de proporcionar a  los trabajadores agrarios el acceso a la propiedad de la tierra y a servicios sociales (ArtÃ­culo 64), garantizar la seguridad alimentaria (ArtÃ­culo 65) y defender la sostenibilidad ambiental (ArtÃ­culos 79 y 80), plasmando asÃ­, la funciÃ³n social y ecolÃ³gica que debe acometer la propiedad en Colombia (ArtÃ­culo 58).</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Fuente Imagen: (Semana, 2010)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Las ZRC nacieron con el objetivo de â€œ<i>fomentar y estabilizar la economÃ­a campesina, superar las causas de los conflictos sociales que las afecten y, en general, crear las condiciones para el logro de la paz y la justicia social en las Ã¡reas respectivas</i>â€ (Decreto 1777, 1996). A pesar de que las ZRC llevan mÃ¡s 20 aÃ±os como parte de nuestro ordenamiento jurÃ­dico, Ãºltimamente volvieron a ser objeto de debate pÃºblico cuando las FARC-EP, dentro de sus diez propuestas mÃ­nimas para el reconocimiento polÃ­tico y de todos los derechos del campesino, plantearon destinar 9 millones de hectÃ¡reas para la creaciÃ³n de 59 Zonas de Reserva Campesina, con â€œ<i>autonomÃ­a polÃ­tica, administrativa, econÃ³mica, social, ambiental y cultural, y en la administraciÃ³n de justiciaâ€ </i>(FARC-EP, 2013). Esta extensiÃ³n representa el doble de la tierra que tiene cultivada actualmente el paÃ­s (El PaÃ­s, 2013). El miedo de muchos colombianos reside en que estas Zonas de Reserva Campesina se conviertan, como lo dijo el entonces Ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo, en â€œ<i>republiquetas independientes</i>â€ bajo el mando de los grupos armados al margen de la ley (El Espectador, 2013). Hoy en dÃ­a, existen 6 Zonas de Reserva establecidas que suman un total de 831.000 hectÃ¡reas en 6 departamentos, estÃ¡n pendientes de aprobaciÃ³n otras 7 que abarcan 1â€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />253.000 hectÃ¡reas, y la AsociaciÃ³n Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC) habla de la aspiraciÃ³n de 50 comunidades -con 10 millones de hectÃ¡reas y 3 millones de campesinos- de ser declaradas tambiÃ©n como Zonas de Reserva Campesina (El Tiempo, 2013).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Las Zonas de Reserva Campesina nacen a partir de las manifestaciones, protestas y movilizaciones sociales de la poblaciÃ³n rural durante el siglo 20. SegÃºn Esmeralda Prada, a finales del siglo pasado se presentaron 1.819 insurrecciones campesinas, de las cuales 1.099 de estas acciones tuvieron como fin la invasiÃ³n o la toma de tierras (GarcÃ­a, 2014). AdemÃ¡s de la inconformidad manifiesta por la elevada concentraciÃ³n de la tierra, otro de los motivos que impulsaron estas protestas fueron los reclamos contra las polÃ­ticas agrarias, dentro de las que se resaltan la escasez de crÃ©ditos, las dificultades en la comercializaciÃ³n de los productos, la inequitativa distribuciÃ³n de la tierra, la ausencia de soluciones a los cultivos ilÃ­citos y el incumplimiento de la Ley 160 de 1994. Fueron especialmente significativas las movilizaciones realizadas por los campesinos cocaleros del suroccidente del Meta y el noroccidente del Guaviare entre los aÃ±os de 1985 y 1987 y las marchas campesinas de 1996, que abarcÃ³ otras zonas cocaleras de Putumayo, CaquetÃ¡, Cauca y Sur de BolÃ­var (GarcÃ­a, 2014). Las ZRC son entonces, ante todo, el resultado de una lucha histÃ³rica por la tierra en Colombia por parte de campesinos organizados y movilizados que exigieron y alcanzaron el reconocimiento de sus derechos sociales, polÃ­ticos y econÃ³micos frente al Estado colombiano.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Por definiciÃ³n, las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) constituyen Ã¡reas geogrÃ¡ficas, cuyas caracterÃ­sticas agroecolÃ³gicas y socioeconÃ³micas requieren la regulaciÃ³n, limitaciÃ³n y ordenamiento de la propiedad con el propÃ³sito de fomentar y estabilizar la economÃ­a campesina y superar las causas de los conflictos que las afectan (DirecciÃ³n TÃ©cnica de Ordenamiento Productivo, 2013). En ese orden de ideas, los principales objetivos de las ZRC son 1) Controlar la expansiÃ³n inadecuada de la frontera agropecuaria, 2) Evitar y corregir los fenÃ³menos de inequitativa concentraciÃ³n o fragmentaciÃ³n antieconÃ³mica de la propiedad rustica, 3) Crear las condiciones para la adecuada consolidaciÃ³n y desarrollo sostenible de la economÃ­a campesina y de los colonos de escasos recursos, 4) Regular la ocupaciÃ³n y aprovechamiento de las tierras baldÃ­as, dando referencia en su adjudicaciÃ³n a los campesinos o colonos de escasos recursos, 5) Facilitar la ejecuciÃ³n integral de las polÃ­ticas de desarrollo rural, 6) Fortalecer los espacios de concertaciÃ³n social, polÃ­tica, ambiental y cultural entre el Estado y las comunidades rurales, garantizando su adecuada participaciÃ³n en las instancias de planificaciÃ³n y decisiÃ³n local regional y 7) Superar las causas que vienen originando graves o excepcionales conflictos de orden social y econÃ³mico; la preservaciÃ³n del orden pÃºblico y, el apoyo a la sustituciÃ³n de los cultivos ilÃ­citos (DirecciÃ³n TÃ©cnica de Ordenamiento Productivo, 2013)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La Junta Directiva del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (INCODER) es la entidad encargada de seleccionar y decretar las Ã¡reas de Zona de Reserva Campesina. De acuerdo al artÃ­culo 81 de la Ley 160 de 1994, las Zonas de ColonizaciÃ³n y aquellas en donde predomine la existencia de tierras baldÃ­as, son Zonas de Reserva Campesina. TambiÃ©n podrÃ¡n constituirse ZRC en Ã¡reas que requieran el ordenamiento de la propiedad o tenencia de predios rurales, en las zonas de amortiguaciÃ³n y en las Ã¡reas comprendidas dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales, en regiones donde predomine la economÃ­a campesina, en regiones de conflicto social para reconstrucciÃ³n del tejido social y sustituciÃ³n de cultivos de uso ilÃ­cito y en predios donde se haya declarado extinciÃ³n del dominio. Una ZRC puede abarcar toda una regiÃ³n, uno o mÃ¡s municipios o veredas. Las ZRC no podrÃ¡n conformarse zonas de reserva forestal (ZRF), en los territorios indÃ­genas, en las tierras colectivas de las comunidades negras, en las tierras constituidas como zonas de desarrollo empresarial y en las tierras reservadas por el INCODER u otras entidades pÃºblicas para otros fines seÃ±alados en la ley. Finalmente, las Zonas de Reserva Campesina podrÃ¡n ser solicitadas ante el INCODER por varios actores como: organizaciones representativas de los intereses de los campesinos, entidades pÃºblicas que integran el Sistema Nacional de Reforma Agraria y el Sistema Nacional Ambiental, gobernadores o alcaldes, ComitÃ©s Departamentales de Desarrollo Rural y Reforma Agraria y los Concejos Municipales de Desarrollo Rural (CMDR) (DirecciÃ³n TÃ©cnica de Ordenamiento Productivo, 2013).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/zonas_de_reserva_campesina.jpg" alt="zonas de reserva campesina" width="450" height="542" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Caracol Radio, 2013)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Existen muchos argumentos que soportan y defienden las Zonas de Reserva Campesina como un instrumento que permite el desarrollo de la economÃ­a familiar  y promueve la democratizaciÃ³n en el acceso a la tierra. Es importante resaltar que Colombia es uno de los paÃ­ses mÃ¡s desiguales del mundo, ocupando el puesto 14Â° entre 134 paÃ­ses observados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (El Tiempo, 2015). La desigualdad y la concentraciÃ³n de la tierra han crecido especialmente en el campo. Actualmente el 77% de la tierra estÃ¡ en manos del 13% de la poblaciÃ³n y el Ã­ndice Gini rural que mide la desigualdad, pasÃ³ a 0.88 â€“siendo 0 la igualdad perfecta y 1 la desigualdad extrema- (Semana, 2012). En el campo, los pobres corresponden al 65% de la poblaciÃ³n y los indigentes forman el 33% (Semana, 2012). A pesar de la falta de acceso a la tierra y de la gran pobreza rural, el 70% de los alimentos que se producen en el paÃ­s provienen de pequeÃ±os campesinos (Semana, 2012). En ese orden de ideas, Ãngel Torres, delegado nacional de la AsociaciÃ³n Nacional de Zonas de Reserva Campesina de Colombia (ANZORC), afirma que las ZRC abren la posibilidad de poner lÃ­mite a la tenencia de la tierra, y constituyen una especie de pequeÃ±a reforma agraria (Agencia de prensa IPC, 2014). AsÃ­ como hoy en dÃ­a los indÃ­genas cuentan con resguardos y las negritudes tienen tÃ­tulos colectivos, los campesinos, que constituyen la mayorÃ­a de la poblaciÃ³n rural, buscan el reconocimiento de un territorio con cierta autonomÃ­a local, en el que puedan preservar su identidad y evitar la descomposiciÃ³n de las economÃ­as campesinas. Estos territorios combinarÃ­an la propiedad colectiva, la vivienda y la parcela familiar dentro de una vida comunitaria activa para abrir paso, de manera organizada, a los mercados y encadenamientos productivos (El Espectador, 2013).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Contrario a lo que se piensa, la relativa autonomÃ­a que piden las Zonas de Reservas Campesinas no se traducen en una ausencia estatal. De acuerdo a CÃ©sar Jerez, vocero de la AsociaciÃ³n Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT) que defiende la creaciÃ³n de una ZRC en la conflictiva regiÃ³n del Catatumbo, esta figura propone un marco territorial, estructural, de inversiÃ³n, de polÃ­tica pÃºblica y de participaciÃ³n para solucionar los problemas del Catatumbo: â€œ<i>Se garantiza la presencia del Estado con inversiÃ³n social y polÃ­ticas pÃºblicas, que hagan posible la llegada del Estado, para solucionar los problemas de la gente y disparar procesos sociales y econÃ³micos</i>â€<i> </i>(La OpiniÃ³n, 2015). Esta posiciÃ³n la defiende el analista LeÃ³n Valencia que dice que creando esta zona sale ganando el campesinado que durante dÃ©cadas ha reclamado ayudas del Estado y ahora tendrÃ­a dÃ³nde trabajar, infraestructura, vÃ­as, crÃ©ditos, comercializaciÃ³n etc., y asegura que, â€œ<i>todo eso los comprometerÃ­a mÃ¡s con el Estado que con las guerrillas y los grupos ilegales</i>â€ (El PaÃ­s, 2013). Lo que sÃ­ demandan los campesinos, es que la acciÃ³n institucional del Estado en las Zonas de Reserva Campesina sea concertada, con el fin de promover y encauzar recursos y programas que definan un propÃ³sito comÃºn de desarrollo en la regiÃ³n. La acciÃ³n estatal incluirÃ­a entonces temas como condiciones preferenciales en el otorgamiento de subsidios, incentivos y estÃ­mulos en favor de la poblaciÃ³n campesina, crÃ©ditos agropecuarios, capitalizaciÃ³n rural, adecuaciÃ³n de tierras, desarrollo de proyectos alternativos, modernizaciÃ³n y el acceso Ã¡gil y eficaz a los servicios pÃºblicos rurales, entre otros.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/campesino_azadonn.jpg" alt="campesino azadonn" width="450" height="246" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Semana, 2013)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Otra gran ventaja de las Zonas de Reserva Campesina es que facilita el retorno de campesinos desplazados por la violencia a sus tierras. A lo largo de mÃ¡s de 50 aÃ±os de conflicto armado, aproximadamente 3,7 millones de campesinos han sufrido de desplazamiento forzoso por la violencia de grupos diferentes grupos armados como paramilitares, guerrillas y organizaciones del narcotrÃ¡fico (El Espectador, 2013). Para reparar a las vÃ­ctimas, el gobierno de Santos aprobÃ³ en 2011 una ley de restituciÃ³n de tierras, que pretende devolver dos millones de hectÃ¡reas arrebatadas y otros cuatro millones de hectÃ¡reas abandonadas Pero, como lo seÃ±ala el ex presidente Ernesto Samper, â€œ<i>Si comenzamos a restituir tierras a nivel individual y a tratar de que los campesinos sobrevivan solos, sencillamente vamos a exponer sus vidas a que los vuelvan a expulsar y violentar. Por eso las zonas de reserva campesina son un instrumento indispensable en la polÃ­tica de avanzar en el reparto de las tierras</i>â€ (El Espectador, 2013).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">A pesar de todas las virtudes que se les reconocen a las Zonas de Reserva Campesina, vale la pena analizar el contexto nacional con mayor detenimiento. Si bien la propuesta de las FARC-EP de pedir una autonomÃ­a casi que absoluta en las Zonas de Reserva Campesina fue rechazada tajantemente por el Gobierno Nacional y por gran parte del paÃ­s, sopesando el miedo a que estas zonas quedaran por fuera del control y vigilancia de la Fuerza PÃºblica, existen otras amenazas que se deben considerar. Como lo seÃ±ala Plinio Apuleyo, un primer rasgo inquietante y evidente de las ZRC es que se encuentran ubicadas en territorios donde los campesinos estÃ¡n ocupados esencialmente en el cultivo de coca. Lo han comprobado los funcionarios de la Unidad de ConsolidaciÃ³n Territorial que se ocupan de la erradicaciÃ³n de cultivos ilÃ­citos (Mendoza, 2013). Adicionalmente, todas, o casi todas las zonas de reserva campesina, se encuentran establecidas en la proximidad de frentes o bloques de las FARC-EP. Este el caso, por ejemplo, de Pato-Balsilla, al norte del CaguÃ¡n, que sirve de refugio y campamento principal a la columna mÃ³vil TeÃ³filo Forero. Otras dos zonas llaman especialmente la atenciÃ³n: la de Cabrera, en Cundinamarca, por hallarse en la provincia de Sumapaz y la del valle del rÃ­o Cimitarra, que tiene una dominante presencia de la AsociaciÃ³n Campesina ACVC. Recordemos que, luego de denuncias hechas por campesinos de la regiÃ³n, fueron allanadas sus sedes y detenidos varios de sus mÃ¡s reconocidos lÃ­deres por sus estrechos vÃ­nculos con las FARC-EP (Mendoza, 2013). Pero nada de esto es casual. Si uno revisa los correos incautados de Tirofijo a los miembros del secretariado de las FARC-EP, en marzo del aÃ±o 2005, descubre que las primeras ZRC eran vistas por Ã©l como territorios de apoyo y protecciÃ³n, en la medida que habÃ­an sido conformadas por familias cercanas a los guerrilleros (Mendoza, 2013). Estas zonas debÃ­an servir, en efecto, para conseguir abastecimientos, medicinas y de punto de encuentro de los agentes urbanos con los dirigentes de los bloques.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/campesino_caricastura.jpg" alt="campesino caricastura" width="450" height="374" /></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="text-align: center;">Fuente: (Vago, 2013)</div>
<div></div>
</div>
<div style="text-align: justify;">De manera que, el riesgo de que estas Zonas de Reserva Campesina se conviertan en, como seÃ±ala el presidente del gremio ganadero FedegÃ¡n Jose FÃ©lix Lafaurie, â€œ<i>enclaves polÃ­ticos excluyentes de campesinos catequizados por la subversiÃ³n</i>â€ es latente y real (El Espectador, 2013). No por ello se debe estigmatizar a las Zonas de Reserva Campesina y mucho menos, las demandas legÃ­timas de una poblaciÃ³n vulnerada que pide el reconocimiento de unos derechos elementales histÃ³ricamente olvidados. Por el contrario, el Estado debe promover la adopciÃ³n de esta figura jurÃ­dica siempre y cuando sea posible garantizar presencia estatal permanente en estos territorios, representada no sÃ³lo en programas, subsidios e incentivos a la producciÃ³n, sino tambiÃ©n en la presencia efectiva y eficaz de la Fuerza PÃºblica dentro de estos territorios. TambiÃ©n se debe rechazar de tajo el afÃ¡n de las FARC-EP por apropiarse de una iniciativa que tiene 20 aÃ±os y su propÃ³sito de usar los diÃ¡logos de La Habana para tomarse la vocerÃ­a de comunidades a las cuales han agredido toda la vida. Estas estrategias de las FARC-EP, de cooptar la protesta social, responden a la realizaciÃ³n pÃ³stuma de la inviabilidad de la lucha armada para tomarse el poder. El verdadero peligro radica en que, si como paÃ­s seguimos propiciando dinÃ¡micas de exclusiÃ³n y violencia, las poblaciones vulneradas encuentren en estos grupos la identificaciÃ³n de sus exigencias y suba al poder un gobierno totalitario de corte socialista similar al del paÃ­s vecino. En ese sentido, las Zonas de Reserva Campesina pueden ser un primer intento por reivindicar la lucha campesina y erradicar las bases estructurales que han dado lugar, durante dÃ©cadas, a la violencia y a la desigualdad. MÃ¡s importante aÃºn es que los colombianos logremos cambiar el imaginario social del campesino como sujeto atrasado e ignorante; visiÃ³n sobre la cual se han cometido las mayores injusticias contra la poblaciÃ³n rural, rescatada de forma magistral por el escritor William Ospina en este fragmento de su libro <em>Â¿DÃ³nde estÃ¡ la franja amarilla?</em>, que reza:</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">â€œ<i>Los campesinos venÃ­an de una cultura largamente establecida. TenÃ­an una sabidurÃ­a en su relaciÃ³n con la tierra, un lenguaje lleno de gracia, en el que la rudeza y la ternura encontraban una expresiÃ³n elocuente y vivaz. Eran seres dignos y serenos incorporados a una relaciÃ³n profunda y provechosa con el mundo. De la noche a la maÃ±ana, estos seres se vieron arrastrados por un viento furioso que los arrancÃ³ a la antigua firmeza de su universo y los arrojÃ³ sin defensas en un mundo implacable. Su sencillez fue recibida como ignorancia, su nobleza como estupidez, su sabidurÃ­a elemental como torpeza. Es imposible describir de cuantas maneras las inmensas masas de campesinos expulsados se vieron de pronto convertidos en extranjeros en su propia patria, y el calificativo de â€œmontaÃ±eroâ€ se convirtiÃ³ en el estigma con el cual Colombia le dio la espalda a su pasado y abandonÃ³ a sus hijos en manos de los prejuicios de la modernidad. De pronto el paÃ­s de la simulaciÃ³n, incapaz de construir algo propio en quÃ© reconocerse, descubriÃ³ los paradigmas del progreso solo para utilizarlas contra sÃ­ mismo, si se plegaba como siempre, sin criterio, sin carÃ¡cter, sin reflexiÃ³n y sin memoria, a los dictados de un hipotÃ©tico mundo superior.â€</i></div>
<div><i> </i></div>
<div></div>
<div><strong>@aperdomo91</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<div><strong>BibliografÃ­a</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<ul>
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<li>Semana. (16 de Marzo de 2013). <i>El lÃ­o de las Zonas de Reserva Campesina</i>. Recuperado el 15 de Noviembre de 2015, de <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/el-lio-zonas-reserva-campesina/337007-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/el-lio-zonas-reserva-campesina/337007-3</a></li>
<li>Semana. (29 de Septiembre de 2010). <i>Zonas de reserva campesina: otra fÃ³rmula para restituir las tierras</i>. Recuperado el 15 de Noviembre de 2015, de <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/zonas-reserva-campesina-otra-formula-para-restituir-tierras/122641-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/zonas-reserva-campesina-otra-formula-para-restituir-tierras/122641-3</a></li>
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</ul>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los baldÃ­os en Colombia &#8211; Parte 4</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-4/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Nov 2015 03:46:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Baldios]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el artÃ­culo de la semana pasada, Los baldÃ­os en Colombia - Parte 3, hice una breve exposiciÃ³n del proyecto de ley 223 que busca modificar el rÃ©gimen sobre tierras baldÃ­as reglamentado por  la Ley 160 de 1994.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Fuente Imagen: (Verfotosde.org)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Este proyecto fue aprobado el pasado 11 de noviembre en tercer debate por la ComisiÃ³n V del Senado, con una votaciÃ³n de 8 votos a favor y sÃ³lo 1 en contra, que correspondiÃ³ al voto del senador Jorge Enrique Robledo. En ese sentido, al proyecto le quedarÃ­a solamente un aval frente a la plenaria del Senado para ser sancionado como ley de la RepÃºblica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">El nuevo proyecto de ley se justifica bajo la premisa de que la mayorÃ­a de los baldÃ­os con los que aÃºn cuenta la NaciÃ³n, principalmente aquellos de la Altillanura colombiana, no son aptos para la economÃ­a campesina puesto que requieren de grandes inversiones para ser rentables y por lo tanto, tienen vocaciÃ³n para llevar a cabo grandes proyectos agroindustriales. Sin embargo, las crÃ­ticas al proyecto de ley no se han hecho esperar por parte de congresistas y diversos sectores de la sociedad civil que no reparan en manifestar sus reservas frente al proyecto, argumentando que Ã©ste pretende legalizar la acumulaciÃ³n de baldÃ­os â€“prÃ¡ctica hoy en dÃ­a prohibida taxativamente por la Ley 160 de 1994- y favorecer la concentraciÃ³n de la tierra en manos de grandes empresarios y multinacionales, desconociendo asÃ­, el derecho primario que tienen los campesinos sobre las tierras baldÃ­as. En el pasado artÃ­culo expuse los argumentos que sustentan el proyecto de ley y en el artÃ­culo de hoy, tengo como propÃ³sito, exponer las principales crÃ­ticas contra el proyecto. De esta manera, el lector puede contar con elementos de juicio que le permitan adoptar una posiciÃ³n informada frente a un tema de actualidad y relevancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Al igual que en las anteriores iniciativas del Gobierno por modificar la Ley 160 de 1994 â€“Ã©sta constituye el sexto intento-, el principal opositor ha sido el senador del Polo DemocrÃ¡tico, Jorge Enrique Robledo, a quien no le ha temblado la voz para denunciar lo que considera un fraude agrario. Vale la pena recordar que fue el mismo senador Robledo el que revelÃ³ las irregularidades en la compra de terrenos baldÃ­os por parte de la multinacional Cargill â€“la mayor comercializadora de materias primas agrÃ­colas del mundo-. Entre el 2010 y el 2012, Cargill adquiriÃ³ 39 predios en el departamento del Vichada que sumaron un total de 52.576 hectÃ¡reas por un precio superior a los $73 mil millones de pesos <span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">(El Espectador, 2013)</span>.</span> Normalmente, esto serÃ­a considerado un negocio legÃ­timo si no fuera por el hecho de que los terrenos adquiridos fueron adjudicados como baldÃ­os a campesinos y por ende, les aplicaba la restricciÃ³n impuesta por la Ley 160 de 1994 que prohÃ­be expresamente la acumulaciÃ³n de mÃ¡s de una UAF en tierras tituladas inicialmente como baldÃ­os. La estrategia jurÃ­dica para burlar la ley, diseÃ±ada por la prestigiosa firma de abogados Brigard &amp; Urrutia, consistiÃ³ en la constituciÃ³n de 36 sociedades por acciones simplificadas (S.A.S) para comprar uno por uno, los 39 predios. Estas sociedades de papel reportaron un mismo domicilio en BogotÃ¡, idÃ©nticos representantes legales o revisores fiscales, miembros repetidos en juntas directivas y la misma actividad de cultivo de cereales<span data-mce-mark="1"> <span data-mce-mark="1">(El Espectador, 2013)</span></span><span data-mce-mark="1">.</span> Cargill no fue la Ãºnica empresa que violÃ³ la ley. TambiÃ©n siguieron la misma estrategia empresas como Riopaila Castilla, Poligrow, MÃ³nica Semillas y otras 11 empresas mÃ¡s. Las denuncias del senador Robledo llevaron a la renuncia del entonces embajador en Washington y socio de la mencionada firma de abogados, Carlos Urrutia, a la investigaciÃ³n por parte de la ContralorÃ­a de las empresas implicadas y posteriormente, al retiro del proyecto de ley por parte del Gobierno. MÃ¡s adelante, el Gobierno volviÃ³ a presentar una iniciativa similar a la anterior para permitir la acumulaciÃ³n de baldÃ­os con miras al desarrollo de proyectos agroindustriales, pero esta vez, en el Plan de Desarrollo 2010-2014. Nuevamente, el senador Robledo demandÃ³ los artÃ­culos correspondientes frente a la Corte Constitucional que terminÃ³ por darle la razÃ³n, declarÃ¡ndolos inexequibles. </span></p>
<table style="height: 1541px;" width="840">
<tbody>
<tr>
<td colspan="2" width="489"><span data-mce-mark="1"><strong>Ãrea (HectÃ¡reas)</strong></span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Riopaila</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">36.641,77</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso OrganizaciÃ³n Luis Carlos Sarmiento Angulo</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">14.710,11</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Manuelita Yopal</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">14.012,00</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Manuelita San Martin</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">5.439,57</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Camilo PabÃ³n</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">4.216,00</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Poligrow</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">5.557,00</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Guarrojo</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">8.330,20</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Timberland</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">13.253,92</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Cas Grupo MÃ³nica Colombia S.A.S.</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">12.238,03</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Carlos Aguel Kafruni</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">10.636,03</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Fiducia Helm trust SA Predio â€œEl Brasilâ€</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">16.350,00</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Familia Iragorri</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">3.816,61</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Familia Lizarralde â€“ Ocampo</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">5.064,00</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Multinacional Cargill</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">66.384,09</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><strong><span data-mce-mark="1">Total Ãrea</span></strong></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">101.180,57</span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Fuente: <span data-mce-mark="1">(Senado de la RepÃºblica de Colombia, 2015)</span><span data-mce-mark="1">.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">En el presente proyecto de ley, el senador Robledo y el Representante a la CÃ¡mara, Inti Asprilla, volvieron a manifestar las mismas inquietudes de la iniciativa pasada, pues a excepciÃ³n de unas pequeÃ±as modificaciones, el nuevo proyecto de ley es idÃ©ntico al anterior y pretende los mismos objetivos. El proyecto de ley 223 de 2015 plantea un modelo de desarrollo agrÃ­cola fundado bajo el principio segÃºn el cual los proyectos asociativos entre empresarios y trabajadores agrarios, con o sin tierra, pueden generar actividades de producciÃ³n a gran escala que permitan maximizar la productividad de la mano de obra y reducir los costos unitarios de producciÃ³n. En ese orden de ideas, el proyecto de ley pretende declarar unas Zonas de InterÃ©s de Desarrollo Rural, EconÃ³mico y Social (Zidres) para adelantar proyectos agroindustriales con economÃ­as de escala y de caracter asociativo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">La crÃ­tica principal que se le hace al proyecto de ley es que viola, de manera flagrante, la restricciÃ³n en la acumulaciÃ³n de baldÃ­os reglamentada por la Ley 60 de 1994. De acuerdo con la Ley 160, no es permitida la acumulaciÃ³n de mÃ¡s de una Unidad AgrÃ­cola Familiar (UAF) en tierras inicialmente adjudicadas como baldÃ­os. Por el contrario, el proyecto de ley 223, en el artÃ­culo 9, establece que en las Zidres, el ejecutor del proyecto podrÃ¡: arrendar, utilizar, explotar, adquirir, recibir en aporte predios obtenidos lÃ­citamente o asociarse con los propietarios que no deseen desprenderse del derecho del dominio, hasta completar el Ã¡rea requerida para el proyecto productivo. Es decir, se rompe por completo la restricciÃ³n de la UAF que tuvo como objetivo en su formulaciÃ³n, lograr que los terrenos inicialmente adjudicados como baldÃ­os permanecieran en la economÃ­a campesina y no fueran a parar a manos de grandes empresarios. Lo mÃ¡s grave del asunto es que esta ley le abrirÃ­a la puerta a la legalizaciÃ³n de tierras que fueron adquiridas de forma ilegal, como en el caso de Cargill o Riopaila Castilla, ya que el artÃ­culo 12 permite â€œ<em>sanear las situaciones imperfectas garantizando la seguridad jurÃ­dica</em>â€ en las zonas declaradas como Zidres. A pesar de que la versiÃ³n aprobada por la ComisiÃ³n V de la CÃ¡mara estableciÃ³ una restricciÃ³n que excluye a los baldÃ­os adjudicados despuÃ©s de la Ley 160 de 1994, Ã©sta va en contravÃ­a directa de los conceptos jurÃ­dicos emitidos por el Consejo de Estado, la ContralorÃ­a y la Corte Constitucional que afirman que la prohibiciÃ³n de acumular tierras con antecedentes de baldÃ­os, aplica a todas las adquisiciones posteriores a la Ley 160, independientemente del aÃ±o de su adjudicaciÃ³n<span data-mce-mark="1"> <span data-mce-mark="1">(OXFAM International, 2015)</span>.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/ley_zidres.png" alt="ley zidres" width="450 " height="374" /></p>
<p style="text-align: center;"><span data-mce-mark="1">Fuente: (Alianza Verde Sopetran, 2014)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Otra gran crÃ­tica al proyecto se encuentra frente a la titulaciÃ³n de terrenos baldÃ­os como tal. Si bien el artÃ­culo 7 establece que los terrenos baldÃ­os podrÃ¡n ser entregados en concesiÃ³n, arrendamiento o cualquier otra modalidad contractual no traslaticia de dominio y sÃ³lo tendrÃ¡ lugar cuando se trate de proyectos productivos que integren como asociados al pequeÃ±o o al mediano productor, el derecho de los campesinos no se puede reducir a la mera formalidad de contar con un tÃ­tulo de propiedad sobre un predio, sino que el Estado debe garantizarles que puedan disponer libremente de sus tierras, es decir, que tengan el poder para decidir quÃ© hacer con ellas. Pero, al declarar las Zidres como zonas de utilidad pÃºblica e interÃ©s social en el artÃ­culo 1 del proyecto de ley y de acuerdo con el artÃ­culo 58 de la ConstituciÃ³n PolÃ­tica, se abre la puerta a la expropiaciÃ³n de la tierra en caso de que el campesino no siga los lineamientos y criterios de productividad definidos por  la Unidad de PlanificaciÃ³n Rural y Agropecuaria (UPRA) y se oponga a entrar en el rÃ©gimen de transiciÃ³n. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Finalmente, la alianza entre campesinos e inversionistas que propone la ley para el desarrollo de los proyectos agroindustriales deja muchas dudas, a tal punto que el senador Robledo las ha llamado â€œ<em>asociaciones entre zorros y gallinas</em>â€ por su carÃ¡cter desigual y asimÃ©trico<span data-mce-mark="1"> <span data-mce-mark="1">(Canal Capital, 2014)</span></span>. En las alianzas propuestas en el proyecto de ley 223, los campesinos quedan sometidos a lo que decidan los gestores del proyecto agroindustrial ya que no se especifica en absoluto, ninguna participaciÃ³n campesina en las decisiones estratÃ©gicas que se adopten en el marco de estas alianzas. DeberÃ­a precisarse el derecho de los campesinos a contar con voz y voto en los Ã³rganos de direcciÃ³n de los proyectos productivos, pues de lo contrario, su papel se reducirÃ­a a aportar su tierra y su fuerza de trabajo, quedando relegados a ser simples jornaleros al servicio de grandes terratenientes. Tampoco se les garantiza a los campesinos derechos mÃ­nimos para que vivan en condiciones dignas. Por ejemplo, no se precisa la forma como se remunerarÃ¡ a los trabajadores agrarios que se asocien. Â¿CÃ³mo se repartirÃ¡n las utilidades? Â¿Los campesinos tendrÃ¡n derecho a parte de las utilidades? En cuanto a las condiciones laborales, Â¿PodrÃ¡n las empresas gestoras contratar a sus trabajadores, incluidos los campesinos que se asocien, a travÃ©s de terceros o deberÃ¡n hacerlo directamente? Â¿Les garantizarÃ¡n a los campesinos contratos de estabilidad laboral? Â¿Los salarios deberÃ¡n ser superiores al mÃ­nimo? <span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">(Senado de la RepÃºblica de Colombia, 2015)</span> </span>Como se puede observar el proyecto de ley deja muchas inquietudes que por acciÃ³n deliberada o por omisiÃ³n, vulneran los derechos de los trabajadores agrarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/baldios%204.jpg" alt="baldios 4" width="450" height="252" /></p>
<p style="text-align: center;"><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">F</span><span data-mce-mark="1">uente: </span><span data-mce-mark="1">(Canal Capital, 2014)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Los defensores del proyecto, como el superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique VÃ©lez, argumentan que Ã©sta es una iniciativa para potenciar la productividad. SegÃºn el superintendente, el 77% de los baldÃ­os adjudicados en el pasado fueron vendidos casi de inmediato <span data-mce-mark="1">(Dinero, 2015)</span>. Por eso, se buscÃ³ una fÃ³rmula para promover el trabajo de grandes, pequeÃ±os y medianos empresarios, porque se sabe que se requieren grandes inversiones. El proyecto busca emular la experiencia del â€œcerrado brasileÃ±oâ€ en el que Brasil, mediante la puesta en producciÃ³n de la soja, azÃºcar, cafÃ©, jugo de naranja, carne de aves, carne bovina, tabaco y etanol a gran escala, logrÃ³ transformarse en uno de los principales productores agrÃ­colas a nivel mundial. En el aÃ±o 2007, el sector agropecuario brasilero representÃ³ el 37% de los empleos y el 36,4% de las exportaciones de ese paÃ­s<span data-mce-mark="1"> </span><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">(Senado de la RepÃºblica de Colombia, 2015</span>)</span>. A pesar de que Ã©sta pareciera ser una opciÃ³n atractiva para Colombia, existe una diferencia significativa con el caso brasilero y es que desde 1973, Brasil llevÃ³ a cabo una gran inversiÃ³n pÃºblica en investigaciÃ³n y desarrollo agropecuario a travÃ©s de la Empresa Brasileira de Pesquisa AgropecuÃ¡ria (EMBRAPA). Esta empresa, adscrita al Ministerio de Agricultura, produjo importantes innovaciones tecnolÃ³gicas que volvieron la tierra mÃ¡s productiva. Por ejemplo, se logrÃ³ reducir los niveles de acidez del suelo a travÃ©s de una bacteria que ayudÃ³ a fijar el nivel de nitrÃ³geno, volviendo terrenos infÃ©rtiles aptos para la producciÃ³n, se crearon nuevas variedades de pastos y se adoptaron prÃ¡cticas mÃ¡s efectivas para el cultivo y el barbecho, entre otras. En cambio, el proyecto presentado por el Gobierno para desarrollar la Altillanura deja en manos de las asociaciones las innovaciones agropecuarias y tecnolÃ³gicas, haciendo poco probable la replicaciÃ³n del Ã©xito brasilero. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1"> Recientemente ha salido a la luz pÃºblica un estudio realizado por la Universidad Javeriana, la Universidad de los Llanos y OXFAM que desvirtÃºa el argumento sobre el que se basa el proyecto de ley 223 que sostiene que las tierras de la Altillanura no son aptas para la producciÃ³n agrÃ­cola familiar. Los investigadores de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Javeriana y de la Universidad de los Llanos analizaron en profundidad a 10 familias campesinas en parcelaciones de Puerto LÃ³pez, Meta. Las conclusiones del estudio seÃ±alan que 1)  los ingresos obtenidos por la agricultura familiar en la altillanura superan ampliamente, entre 3 y 15 veces, la alternativa de arrendamiento de tierra que proponen los agroindustriales de la zona; 2) que la agricultura familiar en la Altillanura es altamente eficiente y 3) que puede desarrollarse sin la tutorÃ­a de los grandes empresarios agroindustriales y sin hacer alianzas productivas con ellos<span data-mce-mark="1"> <span data-mce-mark="1">(BusinessCol, 2015)</span>.</span> Aunque el estudio estÃ¡ bien documentado, abre la puerta para reconsiderar la viabilidad de la agricultura familiar en la Altillanura colombiana, y mÃ¡s importante aÃºn, resalta la importancia de vincular investigaciones acadÃ©micas en el diseÃ±o de polÃ­ticas pÃºblicas, se debe tener en cuenta que Ãºnicamente se documenta la experiencia de 10 familias campesinas de una misma regiÃ³n. HabrÃ­a que analizar quÃ© tanto se pueden extrapolar los resultados de la investigaciÃ³n a otras regiones de la Altillanura colombiana con condiciones de productividad diferentes. Sin embargo, si se llegase a comprobar <span data-mce-mark="1">de forma cientÃ­fica la inviabilidad de la Altillanura para desarrollar proyectos de economÃ­a campesina, </span></span><span data-mce-mark="1">tampoco deberÃ­amos satanizar la empresa privada y, sin eufemismos, dejar el desarrollo de la Altillanura en manos de los empresarios nacionales que cuentan con el capital para hacerlo. De manera simultÃ¡nea, se podrÃ­a adelantar una reforma agraria en tierras mÃ¡s fÃ©rtiles como las del Magdalena Medio, donde existen grandes latifundios ociosos, de caracter especulativo y disfrazados de ganaderÃ­a extensiva, que podrÃ­an ser aprovechados por familias campesinas para su subsistencia. No nos sirve mandar a los campesinos a la periferia, entregÃ¡ndoles tierras infÃ©rtiles desprovistas de bienes pÃºblicos como carreteras para sacar sus productos o asistencia tÃ©cnica para mejorar su productividad</span><span data-mce-mark="1"> y condenÃ¡ndolos asÃ­, a la pobreza eterna <span data-mce-mark="1">(Alejandro Reyes Posada, 2015)</span>. Pero, hasta que se compruebe la inviabilidad campesina de la Altillanura colombiana, l<span data-mce-mark="1">o prudente es retirar el proyecto de ley acogiÃ©ndose al principio jurÃ­dico de precauciÃ³n. </span></span></p>
<p><span data-mce-mark="1"> <img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/cerrado-clave-.jpg" alt="cerrado-clave-" width="450" height="254" /></span></p>
<p style="text-align: center;"><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">Fuente: (ClarÃ­n, 2014)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Otro aspecto a tener en cuenta en esta discusiÃ³n es que aproximadamente, el 50% de la propiedad rural privada fue inicialmente titulada como baldÃ­o de la NaciÃ³n </span><span data-mce-mark="1">(Castro, 2013)</span><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">. </span>Por lo tanto, la aplicaciÃ³n irrestricta de la Ley 160 en la recuperaciÃ³n de terrenos que excedan el lÃ­mite impuesto por la UAF es completamente inviable. Es imprescindible respetar los derechos de propiedad de quienes han desarrollado una producciÃ³n agraria Ã­ntegra, han pagado impuestos y generado empleo, aÃºn si poseen mÃ¡s de una UAF, ya que el Estado es en gran parte responsable del desorden jurÃ­dico y el vacÃ­o normativo, por su inoperancia e incapacidad de hacer cumplir la ley. Sin embargo, el Estado sÃ­ debe adelantar procesos de recuperaciÃ³n de terrenos baldÃ­os privatizados cuando estÃ©n en conflicto con ocupantes campesinos que reclamen su adjudicaciÃ³n; cuando fueron ilegalmente titulados por razones especulativas de acaparamiento para valorizar, sin explotaciÃ³n adecuada del potencial productivo; y cuando estÃ©n en zonas de alta concentraciÃ³n de la propiedad y de falta de acceso a la tierra por parte de pequeÃ±os productores </span><span data-mce-mark="1">(Alejandro Reyes Posada, 2015).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">En conclusiÃ³n, el proyecto de ley 223 modifica subrepticiamente el rÃ©gimen de baldÃ­os y el espÃ­ritu social plasmado en la Ley 160 de 1994. Si se aprueba esta ley, se permitirÃ­a la acumulaciÃ³n predios con antecedentes de baldÃ­os, se aprobarÃ­a la entrega de tierras en concesiÃ³n a grandes capitales por largos periodos de tiempo, se favorecerÃ­an los procesos de extranjerizaciÃ³n de la tierra, se legalizarÃ­a la adquisiciÃ³n ilegal de tierras baldÃ­as, y los campesinos entrarÃ­an formar a asociaciones desiguales e inciertas a riesgo de ser expropiados por no cumplir con los criterios de productividad de la UPRA. Lejos de ser un proyecto que fomente la productividad y la modernizaciÃ³n del campo, los colombianos estamos siendo testigos de una contrarreforma agraria que vulnera los derechos del campesinado y premia a los grandes terratenientes y multinacionales extranjeras. No deja de ser especialmente inverosÃ­mil e irÃ³nico que un Gobierno que hace todo tipo de concesiones para lograr firmar un acuerdo de paz de un conflicto originado en la propiedad desigual de la tierra, presente simultÃ¡neamente un proyecto de ley que desconoce derechos adquiridos y concentra aÃºn mÃ¡s la tierra, apalancÃ¡ndose en las mayorÃ­as parlamentarias que tiene en el Congreso. Esperemos, como en ocasiones anteriores, que la Corte Constitucional vuelva a pronunciarse, declarando la ilegalidad de este adefesio y restaurando la confianza de los colombianos en las instituciones jurÃ­dicas. De hecho, la probabilidad de que esto ocurra es alta pues ya varios dirigentes indÃ­genas han declarado la inconstitucionalidad del proyecto porque unas de las Zidres presupuestadas tocan Ã¡reas de resguardos indÃ­genas y no se ha hecho ninguna consulta previa con las comunidades al respecto </span><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">(KienyKe, 2015)</span>.</span><span data-mce-mark="1"> Es necesario retirar el proyecto de ley 223 de 2015 para que el paÃ­s pueda, de manera juiciosa, frentera y con la participaciÃ³n de numerosos actores, llegar a un consenso frente a quÃ© polÃ­tica de desarrollo agrario es la mÃ¡s conveniente. Sea cual sea debe respetar los derechos de los campesinos pobres, darle seguridad jurÃ­dica a la propiedad rural, reconocer derechos ya adquiridos y por quÃ© no, considerar la posibilidad de adelantar proyectos agroindustriales en zonas que asÃ­ lo exigen y Ãºnicamente, en cabeza de nacionales. </span></p>
<p><span data-mce-mark="1"> </span></p>
<p><strong><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">@aperdomo91</span></span></strong></p>
<p><span data-mce-mark="1"><strong><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1"> </span></span></strong></span></p>
<p><span data-mce-mark="1"><strong>BibliografÃ­a</strong></span></p>
<ul>
<li><span data-mce-mark="1">Alejandro Reyes Posada. (20 de Junio de 2015). <em>Dos demagogias enfrentadas en el agro.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.elespectador.com/opinion/dos-demagogias-enfrentadas-el-agro</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Alianza Verde Sopetran. (04 de Noviembre de 2014). <em>Alianza Verde pide hundir ley de baldÃ­os.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.sopetranverde.co/2014/11/alianza-verde-pide-hundir-ley-de-baldios/</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">BusinessCol. (2015 ÃÂ¹ÃÂ¸ÃÂ» 01-Junio ). <em>Desvirtuado el mito: la agricultura familiar sÃ­ es viable en la Altillanura y hasta mÃ¡s rentable que la agroindustria a gran escala.</em> Retrieved 2015 ÃÂ¹ÃÂ¸ÃÂ» 05-Noviembre from http://www.businesscol.com/noticias/fullnews.php?id=28963</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Canal Capital. (16 de Noviembre de 2014). <em>â€˜Zidresâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> para adjudicar baldÃ­os a campesinos es como asociar los zorros con las gallinas.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Castro, Y. (02 de Diciembre de 2013). <em>La reforma del rÃ©gimen de baldÃ­os: se necesita una polÃ­tica integral de tierras</em>. Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/7227-la-reforma-del-r%C3%A9gimen-de-bald%C3%ADos-se-necesita-una-pol%C3%ADtica-integral-de-tierras.html</span></li>
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<li><span data-mce-mark="1">Intaco Comunica. (11 de Noviembre de 2015). <em>No a las ZIDRES</em>. Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://linkis.com/www.youtube.com/gbvRz</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">KienyKe. (02 de Noviembre de 2015). <em>Â¿Quiere el Gobierno hacerle conejo a los campesinos con las tierras?</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.kienyke.com/politica/quiere-el-gobierno-hacerle-conejo-los-campesinos-con-las-tierras/</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">La Silla Rural. (11 de Noviembre de 2015). <em>Sobre ZIDRES y otras incongruenciasâ€¦.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://lasillallena.lasillavacia.com/la-silla-rural/sobre-zidres-y-otras-incongruencias</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">OXFAM International. (2015). <em>Colombia: las falacias detrÃ¡s de ZIDRES, una ley de â€œsubdesarrollo ruralâ€.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de https://www.oxfam.org/es/colombia-las-falacias-detras-de-zidres-una-ley-de-subdesarrollo-rural</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Semana. (01 de Agosto de 2013). <em>El abuso de Riopaila y Cargill.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.semana.com/opinion/articulo/el-abuso-riopaila-cargill/352773-3</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Senado de la RepÃºblica de Colombia. (Mayo de 2015). <em>Informe de ponencia para primer debate de proyecto de ley 223 de 2015 CÃ¡mara.</em> Recuperado el 06 de Noviembre de 2015, de http://www.imprenta.gov.co/gacetap/gaceta.mostrar_documento?p_tipo=22&amp;p_numero=223&amp;p_consec=41834</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Senado de la RepÃºblica de Colombia. (Julio de 2015). <em>Informe de ponencia para segundo debate al proyecto de ley 223 de 2015 CÃ¡mara.</em> Recuperado el 06 de Noviembre de 2015, de http://senado.gov.co/az-legislativo/proyectos-de-ley</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Verfotosde.org. (s.f.). Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://mw2.google.com/mw-panoramio/photos/medium/38400418.jpg</span></li>
</ul>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los baldÃ­os en Colombia &#8211; Parte 3</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-3/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Nov 2015 19:39:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Baldios]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
		<category><![CDATA[Zidres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>DespuÃ©s de haber hecho un juicioso anÃ¡lisis de las ventajas y desventajas de la Ley 160 de 1994 en el artÃ­culo Los baldÃ­os en Colombia â€“ Parte 2, en esta entrega voy a presentar en quÃ© consiste el proyecto de ley 223 que cursa su trÃ¡mite en el Congreso.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-3/">Los baldÃ­os en Colombia &#8211; Parte 3</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Fuente Imagen: (Casa de Colombia)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">El proyecto de ley fue presentado por el Gobierno, en cabeza del Ministro del Interior Juan Fernando Cristo (por impedimentos del Ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri) el 16 de abril de este aÃ±o y constituye el sexto intento del presidente Juan Manuel Santos por modificar la Ley 160 de 1994. El proyecto ya fue aprobado en los primeros dos debates en la CÃ¡mara de Representantes y ahora espera la primera ponencia en la comisiÃ³n quinta del Senado.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">El proyecto de ley 223 parte del supuesto de que Colombia dispone de un gran potencial agrÃ­cola para suplir la creciente demanda mundial de alimentos pero la legislaciÃ³n actual no permite el desarrollo productivo de regiones que requieren grandes inversiones de capital para ser rentables. La idea de que Colombia se convierta en una despensa mundial de alimentos para el aÃ±o 2030 no es descabellada puesto que, segÃºn la OrganizaciÃ³n Mundial para la Agricultura y la AlimentaciÃ³n (FAO), somos uno de los 7 paÃ­ses del mundo â€“junto con Argentina, Brasil, Bolivia, Angola, RepÃºblica DemocrÃ¡tica del Congo y SudÃ¡n- que todavÃ­a tiene la posibilidad de extender su frontera agrÃ­cola (Semana, 2010). Una de las oportunidades mÃ¡s claras que tiene el paÃ­s para aumentar la cantidad de tierra cultivable se encuentra en la Altillanura colombiana: se calcula que de las 7 millones de hectÃ¡reas que la componen, aproximadamente 4 millones podrÃ­an ser utilizadas para producir alimentos (Semana, 2012). Tal y como lo explica Juan Fernando Cristo, autor de la iniciativa, en la exposiciÃ³n de motivos del proyecto de ley, «<em>aunque esta regiÃ³n presenta excelentes condiciones de luminosidad, brillo solar, y temperatura, sus suelos presentan baja fertilidad debido a los elevados niveles de acidez, alta saturaciÃ³n de aluminio, bajos contenidos de materia orgÃ¡nica y muy baja saturaciÃ³n de bases intercambiables como calcio, magnesio y potasio. AdemÃ¡s, la oferta hÃ­drica de la regiÃ³n es abundante entre abril y noviembre, pero tiene una fuerte temporada seca entre diciembre y marzo que se intensifica a medida que se avanza hacia el oriente de la regiÃ³n. Lo anterior hace que los proyectos productivos agrÃ­colas en la Altillanura deban hacer uso de un complejo paquete tecnolÃ³gico en temas de pastos, mejoramiento genÃ©tico, recuperaciÃ³n de suelos, desarrollo de nuevas variedades de semillas, manejo de las plagas, uso eficiente del recurso hÃ­drico y adaptaciÃ³n al cambio climÃ¡tico. El desarrollo y la utilizaciÃ³n de este paquete tecnolÃ³gico es exigente en inversiones de capital, y el retomo a la inversiÃ³n solamente se garantiza en la medida en que se pueda aplicar en superficies que generen economÃ­as de escala para bajar los costos unitarios de producciÃ³n</em>» (Juan Fernando Cristo Bustos, 2015).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Con base en lo anterior y entendiendo que existen zonas del paÃ­s en donde alcanzar altos niveles de productividad exige mayores esfuerzos tanto econÃ³micos como de asociatividad, el proyecto de ley 223 del 2015 propone la creaciÃ³n de Zonas de InterÃ©s de Desarrollo Rural, EconÃ³mico y Social (Zidres) como zonas especiales de aptitud agropecuaria, ubicadas en territorio nacional, aisladas  de los centros urbanos mÃ¡s significativos y que demandan elevados costos de adaptaciÃ³n productiva. Las Zidres se caracterizan por tener baja densidad poblacional y altos Ã­ndices de pobreza, carecen de infraestructura mÃ­nima para el transporte y comercializaciÃ³n de los productos y, por sus caracterÃ­sticas agrolÃ³gicas y climÃ¡ticas, resultan inapropiadas para desarrollar unidades de producciÃ³n familiar que fomenten proyectos productivos que beneficien a los trabajadores agrarios sin tierra y que promueva la inversiÃ³n de capital en el agro. En ese orden de ideas, las Zidres estÃ¡n destinadas a: 1) Promover la inclusiÃ³n social del trabajador agrario como agente social productivo; 2) Aumentar la productividad sostenible de la tierra; 3) Promover el desarrollo social y econÃ³mico de la zona; 4) Mejorar las condiciones agrolÃ³gicas del suelo; 5) Incentivar la conservaciÃ³n del medio ambiente; 6) Promover el acceso y la regularizaciÃ³n de la propiedad de la tierra a los trabajadores agrarios; 7) Promover el empleo rural y la seguridad alimentaria.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/baldios%202.jpg" alt="baldios 2" width="450" height="341" /></div>
<div style="text-align: center;"> Fuente: (Radio Macondo, 2014)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La identificaciÃ³n de las Ã¡reas potenciales para declarar una Zidres serÃ¡ establecida por la Unidad de PlneaciÃ³n Rural Agropecuaria (UPRA), la delimitaciÃ³n serÃ¡ constituida por el Gobierno Nacional a travÃ©s de documento CONPES y la aprobaciÃ³n se efectuarÃ¡ a travÃ©s del Consejo de Ministros mediante decreto. Para la delimitaciÃ³n de las ZIDRES serÃ¡ indiferente que los predios cobijados sean de propiedad privada o pÃºblica y cuando en  estas zonas se encuentren proyectos productivos cuyos usos del suelo no se ajusten a las establecidas por la UPRA, se establecerÃ¡ un rÃ©gimen de transiciÃ³n y acompaÃ±amiento que estimule la reconversiÃ³n productiva de estos proyectos hacia los estÃ¡ndares fijados por la entidad. Tampoco podrÃ¡n constituirse Zidres en territorios que comprendan, siquiera parcialmente, zonas de reserva campesina, resguardos indÃ­genas y territorios colectivos titulados o en trÃ¡mite de constituciÃ³n.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">El proyecto de ley plantea varios esquemas para los proyectos productivos en las Zidres. Estos pueden ser desarrollados por personas naturales, jurÃ­dicas, o por empresas asociativas. El ejecutor del proyecto productivo podrÃ¡ arrendar, utilizar, explotar, adquirir, recibir en aporte predios lÃ­citamente obtenidos o asociarse con los propietarios campesinos que no deseen desprenderse del derecho del dominio, hasta completar el Ã¡rea requerida para el proyecto. No existe la obligaciÃ³n explÃ­cita de involucrar a los campesinos en los proyectos productivos pero, en caso de hacerlo, la empresa asociativa se hace beneficiaria de una polÃ­tica de incentivos y estÃ­mulos que incluyen lÃ­neas de crÃ©ditos, estÃ­mulos a la promociÃ³n, formaciÃ³n y capacitaciÃ³n de los campesinos, respaldo a travÃ©s del Fondo Agropecuario de GarantÃ­as entre otros. Asimismo, la asociatividad con campesinos se puede dar independiente de si Ã©stos tengan o no tengan la propiedad de la tierra. Si el campesino asociado no tiene tierra, el proyecto productivo deberÃ¡ establecer un mecanismo que permita que, antes de los tres primeros aÃ±os de iniciado el proyecto, estos se hagan propietarios de un porcentaje de la misma definido por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), de acuerdo al proyecto productivo y a la capacidad financiera de quien lo adelante.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Los proyectos productivos tambiÃ©n se podrÃ¡n adelantar en bienes inmuebles de la naciÃ³n, es decir, en los terrenos baldÃ­os con la condiciÃ³n de asociar a los campesinos al proyecto. El proyecto de ley establece que se podrÃ¡ solicitar al Gobierno Nacional la entrega en concesiÃ³n, arrendamiento o cualquier otra modalidad contractual no traslaticia de dominio, de bienes inmuebles de la NaciÃ³n ubicados en las Zidres, con la obligaciÃ³n de integrar como asociados al pequeÃ±o o al mediano productor. La entrega de los bienes inmuebles de la NaciÃ³n, bajo cualquier modalidad, darÃ¡ lugar al pago de una contraprestaciÃ³n monetaria que serÃ¡ definida por el Gobierno Nacional, atendiendo las variables relacionadas con el Ã¡rea del terreno y los volÃºmenes de producciÃ³n. Dentro del documento contractual tambiÃ©n se deberÃ¡ incluir las condiciones Ã³ptimas en que la tierra debe ser devuelta tras la culminaciÃ³n del contrato, como tambiÃ©n las garantÃ­as correspondientes y las consecuencias del incumplimiento de las obligaciones del contratista. De igual forma, las personas que se encuentren ocupando predios baldÃ­os y que, a la fecha de la declaratoria de las Zidres no cumplan con los requisitos establecidos en la Ley 160 de 1994 para ser beneficiarios de la titulaciÃ³n de los predios ocupados, podrÃ¡n vincularse a los proyectos productivos que tengan el carÃ¡cter de asociativos.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div> <img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/baldio%201.jpg" alt="baldio 1" width="450" height="246" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Semana, 2013)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Grosso modo, Ã©ste es el proyecto de ley que cursa en actualmente en el Congreso. Aunque pareciera que su razÃ³n de ser estÃ¡ justificada en factores inherentes a la condiciones de la Altillanura colombiana -que exigen un modelo productivo a gran escala para ser rentable- el proyecto deja muchas dudas con respecto a la asociatividad de los campesinos y a la aparente legalizaciÃ³n en la acumulaciÃ³n de tierras baldÃ­as -o tierras originalmente adjudicadas como baldÃ­as- que favorecerÃ­a a grandes empresarios que reportan millonarias inversiones en la regiÃ³n. No en vano han aparecido fuertes crÃ­ticas al proyecto de ley por parte de diversos sectores como el Polo DemocrÃ¡tico en cabeza de los congresistas Jorge Enique Robledo y Inti Asprilla, organizaciones como OXFAM, Codhes, Cinep, Cumbre Agraria, ComisiÃ³n Colombiana de Juristas, entre otras. En la prÃ³xima entrega, harÃ© una exposiciÃ³n detallada de las crÃ­ticas contra el proyecto como tambiÃ©n de los argumentos que lo defienden. Sin duda alguna, la propiedad de la tierra en Colombia es un tema muy controversial, que admite varias lecturas y estÃ¡ lejos de solucionarse con la promulgaciÃ³n de una ley.</div>
<div></div>
<div><strong>@aperdomo91</strong><strong> </strong></div>
<div></div>
<div><strong>BibliografÃ­a</strong></div>
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<ul>
<li>Canal Capital. (26 de Noviembre de 2014). <i>â€˜Zidresâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> para adjudicar baldÃ­os a campesinos es como asociar los zorros con las gallinas</i>. Recuperado el 30 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/">http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/</a></li>
<li>Casa de Colombia. (s.f.). <i><a href="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/index.php/tematicas/gestionyterritorio/351-los-baldios-en-colombia-parte-3#ad-image-0">http://www.casadecolombia.travel/en/tours_post/llanos-orientales-region/#ad-image-0</a></i>. Recuperado el 05 de Noviembre de 2015, de <a href="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/index.php/tematicas/gestionyterritorio/351-los-baldios-en-colombia-parte-3#ad-image-0">http://www.casadecolombia.travel/en/tours_post/llanos-orientales-region/#ad-image-0</a></li>
<li>Juan Fernando Cristo Bustos. (16 de Abril de 2015). Recuperado el 05 de Noviembre de 2015, de<a href="http://www.imprenta.gov.co/gacetap/gaceta.mostrar_documento?p_tipo=05&amp;p_numero=223&amp;p_consec=41569">http://www.imprenta.gov.co/gacetap/gaceta.mostrar_documento?p_tipo=05&amp;p_numero=223&amp;p_consec=41569</a></li>
<li>Radio Macondo. (13 de Noviembre de 2014). <i>Nuevo proyecto de tierras afecta al campesinado</i>. Recuperado el 05 de Noviembre de 2015, de <a href="http://radiomacondo.fm/2014/11/13/nuevo-proyecto-de-tierras-afecta-al-campesinado/">http://radiomacondo.fm/2014/11/13/nuevo-proyecto-de-tierras-afecta-al-campesinado/</a></li>
<li>Semana. (2012). <i>Â¿Futura despensa?</i> Recuperado el 31 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.semana.com/especiales/pilares-tierra/futura-despensa.html">http://www.semana.com/especiales/pilares-tierra/futura-despensa.html</a></li>
<li>Semana. (06 de Noviembre de 2010). <i>El &#8216;Cerrado&#8217; colombiano</i>. Recuperado el 30 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.semana.com/economia/articulo/el-cerrado-colombiano/124179-3">http://www.semana.com/economia/articulo/el-cerrado-colombiano/124179-3</a></li>
<li>Semana. (09 de Julio de 2013). <i>Funcionarios en aprietos por falsos tÃ­tulos de baldÃ­os</i>. Recuperado el 05 de Noviembre de 2015, de <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/funcionarios-aprietos-falsos-titulos-baldios/350190-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/funcionarios-aprietos-falsos-titulos-baldios/350190-3</a></li>
</ul>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los baldÃ­os en Colombia &#8211; Parte 2</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Oct 2015 19:14:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Baldios]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
		<category><![CDATA[UAF]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En mi artÃ­culo pasado -Los baldÃ­os en Colombia â€“ Parte 1-, luego de haber hecho una introducciÃ³n al tema de los baldÃ­os en Colombia y de haber realizado un breve recorrido histÃ³rico de cÃ³mo se ha manejado ese tema en el paÃ­s, encontrÃ© que durante el siglo XIX y XX no hubo una polÃ­tica clara frente a la reparticiÃ³n y titulaciÃ³n de tierras baldÃ­as.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>Fuente Imagen: (INCODER, 2012)</div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">MÃ¡s aÃºn, las leyes promulgadas durante este periodo parecieron favorecer la acumulaciÃ³n de tierras en manos de grandes terratenientes y contribuyeron en gran medida a suscitar grandes conflictos por la tierra entre Ã©stos Ãºltimos y los colonos campesinos. En este artÃ­culo voy a exponer la Ley 160 de 1994 que corresponde a la legislaciÃ³n actual y vigente frente al tema de baldÃ­os y voy analizar sus ventajas, defectos y el impacto que Ã©sta ha tenido en el desarrollo del paÃ­s</div>
<div style="text-align: justify;">Al igual que nuestra ConstituciÃ³n PolÃ­tica, la prosa de la Ley 160 de 1994 es grandilocuente y pareciera corresponder mÃ¡s a un paÃ­s escandinavo que a la idiosincrasia tropical colombiana. Los principios rectores son nobles, justos y loables y es difÃ­cil que cualquier colombiano, con un mÃ­nimo de consciencia social, los encuentre desafortunados. La Ley estÃ¡ inspirada en el precepto constitucional segÃºn el cual es deber del Estado promover el acceso progresivo a la propiedad de la tierra de los trabajadores agrarios. En ese sentido, la Ley define 9 objetivos dentro de los que se destacan promover y consolidar la Paz, reformar la estructura social agraria por medio de procedimientos encaminados a eliminar y prevenir la inequitativa concentraciÃ³n de la propiedad, elevar el nivel de vida de los campesinos, fomentar la adecuada explotaciÃ³n de tierras incultas, ociosas o deficientemente aprovechadas y regular la ocupaciÃ³n y aprovechamiento de las tierras baldÃ­as de la NaciÃ³n, dando preferencia en su adjudicaciÃ³n a los campesinos de escasos recursos (SecretarÃ­a Senado, 1994).Para cumplir con tan plausibles propÃ³sitos, la Ley materializa su deseo manifiesto de equidad y justicia social introduciendo el polÃ©mico concepto de las Unidades AgrÃ­colas Familiares (UAF). La Unidad AgrÃ­cola Familiar (UAF) es una unidad de medida para la producciÃ³n agrÃ­cola, pecuaria, acuÃ­cola o forestal cuya extensiÃ³n no sÃ³lo garantiza el sustento bÃ¡sico a una familia sino que tambiÃ©n produce excedentes que le ayudan a la formaciÃ³n de su patrimonio. Se calcula que una UAF explotada correctamente le puede producir a una familia campesina el equivalente a 3 salarios mÃ­nimos mensuales, es decir, alrededor de $1.800.000 pesos (El PaÃ­s, 2013). Dependiendo de las caracterÃ­sticas propias del suelo de cada regiÃ³n, el tamaÃ±o de las UAF puede ir desde 2 hectÃ¡reas en UbatÃ© hasta 2.269 en el CaguÃ¡n (El PaÃ­s, 2013).</p>
<p>Pero mÃ¡s allÃ¡ de una unidad de medida, las UAF estÃ¡n pensadas como instrumento para llevar a cabo una polÃ­tica redistributiva de la tierra y evitar la acumulaciÃ³n de grandes extensiones de tierras baldÃ­as. El artÃ­culo 65 de la Ley 160 establece que la propiedad de los terrenos baldÃ­os adjudicables sÃ³lo puede adquirirse mediante tÃ­tulo traslaticio de dominio otorgado por el Estado a travÃ©s del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural -INCODER-. La Ley seÃ±ala que los terrenos baldÃ­os de la NaciÃ³n tienen una destinaciÃ³n exclusiva para familias pobres (artÃ­culo 67, parÃ¡grafo 2) y para lograr la adjudicaciÃ³n, tanto para personas naturales como jurÃ­dicas, se deben cumplir con ciertas condiciones: (1) el terreno que se adjudica no puede ser mayor a una UAF; (2) se debe demostrar la explotaciÃ³n de mÃ¡s de dos terceras partes del predio y esta se debe hacer con la aptitud especifica seÃ±alada en la Ley; (3) tiene que haber sido ocupado por mÃ¡s de 5 aÃ±os; (4) el adjudicatario no puede contar con un patrimonio neto superior a 1.000 salarios mÃ­nimos mensuales legales; y (5) no se pueden titular predios baldÃ­os a personas naturales o jurÃ­dicas que ya sean propietarias o poseedoras, a cualquier tÃ­tulo, de otros predios rurales en el territorio nacional (Observatorio de RestituciÃ³n y RegulaciÃ³n de Derechos de Propiedad Agraria). Luego de recibir la adjudicaciÃ³n de las tierras baldÃ­as, el campesino puede venderlas so pena de no poder obtener una nueva adjudicaciÃ³n por un periodo de 15 aÃ±os. Sin embargo, la Ley tambiÃ©n seÃ±ala que en ningÃºn caso, un titular podrÃ¡ ejercer dominio, posesiÃ³n o tenencia de mÃ¡s de una UAF (artÃ­culo 40, numeral 5), con el fin de restringir la acumulaciÃ³n de tierras baldÃ­as y tampoco se podrÃ¡ fraccionar el terreno en un tamaÃ±o inferior al fijado por la UAF (artÃ­culo 44). Finalmente, la Ley dota al Estado de la facultad de enajenar y recuperar las tierras baldÃ­as cuando se compruebe la violaciÃ³n sobre las normas de conservaciÃ³n y aprovechamiento de los recursos naturales y por el incumplimiento de las obligaciones y condiciones bajo las cuales se produjo la adjudicaciÃ³n.</p>
</div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/222_campesinos.jpg" alt="222 campesinos" width="450" height="305" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Ola PolÃ­tica)</div>
<div style="text-align: justify;">Como se puede observar, la Ley 160 de 1994 es una ley audaz que defiende el derecho a la propiedad de los campesinos y que, promulgada aÃ±os atrÃ¡s, nos hubiera ahorrado infinitud de conflictos. Sin embargo, se debe reconocer que las prohibiciones de la Ley chocan de frente con los intereses de grandes inversionistas que se han servido de artimaÃ±as jurÃ­dicas para apropiarse indebidamente de grandes extensiones de tierras baldÃ­as aprovechando la debilidad de los organismos de control. Se calcula que en la Ãºltima dÃ©cada, el paÃ­s ha entregado 2.445.000 hectÃ¡reas de baldÃ­os a 85.219 personas y aproximadamente la tercera parte de estas asignaciones (alrededor de 800.000 hectÃ¡reas) fueron adjudicadas de forma irregular y estÃ¡n siendo objeto de investigaciÃ³n (Semana, 2013). TambiÃ©n se estima que el 70% de los predios adjudicados ya no estÃ¡n en manos de los campesinos (El Tiempo, 2015). De ahÃ­ que el Superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique VÃ©lez, asegure que â€œno me queda duda de que este es el fraude agrario mÃ¡s grande del paÃ­sâ€ (Semana, 2012).Aunque, sin lugar a dudas,  la Ley es bien intencionada, hay ciertos problemas que se derivan de su aplicaciÃ³n. La Ley permite la adjudicaciÃ³n de tierras baldÃ­as a todos aquellos colombianos con un patrimonio inferior a 1.000 salarios mÃ­nimos, es decir, 640 millones de pesos. Sin embargo, la realidad del paÃ­s muestra que de los 47 millones de habitantes del paÃ­s, sÃ³lo 162.000 declaran un patrimonio superior a esa cifra (Semana, 2013). En otras palabras, todos los colombianos tienen derecho a ese beneficio y aquellos que no, son los empresarios que disponen de grandes capitales y que dicen ser los Ãºnicos que pueden realizar las inversiones necesarias para desarrollar macro proyectos agrÃ­colas con economÃ­as de escala.</p>
<p>De hecho, ese es uno de los argumentos mÃ¡s fuertes en contra de la Ley. La  restricciÃ³n en la acumulaciÃ³n de tierras impuesta por las UAF va en contravÃ­a del desarrollo agrario del paÃ­s. El modelo de las UAF puede ser efectivo en tierras muy fÃ©rtiles aptas para ser trabajadas por el pequeÃ±o campesino como las de CÃ³rdoba, Magdalena Medio o el Valle del Cauca. De hecho en estas regiones hay una alta concentraciÃ³n de tierras en latifundios ociosos, disfrazadas de ganaderÃ­a extensiva, que concentran el mayor potencial del paÃ­s para una reforma agraria redistributiva (Posada, 2014). Por el contrario, la altillanura del Meta y del Vichada se caracteriza por ser una zona de suelos orgÃ¡nicos extremadamente Ã¡cidos y pobres en nutrientes, que necesita de grandes capitales para volverse productiva por medio de un modelo con economÃ­as de escala, en grandes territorios y a mediano plazo (Posada, 2014). El investigador y asesor del Gobierno, Alejandro Reyes, estima que crear suelo orgÃ¡nico apto para cultivar cuesta 10 millones de pesos por hectÃ¡rea y la capa vegetal tarda entre 4 y 5 aÃ±os en crecer, lo cual, lÃ³gicamente, se encuentra por fuera de las posibilidades de un campesino dueÃ±o de una UAF de 1.725 hectÃ¡reas en el Vichada (Canal Capital, 2014).</p>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/2222altillanura.jpg" alt="2222altillanura" width="450" height="240" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Cosmoagro, 2011)</div>
<div style="text-align: justify;">Otro problema que ha tenido la Ley, es la falta de claridad en su interpretaciÃ³n jurÃ­dica. La Ley seÃ±ala que ninguna persona podrÃ¡ adquirir la propiedad sobre terrenos inicialmente adjudicados como baldÃ­os por una extensiÃ³n superior a la UAF. De acuerdo con la interpretaciÃ³n tradicional del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria â€“INCORA- y del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural â€“INCODER- la expresiÃ³n â€œinicialmente adjudicados como baldÃ­osâ€ significa baldÃ­os adjudicados en el pasado, incluso antes de la expediciÃ³n de la Ley en 1994 (Castro, 2013). En materia prÃ¡ctica, esto significa que a una persona a quien le fueron adjudicadas tierras baldÃ­as de mÃ¡s de una UAF antes de 1994, debe fraccionar su terreno en varias UAF para poder vender su finca hoy y cumplir con la norma actual. Asimismo, si una persona quiere comprar una finca que fue originalmente baldÃ­o de la NaciÃ³n hace 10 o 20 aÃ±os, lo podrÃ¡ hacer siempre y cuando no supere la extensiÃ³n de la UAF correspondiente.El problema con esta disposiciÃ³n es que, como se sabe, la mayor parte de las tierras privadas existentes en Colombia fueron originalmente baldÃ­os de la NaciÃ³n (Castro, 2013). Sin embargo, en la mayorÃ­a de los predios es difÃ­cil trazar documentalmente el origen de la propiedad  hasta la primera adjudicaciÃ³n como baldÃ­o, y en muchos casos no se puede ir mÃ¡s atrÃ¡s de sentencias de pertenencia y tÃ­tulos de transferencia entre particulares (Castro, 2013). Considerando solamente los baldÃ­os adjudicados a partir de 1960, es posible identificar 503.191 predios con una extensiÃ³n total de 19,3 millones de hectÃ¡reas que representan aproximadamente el 50% del Ã¡rea total de los predios rurales privados (Castro, 2013).  Es decir, bajo la interpretaciÃ³n tradicional la Ley, Â¡la aplicaciÃ³n estricta de la prohibiciÃ³n de acumular tierras originalmente baldÃ­as aplica en aproximadamente el 50% de las tierras de propiedad privada!</p>
<p>De igual forma, a pesar de que ninguna ley es retroactiva y se respetan las adquisiciones y acumulaciones superiores a la UAF realizadas antes de 1994, un concepto del Consejo de Estado del aÃ±o 2009 estableciÃ³ que no sÃ³lo son ilegales las apropiaciones de baldÃ­os posteriores a la Ley 160 de 1994, sino todas las que se remonten hasta 1961 (Consejo de Estado, 2009). Esto Ãºltimo no sÃ³lo es absurdo sino inviable ya que dichas transacciones se remontarÃ­an a 52 aÃ±os de historia y dada la informalidad del paÃ­s, no hay posibilidad de que exista la documentaciÃ³n confiable para poder rastrearlas (Semana, 2013). Aunque los conceptos del Consejo de Estado son apenas opiniones que no exigen obligatorio cumplimiento, sÃ­ generan peso y ruido en medio de una controversia como Ã©sta. El gran problema estructural implÃ­cito en todo este debate es que nadie sabe cuÃ¡ntas hectÃ¡reas son de la NaciÃ³n ya que la ineficiencia del Estado no ha permitido contar con un inventario real y actualizado de las tierras pÃºblicas y privadas. En buena medida, la ausencia del mismo ha servido como un aliciente a la tenencia irregular en la propiedad de la tierra.</p>
<p>La Corte Constitucional tambiÃ©n se ha pronunciado frente al tema declarando inexequibles los proyectos agroindustriales dispuestos en el Plan de Desarrollo 2010-2014 (Ley 1450 del 2011) que se habrÃ­an de desarrollar en el Llano y la OrinoquÃ­a, a travÃ©s de la sentencia C-644 del 2012 (Corte Constitucional, 2012). Hasta la fecha ha habido inversiones por mÃ¡s de 1.000 millones de dÃ³lares por varios de los grandes empresarios mÃ¡s importantes de Colombia como Luis Carlos Sarmiento, Alejandro Santodomingo, la familia Eder y empresas como La Fazenda, y se han congelado otras inversiones adicionales por otros 1.000 millones de dÃ³lares (Semana, 2013). El reto que tiene el Gobierno, las Cortes y el Congreso es poder encontrar una fÃ³rmula que permita un modelo bimodal, que logre la convergencia de la economÃ­a campesina y los macroproyectos agrÃ­colas para el desarrollo equitativo y el beneficio mutuo en regiones histÃ³ricamente apartadas y olvidadas. Hoy, en un posible escenario de post acuerdo, es imprescindible darle seguridad jurÃ­dica a los propietarios rurales y definir la manera como se va a alimentar el cacareado Fondo de Tierras que va a distribuir predios a campesinos y a proyectos asociativos. Pero mÃ¡s allÃ¡ de discutir y resolver el tema de la titulaciÃ³n y la propiedad de las tierras, debemos preguntarnos Â¿cÃ³mo podemos hacerlas mÃ¡s productivas de tal manera que podamos cumplir con la proyecciÃ³n de convertirnos en la sexta despensa mundial de alimentos y garantizar la seguridad alimentaria del paÃ­s?</p>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><strong>@aperdomo91</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<div><strong><b>BibliografÃ­a</b></strong></div>
<ul>
<li>Canal Capital. (26 de Noviembre de 2014). <i>â€˜Zidresâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> para adjudicar baldÃ­os a campesinos es como asociar los zorros con las gallinas</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/">http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/</a></li>
<li>Castro, Y. (17 de Octubre de 2011). <i>La tierra y cÃ³mo repartirla: el caso de la Unidad AgrÃ­cola Familiar.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/2472-la-tierra-y-como-repartirla-el-caso-de-la-unidad-agricola-familiar.html">http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/2472-la-tierra-y-como-repartirla-el-caso-de-la-unidad-agricola-familiar.html</a></li>
<li>Castro, Y. (02 de Diciembre de 2013). <i>La reforma del rÃ©gimen de baldÃ­os: se necesita una polÃ­tica integral de tierras</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/7227-la-reforma-del-r%C3%A9gimen-de-bald%C3%ADos-se-necesita-una-pol%C3%ADtica-integral-de-tierras.html">http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/7227-la-reforma-del-r%C3%A9gimen-de-bald%C3%ADos-se-necesita-una-pol%C3%ADtica-integral-de-tierras.html</a></li>
<li>CÃ©sar Jerez. (09 de Octubre de 2013). <i>El artÃ­culo mÃ¡s violado de la ley 160 de 1994.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de <a href="http://prensarural.org/spip/spip.php?article12332">http://prensarural.org/spip/spip.php?article12332</a></li>
<li>Consejo de Estado. (22 de Enero de 2009). <i>LÃ­mites a la adquicisÃ³n de terrenos baldÃ­os. Unidad AgrÃ­cola Familiar. .</i>Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.notinet.com.co/pedidos/44201.PDF">http://www.notinet.com.co/pedidos/44201.PDF</a></li>
<li>Corte Constitucional. (2012). <i>Sentencia C-644/12</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2012/C-644-12.htm">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2012/C-644-12.htm</a></li>
<li>Cosmoagro. (05 de Diciembre de 2011). <i>Altillanura tendrÃ¡ inversiÃ³n de 2,5 billones de pesos.</i> Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.cosmoagro.com/site/avanzamos/altillanura-tendra-una-inversion-de-25-billones-de-pesos/">http://www.cosmoagro.com/site/avanzamos/altillanura-tendra-una-inversion-de-25-billones-de-pesos/</a></li>
<li>El PaÃ­s. (24 de Noviembre de 2013). <i>El fracaso de la UAF.</i> Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/mauricio-cabrera-galvis/fracaso-uaf">http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/mauricio-cabrera-galvis/fracaso-uaf</a></li>
<li>El Tiempo. (15 de Abril de 2015). <i>HabrÃ¡ cinco millones de hectÃ¡reas para el posconflicto</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/proceso-de-paz-distribucion-de-tierra-durante-el-posconflicto/15517837">http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/proceso-de-paz-distribucion-de-tierra-durante-el-posconflicto/15517837</a></li>
<li>INCODER. (17 de Julio de 2012). <i>El INCODER entregÃ³ 290 tÃ­tulos de predios baldÃ­os a campesinos del Tolima.</i>Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.incoder.gov.co/images/dinamicas/titulacion_chaparral.jpg">http://www.incoder.gov.co/images/dinamicas/titulacion_chaparral.jpg</a></li>
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<li>Semana. (27 de Julio de 2013). <i>SoluciÃ³n salomÃ³nica para el lÃ­o de tierras.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/solucion-salomonica-para-lio-tierras/352264-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/solucion-salomonica-para-lio-tierras/352264-3</a></li>
</ul>
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		<title>Los baldÃ­os en Colombia â€“ Parte 1</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-1/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Oct 2015 18:53:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Baldios]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hoy, en pleno siglo 21, Colombia aÃºn no sabe cuÃ¡ntos baldÃ­os tiene ni mucho menos en manos de quiÃ©nes estÃ¡n.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>
<div> ImagÃ©n Fuente: (Ãmbito JurÃ­dico, 2015)</div>
<div></div>
</div>
<div style="text-align: justify;">Un dato aproximado seÃ±ala que en el paÃ­s puede haber mÃ¡s de 4.000.0000 de hectÃ¡reas de tierras baldÃ­as (El Tiempo, 2015). Seguramente muchos colombianos aÃºn recuerdan el episodio en el que los senadores del Polo DemocrÃ¡tico, Jorge Enrique Robledo y Wilson Arias, denunciaron las irregularidades en la adquisiciÃ³n de terrenos baldÃ­os de la OrinoquÃ­a por parte de Riopaila Castilla y la multinacional americana Cargill, a travÃ©s de una maniobra jurÃ­dica diseÃ±ada por la prestigiosa firma de abogados Brigard &amp; Urrutia. En ese entonces, Carlos Urrutia, socio principal de la firma de abogados, fungÃ­a como embajador de Colombia en Washington y debido a las dimensiones que adquiriÃ³ el escÃ¡ndalo nacional se vio obligado a renunciar. Posteriormente el Gobierno, en cabeza del Ministro de Agricultura RubÃ©n DarÃ­o Lizarralde presentÃ³ al Congreso un proyecto de ley sobre baldÃ­os (conocido como la Ley Urrutia â€“ Lizarralde) que permitÃ­a la acumulaciÃ³n de las Unidades AgrÃ­colas Familiares (UAF). Las numerosas preocupaciones que generÃ³ el proyecto de ley por parte de varios sectores de la sociedad y mÃ¡s especÃ­ficamente, los cuestionamientos que le hizo el senador Robledo al Ministro Lizarralde por sus actuaciones como gerente de Indupalma, llevÃ³ al Presidente Santos a retirar el proyecto de ley. A pesar que estos incidentes ocurrieron en el aÃ±o 2013, la polÃ©mica por el uso y adjudicaciÃ³n de tierras baldÃ­as sigue vigente. Actualmente se estÃ¡ tramitando en el Congreso un proyecto casi idÃ©ntico al anterior, para la creaciÃ³n de Zonas de InterÃ©s de Desarrollo Rural, EconÃ³mico y Social (ZIDRES) con el propÃ³sito de permitir el desarrollo de zonas apartadas del paÃ­s, entre estas, la altillanura colombiana.</div>
<div></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/robledio_lizarralde.jpg" alt="robledio lizarralde" width="450" height="166" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (HSBnoticias.com, 2013)</div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">La discusiÃ³n de cÃ³mo se deben adjudicar los baldÃ­os que todavÃ­a tiene Colombia nos compete a todos ya que va mÃ¡s allÃ¡ de un simple proceso de titularizaciÃ³n de la propiedad. Es un debate profundo que nos debe llevar a reflexionar sobre cuÃ¡l es el modelo de desarrollo econÃ³mico que queremos para el paÃ­s. Si bien Colombia no puede oponerse al desarrollo de proyectos agroindustriales que demandan grandes extensiones de tierra, tampoco se puede desconocer el derecho primordial que tienen los campesinos mÃ¡s pobres del paÃ­s de tener un pedazo de tierra para trabajar. Probablemente, la soluciÃ³n se encuentre en un punto intermedio, un modelo mixto que permita la coexistencia y colaboraciÃ³n entre los dos tipos de desarrollo. En este artÃ­culo y en los prÃ³ximos, voy a analizar de la manera mÃ¡s imparcial posible los argumentos a favor y en contra del actual proyecto de ley que se viene adelantando en el Congreso. Pero para entender las implicaciones del mismo, primero es necesario revisar la historia de cÃ³mo se ha tratado el tema de adjudicaciÃ³n baldÃ­os en el paÃ­s y las diferentes leyes que se han expedido para intentar regularlo.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La historia de la adjudicaciÃ³n de los baldÃ­os en Colombia es extensa pero se caracteriza por tres momentos crÃ­ticos. En el siglo XIX la polÃ­tica de tierras estuvo destinada a, por un lado, fomentar el crecimiento rural y la colonizaciÃ³n, y por el otro fue una fuente de ingresos para el Estado, que vendÃ­a los baldÃ­os al mejor postor para cubrir dÃ©ficits fiscales o los entregaba en concesiÃ³n para pagar deudas pÃºblicas. Esta polÃ­tica fue generosa en fomentar una estructura agraria bimodal en manos de terratenientes y de colonos. Al momento de la independencia, las tierras en Colombia ya estaban concentradas en una pequeÃ±a oligarquÃ­a, no necesariamente con tÃ­tulos ajustados a la ley. Sin embargo existÃ­an todavÃ­a grandes extensiones de tierras sin asignar y legalizar. Las modalidades de apropiaciÃ³n y concentraciÃ³n de tierras desde la independencia fueron muchas y variadas como la venta de baldÃ­os para pagar la deuda pÃºblica (venta de bonos a cambio de tierras), la venta directa, tierras ofrecidas a inmigrantes extranjeros, colonizaciÃ³n interior por empresarios o campesinos colonos, entrega de baldÃ­os a cambio de la construcciÃ³n de obras pÃºblicas  hasta incluso el otorgamiento de tierras a militares por sus contribuciones a la independencia, en muchas otras modalidades.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">El perÃ­odo entre 1870 y 1920 fue de intensas confrontaciones entre colonos campesinos y grandes terratenientes. Era tÃ­pico para la Ã©poca argumentar que los campesinos y colonos eran personas ignorantes que ni conocÃ­an ni aplicaban la ley y tampoco estaban en capacidad de usar recursos para poner a producir la tierra de la que disponÃ­an. Por otro lado, las familias prestantes y empresarios pretendÃ­an establecer derechos privados sobre los baldÃ­os y convertir a los campesinos en trabajadores dependientes. Con los recursos econÃ³micos derivados de la economÃ­a exportadora y con sus conexiones polÃ­ticas, los empresarios utilizaron su poder para oponerse al derecho de propiedad a favor de campesinos y colonos. No debe entonces sorprendernos que hoy en dÃ­a, los mismos argumentos y mecanismos son utilizados por polÃ­ticos y empresarios para justificar proyectos agroindustriales de gran escala en tierras baldÃ­as de la NaciÃ³n. La Ley 61 de 1874 intentÃ³ determinar el uso de la tierra en cultivos como el criterio de asignaciÃ³n de los baldÃ­os cualquiera fuera su extensiÃ³n, entregando otra extensiÃ³n adyacente de igual tamaÃ±o si se vivÃ­a y trabajaba en ella. Pero tambiÃ©n animÃ³ a personas ricas a tener todas las tierras que pudieran pagar. Los conflictos continuaron de tal manera que la Ley 48 de 1882 reconociÃ³ a los colonos como independientes y definiÃ³ entre sus objetivos que<em> â€œlos cultivadores de las tierras baldÃ­as establecidos en ellas con caza y labranza, serÃ¡n considerados como poseedores de buena fe y no podrÃ¡n ser privados de la posesiÃ³n sino por sentencia dictada en juicio civil ordinarioâ€</em> (Las 2 Orillas, 2014).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"> El segundo momento crÃ­tico se dio entre 1928 y 1936 con las mÃºltiples invasiones de tierra por parte de los campesinos. El entonces Presidente Olaya Herrera gestÃ³ una propuesta en la cual ponÃ­a el uso de la tierra como condiciÃ³n para su asignaciÃ³n. Todo aquel que abriera y sembrara la tierra por un perÃ­odo de cinco aÃ±os serÃ­a acreedor a tÃ­tulo de propiedad. Obviamente esta propuesta se colocaba del lado de los colonos y campesinos. Para prevenir una nueva concentraciÃ³n de la propiedad el proyecto reducÃ­a el tamaÃ±o mÃ¡ximo de las concesiones a 2.000 hectÃ¡reas por persona. AdemÃ¡s, al exigir confirmar la propiedad puso en evidencia una situaciÃ³n tal, que se estimaba que sÃ³lo en el departamento de Cundinamarca el 75% de los tÃ­tulos eran falsos (Las 2 Orillas, 2014). La Ley 200 de 1936 expedida por Alfonso LÃ³pez Pumarejo, que se conoce como la primera ley de reforma agraria, estuvo destinada a solucionar los conflictos agrarios de la Ã©poca donde los invasores reclamaban como baldÃ­os las tierras que ocupaban por la fuerza, mientras que los propietarios invocaban sus tÃ­tulos de notarÃ­a que los acreditaban como dueÃ±os. Como elementos importantes de la ley se encuentran la creaciÃ³n de jueces especiales para dirimir conflictos de tierra, la introducciÃ³n del concepto de la funciÃ³n social de la tierra y la figura de extinciÃ³n de dominio de tierras improductivas (Prensa Rural, 2007).</div>
<div></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/baldios_fm.jpg" alt="baldios fm" width="450" height="225" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (La FM, 2013)</div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">El tercer momento crÃ­tico corresponde un largo perÃ­odo que inicia con la Ley 135 de 1961 y que pareciera estar destinada a aumentar la acumulaciÃ³n de tierras en favor de personas o sociedades prestantes. Esta ley colocÃ³ el lÃ­mite de 450 hectÃ¡reas para adjudicaciÃ³n individual de baldÃ­os, permitiÃ³ la concentraciÃ³n de 1.000 hectÃ¡reas en zonas especiales alejadas y 3.000 hectÃ¡reas en los Llanos Orientales. La ley autorizÃ³ incluso arrendamientos de hasta 2.500 hectÃ¡reas a un plazo mÃ¡ximo de 50 aÃ±os. MÃ¡s adelante, la Ley 30 de 1988 ampliÃ³ la extensiÃ³n de adjudicaciÃ³n de baldÃ­os a 1.500 hectÃ¡reas sin necesidad de cumplir con la condiciÃ³n de ocupaciÃ³n previa pero bajo la obligaciÃ³n de desarollar una explotaciÃ³n productiva. Para aquellos que buscaran extensiones superiores a 1.500 hectÃ¡reas podÃ­a celebrarse otro contrato de usufructo (con plazos entre 10 y 30 aÃ±os renovables) destinado a cultivos de tardÃ­o rendimiento o acuicultura, con un tope de 3.000 hectÃ¡reas. Si bien del usufructo no se desprendÃ­a el derecho a la propiedad, si existÃ­a la posibilidad de solicitar al vencimiento del primer periodo contractual, la ampliaciÃ³n de hasta la mitad de lo que se concediÃ³ la primera vez en usufructo, siempre y cuando el lÃ­mite no pasara de 6.000 hectÃ¡reas.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La historia de los baldÃ­os nos muestra la incapacidad del Estado colombiano, ya sea por acciÃ³n u omisiÃ³n, de definir una polÃ­tica clara y efectiva para la distribuciÃ³n, tenencia, uso y formalizaciÃ³n de la propiedad rural. Pareciera que las leyes del siglo XIX y XX se promulgaron en beneficio de grandes terratenientes, favoreciendo la acumulaciÃ³n de tierras y por lo tanto, haciendo al Estado responsable de las dinÃ¡micas de violencia que ha vivido el paÃ­s en la disputa por la tierra. En la prÃ³xima entrega analizaremos en detalle la Ley 160 de 1994 que es la que actualmente rige el tema de baldÃ­os en el paÃ­s y que es la que pretende cambiar el proyecto de ley que cursa actualmente en el Congreso.</div>
<div></div>
<div><strong>@aperdomo91</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<p><strong>BibliografÃ­a</strong></p>
<ul>
<li>Ãmbito JurÃ­dico. (15 de Octubre de 2015). <i>Ordenan recuperar baldÃ­os adjudicados irregularmente a travÃ©s de procesos de pertenencia</i>. Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.ambitojuridico.com/BancoConocimiento/N/noti-141510-07ordenan_recuperar_baldios_adjudicados_irregularmente_a_traves_de/noti-141510-07ordenan_recuperar_baldios_adjudicados_irregularmente_a_traves_de.asp?IDObjetoSE=20811">http://www.ambitojuridico.com/BancoConocimiento/N/noti-141510-07ordenan_recuperar_baldios_adjudicados_irregularmente_a_traves_de/noti-141510-07ordenan_recuperar_baldios_adjudicados_irregularmente_a_traves_de.asp?IDObjetoSE=20811</a></li>
<li>El Tiempo. (28 de Julio de 2015). <i>Preparan decreto para registrar mÃ¡s de cuatro millones de baldÃ­os</i>. Recuperado el 17 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/baldios-en-el-pais-decreto-para-saber-cuantos-hay/16164675">http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/baldios-en-el-pais-decreto-para-saber-cuantos-hay/16164675</a></li>
<li>HSBnoticias.com. (14 de Noviembre de 2013). <i>Senador Jorge Robledo vs. Ministro RubÃ©n Lizarralde</i>. Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://hsbnoticias.com/noticias/politica/senador-jorge-robledo-vs-ministro-rub%C3%A9n-lizarralde-64527">http://hsbnoticias.com/noticias/politica/senador-jorge-robledo-vs-ministro-rub%C3%A9n-lizarralde-64527</a></li>
<li>La FM. (12 de Mayo de 2013). <i>VÃ­ctimas del conflicto estarÃ­an siendo reparadas con baldÃ­os adquiridos ilegalmente</i>. Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.lafm.com.co/noticias/victimas-del-conflicto-150947">http://www.lafm.com.co/noticias/victimas-del-conflicto-150947</a></li>
<li>Las 2 Orillas. (16 de Mayo de 2014). <i>El problema de los baldÃ­os en Colombia, un asunto sin resolver</i>. Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.las2orillas.co/el-problema-de-los-baldios-en-colombia-un-asunto-sin-resolver/">http://www.las2orillas.co/el-problema-de-los-baldios-en-colombia-un-asunto-sin-resolver/</a></li>
<li>MartÃ­nez, M. E. (2004). <i>La conformaciÃ³n territorial en Colombia: entre el conflicto, el desarrollo y el destierro.</i> Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/desarrolloRural/article/viewFile/1272/760">http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/desarrolloRural/article/viewFile/1272/760</a></li>
<li>Prensa Rural. (7 de Diciembre de 2007). <i>La tenencia de la tierra: un problema en Colombia</i>. Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://prensarural.org/spip/spip.php?article1288">http://prensarural.org/spip/spip.php?article1288</a></li>
</ul>
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			</item>
		<item>
		<title>Liderazgos, burocracias y cultura polÃ­tica</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/liderazgos-burocracias-y-cultura-politica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Aug 2014 22:29:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El tipo de liderazgo en una comunidad mide su nivel de cultura polÃ­tica. Entre mÃ¡s notorio y prepotente, entre mÃ¡s histÃ©rico y bullicioso, mayor es la tendencia a la barbarie.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Publicado en <a href="http://lanota.com/index.php/CONFIDENCIAS/Liderazgos-burocracias-y-cultura-politica.html">http://lanota.com/index.php/CONFIDENCIAS/Liderazgos-burocracias-y-cultura-politica.html</a></p>
<p style="text-align: justify;">En Ã©pocas tribales el poder se centralizaba en una o muy pocas personas. El jefe de la tribu decidÃ­a sobre todos los aspectos de la comunidad y solo por la fuerza era sustituido en vida. La eficacia de su liderazgo dependÃ­a en gran medida de la obediencia y sometimiento de la poblaciÃ³n bajo su jurisdicciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-381"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En el otro extremo estÃ¡n las comunidades abiertas y libres, donde las decisiones no estÃ¡n en una o en muy pocas cabezas, donde prosperan instituciones polÃ­ticas intermedias que arbitran en la soluciÃ³n de conflictos y que contribuyen vitalmente en el diseÃ±o e implementaciÃ³n de una multiplicidad de acciones colectivas.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas instituciones intermedias pueden ser de carÃ¡cter pÃºblico, privado o mixto. Van desde gobiernos locales y regionales hasta organizaciones de inspiraciÃ³n religiosa o con fines no gubernamentales, asÃ­ como asociaciones gremiales o dirigidas al abordaje de temas que inquietan a los miembros de una comunidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El interesante ejemplo de Suiza</strong></p>
<p style="text-align: justify;">QuizÃ¡s el mejor ejemplo actual de un paÃ­s que ha superado la etapa de los liderazgos de tipo caudillista es Suiza. Pocos en el exterior saben quiÃ©n es el que lleva la batuta del gobierno. Se trata de un paÃ­s con hondas raÃ­ces federales. El paÃ­s estÃ¡ dividido en 26 cantones que poseen una gran autonomÃ­a en el manejo de distintas Ã¡reas como en el caso de la educaciÃ³n, la salud, la construcciÃ³n y la policÃ­a.</p>
<p style="text-align: justify;">Los asuntos nacionales de Suiza, los que trascienden los intereses locales y regionales, son decididos por un Consejo Federal de siete miembros que funciona por el sistema de colegialidad y en donde el Presidente del paÃ­s es elegido por la Asamblea Federal por un mandato de un aÃ±o entre los mÃ¡s antiguos del Consejo. Es decir, el Presidente es apenas un primus inter pares que representa el paÃ­s, pero que no tiene mÃ¡s poder que los otros siete miembros.</p>
<p style="text-align: justify;">Nadie puede poner en duda el alto nivel de cultura polÃ­tica imperante en Suiza, ni puede decir que sus diferencias no son resueltas en forma pacÃ­fica y civilizada. Es sin duda un caso que demuestra que se puede gobernar sin liderazgos fuertes, sin liderazgos caudillistas de gran calado.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Relaciones de dependencia que deben superarse</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SerÃ­a iluso pensar que el ejemplo de Suiza se puede replicar en otros paÃ­ses y comunidades con circunstancias geogrÃ¡ficas y trayectorias histÃ³ricas y culturales muy diferentes. Bien se sabe de las funestas consecuencias cuando se intenta trasplantar o replicar instituciones en una comunidad cuando ellas son extraÃ±as y contrarias a sus tradiciones y costumbres polÃ­ticas.</p>
<p style="text-align: justify;">Por ejemplo, todavÃ­a estÃ¡ inmerso en la psiquis popular en muchas comunidades la aÃ±oranza por liderazgos caudillistas, similares a los que se daban en arreglos institucionales tribales. La implantaciÃ³n de la noche a la maÃ±ana en estas comunidades de sistemas descentralizados y colegiados de gobierno no es mas que una quimera. Ni gobernantes ni gobernados modificarÃ¡n las prÃ¡cticas con las cuales estÃ¡n familiarizados. Sencillamente no saben cÃ³mo hacer polÃ­tica en forma distinta.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero lo anterior no impide preguntarse si las relaciones caudillosâ€“masas son las deseables cuando lo que se busca es extender las libertades individuales y consolidar avances econÃ³micos y culturales. La tesis que aquÃ­ se expone es la de que el destete de las peyorativamente llamadas â€œmasasâ€ de sus relaciones de dependencia con caudillos y liderazgos fuertes es un gran paso en la direcciÃ³n correcta en tÃ©rminos de madurez y civilizaciÃ³n polÃ­tica.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que determina el progreso de una comunidad es el espÃ­ritu de independencia y auto gestiÃ³n de sus miembros, lo que va en contravÃ­a de la creencia de que sus destinos estÃ¡n estrechamente ligados a la voluntad de un lÃ­der o de quienes dirigen un gobierno. Aunque existen circunstancias muy especiales, como en el caso de guerras o de grandes catÃ¡strofes naturales, en donde se hacen imprescindibles liderazgos fuertes, en la mayorÃ­a de los casos lo que se requiere es que florezcan las iniciativas de los individuos y las de sus mÃ¡s cercanas ordenaciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Retroceso atribuible a las ideas socialistas de gobierno</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Un obstÃ¡culo para avanzar hacia una mayor auto determinaciÃ³n de individuos y sus familias ha sido la proliferaciÃ³n de funciones de los gobiernos en Ã©pocas recientes, especialmente a partir de las guerras del Siglo XX y del surgimiento de los â€œestados de bienestarâ€ en la segunda mitad de ese siglo y en los primeros aÃ±os del Siglo XXI.</p>
<p style="text-align: justify;">Es apenas evidente que a medida que avanza econÃ³micamente una comunidad, se acrecienta la capacidad para proveer a la generalidad de sus miembros de unos servicios mÃ­nimos en Ã¡reas crÃ­ticas como la educaciÃ³n y la salud. Pero de ahÃ­ a decir que los gobiernos deben involucrarse en todas las Ã¡reas, y que su acciÃ³n debe abarcar mÃ¡s de lo mÃ­nimo, hay un largo trecho.</p>
<p style="text-align: justify;">Los lÃ­deres polÃ­ticos de las Ãºltimas dÃ©cadas se han dado a la tarea de hacerle creer a las poblaciones que los gobiernos son quienes deben resolverles sus problemas fundamentales. Que estÃ¡n ahÃ­ para velar para que todas sus necesidades sean satisfechas. Que sin ellos no hay futuro. La propuesta socialista segÃºn la cual los gobiernos deben intervenir â€œen todo y con todoâ€ es la que han acogido en mayor o menor grado las agrupaciones polÃ­ticas mÃ¡s representativas.</p>
<p style="text-align: justify;">Se pensarÃ­a que a medida que progresa econÃ³micamente una comunidad, a medida que aumentan los niveles culturales, a medida que se acrecientan los medios a disposiciÃ³n de los individuos y sus familias, a medida que se enriquecen las instancias intermedias de la vida comunitaria, tienden a perder relevancia instancias consideradas como â€œsuperioresâ€, tal como es el caso de los gobiernos nacionales o centrales.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, eso no es lo que ha sucedido en estos Ãºltimos tiempos. Al contrario, entre mayor la riqueza de comunidades y paÃ­ses, mayores los niveles de expoliaciÃ³n a travÃ©s de impuestos por parte de los gobiernos, asÃ­ como mÃ¡s asfixiante su intervencionismo en lo divino y lo humano. Y ello ha sido el resultado de una incesante propaganda por parte de polÃ­ticos y sus acÃ³litos, incluidos los sindicatos oficiales, dirigida a hacerle creer a la poblaciÃ³n que sin ellos no hay futuro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Anacronismo de los liderazgos fuertes y sus burocracias</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Con el avance econÃ³mico y el surgimiento de tecnologÃ­as que les proporcionan a los individuos los medios para satisfacer sus necesidades mÃ¡s apremiantes, con la superaciÃ³n de miedos ancestrales y de formas de vida tribales e incultas, se pensarÃ­a que los caudillos se volverÃ­an anacrÃ³nicos, al igual que las poderosas y paquidÃ©rmicas burocracias que los respaldan.</p>
<p style="text-align: justify;">Para que este planteamiento, que es el consecuente con la reducciÃ³n de expoliaciones y abusos, se convierta en realidad, se necesita cortar con la creencia de que el manÃ¡ cae de las arcas pÃºblicas y de que es â€œel gobiernoâ€ el encargado de solucionar los problemas que enfrentan las comunidades.</p>
<p style="text-align: justify;">Es necesario darle sepultura a esa tesis que tanto seduce a los socialistas de que hay que investir de toda clase de poderes a ese ente abstracto llamado â€œgobiernoâ€ o â€œestadoâ€, y de paso a sus administradores, unos seres humanos sobre los que supuestamente recae la representaciÃ³n de los intereses de la comunidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Esas creencias constituyen remedios peores que las enfermedades. Son impunemente aprovechadas por hampones que se auto proclaman caudillos y por corruptos que dicen velar por los intereses ajenos. Pero ademÃ¡s, esas creencias parten de la idea de que hay individuos con capacidades especiales, seres sÃºper dotados, que pueden comprenderlo y abarcarlo todo.</p>
<p style="text-align: justify;">La expresiÃ³n mÃ¡s divertida al respecto es la que en algunos lugares se escucha en relaciÃ³n con eventuales gobernantes: â€œA ese si le cabe el paÃ­s en la cabezaâ€. Personas que ni siquiera le caben sus familias en la cabeza adquieren la reputaciÃ³n de que son capaces de entender lo que sucede con las vidas de millones de individuos.</p>
<p style="text-align: justify;">Los liderazgos caudillistas, los gobiernos omnipresentes, no hacen sentido en comunidades abiertas y complejas. No hacen sentido desde el punto de vista de sus miembros y las posibilidades que disponen de empoderarse de sus propios destinos y tampoco lo hacen desde el punto de vista de quienes pretenden ser los mandamases.</p>
<p style="text-align: justify;">Estos Ãºltimos, o son deshonestos o simplemente estÃ¡n ahÃ­ para disfrutar del poder por el poder en sÃ­ mismo (lo que es de por sÃ­ una aberraciÃ³n de la personalidad). Porque de lo contrario reconocerÃ­an que no tienen la autoridad moral para expoliar alegremente a otros miembros de la comunidad y para hacer y deshacer con vidas que no son las suyas, ni tienen la capacidad para administrar el bienestar de una infinidad de individuos de cuyas motivaciones e intereses desconocen por completo.</p>
<p style="text-align: justify;"><span style="font-size: 10pt; line-height: 107%; font-family: Arial, sans-serif;">Tomado de <a href="http://lanota.com/index.php/CONFIDENCIAS/Liderazgos-burocracias-y-cultura-politica.html">http://lanota.com/index.php/CONFIDENCIAS/Liderazgos-burocracias-y-cultura-politica.html</a></span></p>
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		<title>El sudeste AsiÃ¡tico y AmÃ©rica Latina</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/el-sudeste-asiatico-y-america-latina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Jul 2014 10:35:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde la independencia las repÃºblicas latinoamericanas han tenido como objetivo la integraciÃ³n. Inicialmente como un sueÃ±o de prÃ³ceres por la hermandad y la historia comÃºn, hoy en dÃ­a como modelo econÃ³mico y de supervivencia.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Los esfuerzos no han sido pocos pero pareciera a veces que son infructuosos. Se han creado diferentes instituciones y foros tan antiguos como la gran Colombia hasta las mÃ¡s recientes como la Alianza del pacÃ­fico (integrada por MÃ©xico, PerÃº, Colombia, Chile y Costa Rica). Sin embargo la unidad latinoamericana ha sido mÃ¡s un imaginario que un realidad, aunque los procesos polÃ­ticos y econÃ³micos sean muy similares, como sucediÃ³ con la Ã©poca de las dictaduras o la aplicaciÃ³n de las polÃ­ticas cepalinas (PolÃ­ticas de cierre de libre comercio para crear una industria nacional) no se puede hablar de una integraciÃ³n econÃ³mica o polÃ­tica sino mÃ¡s bien de un conjunto de acuerdos y tratados bilaterales entre los diferentes paÃ­ses.</div>
<div style="text-align: justify;">El papel realmente aglutinador y que se ha mantenido en estos dos siglos de independencia , es el cultural. Todos los habitantes de los paÃ­ses latinoamericanos hispanohablantes reconocen esta unidad as<span style="font-family: Arial, sans-serif;">Ã­ como las problemÃ¡ticas mÃ¡s o menos similares a ellos. Lo paradÃ³jico es que como regiÃ³n siempre miramos a Estados Unidos o a Europa para tratar de solucionar las penurias de cada paÃ­s, y nunca nos preguntamos cÃ³mo construir una regiÃ³n en nuestros tÃ©rminos. Si bien es cierto que es la historia la que nos llevÃ³ a aislarnos es ahora la historia la que nos obliga a unirnos. Hasta hace unas dÃ©cadas Ã©ramos algo asÃ­ como la clase media del planeta a pesar de la desigualdad. No Ã©ramos ricos como Europa o Estados Unidos, pero no tampoco pobres como Ãfrica o Asia. Â¿Que pasÃ³ entonces en Asia para que sean estos paÃ­ses hoy en dÃ­a quienes mantienen la economÃ­a a flote y tengan alerta a las tradicionales potencias?</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Aunque no existe una Ãºnica respuesta, el sudeste asiÃ¡tico nos puede dar alguna nociÃ³n de lo que pasa hoy en dÃ­a en esta parte del mundo. Las naciones de este lado del planeta crearon su propio modelo de regiÃ³n y lo mÃ¡s interesante es que lo hicieron con el escepticismo del mundo, ya que se pensaba que sus histÃ³ricas diferencias impedirÃ­an la construcciÃ³n de una regiÃ³n. Es verdad que fueron antiguos imperios y reinos que peleaban constantemente por su supervivencia, como es el caso del reino de Siam (Actual Tailandia con parte de Cambodia y Laos) y posteriormente fueron colonias de los imperios Europeos pero esto como reconocemos ahora no fue un impedimento.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">Estos paÃ­ses que mantuvieron ideologÃ­as diferentes y que no tenÃ­an una historia comÃºn los uniÃ³ la idea del desarrollo y el sacar a sus poblaciones de la miseria, en la que muchos aun se encuentran. Bajo este modelo unieron esfuerzos y desde los aÃ±os sesenta invirtieron en infraestructura, educaciÃ³n y servicios bÃ¡sicos. Por los tamaÃ±os de la poblaciÃ³n y unas arcas vacÃ­as el proceso hasta ahora muestra al mundo su efectividad. A diferencia de LatinoamÃ©rica acÃ¡ se obvio la discusiÃ³n ideolÃ³gica y el enfoque fue pragmÃ¡tico, es por eso que un empresario tailandÃ©s no ve en un filipino un hermano pero reconoce la importancia de la cooperaciÃ³n. El sector privado ha jugado un papel fundamental junto con el Estado para el desarrollo de estas naciones, algunas tan jÃ³venes como Las Filipinas y otras tan antiguas como Malasia. </span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: Arial, sans-serif;">QuizÃ¡s en AmÃ©rica latina debemos dejar de lado las ideologÃ­as, especialmente hacia el sector privado para dejar de percibirlo como el villano explotador, en el Sudeste asiÃ¡tico a pesar de los problemas, comunes a cualquier naciÃ³n, el sector privado ha sido un jugador importantÃ­simo no solo en el desarrollo econÃ³mico sino social de la regiÃ³n. En Colombia damos nuestros primeros pasos con las alianzas pÃºblico-privadas, ojala sea el inicio de una relaciÃ³n como la que se da en Asia.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
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		<title>La perpeljidad de roqueros y polÃ­ticos.</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/la-perpeljidad-de-roqueros-y-politicos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 10 Jul 2014 18:53:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los colombianos hemos vivido un mes de alegrÃ­a, emociones e ilusiones gracias a los Nairo Quintana, Rigoberto UrÃ¡n, y todos los integrantes de la SelecciÃ³n Colombia.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En la foto recibimiento a la SelecciÃ³n Colombia</p>
<p>CrÃ©ditos Abel CÃ¡rdenas/El Tiempo<br />
<a href="http://www.eltiempo.com/mundial-brasil-2014/multimedia/fotos/fotos-del-recibimiento-a-la-seleccion-colombia/14212178">http://www.eltiempo.com/mundial-brasil-2014/multimedia/fotos/fotos-del-recibimiento-a-la-seleccion-colombia/14212178</a></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Lo que una campaÃ±a presidencial llena de resentimientos, desinformaciones, ataques personales logrÃ³: la polarizaciÃ³n del PaÃ­s, lo han remontado nuestros deportistas. Estos sÃ­ que nos representan, llevan nuestros sÃ­mbolos patrios con honor (bandera, himno), con tesÃ³n, con esperanza. Lograron la uniÃ³n del paÃ­s alrededor de los esfuerzos y perseverancia de jugadores, tÃ©cnicos y patrocinadores. Cada jugada, cada disparo al arco, cada tapada o gol, cada pitada del arbÃ­tro o bandera de los jueces laterales: recogÃ­a la atenciÃ³n de mÃ¡s de 40 millones de colombianos, quienes en suspenso esperÃ¡bamos algÃºn resultado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Y el resultado ha sido el mejor. La uniÃ³n del paÃ­s alrededor de unos jugadores, de un equipo, de un espectÃ¡culo sÃ­. Pero que nos llevÃ³ a superar diferencias. A alegrarnos o entristecernos por lo mismo. Estos jÃ³venes, todos de origen comÃºn, ninguno criado con privilegios, acostumbrados a la perseverancia, al rigor y a la disciplina demostraron lo que pueden un puÃ±ado de ellos persuadidos por la guÃ­a y el buen juicio de un tÃ©cnico experimentado.</span></p>
<p><span data-mce-mark="1">QuÃ© contraste con los miles de jÃ³venes que han caido vÃ­ctimas de narcotraficantes y son hoy adictos compulsivos. O aquellos otros que debieron empuÃ±ar armas ilusionados por las arengas de quienes a cambio de un ingreso, o amenazados con la violaciÃ³n de sus hermanas o compaÃ±eras hacen parte de huestes irreflexivas. Huestes que siembran minas, secuestran, bombardean iglesias, puestos de policÃ­a, escuelas, y oleoductos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">No hay duda que todo lo que puedan gobiernos, negociadores, y ciudadanos contribuir a la recuperaciÃ³n ciudadana de esos jÃ³venes es indispensable hacerlo. Hemos corroborado en estos dÃ­as de lo que es positivamente capaz nuestra juventud, alentada y bien guiada.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">El problema en que nos hallamos los colombianos tiene por ahora dos aristas. La primera, la duda que unas negociaciones entre Ã©lites, las tradicionales y las que han minado y extorsionado, en verdad, logren un acuerdo que se cumpla: aquÃ©llas, la integraciÃ³n de Ã©stas a la vida polÃ­tica y a la dejaciÃ³n no sÃ³lo de sus armas, sino de su negocio mÃ¡s lucrativo: el narcortrÃ¡fico. La segunda, la confianza en que las elites excluidas y que no han demostrado durante cinco dÃ©cadas acuerdo alguno con un Estado Social de Derecho, se transformen en adalides de ese Estado.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Lo que desconcierta es emplear el eufemismo de la paz para unos acuerdos secretos que, finalmente, favorecen a la elite excluida. Y desconcierta aÃºn mÃ¡s el consenso internacional que a todas luces demuestra un acuerdo de las partes, ambas expertas en orquestar esos consensos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Un paÃ­s en guerra no hubiera ofrecido las condiciones para lograr las estrellas deportivas que hemos visto brillar; ni tampoco la reuniÃ³n multitudinaria de ciudadanos que voluntariamente acogieron nuestra SelecciÃ³n. Una agrupaciÃ³n de personas que no debiÃ³ comprar una boleta selecta para el concierto de rock, u obligados por las casas gratuitas que recibieron o por formar parte de la clientela de un polÃ­tico poderoso.</span></p>
<p><span data-mce-mark="1">10-07-2014</span></p>
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		<item>
		<title>El Fondo del Problema&#8230;</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/el-fondo-del-problema/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Jun 2014 08:53:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las fotografÃ­as seÃ±alan tan sÃ³lo un aÃ±o y medio de diferencia, los artÃ­culos que las emplean, 4 aÃ±os de diferencia. Y, lo que era de esperarse, sus autores hacen duras crÃ­ticas a la segunda reelecciÃ³n de Uribe.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div></div>
<div>â€œUribe avanza otro paso hacia la segunda reelecciÃ³n, con Santos en la reserva por si falla la OperaciÃ³n-. Uno u otro garantizan la continuidad de la `seguridad democrÃ¡ticaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, que sigue sumando vÃ­ctimasâ€ Mayo 21, 2009</div>
<div><span data-mce-mark="1"><a href="http://pepitorias.blogspot.com/2009/05/colombiaparapolitica.html">http://pepitorias.blogspot.com/2009/05/colombiaparapolitica.html</a></span></div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">La segunda imagen: Fecha de la foto: Agosto 6, 2010<br />
â€œUribe acusa a Santos de buscar reelecciÃ³n mediante favores a congresistasâ€, Diciembre 20, 2013<br />
<a href="http://www.espanol.rfi.fr/americas/20131220-uribe-acusa-santos-de-buscar-reeleccion-mediante-favores-congresistas">http://www.espanol.rfi.fr/americas/20131220-uribe-acusa-santos-de-buscar-reeleccion-mediante-favores-congresistas</a></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://www.espanol.rfi.fr/sites/espanol.filesrfi/imagecache/rfi_43_large/sites/images.rfi.fr/files/aef_image/2010-08-06T202222Z_1399725483_GM1E6870BDO01_RTRMADP_3_COLOMBIA-SANTOS_0.JPG" alt="El presidente Santos (izquierda) habla con el ex presidente Uribe. Foto de archivo, 6 de agosto de 2010." width="450" height="336" /></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span data-mce-mark="1">El tema de la primera reelecciÃ³n presidencial de Uribe suscitÃ³ una controversia nacional de gran magnitud. Semejante a la situaciÃ³n actual, no habÃ­a tÃ©rmino medio: en ese entonces, o se estaba con Uribe o en su contra. Hoy, o se estÃ¡ con Santos o en su contra.</span></p>
<p><span data-mce-mark="1">Lo mÃ¡s lÃºcido que recuerdo se escribiÃ³ por columnistas fue el artÃ­culo de Eduardo Posada CarbÃ³ publicado por el Tiempo el 6 de febrero del 2004 a los 18 meses del primer periodo de Uribe (<a href="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1517354">http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1517354</a>). SeÃ±alo algunos de sus apartes.</span></p>
<p><span data-mce-mark="1">Luego de abrir su artÃ­culo reconociendo su acuerdo con el programa de la seguridad democrÃ¡tica quizo elevar el debate a un plano que trascendiera las emociones; para ello ofreciÃ³ las siguientes razones en contra de la reelecciÃ³n presidencial:</span></p>
<p><span data-mce-mark="1">HistÃ³ricas: no hay tradiciÃ³n en el paÃ­s de reelecciÃ³n inmediata y en los pocos casos que la hubo la experiencia no fue afortunada â€œni para el paÃ­s, ni para quienes fueron reelegidos.â€ Igualmente, para el caso latinoamericano: las reformas constitucionales que permitieron la reelecciÃ³n de quienes estaban en el poder dejan bastante que desear. Para la muestra un botÃ³n: PerÃ³n, Paz Estenssoro, Menem, Fujimori y Chavez.</span></p>
<p><span data-mce-mark="1">Institucionales: al ciclo electoral de 4 aÃ±os, se llegÃ³ a partir de 1910 luego de toda suerte de experimentos fallidos. Desde entonces, se acepta que â€œla Presidencia es el eje central de nuestro sistema polÃ­ticoâ€¦y a Ã©l se debe en buena parte la extraordinaria estabilidad de nuestra democracia..â€</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">FilosÃ³ficas: nuestro andamiaje constitucional se basa en el principio republicano y liberal de la limitaciÃ³n del poder. El peligro de cambiar las reglas de juego para favorecer a quienes se hallan en el poder invita â€œa los abusos del Ejecutivo y, en Ãºltimas a la tiranÃ­a.â€</span></span></span></p>
<p><span data-mce-mark="1">PolÃ­ticas. Y aquÃ­ copio textualmente su pÃ¡rrafo por creerlo profÃ©tico pues aunque estaba dirigido entonces al presidente Uribe, ensaye el lector leerlo aplicado al presidente Santos: â€œLas significativas conquistas de la AdministraciÃ³n Uribe podrÃ­an verse frenadas por un proyecto que mina la confianza en la disputa electoral e introduce nuevas incertidumbres. Como lo han advertido sendos editoriales de EL TIEMPO y El PaÃ­s, se desvÃ­a la atenciÃ³n de la prioritaria agenda gubernamental, con lo que se resta valioso tiempo al mandato presidencial para cumplir con su Manifiesto. Y, paradÃ³jicamente, el proyecto reelectoral podrÃ­a frustar muchas de las ambiciones de largo plazo del programa de Uribe.â€ </span></p>
<p><span data-mce-mark="1">Lo que efectivamente sucediÃ³ y sigue sucediendo 10 aÃ±os despuÃ©s de escrito ese texto.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">
<div><span data-mce-mark="1">Junio 12, 2014</span></div>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/el-fondo-del-problema/">El Fondo del Problema&#8230;</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
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