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	<title>Proceso de Paz archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<description>AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</description>
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	<title>Proceso de Paz archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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		<title>Â¿Y la papita que no estÃ¡ en centrales de abasto? â€“ Parte 2</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/y-la-papita-que-no-esta-en-centrales-de-abasto-parte-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Apr 2017 00:29:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[papa]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Para continuar con mi artÃ­culo anterior y para compartir con ustedes mÃ¡s informaciÃ³n que Enrique Puerto muy amablemente me otorgÃ³, hoy me voy a enfocar en la forma en que los contratos con la industria funcionan y al final les darÃ© un abrebocas de la opiniÃ³n de Enrique respecto al acuerdo de paz que se firmÃ³ recientemente.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Los contratos a futuro tienen una incertidumbre a considerar muy importante. Si el dÃ­a en el que se realiza el contrato, a seis meses por ejemplo, se establece que el precio al que se va a pagar el kilo de papa es de $600 pesos, pero el precio de la papa ese dÃ­a es de $1000 o $1200 pesos, pues la asimetrÃ­a de poderes entre el agricultor y la industria se hace presente. El agricultor es poseedor de un libre albedrÃ­o y puede decidir si acepta en contrato con las condiciones dadas, o si prefiere pasar en esta oportunidad teniendo en cuenta su estructura de costos, su eficiencia operativa y demÃ¡s variables a sopesar. Ahora mirando otro caso, si el dÃ­a de la entrega el precio de la papa estÃ¡ en $900, el agricultor debe tener la cultura y los pantalones para respetar el contrato porque no son $300 pesos que estÃ¡ dejando de ganar, ya la papÃ¡ se vendiÃ³ hace seis (6) meses a un precio dado.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-210-e1492802834393.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-4887 alignnone" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-210-e1492802834393.png" alt="Imagen 2" width="500" height="375" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Con los precios de los contratos, el agricultor debe ser cuidadoso para que su estructura de costos y gastos se alcance a cubrir. En condiciones normales, es decir, con cultivos de producciÃ³n aceptable, en condiciones fitosanitarias normales que no van a implicar un aumento de los costos, Enrique y sus asociados tienen calculado que con cuarenta (40) toneladas por hectÃ¡rea, a $500 pesos el kilo se llega al punto de equilibrio es decir veinte millones de pesos ($20Â´000,000) ajustando apropiadamente la estructura de costos. Sin embargo, tÃ­picamente en la estructura de costos del campo colombiano no se incluyen rubros como gastos de administraciÃ³n, la correcciÃ³n monetaria y el desgaste de maquinaria (depreciaciÃ³n) entre otros, los cuales, segÃºn Enrique si se deberÃ­a incluir en la estructura de costos y gastos. Debido a lo anterior es que el objetivo de Enrique, por obvias razones, no es producir esas cuarenta (40) toneladas, sino sesenta (60) y de ahÃ­ para arriba.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-39-e1492802852963.png"><img decoding="async" class="size-full wp-image-4888 alignnone" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-39-e1492802852963.png" alt="Imagen 3" width="500" height="333" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Para Enrique, nadie le dijo la verdad completa al paÃ­s, en donde habrÃ¡ cambios en la ConstituciÃ³n y donde recientemente la Corte Constitucional aprobÃ³ que durante tres (3) periodos presidenciales no se va a poder tocar el Acuerdo. El presidente no puede afirmar que la paz en Colombia es una realidad, basÃ¡ndose en el simple hecho de que se firmÃ³ un Acuerdo con un grupo. El costo de este Acuerdo es lo que costÃ³ un premio Nobel de Paz, y dicho costo lo asumirÃ¡ todo el pueblo colombiano. De acuerdo con Enrique, se le va a quitar presupuesto a la educaciÃ³n y a la infraestructura para el sostenimiento de aquello que se prometiÃ³ en el Acuerdo. Toda la informaciÃ³n utilizada para este artÃ­culo fue obtenida a partir de la entrevista telefÃ³nica realizada a Enrique Puerto en 21 de febrero de 2017.</p>
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		<item>
		<title>Reforma Rural integral, la luz en el tÃºnel del campo colombiano</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/reforma-rural-integral-la-luz-en-el-tunel-del-campo-colombiano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 22 Apr 2017 00:23:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
		<category><![CDATA[reforma rural integral]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En los artÃ­culos previamente escritos, intentÃ© entender de manera directa cÃ³mo son las realidades que se viven en el campo. Son tres las grandes conclusiones a las que lleguÃ©.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/reforma-rural-integral-la-luz-en-el-tunel-del-campo-colombiano/">Reforma Rural integral, la luz en el tÃºnel del campo colombiano</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En primer lugar, son persistentes los problemas de acceso a tecnologÃ­a, seguridad laboral, salud y educaciÃ³n en el campo. A raÃ­z de esto, lleguÃ© a la segunda conclusiÃ³n y es que no se ha logrado integrar las diferentes dinÃ¡micas econÃ³micas, sociales y culturales del campo con los modelos de desarrollo aplicados. Por lo cual la Ãºltima y gran conclusiÃ³n es que no hemos logrado, como sociedad, un desarrollo rural equitativo.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien, estas tres conclusiones permiten tener el panorama inicial respecto a la situaciÃ³n y desempeÃ±o del campo. Como bien lo sabemos, nos encontramos en el punto de partida hacia la construcciÃ³n de paz. Bajo esta premisa creo es el momento de plantearse la siguiente pregunta: Â¿QuÃ© fue lo que se acordÃ³ entre el Gobierno y las FARC-EP, para lograr saldar esa deuda histÃ³rica que tenemos con el campo? Creo que es una pregunta que muchos nos hemos hecho, y la cual intentarÃ© dar respuesta a partir del â€œAcuerdo final para la terminaciÃ³n del conflicto y la construcciÃ³n de una paz estable y duraderaâ€, texto donde se suscriben los acuerdos a los cuales llegaron las partes.</p>
<p style="text-align: justify;">Muchas son las opiniones y los debates que resultan de este Acuerdo. Traigo a la discusiÃ³n dos elementos que me llamaron la atenciÃ³n despuÃ©s de la lectura de Ã©ste. En primer lugar, considero que el texto intenta generar un gran acuerdo nacional a travÃ©s del reconocimiento de los resultados del plebiscito, como base para la creaciÃ³n de las condiciones de una paz estable y duradera. Lo cual nos lleva a el segundo elemento; se deja claro que el Acuerdo busca el reconocimiento de toda la sociedad colombiana como actores del proceso de construcciÃ³n de paz, donde desde un principio se propone como eje fundamental la participaciÃ³n ciudadana colectiva, como herramienta para la construcciÃ³n de la anhelada paz estable y duradera. Teniendo en cuenta estas premisas, el Acuerdo nos recuerda dos artÃ­culos de la ConstituciÃ³n PolÃ­tica Colombiana, que sustentan lo anteriormente mencionado:</p>
<p style="text-align: center;"><strong><em>ArtÃ­culo 22.</em></strong><em> La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento</em></p>
<p style="text-align: center;"><em> <strong>ArtÃ­culo 95.</strong> [â€¦]. El ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta ConstituciÃ³n<strong> implica responsabilidades</strong>. Toda persona estÃ¡ obligada a cumplir la ConstituciÃ³n y las leyes. <strong>Son deberes de la persona y del ciudadano:</strong> [â€¦]</em></p>
<ol start="5">
<li style="text-align: left;"><strong><em> Participar en la vida polÃ­tica, cÃ­vica y comunitaria del paÃ­s</em></strong></li>
<li style="text-align: left;"><strong><em> Propender al logro y mantenimiento de la paz; </em></strong></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Pues si, como lo pueden ver, constitucionalmente tenemos derecho a la paz, pero mÃ¡s allÃ¡ de eso, tenemos el deber, sÃ­, el deber, de construir en sociedad esta paz. Ahora bien, volviendo a nuestra pregunta, quiero resaltar que el primer punto que exalta este Acuerdo gira en torno al establecimiento de una Reforma Rural Integral (RRI), en donde ambas partes establecen varios propÃ³sitos. Por un lado, el Gobierno plantea que el principal propÃ³sito es â€œcambiar condiciones que han facilitado la persistencia de la violencia en el territorioâ€ (Gobierno Nacional. FARC-EP, 2016) . Mientras que las FARC-EP plantean como propÃ³sito â€œsolucionar causas histÃ³ricas del conflictoâ€ como lo son el atraso rural, la propiedad sobre la tierra y su concentraciÃ³n, al igual que las causas de la exclusiÃ³n del campesinado. Todo encaminado a cerrar las brechas urbano rurales, a fin de mejorar condiciones de vida de la poblaciÃ³n rural.</p>
<p style="text-align: justify;">En el texto se plantea que la â€œtransformaciÃ³n estructuralâ€ gira entorno a cuatro ejes fundamentales. En el momento en que se logren sobrellevar estos retos estructurales, se lograrÃ¡ alcanzar un estado de desarrollo rural integral. Los cuatro ejes fundamentales, se pueden plantear en tÃ©rminos de retos, para los cuales el Acuerdo plantea una serie de medidas urgentes. El cuadro enseguida presentado presenta los respectivos retos y las correspondientes medidas:</p>
<p><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-04-21-a-las-2.10.05-p.m.-e1492801932955.png"><img decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4880" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-04-21-a-las-2.10.05-p.m.-e1492801932955.png" alt="Captura de pantalla 2017-04-21 a las 2.10.05 p.m." width="450" height="365" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">La importancia de Reforma Rural Integral estÃ¡ soportada en los resultados del censo nacional agropecuario, del cual quiero resaltar tres indicadores que dan fe de las metas y de la necesidad de la aplicaciÃ³n de las medidas anteriormente mencionadas.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-38-e1492802128717.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-4881 alignnone" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-38-e1492802128717.png" alt="Imagen 3" width="500" height="299" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">El primer indicador gira entorno a la tenencia de la tierra. Como se puede observar en el grÃ¡fico 1, â€œel 70,4% de las UPA tiene menos de 5 hectÃ¡reas y ocupa el 2,0% del Ã¡rea rural dispersa censada; mientras que el 0,2% de las UPA tiene 1.000 hectÃ¡reas o mÃ¡s y ocupa el 73,8% del Ã¡rea rural dispersa censada.â€. (DANE, 2016)Por lo cual se puede evidenciar la fuerte concentraciÃ³n de la tierra.</p>
<p style="text-align: justify;">El segundo indicador, presenta la situaciÃ³n en cuanto a infraestructura agrÃ­cola, donde el panorama es desalentador. Solamente el 16,4% de los censados, respondieron que tienen efectivamente acceso a maquinaria. (grÃ¡fico 2). El Ãºltimo indicador que quiero mencionar, estÃ¡ relacionado con la asistencia tÃ©cnica. Donde se puede observar que el 83.5% de las UPA censadasno cuenta con asistencia tÃ©cnica. (grÃ¡fico 3)</p>
<p style="text-align: justify;"> <a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-04-21-a-las-2.10.34-p.m.-e1492802395325.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4882" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-04-21-a-las-2.10.34-p.m.-e1492802395325.png" alt="Captura de pantalla 2017-04-21 a las 2.10.34 p.m." width="500" height="110" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Como se podrÃ¡n dar cuenta, el Acuerdo parte de una realidad innegable, y plantea los retos para resolver estas problemÃ¡ticas. Algunos dirÃ¡n que estas apuestas son muy visionarias. Pero son justamente las ideas visionarias que han logrado los avances mÃ¡s importantes de la humanidad. Tenemos que ver el Acuerdo como la excusa paraâ€ abrir otro capÃ­tulo en la historia del paÃ­sâ€. Establecer metas, como un paralelo de la misiÃ³n y visiÃ³n en las organizaciones que son necesarias para asÃ­ saber, quÃ© queremos y dÃ³nde queremos estar como sociedad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>BibliografÃ­a</strong></h3>
<p>DANE. (2016). <em>Tercer censo nacional Agropecuario. Hay campo para todos.</em></p>
<p>Gobierno Nacional. FARC-EP. (2016). <em>ACUERDO FINAL PARA LA TERMINACIÃ“N DEL CONFLICTO Y LA CONSTRUCCIÃ“N DE UNA PAZ .</em> BogotÃ¡.</p>
<p><a href="http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/Documents/informes-especiales/abc-del-proceso-de-paz/politica-de-desarrollo-agrario-integral.html" target="_blank" rel="noopener">http://www.altocomisionadoparalapaz.gov.co/Documents/informes-especiales/abc-del-proceso-de-paz/politica-de-desarrollo-agrario-integral.html</a></p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZHLvVIT_FAU" target="_blank" rel="noopener">https://www.youtube.com/watch?v=ZHLvVIT_FAU</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Los riesgos ambientales de la Paz</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-riesgos-ambientales-de-la-paz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Dec 2016 00:45:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agricultura y Desarrollo Rural]]></category>
		<category><![CDATA[Posconflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
		<category><![CDATA[sostenibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnologia]]></category>
		<category><![CDATA[Territorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El miÃ©rcoles 09 de noviembre se llevÃ³ a cabo el DÃ­a Paiz, una jornada que decretÃ³ la Universidad para que los profesores y alumnos participaran en varios espacios de discusiÃ³n, reflexiÃ³n y convivencia sobre el tema de la paz, teniendo en cuenta la conyuntura polÃ­tica actual del paÃ­s.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Entre los foros que participÃ©, me pareciÃ³ interesante el planteamiento de una mesa redonda entablada por los profesores de la Faculta de AdministraciÃ³n GermÃ¡n Andrade, tambiÃ©n investigador del Instituto Humboldt, junto con su colega Manuel RodrÃ­guez, quien fue el primer Ministro de Ambiente del paÃ­s. La discusiÃ³n entre el pÃºblico y los profesores se centrÃ³ en la protecciÃ³n y la restauraciÃ³n del medio ambiente despuÃ©s de los daÃ±os de la guerra y dentro del marco de la construcciÃ³n de paz.</p>
<p style="text-align: justify;">Dentro de lo discutido, los profesores plantearon que no se puede decir que la guerra ha traÃ­do conservaciÃ³n o que ha traÃ­do destrucciÃ³n, pues son planteamientos simplistas, ya que ha habido un evidente reordenamiento del paÃ­s y del territorio de una manera compleja por este fenÃ³meno. Por ejemplo, existen Ã¡reas de algunos parques naturales, como la Macarena o Tinigua, que estÃ¡n minados o simplemente ocupados autoritariamente, lo cual ha frenado la ocupaciÃ³n civil de estos territorios. Sin embargo, a la vez, las FARC y otros actores armados han colonizado por medio de las armas varios recursos naturales, como el RÃ­o Guayabero en el Meta o Catatumbo en el Putumayo, y han contaminado a travÃ©s del vertimiento de petrÃ³leo en sus aguas, despuÃ©s de atentados en contra de algunas multinacionales de hidrocarburos. Igualmente, esto sucede con el balance entre la deforestaciÃ³n que realizan las guerrillas para sus cultivos ilÃ­citos, frente al aislamiento de los mercados legÃ­timos que no han podido permear la mayor parte del territorio colombiano y transformar los ecosistemas. Entonces, es muy difÃ­cil discernir si la guerra es cÃ³mplice de la destrucciÃ³n del medio ambiente o lo contrario, mÃ¡s aÃºn al tener en cuenta que, a pesar de cargar con mÃ¡s de 50 aÃ±os de guerra, Colombia es un paÃ­s que se destaca a nivel latinoamericano en el desempeÃ±o ambiental, segÃºn Ã­ndices del EPI<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">En este sentido los Acuerdos de Paz podrÃ­an ser una caja de pandora que pueden poner en riesgo la ecologÃ­a del paÃ­s, pues la activaciÃ³n econÃ³mica de los sectores que suponen potencializarse al firmar los Acuerdos pueden venir acompaÃ±ados de un alto riesgo de deforestaciÃ³n. Como evidencia, GermÃ¡n Andrade trajo a colaciÃ³n el caso del departamento de San MartÃ­n en PerÃº, despuÃ©s de la derrota que sufriÃ³ la guerrilla Sendero Luminoso hacia finales del siglo pasado. Luego de haber vivido por varios aÃ±os la guerra, San MartÃ­n tuvo un auge econÃ³mico donde pudieron integrarse muchos mercados que antes no eran viables en la zona. A partir de este momento, San MartÃ­n ha presentado las mayores tasas de deforestaciÃ³n de este paÃ­s y â€˜la mano invisibleâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> ha acabado con ecosistemas amazÃ³nicos que son fundamentales para los ciclos biolÃ³gicos de la Tierra. Ahora bien, esto puede suceder en una gran parte del territorio colombiano si no se crea toda una institucionalidad sÃ³lida que acompaÃ±e a los Acuerdos de la Habana, ausente en la literatura que han presentado las partes hasta ahora.</p>
<p style="text-align: justify;">En efecto, por ahora no hay ninguna propuesta de reordenamiento institucional para que la Paz traiga los beneficios o dividendos ambientales, que ademÃ¡s han sido parte de la promesa de los Ministerios. Lo que estÃ¡ en juego hoy en las Ã¡reas del conflicto son 15 millones de hectÃ¡reas representadas por mosaicos de selvas deforestadas, producto de las economÃ­as de la guerra como el cultivo de la coca. Esto es lo que constituye la frontera agrÃ­cola que plantea el Gobierno para el futuro desarrollo rural; asÃ­ pues nace un dilema en los usos del territorio sin un control estatal, pues el bienestar econÃ³mico de la poblaciÃ³n sin una institucionalidad que cuide los ecosistemas puede liberar consecuencias ambientalmente desastrosas.</p>
<p style="text-align: justify;">La conclusiÃ³n que plantea entonces el profesor Andrade es que, si bien Colombia cuenta con 17 millones de hectÃ¡reas protegidas que no pueden ser tocadas por sectores productivos, el fracaso de Colombia en su polÃ­tica de uso sostenible de la tierra no puede extenderse en el post-acuerdo. En cambio, es inminente que existan cambios estructurales que incluyan la biodiversidad de los bosques colombianos en las cadenas productivas que se pretenden desarrollar y no se dejen a la suerte de las fuerzas econÃ³micas del momento. Desafortunadamente, por ahora, en las economÃ­as campesinas que se pretenden consolidar para el post-acuerdo, no hay elementos de ordenamiento o de planificaciÃ³n que le garanticen al paÃ­s que como mÃ­nimo la biodiversidad que existe hoy en dÃ­a permanecerÃ¡ o mejorarÃ¡. SegÃºn Andrade, existen actualmente proyectos que pueden ser un buen ejemplo para el desenlace agrÃ­cola, como acuerdos campesinos de cooperativismo en la vertiente oriental de la SerranÃ­a de San Lucas, en el Medio Magdalena, que pretenden hacer toda una gestiÃ³n social responsable y sostenible en torno a los bosques de su territorio. Asimismo, existen otros incentivos de entidades privadas, que nacen a travÃ©s de programas de mercadeo con causa o otras figuras de valor compartido, como BanCO2 de Bancolombia, que permite a cualquier ciudadano donar dinero a una bolsa virtual que se reparte entre campesinos que son subsidiados para cuidar el medio ambiente y de este modo, garantizarles un buen vivir sin tener que recurrir a costos de oportunidad que los lleve a sacrificar ecosistemas. No obstante, estos programas son transitorios, no son sostenibles en el largo plazo y no pueden controlar un territorio tan complejo y diverso como el de Colombia.</p>
<p style="text-align: justify;">En fin, en medio del siglo XXI, con contingencias ambientales tan palpables, los Acuerdos son ciegos frente al medio ambiente, pues les hace falta reconocer el valor ecolÃ³gico del territorio colombiano, dividido en las denominadas â€œtierrasâ€ que sÃ³lo tienen en cuenta su productividad y la economÃ­a. En este sentido, se estÃ¡ olvidando que estas tierras cuentan con complejos sistemas naturales que son caracterizados por paisajes, rÃ­os, quebradas, bosques o vegetaciÃ³n, y que son un beneficio potencial para la humanidad. Es cuestiÃ³n de una mejor gestiÃ³n del conocimiento, instituciones ambientales sÃ³lidas, menos intereses econÃ³micos y mayor voluntad polÃ­tica.</p>
<p style="text-align: justify;">
<h3 style="text-align: justify;"><strong>BibliografÃ­a</strong></h3>
<p style="text-align: justify;">Mesa Redonda â€œSÃ­ Paz: SÃ­ Medio Ambienteâ€. DÃ­a Paiz. Mediada por Manuel RodrÃ­guez y GermÃ¡n Andrade.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> El Environmental Performance Index (EPI) es un Ã­ndice desarrollado por la Universidad de Yale que mide el desempeÃ±o de los paÃ­ses en cuanto a los asuntos ambientales de alta prioridad y estÃ¡ basado principalmente en dos Ã¡reas: protecciÃ³n de la salud humana y protecciÃ³n de los ecosistemas</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/los-riesgos-ambientales-de-la-paz/">Los riesgos ambientales de la Paz</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Carta del Presidente de la FundaciÃ³n Social: IlustraciÃ³n sobre El Plebiscito</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/carta-del-presidente-de-la-fundacion-social-ilustracion-sobre-el-plebiscito/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Sep 2016 01:31:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[plebiscito]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ante uno de los momentos histÃ³ricos mÃ¡s complejos que vive el PaÃ­s y ante la polarizaciÃ³n indebida de la ciudadanÃ­a gestada, entre otras razones, por la ausencia de estadistas aparece una luz en el camino empresarial. Publicamos la carta que el Presidente de la FundaciÃ³n Social escribe a sus colaboradores.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/carta-del-presidente-de-la-fundacion-social-ilustracion-sobre-el-plebiscito/">Carta del Presidente de la FundaciÃ³n Social: IlustraciÃ³n sobre El Plebiscito</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">«A fin de que cumpla con su propÃ³sito de ilustrar de manera oportuna sobre el pensamiento de la FundaciÃ³n Social en la actual coyuntura del PaÃ­s, quiero compartir con usted, de manera anticipada el editorial que serÃ¡ publicado en la prÃ³xima ediciÃ³n de la revista â€œNoticiasâ€,  que circularÃ¡ en las prÃ³ximas semanas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Sobre el Plebiscito de Octubre</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La FundaciÃ³n, pese a ser desde su origen trabajadora incansable por la paz, ha dicho en reiteradas ocasiones que en el actual proceso de negociaciÃ³n, adelantado por el Gobierno colombiano y la dirigencia de las FARC, se abstiene de adoptar una posiciÃ³n institucional. Dos razones han sustentado esa determinaciÃ³n:</p>
<p style="text-align: justify;">De un lado, su convicciÃ³n absoluta de que la paz verdadera y sostenible descansa, precisamente, en  la posibilidad de que cada individuo exprese y defienda  con entera libertad sus puntos de vista, sin ser constreÃ±ido por nadie, en el marco de una sociedad pluralista, respetuosa de la opiniÃ³n y las convicciones de todos. De otro, como hemos manifestado, el que lamentablemente, en este caso, la bÃºsqueda de la paz se ha teÃ±ido de consideraciones de polÃ­tica partidista y aspiraciones electorales, que no son propiamente el medio mÃ¡s idÃ³neo para que en Ã©l florezcan la armonÃ­a y la reconciliaciÃ³n que tanto necesitamos los colombianos. La palabra <em>paz</em> â€“tambiÃ©n lo hemos dicho- se ha vuelto ligera y todos los labios la pronuncian con diferente sentido.</p>
<p style="text-align: justify;">Reiteramos  esa posiciÃ³n de la Fundacion Social: ella sabe, respeta y privilegia que entre sus funcionarios, lo mismo que entre sus clientes y aliados, y las comunidades beneficiarias de sus programas, hay personas de todas las tendencias cuyo convivir armÃ³nico y respetuoso constituye precisamente la esencia de la democracia, y mal harÃ­a en sumarse a la dolorosa y peligrosÃ­sima polarizaciÃ³n en que esta coyuntura nos ha situado.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien: que la FundaciÃ³n no se matricule en alguno de los bandos del debate no significa que no tenga postura y convicciones claras sobre el momento que se vive en el PaÃ­s, y considera su obligaciÃ³n expresarlas de manera firme, porque independientemente de la opciÃ³n que cada ciudadano quiera escoger ante la consulta a la cual ha sido convocado por el Gobierno, (mediante una legislaciÃ³n especial hecha para este caso),  hay en juego aquÃ­ asuntos de Ã©tica ciudadana, de principios y de defensa de la democracia que no deberÃ­an ser objeto de discusiÃ³n, y que en cualquier caso tendrÃ­an que ser respetados y preservados:</p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>Sin entrar en el debate puramente jurÃ­dico sobre atribuciones y competencias de los distintos Ã³rganos del Estado, es de por sÃ­ muy deseable y positivo que algo tan importante como pactar con un grupo armado reformas relevantes en las instituciones y en las polÃ­ticas pÃºblicas, sea objeto de consulta a toda la sociedad. De hecho, mÃ¡s allÃ¡ de las trajinadas expresiones sobre eventuales â€œblindajesâ€ jurÃ­dicos al acuerdo suscrito, lo Ãºnico que sirve de base firme a una <em>â€œpaz estable y duraderaâ€</em> es que la sociedad misma la respalde y estÃ© convencida de su conveniencia y comprometida con su Ã©xito. Desafortunadamente en este caso, mÃ¡s que buscarse un consenso informado de la sociedad, en una u otra direcciÃ³n, se ha puesto todo el Ã©nfasis en una votaciÃ³n. SerÃ­a muy lamentable â€“y ya no es fÃ¡cil evitarlo- que una extraordinaria oportunidad para lograr verdaderos acuerdos entre la mayorÃ­a de los colombianos sobre asuntos fundamentales, se convirtiera simplemente en un nuevo episodio de votaciÃ³n con los mismos o mayores vicios de otros procesos electorales.</li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="2">
<li>Reina ademÃ¡s una enorme confusiÃ³n en cuanto a quÃ© es exactamente lo que los colombianos han de respaldar. Es curioso. Tal vez ningÃºn tema ha sido objeto de tanta cobertura periodÃ­stica, tanto debate, tanto comentario de expertos y tanta opiniÃ³n como este; y en medio de todo ese ruido, buena parte de los ciudadanos no sabe a ciencia cierta de quÃ© se trata el asunto. Por quÃ©? Desafortunadamente, los medios de comunicaciÃ³n y los lÃ­deres llamados a informar tienen en su mayorÃ­a posiciones preestablecidas, lo cual ha hecho que casi toda la informaciÃ³n sea sesgada, parcial, incompleta y deliberadamente editada para inducir en una u otra direcciÃ³n. Una cosa es que comentaristas o lÃ­deres opinen y argumenten sus preferencias, pero otra distinta, y muy condenable y peligrosa, que se administre la informaciÃ³n para inducir mediante la confusiÃ³n o el engaÃ±o a una determinada opiniÃ³n. Lo mÃ¡s frecuente, por ejemplo, es que los titulares de prensa sugieran o seÃ±alen abiertamente realidades muy distintas de las que en realidad envuelve el contenido de la respectiva noticia; o que por las redes sociales circule una mezcla de verdades, verdades a medias y abiertas mentiras, sin que el ciudadano pueda distinguir en absoluto unas de otras.</li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="3">
<li>Y lo mÃ¡s grave: la bandera de â€œ<em>la pazâ€</em> se ha convertido en la mayor causa de divisiÃ³n que los colombianos hemos conocido en mucho tiempo, y viene incubando, de manera creciente, odio e intolerancia como no se veÃ­an desde la trÃ¡gica violencia bipartidista de los aÃ±os 50â€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />s. Absurdo, no? Enarbolando el estandarte de la reconciliaciÃ³n, la paz o la justicia, unos y otros apenas nos estamos conteniendo para no golpearnos fÃ­sicamente; y digo fÃ­sicamente, porque moralmente, mediante la descalificaciÃ³n y la ofensa ya ello hace parte de nuestro repertorio cotidiano. Parece que cada uno se ha apropiado de la palabra <em>â€œpazâ€</em> y la quiere llenar con su propio significado: <em>â€œque los demÃ¡s adhieran sin chistar a mi posiciÃ³nâ€</em>, porque de no hacerlo, automÃ¡ticamente hacen parte del grupo perverso y condenable de <em>â€œlos enemigos de la pazâ€</em> o los <em>â€œamigos del terrorismoâ€</em></li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="4">
<li>El acuerdo divulgado contiene 297 pÃ¡ginas de declaraciones y compromisos sobre temas muy variados. No resulta fÃ¡cil que de manera consciente e informada, en medio del ruido mediÃ¡tico que se ha desatado, las personas puedan resumir su pensamiento en un simple <em>SÃ­ </em>o <em>No</em>. Con bastante sabidurÃ­a y no poca informaciÃ³n, un compaÃ±ero nuestro, cajero del Banco Caja Social en una ciudad de provincia, me manifestaba en dÃ­as pasados que en su opiniÃ³n faltarÃ­a en el plebiscito la opciÃ³n que Ã©l en conciencia escogerÃ­a: <em>â€œno entiendoâ€</em>.</li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="5">
<li>QuÃ© se va a apoyar o rechazar el dÃ­a 2 de Octubre? No es si se quiere la paz o la guerra; tampoco si se apoya o no a un gobernante, actual o pasado; ni si se van o no a pagar mÃ¡s impuestos. AquÃ­ los equÃ­vocos han llegado al extremo, y la propaganda abundante no ha ayudado a la claridad: <u>lo que debe ser respaldado u objetado en el plebiscito es la totalidad de las 297 pÃ¡ginas del acuerdo concreto suscrito entre los negociadores del Gobierno Colombiano y los de las FARC</u>, al cual ambos convinieron poner como tÃ­tulo <em>â€œAcuerdo final para la terminaciÃ³n del conflicto armado y la construcciÃ³n de una paz estable y duraderaâ€</em>. De manera que quien diga <em>NO</em>, no estÃ¡ por ello negando su deseo de paz; ni quien diga <em>SÃ </em>estÃ¡ de manera automÃ¡tica traicionado a la Patria, como de manera sesgada en ambos casos se viene predicando, para crear a los colombianos desinformados falsos dilemas Ã©ticos.</li>
</ol>
<ol style="text-align: justify;" start="6">
<li>En un entorno tan confuso, quÃ© puede recomendar la Fundacion a sus funcionarios y a la sociedad toda? a. Es el momento para aplicar, en la prÃ¡ctica, en el Ã¡mbito y el ambiente de cada quien, el ejercicio verdadero de la paz: el reconocimiento respetuoso del otro, y de su sagrado derecho a pensar y creer de buena fe algo diferente; y a tener claro, actuando en consecuencia, que la diferencia de opiniones no puede constituirse en semilla para la descalificaciÃ³n y el odio.                                                                     b. La confusiÃ³n y la desinformaciÃ³n exigen a cada individuo responsable, un esfuerzo especial para el conocimiento directo, el entendimiento y la profundizaciÃ³n del tema que estÃ¡ siendo sometido a consulta. Es una obligaciÃ³n Ã©tica del mÃ¡s alto alcance actuar de esta manera, para hacerse su propio juicio sobre si conviene o no al futuro del paÃ­s lo que ha sido pactado. En otras palabras: solo el estudio juicioso de los acuerdos puede llevar a cada uno a la conclusiÃ³n seria sobre si de verdad ellos son el camino para <em>â€œla construcciÃ³n de una paz estable y duraderaâ€</em>, o si por el contrario, a pesar de su tÃ­tulo, van a engendrar males mayores. Cada quien deberÃ­a, por tanto, encontrar, dentro de sus circunstancias particulares, la manera en que con responsabilidad y objetividad pueda conocer el verdadero contenido de lo pactado y formar su propio juicio sobre Ã©l.                                                                                                                    c. <u>Llegar a una posiciÃ³n personal, informada y movida por la convicciÃ³n propia sobre lo que es correcto para el bien comÃºn, es la obligaciÃ³n Ã©tica que todos tenemos</u>. Y cumple con tal obligaciÃ³n quien de buena fe, con conocimiento y reflexiÃ³n, concluya por el <em>â€œSÃâ€ </em>o por <em> </em>el <em>â€œNO</em>. Pero la conciencia debiera reprochar a quien opte por cualquiera de las posibilidades movido por el apasionamiento, la superficialidad de la propaganda, el interÃ©s partidista, el oportunismo polÃ­tico o econÃ³mico, la ingenuidad, o la falta de diligencia por informarse de verdad. Es casi increÃ­ble que lÃ­deres que se presume destacados hayan tenido el desatino de decir que para votar no deben leerse los acuerdos, porque ellos solo generarÃ­an confusiÃ³n pues estÃ¡n diseÃ±ados para expertosâ€¦!!                                                                      d. En cualquier caso, de <em>SÃ</em> o de <em>NO</em>, todo lo que ha habido alrededor de este proceso ha producido y seguirÃ¡ produciendo impactos relevantes en nuestra sociedad, en sus instituciones y en la convivencia. Es una obligaciÃ³n superior de cada uno, y por supuesto de la OrganizaciÃ³n, seguir contribuyendo, ahora con mÃ¡s ahÃ­nco aun, a tender puentes de entendimiento y convivencia, sobre la base de la verdad y el respeto. Es nuestro principal compromiso, y ahora lo reafirmamos».</li>
</ol>
<p style="text-align: justify;"><strong>EDUARDO VILLAR BORRERO</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Presidente</p>
<p style="text-align: justify;">FundaciÃ³n Social</p>
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		<title>CooperaciÃ³n: Â¿CÃ³mo lograr inclusiÃ³n social y econÃ³mica de los campesinos durante el postacuerdo?</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/cooperacion-como-lograr-inclusion-social-y-economica-de-los-campesinos-durante-el-postacuerdo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 30 Aug 2016 21:41:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Cooperativismo]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La solidaridad y la asociaciÃ³n entre los humanos ha sido el resultado de un largo proceso histÃ³rico; por ejemplo, hacia mitad del siglo XVIII, la economÃ­a de Inglaterra se basaba en la artesanÃ­a y la manufactura de negocios individuales dentro de las ciudades, que operaban a partir de encargos.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Un poco de historia sobre el cooperativismo</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Luego, la industrializaciÃ³n y la mejora de las condiciones de vida del paÃ­s provocaron un alto crecimiento de la poblaciÃ³n y asÃ­, el alza de la demanda de productos no podÃ­a satisfacerse a travÃ©s de los antiguos mÃ©todos de producciÃ³n. AdemÃ¡s, esta revoluciÃ³n tecnolÃ³gica desplazÃ³ la mano de obra de los operarios y la reemplazÃ³ por la automatizaciÃ³n de los procesos a partir de las mÃ¡quinas. De este modo, la diversidad tÃ©cnica de obreros desempleados y su necesidad por obtener un sustento econÃ³mico los llevÃ³ a asociarse y crear fÃ¡bricas de todo tipo bajo el nombre de cooperativas. Desde entonces, este modelo empresarial fue replicado con Ã©xito en los demÃ¡s paÃ­ses de Europa y posteriormente, desde el siglo XX, empezaron a nacer varias cooperativas en Asia y AmÃ©rica Latina. Estas asociaciones han generado numerosas soluciones de inclusiÃ³n econÃ³mica y social en todos los continentes: Â¿no es esto lo que necesitamos para que haya paz?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Pero, Â¿quÃ© son las cooperativas?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">SegÃºn la OrganizaciÃ³n de las Naciones Unidas para la AlimentaciÃ³n y la Agricultura (conocida en inglÃ©s como la <em>FAO</em>), las cooperativas son â€œun tipo especial de empresa social que busca un equilibrio entre dos objetivos principales: satisfacer las necesidades de sus miembros y tratar de obtener ganancias y sostenibilidadâ€ (FAO, 2012). AdemÃ¡s, esta organizaciÃ³n plantea que la esencia de las cooperativas tienen como objetivo: anteponer a las personas frente a las ganancias. En este orden de ideas, el ideal de este tipo de empresa social es darle a cualquier tipo de persona la posibilidad de cumplir sus proyectos de vida con ayuda de otros miembros en condiciones y conocimientos semejantes, creando asÃ­ un tren de â€œaspiraciones sociales, culturales y econÃ³micas comunesâ€ (FAO, 2012). Por otro lado, el Ã©xito de las cooperativas radica en su buena gestiÃ³n y una alta capacitaciÃ³n empresarial, por lo que es esencial que la tecnificaciÃ³n, la investigaciÃ³n de las universidades y las polÃ­ticas en educaciÃ³n de los gobiernos jueguen un papel importante; de este modo, la funciÃ³n educativa del modelo genera un mayor y mejor capital humano. Por Ãºltimo, es necesario resaltar que este tipo de organizaciones emplean a mÃ¡s de 100 millones de personas en el mundo, un 20% mÃ¡s que las multinacionales. Igualmente, han sido los actores principales en la alimentaciÃ³n mundial, por lo que han contribuido esencialmente a la reducciÃ³n de la pobreza y el hambre en el mundo (FAO, 2012).</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>El contexto colombiano</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, las condiciones actuales de los campesinos colombianos son cercanas a aquellas en las que se encontraban los obreros ingleses en el siglo XVIII, sÃ³lo que con un contexto diferente y casi con tres siglos de diferencia. La entrada de productos de multinacionales agrÃ­colas a partir de los Tratados de Libre Comercio, la falta de infraestructura y de garantÃ­as econÃ³micas y la opresiÃ³n de los grupos insurgentes, son factores que han llevado a los trabajadores agrÃ­colas, como los reconoce el Gobierno, a optar por la plantaciÃ³n de productos ilegales para el narcotrÃ¡fico. Con el fin del conflicto con la guerrilla de las FARC y el comienzo del postacuerdo, el Gobierno le ha prometido a los campesinos un nuevo sistema de subsidios para la sustituciÃ³n de estos cultivos ilÃ­citos por productos de rÃ¡pida cosecha, una mejor distribuciÃ³n de las tierras y una amplia inversiÃ³n en infraestructura. Es evidente que cumplir con estas promesas es un buen comienzo para el campo colombiano, pero no es suficiente si no hay sostenibilidad agraria.</p>
<p style="text-align: justify;">Â¿QuÃ© es sostenibilidad agraria? En otras palabras, a travÃ©s de un sistema de cooperaciÃ³n agrÃ­cola e incentivos para su creaciÃ³n, nuestro Estado y el 32% de  nuestra poblaciÃ³n, que vive en 94% del territorio nacional (Semana, 2012), podrÃ­a lograr un mejor provecho de su producciÃ³n agrÃ­cola en el largo plazo por la integraciÃ³n entre beneficio social y beneficio econÃ³mico que este sistema puede generar. A partir de las cooperativas regionales o sectoriales, los campesinos pueden compartir su <em>know how </em>y de este modo, consolidar una mayor competencia frente a los productos extranjeros y capitalizar recursos a travÃ©s de una estructura econÃ³mica sÃ³lida que no dependa de intermediarios. En palabras del panelista de BluRadio, Aurelio SuÃ¡rez: â€œel cooperativismo surge como una necesidad imperiosa y una soluciÃ³n importante ante una competencia muy fuerte que va a haber en el mundo econÃ³micoâ€¦ la crisis, la globalizaciÃ³n y las necesidades son como tres variables que se pueden juntar para decir que ahÃ­ aparece el modelo cooperativo como soluciÃ³nâ€ (2013).</p>
<p style="text-align: justify;">En conclusiÃ³n, la implementaciÃ³n de este esquema de cooperaciÃ³n debe ser el resultado a largo plazo de un buen manejo de polÃ­ticas gubernamentales; obviamente, sin olvidar que la corrupciÃ³n no tiene lugar en la construcciÃ³n de este modelo empresarial.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimismo, es necesario dejar sanar las heridas que la guerra ha dejado en la poblaciÃ³n campesina a travÃ©s del perdÃ³n y la reconciliaciÃ³n; es necesario este proceso para poder confiar en el otro y establecer alianzas tanto econÃ³micas como sociales. Posteriormente, debemos lidiar con los intereses econÃ³micos de los ganaderos que usan alrededor del 80% del potencial agropecuario como pastos para ganado y producciÃ³n de leche. En este escenario el Estado debe entrar a regular en beneficio de los intereses mayoritarios. AdemÃ¡s, es urgente empezar a diversificar el portafolio de cultivos ya que del 20% de la tierra que usamos para la agricultura, usamos sÃ³lo el 16% para el cultivo de tres productos: cafÃ©, azÃºcar y palma de cera, que en efecto utilizan el modelo cooperativo para su gestiÃ³n; tambiÃ©n es importante tener en cuenta que estos productos los utilizamos principalmente para exportaciÃ³n y no para consumo interno (DANE, 2014).</p>
<p style="text-align: justify;">En general, la cooperaciÃ³n es una parte importante de la soluciÃ³n del conflicto; nace de la buena voluntad de los colombianos, la integraciÃ³n de diversos sectores econÃ³micos, un buen gobierno y una poblaciÃ³n optimista que busca un mejor paÃ­s para todos. Siendo asÃ­, Â¿Usted tambiÃ©n cooperarÃ¡?</p>
<p style="text-align: justify;">
<h3 style="text-align: justify;"><strong>BibliografÃ­a</strong></h3>
<p style="text-align: justify;">AsÃ­ es la Colombia Rural. (2012). <em>Semana</em>. Recuperado de <a href="http://www.semana.com/especiales/pilares-tierra/asi-es-la-colombia-rural.html" target="_blank" rel="noopener">http://www.semana.com/especiales/pilares-tierra/asi-es-la-colombia-rural.html</a></p>
<p style="text-align: justify;">Arias, J.A. 20-20: Â¿la dÃ©cada del cooperativismo?. (6 de Mayo de 2013). <em>MOIR. </em>Recuperado de <a href="http://www.moir.org.co/20-20-la-decada-del-cooperativismo.html" target="_blank" rel="noopener">http://www.moir.org.co/20-20-la-decada-del-cooperativismo.html</a></p>
<p style="text-align: justify;">Censo Nacional Agropecuario. (2014). <em>DANE. </em>Recuperado de <a href="http://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/agropecuario/censo-nacional-agropecuario-2014" target="_blank" rel="noopener">http://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/agropecuario/censo-nacional-agropecuario-2014</a></p>
<p style="text-align: justify;">Construir la paz a travÃ©s de las cooperativas (28 de Abril de 2013). <em>El Pueblo</em>. Recuperado de <a href="http://elpueblo.com.co/construir-la-paz-a-traves-de-las-cooperativas/" target="_blank" rel="noopener">http://elpueblo.com.co/construir-la-paz-a-traves-de-las-cooperativas/</a></p>
<p style="text-align: justify;">Duarte, F. El aporte de las cooperativas a la paz (7 de Noviembre de 2014). <em>El Mundo. </em>Recuperado de <a href="http://www.elmundo.com/portal/noticias/economia/el_aporte_de_las__cooperativas_a_la_paz.php#.V7VBnZPhCRs" target="_blank" rel="noopener">http://www.elmundo.com/portal/noticias/economia/el_aporte_de_las__cooperativas_a_la_paz.php#.V7VBnZPhCRs</a></p>
<p style="text-align: justify;">El ChicharrrÃ³n (problema) de la tierra en Colombia. (10 de Abril de 2016).  <em>Forjando la Paz. </em>Recuperado de <a href="https://www.youtube.com/watch?v=PDZRVaqA0TU" target="_blank" rel="noopener">https://www.youtube.com/watch?v=PDZRVaqA0TU</a></p>
<p style="text-align: justify;">Las Cooperativas AgrÃ­colas alimentan al Mundo. (2012). <em>FAO</em>. Recuperado de <a href="http://www.fao.org/fileadmin/templates/getinvolved/images/WFD2012_leaflet_es_low.pdf" target="_blank" rel="noopener">http://www.fao.org/fileadmin/templates/getinvolved/images/WFD2012_leaflet_es_low.pdf</a></p>
<p style="text-align: justify;">Las cooperativas agrÃ­colas son clave para reducir el hambre y la pobreza. (30 de Octubre de 2011). <em>FAO. </em>Recuperado de <a href="http://www.fao.org/news/story/es/item/93819/icode/" target="_blank" rel="noopener">http://www.fao.org/news/story/es/item/93819/icode/</a></p>
<p style="text-align: justify;">Modelo Cooperativo idÃ³neo en la lucha por la paz. (2015). <em>Confecoop. </em>Recuperado de <a href="http://www.confecoop.coop/index.php/actualidad-2015/3245-co-operatives-united-445" target="_blank" rel="noopener">http://www.confecoop.coop/index.php/actualidad-2015/3245-co-operatives-united-445</a></p>
<p style="text-align: justify;">ReseÃ±a histÃ³rica del cooperativismo. (s.f.). <em>Banco de la RepÃºblica</em>. Recuperado de <a href="http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ciencias/sena/cooperativismo/generalidades-del-cooperativismo/generali1.htm" target="_blank" rel="noopener">http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ciencias/sena/cooperativismo/generalidades-del-cooperativismo/generali1.htm</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>La Paz&#8230; Parte I</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/la-paz-parte-i/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 09 Apr 2016 12:20:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Gobbierno]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/la-paz-parte-i/</guid>

					<description><![CDATA[<p>El fin de semana pasado vimos las marchas de los inconformes con el gobierno, entre los temas de inconformidad sobre sale el de las negociaciones para llegar a un acuerdo de paz con las guerrilas (FARC y ELN), en este texto nos proponemos analizar la 'paz' que se estÃ¡ negociando.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/la-paz-parte-i/">La Paz&#8230; Parte I</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En escritos anteriores hemos expuesto la tesis sobre las numerosas acepciones que tiene el tÃ©rmino â€˜pazâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> al punto que a toda situaciÃ³n se le puede hallar su aspecto pacÃ­fico. El Diccionario de la Real Academia se refiere a: inexistencia de lucha armada; armonÃ­a entre personas sin enfrentamientos ni conflictos; acuerdo entre naciones para poner fin a una guerra entre ellas; ausencia de ruido o ajetreo en un lugar; Estado que no se haya perturbado por ningÃºn conflicto; en el cristianismo, sentimiento de armonÃ­a interior que reciben de Dios los fieles y, en la Misa, saludo entre los fieles. Ofrece, ademÃ¡s, 23 usos en diferentes locuciones.</p>
<p style="text-align: justify;">La ganancia con el empleo de ese tÃ©rmino, â€˜pazâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, que en el fondo es equÃ­voco, es haber logrado referirse a una de tantas violencias acendrada desde hace mÃ¡s de medio siglo existentes en el paÃ­s como â€˜conflicto armadoâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />. Todo colombiano ha vivido en carne propia alguna forma de violencia causada por â€˜paramilitaresâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, o por algunos miembros de las fuerzas armadas, por â€˜narcosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />,  por â€˜guerrillaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, por â€˜terroristasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, por â€˜bacrimâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />,  por â€˜delincuentes comunesâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />,  por â€˜chantajistasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> (otro nombre a los funcionarios o empresarios que exigen prebendas y son los autores de la â€˜corrupciÃ³nâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> del paÃ­sâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />) etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Ha sido importante refinar una de esas violencias con el tÃ©rmino de â€˜conflicto armadoâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> en lugar de â€˜guerrillaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, â€˜terrorismoâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, â€˜narcoguerrillaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />:  tÃ©rminos que se estrenaron a finales de la dÃ©cada de los 90  &#8211;luego de los fallidos intentos de conciliaciÃ³n del gobierno con las FARC a pesar que se les permitiÃ³ la ocupaciÃ³n de la zona de distensiÃ³n del CaguÃ¡n (40.000Kms2, el tamaÃ±o de un paÃ­s como Suiza).  De una parte, transformar el tÃ©rmino para referirse a sus acciones (ya no â€˜terroristasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> sino a las de â€˜combatientes de un grupo armadoâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />),  y de otra, acordar la Habana como lugar de encuentro, es lo que ha permitido que cabezas de las FARC estuvieran dispuestos a negociar.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, lo que se pretende es que la conciencia del ciudadano comÃºn quede dispuesta a aceptar todo el obrar de sus integrantes como acciones de una â€˜guerra internaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, entre â€˜combatientesâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> de diferentes bandos. No hay duda que la propaganda profusa de un acuerdo ha logrado bastante, sin embargo, es estimar en poco la conciencia de ese ciudadano comÃºn que, insisto, sÃ­ ha vivido esa y todo el resto de violencias ya descritas. No importa lo que se firme, el obrar de los integrantes deja heridas que no sanan con firmas.</p>
<p style="text-align: justify;">Cualquier acuerdo que se logre: la entrega de armas de parte de algunos, un puÃ±ado  que  pague sus crÃ­menes de lesa humanidad, y otro puÃ±ado de vÃ­ctimas a quienes se les repare, no hay duda que serÃ¡ sano para una sociedad sufrida y sin garantÃ­as para algunos de sus derechos de parte del Estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, la decepciÃ³n va a ser grande  cuando el tan ansiado estado psicolÃ³gico de â€˜pazâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> no se dÃ© mÃ¡s allÃ¡ de la persuasiva propaganda de los medios de comunicaciÃ³n. Diez mil o tantos â€˜combatientesâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> no son la causa Ãºnica de las violencias del paÃ­s.</p>
<p style="text-align: justify;">Los cientos de miles de millones de pesos que el Gobierno, sin acuerdo inicial alguno con la ciudadanÃ­a, ha invertido con nuestros impuestos para lograr esa conciliaciÃ³n serÃ¡n pocos para contener el resto de violencias y las nuevas que se generarÃ¡n. SÃ­, porque es ingenuidad  creer que aquellos de las FARC que no firmarÃ¡n, no conformarÃ¡n las â€˜farcrimâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> que, en alianza con los â€˜elenocrimâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> continuarÃ¡n con los negocios lucrativos del secuestro, el narcotrÃ¡fico, el contrabando y la minerÃ­a ilegal.</p>
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		<title>Â¿EngaÃ±ar a todos siempre?</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/enganar-a-todos-siempre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2015 20:48:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Negociaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/enganar-a-todos-siempre/</guid>

					<description><![CDATA[<p>â€œYou can fool all the people some of the time, and some of the people all the time, but you cannot fool all the people all the timeâ€ es un aforismo atribuido a Abraham Lincoln.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Su traducciÃ³n libre: â€œPuedes engaÃ±ar a todos algunas veces, y a algunos todas las veces, pero no puedes engaÃ±ar a todos siempreâ€.</p>
<div style="text-align: justify;">Es lo que viene sucediendo con la â€˜palomita de la pazâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> en que durante un buen tiempo se engaÃ±Ã³ a todos los colombianos, haciendo creer en la posibilidad de que veteranos narcoguerrilleros dejarÃ­an las armas, sus fuentes de ingresos y entrarÃ­an en los cauces de un Estado Social de Derecho. Esto es un buen ejemplo de â€œpoder engaÃ±ar a todos algunas vecesâ€.</div>
<div><span id="more-694"></span></div>
<div style="text-align: justify;">De otra parte â€œpuedes engaÃ±ar a algunos todas las vecesâ€ es el caso de una narcoguerrilla que no se cree tal, sino la adalid de la justicia social y defensora del pueblo colombiano, ambos vÃ­ctimas de la opresiÃ³n de una oligarquÃ­a que los explota. La minerÃ­a ilegal, el contrabando, el narcotrÃ¡fico y toda suerte de vacunas (al transporte, a la actividad comercial, a la actividad productiva, etc.), junto con actos terroristas, son para ella medios justificados y eficaces para lograr el ideal de la toma del poder. Â¿Y el poder para quÃ©? Para hacerse a los recursos del Estado, â€˜sanearlos de la corrupciÃ³n existenteâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, y administrarlos con â€˜la transparenciaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> que sÃ³lo el ideal â€˜revolucionarioâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> concede.</div>
<p style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2015/07/images_farrazola_continuan_oleada_de_ataques_de_las_farc._10_de_jul_2015.jpg" alt="continuan oleada de ataques de las farc. 10 de jul 2015" width="450" height="255" />Foto de <a href="http://www.ntn24.com/video/continuan-oleada-de-ataques-de-las-farc-59354">NTN24</a>, publicado el 10 de Julio de 2015.</p>
<p style="text-align: justify;">No se crea que esos â€˜algunosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> son sÃ³lo un puÃ±ado de â€˜ingenuos campesinosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> que agradecen la compra de su coca a integrantes de frentes narcoguerrilleros. Intercambio que el mismo Estado promueve al no proveer la infraestructura necesaria y los canales de comercializaciÃ³n para productos diferentes a la coca; ya que esta no requiere sino una mochila para transportarla. No, a aquÃ©llos se les suma todos los integrantes armados convencidos de aquella acciÃ³n â€˜revolucionariaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, y que no creen en resinserciÃ³n alguna (ni la que viene sucediÃ©ndose de hace mÃ¡s de una dÃ©cada, ni la prometida ahora por el Gobierno). Pero tambiÃ©n se les suma destacados intelectuales, legisladores en todos los niveles de las corporaciones (Congreso, Asambleas y Concejos), magistrados de las altas cortes, jueces, fiscales, mÃ©dicos, profesionales y operarios que creen en el ideario de un rÃ©gimen ajeno al actual de la divisiÃ³n de los poderes. Creen en la llegada de una figura redentora al modo de los LenÃ­n, Stalin, Hitler y los Mao, que salvarÃ¡n al pueblo de los estragos causados por el capitalismo. En otras palabras, un gran nÃºmero de profesionales aspirando a posiciones importantes en el nuevo rÃ©gimen â€˜revolucionarioâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />.</p>
<p style="text-align: justify;">Y â€œel todas las vecesâ€, se refiere a que dicha ideologÃ­a y acciÃ³n revolucionaria, no cesarÃ¡. Nadie aprende en piel ajena. La autocracia de los Castro, Chaves, Maduro, Correa y Evos hay que vivirlas para entender el asunto. Claro que las experiencias soviÃ©ticas y cubanas fracasadas no les indican nada a esos adeptos; ni tampoco la aspiraciÃ³n capitalista de una China que va quitÃ¡ndose el traje comunista.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2015/07/images_farrazola_Maduro-Morales-y-Correa-en-Cochabamba.jpg" alt="Maduro-Morales-y-Correa-en-Cochabamba" width="450" height="305" />Ref. Fotografia: De izquierda a derecha los presidentes de Venezuela, NicolÃ¡s Maduro; de Bolivia, Evo Morales; y de Ecuador, Rafael Correa. Foto de <a href="http://www.eldia.com.bo/index.php?cat=148&amp;pla=3&amp;id_articulo=128529">El DÃ­a</a>. Bolivia.</p>
<p style="text-align: justify;">No crea el lector que por esto abogamos por un capitalismo salvaje como el que practican algunos negociantes y empresarios, para quienes el obrero es un â€˜costo laboralâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> que hay que mantener a raya, o que existe una â€˜mano invisibleâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> que todo lo armoniza. No, socialismo y capitalismo a ultranza han demostrado su inoperancia. El primero, por las dictaduras que ha gestado y que dan cabida a la vida plena de privilegios de la Ã©lite â€˜revolucionariaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />. El segundo, porque nunca antes se han gestado tan pocos ricos tan ricos y tantos pobres tan pobres. El reto es el de una regulaciÃ³n social, polÃ­tica y econÃ³mica del mercado para que los recursos escasos se empleen del modo mÃ¡s eficiente posible, y los excedentes en verdad lleguen de modo justo a quienes mÃ¡s los necesitan. Y esto aÃºn estÃ¡ por descubrirse cÃ³mo hacerlo. Lo que estÃ¡ claro es que con los medios empleados por las FARC sÃ³lo queda la desolaciÃ³n, la destrucciÃ³n social, econÃ³mica, polÃ­tica y ambiental que no se recupera.</p>
<p><strong>Julio 11, 2015</strong></p>
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		<title>Â¿Oportunismo y desaliento? &#8211; Parte II</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/oportunismo-y-desaliento-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Jul 2015 02:35:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Negociaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/oportunismo-y-desaliento-2/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Y si antes tambiÃ©n dimos razones para no creer que las partes fueran â€˜constructores de esperanzaâ€™, ahora nos corresponde aclarar el porquÃ© al oportunismo, en este caso, lo acompaÃ±an el desaliento. En un par de meses se cumplen tres aÃ±os de negociaciones en la Habana y bajo el acuerdo que â€œnada estÃ¡ acordado hasta que [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Y si antes tambiÃ©n dimos razones para no creer que las partes fueran â€˜constructores de esperanzaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, ahora nos corresponde aclarar el porquÃ© al oportunismo, en este caso, lo acompaÃ±an el desaliento.<span id="more-685"></span></div>
<div style="text-align: justify;">En un par de meses se cumplen tres aÃ±os de negociaciones en la Habana y bajo el acuerdo que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tccFxbHq71A">â€œnada estÃ¡ acordado hasta que todo estÃ© acordadoâ€</a> (publicado el 4 de junio de 2013) hay que ser realistas que todo dependerÃ¡ de un momento utÃ³pico en que el acuerdo quede explÃ­cito, acordado por las partes de la Habana, y el pueblo lo refrende.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Â¿QuÃ© el pueblo lo refrende? Aunque fue lo afirmado en aquella entrevista de junio del 13 a Humberto de la Calle, pues ya no. Ahora, dos aÃ±os despuÃ©s, ya no se necesita esa promesa. Existen <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/no-habria-referendo-para-los-acuerdos-de-paz/415608-3">otros mecanismos,</a> cada cual de una complejidad insÃ³lita y que para nada tendrÃ¡n en cuenta la opiniÃ³n pÃºblica.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">En la dÃ©cada pasada la reinserciÃ³n de para-militares derivÃ³ en la extradiciÃ³n de los principales cabecillas, carcel para un buen nÃºmero de ellos, y otros en programas de reintegraciÃ³n a la vida ciudadana de quienes no habÃ­an cometido delitos atroces. Sin embargo, quienes no se acogieron a las concesiones del gobierno se fragmentaron en varias bandas hasta merecer el acrÃ³nimo de â€˜bacrimsâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> (bandas criminales). Hoy, de estas: â€˜los rastrojosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> y â€˜los urabeÃ±osâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> junto con las FARC se disputan el dominio de los municipios del PacÃ­fico, territorios que incluyen las rutas de salida de la coca.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La Ã­ndole de las FARC, en algunos aspectos difiere de la de los paramilitares (aquÃ©llos poseen un proyecto polÃ­tico de toma del poder del Estado por cualquier medio con el apoyo de las â€˜masasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, para imponer un modelo de planificaciÃ³n econÃ³mica centralizada, erradicando cualquier vestigio de economÃ­a de mercado). En otros aspectos las FARC, como cartel que <a href="http://www.ideaspaz.org/publications/posts/976">trafica con drogas, minerÃ­a ilegal y contrabando,</a> no difiere de las acciones perpetradas por los paramilitares. Los superan, eso sÃ­, con ataques a la infraestructura petrolera y elÃ©ctrica del paÃ­s, junto con secuestros como modalidad permanente de acciÃ³n â€˜revolucionariaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Las negociaciones, se acordÃ³, serÃ­an hechas en medio del combate que no ha disminuÃ­do, excepto por parte del Gobierno que de modo extraÃ±o, hace altos en el camino y lleva y trae cabecillas de las FARC a Cuba. Las FARC no hacen alto alguno y, claro, su responsabilidad siempre la mitigan: los desastres ecolÃ³gicos, como el actual sobre la poblaciÃ³n de <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/26/actualidad/1435336171_355993.html">Tumaco</a>, en palabras de estos<a href="http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc-ep/boletin-prensa/2819-lo-ocurrido-en-tumaco-son-consecuencias-no-deseadas"> â€œson consecuencias no deseadasâ€</a> de sus atentados.</div>
<div></div>
<div></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2015/07/www.elpais.com.co_elpais_sites_default_files_2015_06_tumaco-crudo-home.jpg" alt="tragedia en Tumaco" width="450" height="298" /></div>
<div style="text-align: center;">Tragedia en Tumaco. Foto: RedacciÃ³n El PaÃ­s</div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">Esta esquizofrenia de las partes, una con un proyecto polÃ­tico sustentado con actividades de cartel cuyo unidad de mando no se halla asegurada â€“quienes firmen en la Habana no podrÃ¡n ser garantes del acuerdo de parte de todos los frentes&#8211;: las â€˜farcrimâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> ya se hallan en gestaciÃ³n. La otra, cuya ambiguedad de propÃ³sito es cada vez mÃ¡s patÃ©tica, ya que nadie a ciencia cierta sabe a cuÃ¡l de las 37 ascepciones del vocablo <a href="http://lema.rae.es/drae/?val=paz">â€˜pazâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></a>, que ofrece el diccionario de la Real Academia EspaÃ±ola, se refiere el Gobierno.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Â¿Y por quÃ© desaliento? Para las FARC, de una parte, sus acciones pretenden manifestar su fortaleza â€˜bÃ©licaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> y con ello exigir una negociaciÃ³n entre pares; de otra, su aspiraciÃ³n a la <a href="http://www.pazfarc-ep.org/index.php/noticias-comunicados-documentos-farc-ep/delegacion-de-paz-farc-ep/2823-palabras-de-la-delegacion-de-paz-farc-ep-defrente-a-sri-sri-ravi-shankar">no-violencia ghandiana</a> raya en el cinismo. Para el Gobierno actual, el imitar a <a href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/mandela.htm">Nelson Mandela</a> pareciera ser asunto de relaciones pÃºblicas internacionales. Ni la liberaciÃ³n de la opresiÃ³n colonial Inglesa, o de la opresiÃ³n blanca sobre los africanos tiene similitud alguna con la flagelaciÃ³n a la que ambas partes, FARC y Gobierno, han sometido a campesinos y finqueros en el campo. Unos por acciÃ³n directa de explotaciÃ³n (impuestos de gramaje, reclutamiento infantil, secuestro) y otros por no-acciÃ³n o negligencia en la ausencia de Estado con acciones de desarrollo efectivas.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La talla moral de Ghandi y de Mandela no se alcanza con la simple firma de â€˜lo que estÃ¡ todo acordadoâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />. Todo este <a href="http://www.caracol.com.co/noticias/actualidad/gobierno-hizo-denuncia-internacional-por-desastre-ambiental-en-tumaco/20150627/nota/2825560.aspx">â€˜saineteâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></a> causa un profundo desaliento.</div>
<div></div>
<div><strong> Gustavo GonzÃ¡lez C.</strong></div>
<div><strong> Junio 30, 2015</strong></div>
<div></div>
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		<title>Â¿Oportunismo y desaliento? &#8211; Parte I</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/oportunismo-y-desaliento-1/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 May 2015 18:08:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Negociaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En unas entregas anteriores relatamos requisitos de la esperanza y demostramos razones el porquÃ© lo sucedido hasta ahora en las negociaciones de la Habana es una â€˜descontrucciÃ³n de esperanzaâ€™.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">DecÃ­amos que entre las exigencias de la esperanza se hallan la veracidad y la humildad. Que hasta ahora no se hallan presentes en las negociaciones. Afirmar que la guerrilla es â€˜vÃ­ctimaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> es desconcertante, por decir lo menos. Que no tienen relaciÃ³n con el narcotrÃ¡fico, lo es aÃºn mÃ¡s. Que no tienen secuestrados deberÃ¡n demostrarlo. Y esto en medio de un intencionado y vociferado desprestigio del EjÃ©rcito, lleva a la desconstrucciÃ³n de la esperanza y hallarnos lejos de la invitaciÃ³n que hacÃ­a un articulista, ex-guerrillero salvadoreÃ±o: â€œ..si los colombianos son capaces de alcanzar la paz sin duda serÃ¡n los abanderados de la <a href="http://elpais.com/elpais/2014/11/18/opinion/1416332209_470050.html">esperanza</a> en el planeta.â€</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-645"></span></p>
<div style="text-align: justify;">ConcluÃ­amos las tres entregas, en ese entonces, alertando que: las partes debÃ­an reconsiderar sus arrogancias, ni las armas sirven ya para tomarse el Estado, ni la humillaciÃ³n de quienes lo han servido hasta entregar sus vidas, facilita el proceso.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Unos meses despuÃ©s lo que viene revelÃ¡ndose es una situaciÃ³n de oportunismo y desaliento. TÃ©rminos alrededor de los cuales existen definiciones precisas y no multitud de acepciones como, en cambio, sÃ­ existen sobre â€˜la pazâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Oportunismo lo define la Real Academia EspaÃ±ola como: â€œActitud o conducta sociopolÃ­tica, econÃ³mica, etc., que prescinde en cierta medida de los principios fundamentales, tomando en cuenta las circunstancias de tiempo y lugar.â€ Y tambiÃ©n como: â€œActitud que consiste en aprovechar al mÃ¡ximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones.â€</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Si la primera acepciÃ³n describe bien la acciÃ³n del gobierno actual, la segunda describe bien la acciÃ³n de las FARC. Un â€œprincipio fundamentalâ€ para el primero serÃ­a la veracidad que lleva a distinguir entre quienes ejercen el sano e indispensable oficio de la â€˜polÃ­ticaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> y quienes â€˜politiqueanâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />. Esto Ãºltimo acaba de revelarse con el <a href="http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/levantan-ordenes-de-captura-contra-timochenko/15763921">levantamiento de Ã³rdenes</a> de captura a cabecillas de las FARC desde hace 5 meses, sin que lo conocieran los ciudadanos.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Y, a su vez, â€œobtener el mÃ¡ximo beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones.â€ â€œBeneficioâ€ para el caso de las FARC, queda subrepticiamente demostrado con la eliminaciÃ³n de las fumigaciones con <a href="http://www.elmundo.es/internacional/2015/05/15/55556907ca474123688b456d.html">glifosato</a>.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Fumigaciones que han debido suspenderse hace mucho tiempo, caen bien ahora como elemento de negociaciÃ³n, ya que el mÃ¡s sofisticado cartel tendrÃ¡ a su haber no sÃ³lo poder desplazarse a sus anchas en las zonas de reserva campesina, sino poder hacerlo sin el estorbo de los quÃ­micos.</div>
<div></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2015/05/images_farrazola_marcha_4_de_febrero_no_mas_farc.jpg" alt="marcha 4 de febrero no mas farc" width="500" height="335" /></div>
<div style="text-align: center;">Marcha del 4 de febrero, fecha en que Colombia y el mundo saliÃ³ a rechazar a las FARC. Foto de Carlos Julio MartÃ­nez en <a href="http://www.eluniversal.com.co/cartagena/local/marcha-contra-los-violentos-y-la-libertad-de-secuestrados-este-6-de-diciembre-55733">El Universal.</a></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">â€œSin tener en cuenta principios ni conviccionesâ€, significa que la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Un_mill%C3%B3n_de_voces_contra_las_FARC">marcha del 4 de febrero del 2008</a> convocada por las redes sociales y que sorpresivamente reuniÃ³ cientos de miles de personas no solo en Colombia sino en varios paÃ­ses, tiene sin cuidado a las FARC. La diferencia entre aquella marcha y las actuales por â€œla pazâ€, es que aquella sÃ­ es una convicciÃ³n, Ã©stas, en cambio, son todas orquestadas.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">En marzo del 2011 a espaldas del paÃ­s, se iniciaron los primeros acercamientos entre las partes en algÃºn lugar de la frontera venezolana. El 5 de septiembre del 2012 se dio a conocer al paÃ­s la iniciaciÃ³n de conversaciones en la Habana. Y, desde entonces, se halla en vilo la esperanza.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div></div>
<div></div>
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		<title>Constructores de Esperanza &#8211; Parte II</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/constructores-de-esperanza-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Jan 2015 20:40:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[Desplazados]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una entrega anterior se resaltaron tres notas de la esperanza: la expectativa de un bien futuro; es mÃ¡s que un deseo â€“requiere fortalezas de carÃ¡cter para enfrentar obstÃ¡culos, incluso el dolor y el sufrimiento-; y configura lo posible: producto de nuestra acciÃ³n, con ensayos y errores, nuestras vivencias y su reconocimiento honesto, van conformando aquello de lo que somos capaces.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>
<p style="text-align: justify;">Y esto con el fin de ampliar la definiciÃ³n que ofrece el diccionario: â€œEstado de Ã¡nimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamosâ€ (RAE). La esperanza es algo mÃ¡s que un estado de Ã¡nimo y que un deseo.</p>
</div>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-494"></span></p>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">
<p>AllÃ­ se propusieron roles de constructores de esperanza: padres y madres de familia; maestros, profesores, guÃ­as intelectuales y espirituales, escritores, investigadores; pero tambiÃ©n toda persona en el trabajo con otras a cargo que las entrena y capacita para el mejoramiento de sus habilidades. Y, con mayor razÃ³n, quienes llevan a cabo sus tareas a cabalidad y con diligencia contribuyendo al bienser propio y de los demÃ¡s. En esta categorÃ­a, se hallan empresarios responsables socialmente, funcionarios probos, operarios diligentes, en fin, cualquiera que con su acciÃ³n, por sencilla y humilde que sea, presta un servicio a los demÃ¡s y contribuye asÃ­ a la convivencia.</p>
<p>El campesino y el finquero, ilustran muy bien esas notas. El bien futuro, pues es su cosecha, los animales que cuidÃ³, los Ã¡rboles que sembrÃ³. Futuro que temporiza en tÃ©rminos de semanas, meses y aÃ±os. Ellos saben bien, que no pueden â€˜apurarâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> los ciclos normales de la naturaleza. Saben esperar.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span data-mce-mark="1">El rigor de las estaciones, las distancias por recorrer en carreteras destrozadas, la especulaciÃ³n proferida por los intermediarios inescrupulosos, la ignorancia de tÃ©cnicos agropecuarios sin experiencia que asesoran: todo ello va configurando personalidades recias, muchas veces escÃ©pticas sobre el â€˜conocimiento profesionalâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />. Todo ello sÃ­ que contribuye a configurar posibilidades. </span></p>
<p><span data-mce-mark="1">Posibilidades que van desde la venta justa de la cosecha y los animales engordados, hasta una mejor educaciÃ³n para sus hijos â€“â€˜mejorâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, si sus padres sÃ³lo alcanzaron unos pocos aÃ±os de primaria y sus hijos terminan bachillerato&#8211;. Posibilidades que incluyen tambiÃ©n la venta justa de la tierra si quisieran explorar otros horizontes: por ejemplo, una educaciÃ³n formal mayor para sus hijos.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p>Estas posibilidades se esfuman cuando, por razones de inexistencia de mercados justos (especulaciÃ³n) o de inseguridad y violencia (narcotrÃ¡fico, â€˜Bacrimâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, narcoguerrilla, etc.) deben abandonar sus tierras, emigrar a otras regiones o a ciudades, donde todo aquello debe ser reconfigurado.</p>
<p>El gran problema de ese tipo de desplazamiento forzado es el de una inusitada reconfiguraciÃ³n de futuro y de posibilidades. En el curso normal de cualquier vida esas posibilidades surgen de la prÃ¡ctica, del ajuste entre lo que soÃ±amos con lo que vivimos y asÃ­ determinamos lo que somos capaces: en un proceso de aproximaciones sucesivas, que requiere, insisto, tiempo, honestidad y buen discernimiento.</p>
<p>Sin embargo, mÃ¡s atenciÃ³n le brindan los gobiernos a los guerreros que en nÃºmero sus cifras no superan las decenas de miles, que a las vÃ­ctimas rurales desplazadas cuyo nÃºmero superan los millones. He ahÃ­ la perplejidad en que nos hallamos los ciudadanos con respecto a la retÃ³rica de la paz.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/constructores-de-esperanza-2/">Constructores de Esperanza &#8211; Parte II</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
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		<title>Paro Agrario y Posconflicto</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/paro-agrario-y-posconflicto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Mar 2014 02:28:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo rural]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>â€œPuede que haya mucho campesino que le agradece a Uribe haber sacado la guerrilla de sus zonas pero no solucionÃ³ su problema de cÃ³mo sembrar ni sacar sus productos. Mucho menos el de ser competitivo. Cuando viene la firma de los TLC y nos invaden productos principalmente de Estados Unidos, el campesino ya estaba sembrando a pÃ©rdidas. O dejaban de sembrar o hacÃ­an un paro el verraco.â€ (Amaya, 2013).</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/paro-agrario-y-posconflicto/">Paro Agrario y Posconflicto</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">El por quÃ© del paro en los Ãºltimos dÃ­as, por parte de los campesinos colombianos, responde a â€œque les reduzcan el precio de los fertilizantes, los mÃ¡s caros del mundo; que haya salvaguardas a algunos productos como la leche, la cebolla y la papa; control al contrabando y soluciÃ³n al tema del alto costo de la gasolina, que encarece los precios. Y le agregarÃ­a otro tema: la escasa formaciÃ³n acadÃ©mica en las zonas rurales.â€ (Amaya, 2013). Desatado en parte, por un claro distanciamiento por parte del Gobierno al sector en los Ãºltimos 20 aÃ±os. Sin embargo, es de esperar que luego de lo vivido la semana pasada; los prÃ³ximos discursos, incluyan y expresen la disposiciÃ³n a trabajar en pro de los intereses del sector rural. En una polÃ­tica conjunta con el Gobierno, para lograr un mayor bienestar y equilibrio; social y econÃ³mico en el campo, que logre acoplar el proceso de paz, adelantado hoy por hoy, en la ciudad de La Habana, que como resultado, simbolice la uniÃ³n y cooperaciÃ³n de la extrema izquierda y derecha, por Colombia.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">AsÃ­, iniciarÃ­a una nueva historia, conocida como la era del postconflicto, un escenario en el que, primeramente â€œningÃºn colombiano mate a algÃºn miembro de las FARC, pues hay que pensar la paz desde el perdÃ³n y esa es una tarea que no hemos hechoâ€ (Mockus, 2013), donde parte de esta tarea, se explorÃ³ en Colombia a travÃ©s de la experiencia de la Ley de Justicia y Paz, un modelo de justicia transicional aplicado durante el gobierno de Ãlvaro Uribe, el cual tenÃ­a como objetivos: el derecho a la verdad, derecho a la justicia, derecho a la reparaciÃ³n y garantÃ­a de no repeticiÃ³n, dÃ¡ndose de esta manera, a los combatientes de ejÃ©rcitos ilegales la oportunidad de ampararse bajo la ley, si cumplÃ­an, dos condiciones; entregar las armas y confesar sus crÃ­menes frente a una comisiÃ³n especial. Lo que diÃ³ inicio a audiciones libres, donde, quienes fueron vÃ­ctimas podÃ­an preguntar a comandantes de grupos armados ilegales, por el paradero de sus seres queridos, permitiÃ©ndose el esclarecimiento de aproximadamente 42.000 delitos.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Por otra lado, la proposiciÃ³n de actividades y polÃ­ticas en pro del desarrollo sostenible en el campo, sin espacio a modelos de paramilitarismo, pues se conoce que â€œfueron los polÃ­ticos que ayudaron a crear y promover grupos paramilitares para despojar zona de campesinos, para hacer beneficiales de proyectos muy rentables como proyectos agroindustrialesâ€¦hoy sabemos que 1 de cada 3 puesto de elecciÃ³n popular alcaldÃ­as, gobernaciones, fueron cooptadas y capturadas por este proyecto conjunto de las Ã©lites que crearon ejÃ©rcitos y que se aliaron con el narcotrÃ¡fico para darse seguridad y despojar a los campesinos de su tierra y hacer negocios muy rentablesâ€ (Lozano), o donde se tome una interpretaciÃ³n en la que como asegura el presidente de FedegÃ¡n, JosÃ© FÃ©lix Lafaurie â€œPara las FARC, las tierras no son un factor de bienestar social sino un elemento de control territorial y militar».</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Dado lo anterior, una exitosa implementaciÃ³n de un eventual acuerdo de paz, involucrarÃ­a una retroalimentaciÃ³n constante entre quienes se han visto afectados por el conflicto armado: el Gobierno, los grupos armados ilegales y la poblaciÃ³n, para asÃ­ alcanzar â€œla fÃ³rmulaâ€ como afirma Albert Berry (canadiense nominado al premio nobel de economÃ­a), la cual â€œestÃ¡ en que el Estado acompaÃ±e la explotaciÃ³n de la tierraâ€¦ las pequeÃ±as unidades agrÃ­colas son mÃ¡s â€œeficientesâ€ que las grandes y que contribuyen mÃ¡s a la generaciÃ³n de empleo; tambiÃ©n observÃ³ la necesidad de destinar utilidades de la minerÃ­a al desarrollo del campoâ€ (Valbuena, 2013), lo cual requerirÃ­a en parte, un gran andamiaje, para no solo lograr eficiencia judicial, sino una verdadera coordinaciÃ³n, durante una eventual implementaciÃ³n, teniendo en cuenta, el no cese definitivo de actividades ilegales, y la posible conformaciÃ³n de pequeÃ±as organizaciones (en parte porque en esta negociaciÃ³n las FARC no estÃ¡n compactadas (Lafaurie, 2013)), con fines meramente delictivos.</div>
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			</item>
		<item>
		<title>Tierra en un escenario de posconflicto en Colombia</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/diego-cruz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Jan 2014 18:31:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Posconflicto]]></category>
		<category><![CDATA[Proceso de Paz]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/diego-cruz/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Bien lo menciona la ONU en su â€œKit de herramientas y orientaciÃ³n para la prevenciÃ³n y gestiÃ³n de conflictos de tierras y recursos naturalesâ€, que es un artÃ­culo realizado en convenio con la UE: La relaciÃ³n de tierra y conflicto, independientemente del contexto y el escenario, es una relaciÃ³n complicada.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Por ejemplo, â€œlos asuntos en torno a la tierra han tenido un papel significativo en todos menos en tres de los mÃ¡s de 30 conflictos internos que han tenido lugar en Ãfrica desde 1990â€ <a title="" href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</div>
<p><span id="more-195"></span></p>
<div style="text-align: justify;">Por supuesto, Colombia no es ajena al flagelo que implica esta indeseable relaciÃ³n tierra-conflicto. Un argumento es el orden que, en la agenda del proceso de paz actual, tuvo el tema agrario: PolÃ­tica de desarrollo agrario integral<a title="" href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, como primer punto en la mesa de diÃ¡logos. No en vano, se puede establecer la estrecha relaciÃ³n entre filiaciÃ³n polÃ­tica, territorio y pertenencia a â€œrepÃºblicas independientesâ€ en tanto las guerrillas, las Farc, en particular, se presentan como defensoras del campesinado que encontraba salida en la coca, una vez excluÃ­do o despojado de sus tierras y derechos ciudadanos en sus lugares de origen.<a title="" href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> Palacios (2012).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Si bien es cierto que el marco de carÃ¡cter jurÃ­dico y conceptual que comprende esta temÃ¡tica es bastante amplio, son a mi juicio dos los aspectos mÃ¡s importantes que requieren de un anÃ¡lisis mÃ¡s profundo. Estos son los de: tenencia y propiedad de tierras, por un lado. Mientras tanto, el siguiente aspecto se refiere a la restituciÃ³n de tierras.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Lo anterior se argumenta sobre la base del proceso de confrontaciÃ³n armada al que lleva sometido nuestro paÃ­s y que le ha implicado mÃ¡s de cincuenta aÃ±os de conflicto. Y una de las consecuencias inevitables que genera lo anterior se asocia al desplazamiento que, entre otras cosas, progresivamente redunda en procesos de desarraigo. Respecto de eso la ONU menciona: â€œEn perÃ­odos de inseguridad, las controversias a causa de la tierra pueden volverse cada vez mÃ¡s violentas, dÃ¡ndose la posible consecuencia del desplazamiento de una parte de la poblaciÃ³n<a title="" href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>â€. AsÃ­ como la matanza de poblaciones inocentes que lleva al desplazamiento de los sobrevivientes.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">En segundo lugar, como parte del reingreso a la sociedad civil de los integrantes de los grupos insurgente implica mÃ¡s que un sometimiento a la justicia, el hecho de actuar en procura de devolver todas aquellas propiedades de las que fueron despojados, entonces el tema de la restituciÃ³n adquiere una relevancia que debe estar a la altura de las necesidades de aquellas personas que debieron abandonar sus predios buscando salvaguardar su integridad. AsÃ­ las cosas, un dato de suma preocupaciÃ³n que expresan fuentes como la del periodista de CM&amp;, Mauricio GÃ³mez, expresan que el 60% de la poblaciÃ³n desplazada no tiene tÃ­tulos registrados.<a title="" href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">En suma, estos dos ejes que tan solo ha de ser una pequeÃ±a parte de lo tratado en la mesa de conversaciones en el aspecto agrario, hace parte de la maraÃ±a que implicarÃ¡ para las partes acuerdos inevitables en pro de llegar acuerdos concretos para la consecuciÃ³n de la paz. Sin embargo, la parte mÃ¡s agrave de ese asunto es el telÃ³n de impunidad que para ambos casos, eventualmente traerÃ¡ dicho acuerdo en donde probablemente no se llegue a una reparaciÃ³n satisfactoria en tÃ©rminos de tierra, restituciÃ³n y propiedad.</div>
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<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div style="text-align: justify;">
<p><a title="" href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">[1]</span></span></a><span data-mce-mark="1">OrganizaciÃ³n de las Naciones Unidas (Onu) </span><a href="http://www.un.org/es/land-natural-resources-conflict/pdfs/GN_Land%20and%20Conflict.pdf">http://www.un.org/es/land-natural-resources-conflict/pdfs/GN_Land%20and%20Conflict.pdf</a><span data-mce-mark="1">. Consultado el 26 de Enero de 2014.</span></p>
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<div style="text-align: justify;">
<p><a title="" href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">[2]</span></span></a><span data-mce-mark="1">Mesa de Conversaciones Gobierno de Colombia-Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) </span><a href="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2014/01/https%3A__www.mesadeconversaciones.com.co_sites_default_files_AcuerdoGeneralTerminacionConflicto.pdf">https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/AcuerdoGeneralTerminacionConflicto.pdf</a><span data-mce-mark="1">. Consultado el 26 de Enero de 2014.</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><a title="" href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> PALACIOS Marco. Violencia PÃºblica en Colombia 1958-2010. Fondo de Cultura EconÃ³mica. Primera EdiciÃ³n, 2012. CapÃ­tulo 1, PÃ¡ginas 54 y 60.</p>
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<div style="text-align: justify;">
<p><a title="" href="#_ftnref4" name="_ftn4"><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">[4]</span></span></a><span data-mce-mark="1"> <a href="http://www.un.org/es/land-natural-resources-conflict/pdfs/GN_Land%20and%20Conflict.pdf">http://www.un.org/es/land-natural-resources-conflict/pdfs/GN_Land%20and%20Conflict.pdf</a></span></p>
</div>
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<p style="text-align: justify;"><a title="" href="#_ftnref5" name="_ftn5"><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">[5]</span></span></a><span data-mce-mark="1"> CrÃ³nicas de Mauricio GÃ³mez, Noticiero CM&amp;. </span><a href="http://www.youtube.com/watch?v=tUt1CcYjFbc">http://www.youtube.com/watch?v=tUt1CcYjFbc</a><span data-mce-mark="1">. Consultado el 26 de Enero de 2014.</span></p>
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