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	<title>Tierras archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<description>AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</description>
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	<title>Tierras archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<item>
		<title>Â¿El problema es de la tierra?</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/el-problema-es-de-la-tierra/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jan 2023 03:27:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En Colombia, la tierra se ha convertido en un generador de problemas sociales a lo largo de los aÃ±os. El conflicto armado y la corrupciÃ³n en zonas rurales han logrado que la desigualdad en el campo colombiano haya crecido exponencialmente.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>La tierra se ha convertido en un sÃ­mbolo de poder y riqueza, ya sea para explotarla o sencillamente utilizarla como una inversiÃ³n mÃ¡s. Entonces, la caracterizaciÃ³n tradicional de una persona adinerada en el paÃ­s ha recaÃ­do, entre muchas otras cosas, en la tenencia de grandes extensiones de tierra. Desde ahÃ­, el conflicto social ha evolucionado de manera que las personas han buscado poseer predios rurales a cualquier costo, incluso, pasando por encima de los derechos de los campesinos.</p>



<p>Todas las acciones del pasado las podemos ver reflejadas hoy en dÃ­a. En el 2017 la organizaciÃ³n internacional Oxfam realizÃ³ un anÃ¡lisis sobre la concentraciÃ³n de tierra en Colombia presentado en el informe <em>RadiografÃ­a de la Desigualdad</em>, y entre muchas conclusiones expusieron que â€œel 1 % de las fincas de mayor tamaÃ±o tienen en su poder el 81 % de la tierra colombiana. El 19 % de tierra restante se reparte entre el 99% de las fincasâ€ (Oxfam, 2017)</p>



<p>Observando dichos nÃºmeros, es evidente que hay un problema de desigualdad en la reparticiÃ³n de tierras en Colombia. Ha habido diferentes propuestas y muchos puntos de vista alrededor de la soluciÃ³n de esta problemÃ¡tica; sin embargo, no se ha encontrado un punto de acuerdo para la realizaciÃ³n de una nueva reparticiÃ³n de tierras.</p>



<p>Bajo el mandato del nuevo gobierno de Gustavo Petro, se han abierto discusiones que giran en<ins> </ins>torno a la desigualdad de tenencia de tierras. Y el Ãºltimo acontecimiento, quizÃ¡s uno de los mÃ¡s importantes de los Ãºltimos aÃ±os, fue el acuerdo entre FedegÃ¡n y el Gobierno Nacional por la compra de tres millones de hectÃ¡reas para campesinos sin tierra o con tierra insuficiente. (Presidencia de la RepÃºblica, 2022)</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/orozco-2.jpg"><img decoding="async" class="wp-image-6857" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/orozco-2.jpg" alt="" /></a></figure>



<p>Por supuesto, es un hecho histÃ³rico para Colombia la construcciÃ³n de un acuerdo donde un sector como el agropecuario, que ha sido golpeado tan fuerte por el conflicto armado, estÃ© encontrando un rumbo para su desarrollo. Este acuerdo resulta ser un hecho clave para la evoluciÃ³n del campo en paÃ­s.</p>



<p>Ahora, es momento de esperar para saber cÃ³mo serÃ¡ la metodologÃ­a de compra directa de los terrenos en cuestiÃ³n. Pero mÃ¡s importante, es el uso que se le darÃ­an a los terrenos otorgados a los campesinos para su sostenibilidad.</p>



<p>El acuerdo es un principio de un proyecto a largo plazo que defina la situaciÃ³n agraria del paÃ­s. Es momento de impulsar los proyectos de alta eficiencia en el campo. A su vez, crear nuevas facilidades econÃ³micas, sociales y fiscales para que esos campesinos tengan cÃ³mo mantener sus predios y evitar un cÃ­rculo vicioso en el que los campesinos reciban tierras y luego tengan la necesidad de venderlas para cubrir sus gastos operativos.</p>



<p>Los pequeÃ±os productores no solo necesitarÃ­an de tierras para su subsistencia, sino de un flujo de capital del que el gobierno tiene que hacerse responsable para que estos acuerdos tengan Ã©xito. Ahora, con capital, nuevos pequeÃ±os terratenientes tendrÃ¡n la libertad de escoger el rumbo de su proyecto agropecuario.</p>



<p>Uno de los proyectos que mÃ¡s llama la atenciÃ³n en pequeÃ±as distribuciones de tierra es el pastoreo racional Voisin. Este concepto no es nuevo; de hecho, es un pilar de la eficiencia en el negocio de la ganaderÃ­a. AdemÃ¡s, ha evolucionado en tecnificaciÃ³n con el fin de tener menores costos de operaciÃ³n y de infraestructura. Â¿CÃ³mo podrÃ­a planteÃ¡rsele a un campesino dicho negocio?</p>



<p>La construcciÃ³n de un proyecto Voisin, por ejemplo, que consta de cuatro leyes importantes. La primera se refiere al descanso que el pasto debe tener entre dos pastoreos. El descanso depende de las caracterÃ­sticas fisiolÃ³gicas de la planta y a su vez del clima en el que se quiera desarrollar el proyecto. La segunda ley habla del tiempo de ocupaciÃ³n de los potreros. El objetivo de esta ley es que el pasto no sea cortado dos veces por los animales en el mismo perÃ­odo de ocupaciÃ³n del potrero. Para esto, se utilizan tiempos de pastoreos cortos de entre 2 a 4 dÃ­as como mÃ¡ximo por rotaciÃ³n. Como tercera ley, el PRV (Pastoreo Racional Voisin) explica que la altura del pasto debe oscilar entre 60 y 80 centÃ­metros para que sea cÃ³modo para los animales la ingesta de alimento. Por Ãºltimo, la cuarta ley explica que los animales no deben permanecer mÃ¡s de 72 horas en el mismo potrero, pues, estÃ¡ demostrado que los bovinos presentan mayores conversiones de kilogramos en las primeras 24 horas de ocupaciÃ³n de los potreros. (Voisin, 2004)</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/orozco-3.png"><img decoding="async" class="wp-image-6859" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/orozco-3.png" alt="" /></a></figure>



<p>Asimismo, hay muchos proyectos que recaen en la genÃ©tica para proyectos lecheros, sin embargo, tambiÃ©n dependen de la zona climÃ¡tica en la que se encuentren. Es posible pensar en muchas alternativas, sin embargo, hay que explorar las zonas de operaciÃ³n del acuerdo planteado por el Gobierno Nacional y FedegÃ¡n, para comenzar a solidificar las ideas y los proyectos posibles. Al final, el bienestar de la poblaciÃ³n es importante y pensar en el desarrollo del agro tambiÃ©n lo es.</p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Oxfam. (2017). <em>RadiografÃ­a de la Desigualdad</em>. Recuperado de: <a href="https://www.oxfam.org/es/informes/radiografia-de-la-desigualdad" target="_blank" rel="noopener">https://www.oxfam.org/es/informes/radiografia-de-la-desigualdad</a><ins></ins></p>



<p>Presidencia de la RepÃºblica. (2022). MinAgricultura y FedegÃ¡n logran acuerdo para compra de tierras. Recuperado de: <a href="https://petro.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/MinAgricultura-y-Fedegan-logran-acuerdo-para-compra-de-tierras-221006.aspx" target="_blank" rel="noopener">https://petro.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/MinAgricultura-y-Fedegan-logran-acuerdo-para-compra-de-tierras-221006.aspx</a></p>



<p>Contexto Ganadero. (2014). Las leyes Voisin mejoran la ganaderÃ­a en todo el mundo. Recuperado de: <a href="https://www.contextoganadero.com/ganaderia-sostenible/las-leyes-voisin-mejoran-la-ganaderia-en-todo-el-mundo" target="_blank" rel="noopener">https://www.contextoganadero.com/ganaderia-sostenible/las-leyes-voisin-mejoran-la-ganaderia-en-todo-el-mundo</a></p>



<p>PiÃ±ero, L. (2004). Pastoreo Racional Voisin. TecnologÃ­a AgroecolÃ³gica Para el Tercer Milenio.</p>



<p>&nbsp;</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Cuidado con quien negocia: GuÃ­a bÃ¡sica para la compraventa de terrenos en el campo colombiano</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/cuidado-con-quien-negocia-guia-basica-para-la-compraventa-de-terrenos-en-el-campo-colombiano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 06 Oct 2019 03:23:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[campo]]></category>
		<category><![CDATA[compra]]></category>
		<category><![CDATA[Compraventa]]></category>
		<category><![CDATA[Derecho]]></category>
		<category><![CDATA[dominio]]></category>
		<category><![CDATA[extinciÃƒÂ³n]]></category>
		<category><![CDATA[ilegal]]></category>
		<category><![CDATA[inmuebles]]></category>
		<category><![CDATA[legal]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si usted estÃ¡ interesado en adquirir algÃºn inmueble, este artÃ­culo es de su interÃ©s. Mediante el presente busco explicar los posibles dolores de cabeza de los que podrÃ­a ser vÃ­ctima una persona que realiza una compraventa a la ligera.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Imagen extraÃ­da de: <a href="https://info.vivendex.com/es/diferencias-entre-un-contrato-de-compraventa-y-un-contrato-de-arras" target="_blank" rel="noopener">https://info.vivendex.com/es/diferencias-entre-un-contrato-de-compraventa-y-un-contrato-de-arras</a></p>
<p style="text-align: justify;">Adicionalmente, quiero hacer Ã©nfasis en que, dada la forma en la que se negocia en el campo, resulta mucho mÃ¡s fÃ¡cil caer en errores que nos den problemas. Cabe resaltar el contexto del sector rural en Colombia donde nos encontramos con las siguientes problemÃ¡ticas: 1) persiste la irregularidad en la tenencia de tierras como la falta de titularidad,2) hay problemas de desplazamiento forzado, testaferrato<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a> y 3) actividades vinculadas a narcotrÃ¡fico, por citar algunos ejemplos.</p>
<p style="text-align: justify;">Una de las grandes dificultades es entender las disposiciones legales que regulan determinas materias y el lenguaje en el que estÃ¡n redactadas. Pero, una vez son conocidas podemos darnos cuenta de que existen mecanismos para proteger nuestros intereses y blindarnos ante requerimientos de las autoridades competentes.</p>
<p style="text-align: justify;">Empezaremos explicando la esencia de un contrato de compraventa. Esto es un acuerdo de voluntades en donde el vendedor se obliga a entregar una cosa, a cambio del pago de un precio por el comprador. Es decir, resulta importante llegar a un acuerdo sobre la cosa<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> y el precio. Sobre estos dos puntos hay que tener en cuenta que la cosa debe ser detallada con el nÃºmero de cedula catastral y linderos para que no haya lugar a dudas sobre quÃ© es lo que se estÃ¡ transando. Respecto del precio debe dejarse clara la suma que se estÃ¡ pagando o en su defecto dejar clara la forma en que se va a determinar dicho precio<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a> con la respectiva forma de pago.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora bien, para la compraventa de bienes denominados â€œinmueblesâ€, como lo son las fincas, la ley contempla unos requisitos adicionales. Esos requisitos adicionales son las â€œsolemnidadesâ€.</p>
<p style="text-align: justify;">Es decir, que para que se pueda realizar una venta efectiva de un lote es necesario cumplir unos pasos adicionales, que son: 1) la realizaciÃ³n de una escritura pÃºblica en cualquier notaria del paÃ­s y 2) inscribir ese documento en la Oficina de Registro de Instrumentos PÃºblicos del municipio donde se encuentre ubicado el bien. Lo anterior es un requisito fundamental para que se dÃ© por sentado el traspaso de la propiedad. Si el bien que se busca comprar por medio del contrato presenta problemas legales, es muy posible que el Ãºltimo paso del registro de la escritura no pueda realizarse. Como consecuencia de lo anterior, entenderÃ­amos que el vendedor incumpliÃ³ el contrato dado que era su obligaciÃ³n la transferencia de la propiedad. Sin embargo, hay circunstancias en las que es posible realizar el registro de la escritura, pues al momento de la celebraciÃ³n del contrato de compraventa todo pareciera estar en orden. AÃºn asÃ­, es posible que se presenten otros inconvenientes tiempo despuÃ©s.</p>
<p style="text-align: justify;">Para ponerlos en contexto los invito a que se imaginen la siguiente negociaciÃ³n. Usted estÃ¡ interesado en adquirir un predio para cultivar y encuentra el indicado. El dueÃ±o del predio estÃ¡ interesado en vender. Los documentos se encuentran al dÃ­a, redactan el contrato, se detalla el predio objeto de la compraventa con el nÃºmero de matrÃ­cula inmobiliaria y linderos, se pacta el precio, se dirigen a la notaria para el otorgamiento de la escritura pÃºblica, y finalmente inscriben los documentos en la oficina de registro de instrumentos pÃºblicos. En suma, se entenderÃ­a que se ha cumplido con todos los pasos descritos para celebrar la compraventa y transferir la propiedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los problemas pueden surgir despuÃ©s. Resulta que el vendedor es un narcotraficante, un testaferro o un polÃ­tico corrupto. Todos ellos tienen en comÃºn el hecho de que adquirieron el predio con dinero derivado de actividades ilegales. El caso estÃ¡ en manos de la FiscalÃ­a, que emprende un proceso de extinciÃ³n de dominio con el fin de que la propiedad del bien sea ahora del Estado.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.uniandes.edu.co/wp-content/uploads/2019/10/i23-e1570055250467.jpg"><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-6005" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/i23-1-300x150.jpg" alt="i2" width="300" height="150" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Cultivo de coca intervenido por las autoridades. ExtraÃ­do de: <a href="https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/produccion-de-cocaina-en-2016-en-colombia-es-la-mas-alta-en-toda-la-historia-108944" target="_blank" rel="noopener">https://www.eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/produccion-de-cocaina-en-2016-en-colombia-es-la-mas-alta-en-toda-la-historia-108944</a></p>
<p style="text-align: justify;">EstarÃ­a usted como comprador en un proceso judicial donde la Ãºnica defensa para mantener la propiedad del lote es la buena fe exenta de culpa. Esto consiste en demostrar que usted durante la negociaciÃ³n de la compraventa actuÃ³ de forma diligente en la medida de sus capacidades para verificar la legalidad del bien<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>. Es decir, que el bien no provenga de una persona vinculada con delitos que conlleven a la acciÃ³n de extinciÃ³n de dominio<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>, o que el vendedor anteriormente haya utilizado el bien para actividades ilegales, como tener un laboratorio de drogas.</p>
<p style="text-align: justify;">Por lo tanto, se recomiendan las siguientes acciones: 1) solicitar el certificado de libertad y tradiciÃ³n del inmueble disponible en la pÃ¡gina de la Superintendencia de Notariado y Registro donde se evidencian todos los propietarios anteriores del inmueble. Con esos datos es posible hacer una bÃºsqueda rÃ¡pida en base de datos pÃºblicos para establecer una conexidad de esos propietarios con ciertos delitos. 2) Es posible solicitar un derecho de peticiÃ³n a la fiscalÃ­a general de la naciÃ³n sobre informaciÃ³n que ellos tengan sobre el inmueble y sus anteriores propietarios. Lo Ãºltimo no es estrictamente necesario, pero le darÃ­a una mayor seguridad, muy recomendable si su patrimonio estÃ¡ en juego.</p>
<p style="text-align: justify;">Como moraleja de este artÃ­culo sea muy precavido con quien hace negocios. Agote todos los medios que estÃ©n a su alcance para asegurarse que no hay nada ilÃ­cito en la persona o en el negocio que estÃ¡ realizando. De forma que tenga la tranquilidad y seguridad que posteriormente a la compra del inmueble no tendrÃ¡ ningÃºn problema con las autoridades del paÃ­s y tanto sus inversiones como su patrimonio estarÃ¡n a salvo.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Estudiante de derecho y administraciÃ³n de la Universidad de los Andes.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Es la actividad en la que una persona presta su nombre para adquirir bienes con dineros provenientes del delito de narcotrÃ¡fico y conexos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> EntiÃ©ndase por cosa, el bien que se estÃ¡ vendiendo</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Por ejemplo, es posible establecer que el valor acordado para el pago es lo equivalente a 10.000 dÃ³lares a la tasa representativa del mercado o lo equivalente a 10.000 libras de cafÃ© en la bolsa de Nueva York el dÃ­a del otorgamiento de las escrituras.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> La legalidad del bien tanto por procedencia como por destinaciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Los delitos sujetos a la extinciÃ³n de dominio puede ser el narcotrÃ¡fico, lavado de activos o enriquecimiento ilÃ­cito.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Paulownia: Una nueva oportunidad para nuestra sociedad.</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/paulownia-una-nueva-oportunidad-para-nuestra-sociedad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Mar 2017 20:24:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agricultura y Desarrollo Rural]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[sostenibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La tala de Ã¡rboles es una preocupaciÃ³n cada vez mÃ¡s grande en la sociedad puesto que las plantas son las encargadas de proveer uno de los recursos mÃ¡s importantes para la vida como lo es el oxÃ­geno.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Esta problemÃ¡tica incrementa cada dÃ­a debido a la transformaciÃ³n de las sociedades, ya que a diario se talan millones de Ã¡rboles para obtener recursos como la madera o para hacer uso del terreno que estos ocupan para diferentes fines.  Por este motivo existen paÃ­ses como Estados Unidos, Chile y MÃ©xico estÃ¡n empezando a combatir esta problemÃ¡tica mediante programas que promuevan la siembra de un Ã¡rbol llamado Paulownia, tambiÃ©n conocido como Kiri.</p>
<p style="text-align: justify;">La razÃ³n por la cual dichos paÃ­ses estÃ¡n estableciendo campaÃ±as para promover la siembra de esta especie recae en los beneficios ambientales que dicho Ã¡rbol trae. En primera medida, este Ã¡rbol tiene la capacidad de absorber el doble del diÃ³xido de carbono que un Ã¡rbol normal. AdemÃ¡s su tiempo de reproducciÃ³n es un tercio del tiempo que toma un Ã¡rbol normal en reproducirse. Sin embargo, esta especie puede convertirse en una especie invasora. En el 2011 â€œla universidad de La Salle logrÃ³ desarrollar una tecnologÃ­a que permite &#8216;colombianizar&#8217; la paulownia, conocida tambiÃ©n en JapÃ³n como &#8216;kiri&#8217;, para que crezca en cualquier regiÃ³n del paÃ­s como si fuera nativa y no se vuelva invasora.â€ (El tiempo, 2011) Pese a los avances y los beneficios ambientales que esta especie puede traer a la humanidad, el gobierno Colombiano no ha realizado programas o campaÃ±as para incentivar la siembra masiva de esta. La razÃ³n fundamental es que el gobierno estÃ¡ destinando sus esfuerzos para aumentar los productos agrÃ­colas de exportaciÃ³n (El tiempo, 2017) y para mejorar las tÃ©cnicas y los recursos que tienen los productores (Portafolio, 2016)</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-03-07-a-las-10.06.10-a.m.-e1488899982294.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-4790 alignnone" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-03-07-a-las-10.06.10-a.m.-e1488899982294.png" alt="Captura de pantalla 2017-03-07 a las 10.06.10 a.m." width="500" height="378" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Debido a la importancia que representa el sector agropecuario para la economÃ­a del paÃ­s por el alto nÃºmero de personas que dependen de este sector, es necesario observar los beneficios econÃ³micos que esta especie puede brindar. En primer lugar, este Ã¡rbol se destaca por hacer un buen uso de los recursos disponibles, consumiendo en menor medida  recursos como el agua. AdemÃ¡s su madera suele ser de alta calidad  para la elaboraciÃ³n de productos de carpinterÃ­a o de papel, teniendo la ventaja de producirse de manera rÃ¡pida en un lapso de nueve aÃ±os a diferencia de un Ã¡rbol normal que puede tomar hasta 40 aÃ±os. De igual forma, su vida Ãºtil es extensa y al ser talada, la Paulownia se regenera por sÃ­ misma. Por otro lado sus hojas suelen ser proveedoras de grandes nutrientes para el suelo y son alimento para ganado. Por estos motivos esta especie de Ã¡rbol es considerada como una oportunidad agropecuaria que ofrece una alta rentabilidad ofreciendo un valor aproximado de mil euros anuales por hectÃ¡rea (Revista m&amp;m). Su fÃ¡cil manejo y capacidad de adaptarse a cualquier clima hacen de esta especie una soluciÃ³n a una problemÃ¡tica social y ambiental sin dejar de lado los beneficios econÃ³micos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-03-07-a-las-10.06.33-a.m.-e1488900006853.png"><img decoding="async" class="size-full wp-image-4791 alignnone" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2017-03-07-a-las-10.06.33-a.m.-e1488900006853.png" alt="Captura de pantalla 2017-03-07 a las 10.06.33 a.m." width="500" height="375" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Considerando estos aspectos es determinante que el Gobierno empiece a establecer estrategias para incentivar la producciÃ³n de la Paulownia, pensando principalmente en los beneficios ambientales que se van a generar. Para lograr esto se debe educar a los diferentes agropecuarios para demostrarles los beneficios econÃ³micos y ambientales que la siembra de esta especie puede traer. Por este motivo el gobierno no solo debe destinar sus esfuerzos en la expansiÃ³n del sector agropecuario con el fin de brindar beneficios econÃ³micos al paÃ­s sino que debe buscar soluciones que sean sostenibles en el tiempo y que puedan tener efectos similares o mejores.</p>
<p style="text-align: justify;">
<h3 style="text-align: justify;"><strong>BibliografÃ­a</strong></h3>
<p style="text-align: justify;">Portafolio. (14 de 4 de 2016). Incentivos para crÃ©ditos del plan Colombia Siembra. <em>Portafolio</em> .</p>
<p style="text-align: justify;">El Tiempo. (4 de 2 de 2017). Colombia tiene 26 productos agrÃ­colas con potencial exportador. <em>El Tiempo</em> .</p>
<p style="text-align: justify;">El Nuevo Siglo. (8 de 1 de 2017). Kiri, un Ã¡rbol increÃ­ble. <em>El Nuevo Siglo</em> .</p>
<p style="text-align: justify;">El Tiempo. (18 de 6 de 2011). Logran que el &#8216;rey&#8217; de los Ã¡rboles crezca en Colombia. <em>El tiempo</em> .</p>
<p style="text-align: justify;">Revista M&amp;M. (s.f.). <em>Paulownia: Valioso GÃ©nero que Conquista el Mercado.</em> Recuperado el 6 de 2 de 2017, de Revista M&amp;M: <a href="http://www.revista-mm.com/ediciones/rev59/paulownia.pdf" target="_blank" rel="noopener">http://www.revista-mm.com/ediciones/rev59/paulownia.pdf</a></p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Las NOportunidades: VÃ­as terciarias</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/las-noportunidades-vias-terciarias/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Oct 2016 04:36:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[Territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/las-noportunidades-vias-terciarias/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Luego de 6 aÃ±os de negociaciones, donde nunca hubo plazos perentorios ahora hay un afÃ¡n por acabar el proceso de paz con las Farc.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Como dice el refrÃ¡n â€œvÃ­steme despacio que estoy de afÃ¡nâ€. No digamos que el campo perdiÃ³ porque el Acuerdo se demorarÃ¡ un poco mÃ¡s. Lo mejor es proponer los correctivos. Una realidad es que en las zonas cocaleras donde las FARC tienen una presencia fuerte arrasÃ³ el â€œsÃ­â€ en el plebiscito. Estas zonas coinciden con lugares donde medios como La Silla VacÃ­a comprobaron que las FARC han presionado en varias ocasiones para tener ciertos resultados electorales. Lo cierto es que los cultivos se han ido aumentado debido a la ausencia del Estado. Corregir esto debe ir mÃ¡s allÃ¡ de sustituir cultivos y lo que debe ocurrir es que haya unas condiciones donde el Estado llegue para quedarse y no que los campesinos sean presionados por uno u otro actor armado. Esto ya se hizo en regiones como Montes de MarÃ­a o Sumapaz los cuales son casos de Ã©xito que prueban que el Estado puede ganar con inversiÃ³n. Lo primero debe ser crear la infraestructura para conectar estos lugares con el resto del paÃ­s y asÃ­ reducir los costos de transporte. Para esto, se deben evitar peajes excesivos y financiarlo directamente con regalÃ­as.</p>
<p style="text-align: justify;">Las dichas regiones fueron azotadas por los grupos armados ilegales. En el caso de Montes de MarÃ­a esto fue causado por los paramilitares que controlaron la regiÃ³n. Luego de su desmovilizaciÃ³n y para evitar la entrada de nuevos grupos, el Estado creÃ³ alternativas para los campesinos y hoy  dÃ­a hay empresas con grandes latifundios y cooperativas campesinas en esta que producen tabaco y otros productos.  Ya que lo que se hizo fue crear las condiciones para volver competitivo este lugar, esto serÃ¡ posible en otros sitios similares.</p>
<p style="text-align: justify;">Proponer este correctivo de un plan de vÃ­as terciarias en los acuerdos con las Farc es necesario para quitarles el control de ciertas zonas. Para las elecciones de segunda vuelta presidencial, se confirmÃ³ que las Farc presionaron en varias zonas de NariÃ±o para votar por Juan Manuel Santos. Curiosamente, en estas mismas zonas (El Rosario, Providencia y Samaniego en NariÃ±o) los resultados de segunda vuelta y de los votos por el â€œsÃ­â€, fueron idÃ©nticos. Esto se repite en lugares con alta presencia de cultivos ilÃ­citos como TibÃº o en el Putumayo. Con los cultivos ilÃ­citos en alza, lo mÃ¡s probable es que haya presiÃ³n futura por parte de algÃºn grupo armado para las elecciones. Es por eso que un plan de vÃ­as harÃ¡ que el Estado recupere el control de estas zonas para garantizar procesos electorales limpios y sin presiÃ³n de ningÃºn grupo armado ilegal.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo planteado en el Acuerdo deja mucho que desear en este sentido. En primer lugar, las Farc afirman que ellos tienen una relaciÃ³n lejana con la producciÃ³n de droga en Colombia, cosa falsa asÃ­. En segundo lugar, los acuerdos en sus pÃ¡ginas 89 Y 90 hablan de un proceso de sustituciÃ³n donde se deben crear â€œcondiciones de bienestarâ€ pero no se especifica el proceso para esto.  Si se remite uno a la parte rural del Acuerdo, aunque se habla a fondo de elementos como el Fondo de Tierras, sÃ³lo se enumera la infraestructura como elemento importante en el campo en la pÃ¡gina 10 en el punto de integralidad.</p>
<p style="text-align: justify;">SÃ³lo a manera de anÃ©cdota, en El Salvador cuando el gobierno construyÃ³ una autopista por la mitad de la selva, el FMLN perdiÃ³ su retaguardia estratÃ©gica, contribuyendo a su derrota final. Siendo la infraestructura uno de los problemas histÃ³ricos del agro colombiano, sorprende que  una guerrilla que se ha empeÃ±ado en destruirla, no profundice en su modernizaciÃ³n. Para que el Acuerdo de verdad sea integral, propongo que se creen unos planes viales parecidos a los 4G donde se plantee conectar lugares como el Putumayo, TibÃº, zonas del NariÃ±o y del ChocÃ³ a las principales vÃ­as de comunicaciÃ³n nacional. Incluso se podrÃ­a plantear que de la fortuna de 33 billones de pesos de las FARC, se financie una parte. De esta manera, el Estado mejorarÃ¡ la competitividad de estas regiones, habrÃ¡ empleo y ademÃ¡s crearÃ¡ lo bÃ¡sico para poder llevar otros elementos tales como servicios pÃºblicos a estas zonas.</p>
<p style="text-align: justify;">Este plan de vÃ­as terciarias traerÃ¡ muchas ventajas a estas regiones. Las 4G cuestan mÃ¡s de 112 billones de pesos o casi 15% del PIB, por lo cual un plan de vÃ­as terciarias aportarÃ­a un monto del PIB en regiones apartadas de los centros urbanos. De igual manera, serÃ­a una oportunidad de corregir los problemas estructurales del campo como lo es la conectividad con los centros urbanos. SÃ³lo para poner un ejemplo, si se arreglaran las vÃ­as terciarias entre Yopal y Sogamoso ademÃ¡s de mejorar esta vÃ­a, la vÃ­a BogotÃ¡-Villavicencio se descongestionarÃ­a significativamente y ademÃ¡s los productores de Arauca, Vichada y Casanare tendrÃ­an otras opciones para enviar sus productos a BogotÃ¡ vÃ­a BoyacÃ¡. Los ahorros en costos se verÃ­an reflejados en los precios de los alimentos y el empleo en estos lugares aumentarÃ­a significativamente durante la construcciÃ³n de las mismas.</p>
<p style="text-align: justify;">Es importante que la financiaciÃ³n sea realista. Si se ponen demasiados peajes como en algunas vÃ­as de Colombia, se encarecerÃ¡n los productos. Por lo tanto, el gobierno puede destinar una parte de las regalÃ­as para esto. Ya que hace poco se pasÃ³ una ley poniÃ©ndole altos impuestos a las bebidas alcohÃ³licas, lo mejor serÃ­a destinar estos recursos a mejoras de las vÃ­as terciarias. Es asÃ­ que aunque haya un aumento del costo de bebidas como el aguardiente, las mejoras en su transporte podrÃ­an compensar el alza de precios. Otra opciÃ³n serÃ­a destinar ciertos montos (i.e. 3% del presupuesto departamental) para la mejora de las dichas vÃ­as. Lo cierto es que estas son poco rentables para los consorcios, por lo cual no es seguro que haya APPs, pero es necesario que el Estado busque los recursos para darle un empujÃ³n a los productores locales, recupere el control de las zonas cocaleras y ayude a que la sustituciÃ³n de cultivos tenga alternativas viables mÃ¡s allÃ¡ de un precio alto de la cocaÃ­na.</p>
<p style="text-align: justify;">Para concluir, esta oportunidad de corregir una de las fallas estructurales del agro no se puede desperdiciar. No se puede afirmar como dicen varios que el agro perdiÃ³ en el plebiscito. Al contrario, si se logra superar este atraso vial, habrÃ¡ valido la pena la espera. Construir carreteras es una forma de presencia estatal y de quitarle el control de territorios a los violentos. Es por esto que aunque unas APP son poco factibles, usar fuentes de financiaciÃ³n tradicionales y ponerle un orden al gasto estatal serÃ¡n efectivos para efectuar estos cambios.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Adicional a esto se plantean algunos correctivos para ayudar a destrabar el Acuerdo</strong></p>
<ol>
<li style="text-align: justify;">El Lunes 10 de Octubre, mÃ¡s de 400 empresarios enviaron una carta al gobierno donde dicen estar a la orden para destrabar los mismos Â¿Por quÃ© no amnistiar rÃ¡pidamente a la denominada guerrillerada de las Farc (5700 integrantes aproximadamente, sÃ³lo culpables de rebeliÃ³n) y que estos empresarios les den trabajo en su empresa? No serÃ­an grupos muy grandes (en promedio 15 por empresa) y se les darÃ­a una opciÃ³n de trabajo digno a estas personas. Estoy seguro de que pueden ayudar en cosas como hacer caminos por plantaciones o de guardabosques</li>
<li style="text-align: justify;">Uno de los problemas de esta soluciÃ³n es la vivienda de los mismos. En vista de la gran afluencia de personas que fueron a las marchas de Octubre 5 de 2016 para motivar al gobierno a seguir buscando un acuerdoÂ¿Por quÃ© estas personas no se proponen como voluntarios para darles un albergue en sus hogares</li>
<li style="text-align: justify;">Con el fin de ubicar a estas personas en el mercado laboral el Ministerio de Trabajo podrÃ­a tratar de coordinar programas especÃ­ficos para que el proceso sea lo mÃ¡s pronto posible y asÃ­ ahorrarle costos al Estado sobre la manutenciÃ³n de la dicha guerrillerada en el post acuerdo.</li>
<li>Con estas pequeÃ±as propuestas se busca dar algunas soluciones muy simples (15 personas nuevas para empresas grandes no es tanto) y si al menos una de estas es tenida en cuenta, habrÃ¡ valido la pena.
<p style="text-align: justify;"><strong>Es bueno saber: Â¿Por quÃ© estÃ¡ mal usar frases como â€œmillones y millonasâ€, â€œtodos y todasâ€?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Muchas de las lenguas romances usan el plural masculino para incluir a varios gÃ©neros y asÃ­ hacer uso de la economÃ­a lingÃ¼Ã­stica. Tal caso es el del espaÃ±ol â€œnos fuimos de paseoâ€, el occitÃ¡n â€œ<em>totes los passatgiers son tristes</em>â€ (todos los pasajeros son tristes) o el francÃ©s â€œils sont Ã©tudiantsâ€ (ellos son estudiantes).  Ya que el masculino es el gÃ©nero no marcado es correcto usarlo y asÃ­ ahorrarse frases como â€œlos trabajadores y las trabajadorasâ€,  ya que se puede caer en errores como â€œlos libros y librasâ€, etc. Esto se trae a colaciÃ³n ya que el Acuerdo tiende a caer en esto error en muchos lugares (i.e. â€œcomunidad-hombre y mujer-â€œ, â€œlÃ­deres y lideresasâ€), por lo cual se recomienda corregir la redacciÃ³n para tener economÃ­a del lenguaje.</p>
</li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<h3><strong>BibliografÃ­a:</strong></h3>
<p>El Espectador. 17 de Noviembre de 2015. La paz pendiente de los Montes de MarÃ­a. Recurso en lÃ­nea. Recuperado en <a href="http://www.elespectador.com/noticias/actualidad/vice/paz-pendiente-de-los-montes-de-maria-articulo-599897" target="_blank" rel="noopener">http://www.elespectador.com/noticias/actualidad/vice/paz-pendiente-de-los-montes-de-maria-articulo-599897</a></p>
<p>La Silla VacÃ­a. Las 80 tundas de Santos a Zuluaga. Recurso en lÃ­nea. Recuperado en <a href="http://lasillavacia.com/historia/historia-municipios-atipicos-47997" target="_blank" rel="noopener">http://lasillavacia.com/historia/historia-municipios-atipicos-47997</a></p>
<p>RegistradurÃ­a Nacional del Estado Civil. Resultados del plebiscito. Recurso en lÃ­nea. Consultado en <a href="http://plebiscito.registraduria.gov.co/99PL/DPL23115ZZZZZZZZZZZZ_L1.html" target="_blank" rel="noopener">http://plebiscito.registraduria.gov.co/99PL/DPL23115ZZZZZZZZZZZZ_L1.html</a></p>
<p>Acuerdo entre el gobierno colombiano y las Farc. Recurso en lÃ­nea. Consultado en <a href="https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/24_08_2016acuerdofinalfinalfinal-1472094587.pdf" target="_blank" rel="noopener">https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/24_08_2016acuerdofinalfinalfinal-1472094587.pdf</a></p>
<p>El Espectador. 4 de Octubre de 2016. <em>Licores, las nuevas regalÃ­as</em>. Recurso en lÃ­nea. Recuperado en <a href="http://www.elespectador.com/noticias/economia/licores-nuevas-regalias-articulo-658552" target="_blank" rel="noopener">http://www.elespectador.com/noticias/economia/licores-nuevas-regalias-articulo-658552</a></p>
<p>El autor aclara que apoya al gobierno  y a los voceros del NO a seguir persistiendo en la renegociaciÃ³n de los acuerdos y que le pesa mucho no haber podido ir a las dichas marchas, ya que no sabÃ­a de estas.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
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		<item>
		<title>Lo que hay detrÃ¡s del negocio de la Palma de Aceite</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/lo-que-hay-detras-del-negocio-de-la-palma-de-aceite/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 21 Mar 2016 06:56:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Competitividad]]></category>
		<category><![CDATA[Pama de Aceite]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde sus inicios, el cultivo y negocio de la palma africana en Colombia ha podido evidenciar que la inseguridad y la violencia conforman uno de los problemas mÃ¡s serios de su entorno.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Esto ha afectado mucho a que la industria no sea competitiva a nivel mundial. Se considera que los costos de producciÃ³n de aceite son altos en comparaciÃ³n con los lÃ­deres mundiales, concretamente por temas de transporte, procesamiento, inseguridad e intereses reales de crÃ©dito. Es necesario para el paÃ­s y su economÃ­a que el gobierno y los empresarios palmeros se unan en busca de soluciones para sacar adelante a una industria que tiene mucho potencial y futuro en el Ã¡mbito internacional.</p>
<p style="text-align: justify;">El negocio de la palma afronta varios temas crÃ­ticos en su entorno. En primer lugar, existe un alto numero de conflictos de tenencia de tierra que afectan directamente la productividad de sus operaciones. Se destacan casos en el UrabÃ¡ (ChocÃ³), Guapi (Cauca), Tumaco (NariÃ±o), El PeÃ±on, Regidor, Rioviejo, San Pablo, SimitÃ­ y Cantagallo (Sur de BolÃ­var), entre otros. Muchos de estos casos han sido por causa del desplazamiento de poblaciones campesinas y Ã©tnicas. En segundo lugar, la promociÃ³n de proyectos palmeros en territorios colectivos que no cuentan con un adecuado anÃ¡lisis de viabilidad pone en peligro la rentabilidad y a la vez la productividad del cultivo; lo cual afecta los resultados del sector en gran medida. En tercer lugar, las precarias condiciones laborales y sociales por parte de pequeÃ±os productores ponen en evidencia el incumplimiento de los derechos humanos en algunas zonas palmeras. Por Ãºltimo, la expansiÃ³n no planificada de cultivos de palma de aceite sin atender a criterios de ordenamiento territorial y a la protecciÃ³n de Ã¡reas con alto valor de conservaciÃ³n hace que mucha de esta tierra no sea sostenible ambientalmente.</p>
<p style="text-align: justify;"> <a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Mapa-Palma.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4080 aligncenter" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Mapa-Palma.png" alt="Mapa Palma" width="499" height="662" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Tomado de: Fedepalma</p>
<p style="text-align: justify;">La agroindustria de la palma de aceite en Colombia ha mostrado un gran dinamismo en la presente dÃ©cada con relaciÃ³n a las otras industrias agrÃ­colas. Se ha notado un crecimiento anual del Ã¡rea sembrada de 9% en los Ãºltimos 5 aÃ±os; hoy en dÃ­a el aceite de palma representa el 93% de la producciÃ³n nacional de aceites y grasas y la industria de biocombustible ha permitido una ampliaciÃ³n del mercado domÃ©stico. En 2015 el mercado interno representÃ³ el 66,4% de las ventas, mientras que el mercado de exportaciÃ³n tuvo el 33,6%. En el grÃ¡fico #1 se podrÃ¡ ver cuÃ¡les fueron los aceites exportados y cuÃ¡l es el lÃ­der en el mercado de la exportaciÃ³n.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>GrÃ¡fico # 1</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Grafico-1-palma.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-4081" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Grafico-1-palma.png" alt="Grafico 1 palma" width="498" height="291" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Tomado de: Fedepalma</p>
<p style="text-align: justify;">En el grÃ¡fico anterior podemos ver cÃ³mo, a travÃ©s de los aÃ±os, ha aumentado la demanda del aceite colombiano en el mercado internacional. Actualmente el paÃ­s lidera la producciÃ³n de aceite de palma en AmÃ©rica pero apenas cuenta con una participaciÃ³n del 2% mundial. Bien sabemos que el aceite de palma es por lejos el que mÃ¡s se comercializa (entre todos los aceites), sin embargo, la grÃ¡fica # 2 nos muestra los paÃ­ses que importan aceites colombianos (en Miles de DÃ³lares).</p>
<p style="text-align: center;"><strong>GrÃ¡fico # 2</strong><br />
<a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Grafico-2-palma.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-4082" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Grafico-2-palma.png" alt="Grafico 2 palma" width="501" height="375" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Tomado de: Fedepalma</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en dÃ­a 1.264.695 Toneladas anuales de aceite de palma son consumidas en Colombia, mientras que 520.515 Toneladas son exportadas.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>GrÃ¡fico # 3</strong></p>
<p style="text-align: center;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/grafico-3-palma.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-4083" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/grafico-3-palma.png" alt="grafico 3 palma" width="501" height="251" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Tomado de: Fedepalma</p>
<p style="text-align: justify;">Para concluir, cabe resaltar el crecimiento paulatino que ha tenido la industria palmera a travÃ©s de los aÃ±os. En el grÃ¡fico <span style="line-height: 1.5;">anterior vemos un histÃ³rico de plantaciones desde el aÃ±o 2000 hasta el 2015. AquÃ­ vemos cÃ³mo el sector ha crecido a lo largo del tiempo. Sin embargo falta mucho desarrollo en el sector tanto como en campo colombiano si quiere ser competitivo en el Ã¡mbito internacional.</span></p>
<p style="text-align: center;"><strong>GrÃ¡fico # 4</strong><br />
<a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/grafica-4-palma.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-4084" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/grafica-4-palma.png" alt="grafica 4 palma" width="499" height="401" /></a></p>
<p style="text-align: center;">Tomado de: Fedepalma</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>BibliografÃ­a</strong></p>
<ul>
<li>CorporaciÃ³n para el desarrollo industrial de la biotecnologia y produccion limpia. CORPODIB. Tomado el 4 de marzo de 2016 de:  <a href="http://www.si3ea.gov.co/si3ea/documentos/documentacion/Biodiesel/Capitulo%202.pdf">http://www.si3ea.gov.co/si3ea/documentos/documentacion/Biodiesel/Capitulo%202.pdf</a></li>
<li>Castro, A. (2009). Taller desarrollo rural en Colombia. Fedepalma. Tomado el 4 de mar. de 16 de: <a href="http://www.indepaz.org.co/blogs/palma/wp-content/uploads/2012/09/Presentacion-Fedepalma-Emb-Francia-copia.pdf">http://www.indepaz.org.co/blogs/palma/wp-content/uploads/2012/09/Presentacion-Fedepalma-Emb-Francia-copia.pdf</a></li>
<li>Fedepalma. (2016). Tomado el 4 de marzo de 2016 de: <a href="http://sispaweb.fedepalma.org/SitePages/Home.aspx">http://sispaweb.fedepalma.org/SitePages/Home.aspx</a></li>
<li>MartÃ­nez, G. (2013). Panorama de la agroindustria palmera- retos y oportunidades. Fedepalma. Tomado el 4 de marzo de 2016 de: <a href="http://web.fedepalma.org/sites/default/files/files/Fedepalma/Panoramaagroindustriapalmeraretosyoportunidades_opt.pdf">http://web.fedepalma.org/sites/default/files/files/Fedepalma/Panoramaagroindustriapalmeraretosyoportunidades_opt.pdf</a></li>
</ul>
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			</item>
		<item>
		<title>ORIGEN DE LA GANADERÃA EXTENSIVA EN COLOMBIA</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/origen-de-la-ganaderia-extensiva-en-colombia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 Mar 2016 22:40:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pecuaria]]></category>
		<category><![CDATA[Bovinos]]></category>
		<category><![CDATA[Carne]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnologia]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/origen-de-la-ganaderia-extensiva-en-colombia/</guid>

					<description><![CDATA[<p>En 1536 SebastiÃ¡n de BelalcÃ¡zar fue uno los precursores mÃ¡s importantes en el ingreso, por primera vez en Colombia, del ganado bovino, proveniente de la isla â€œLa EspaÃ±olaâ€, lo que hoy es HaitÃ­ y la RepÃºblica Dominicana.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Posteriormente se realizÃ³ una expansiÃ³n de la ganaderÃ­a por los departamentos de BolÃ­var, Guajira, CesÃ¡r, Valledupar y Magdalena principalmente. AÃ±os despuÃ©s se extendiÃ³ dicha prÃ¡ctica en el resto del paÃ­s. La ganaderÃ­a llegÃ³ a Colombia para satisfacer una necesidad de alimentaciÃ³n de sus pobladores, especialmente el nuevo ejercito conformado por los colonizadores, pues en la AmÃ©rica conquistada, la proteÃ­na animal provenÃ­a de especies silvestres que no podÃ­an satisfacer la demanda total.</p>
<p style="text-align: justify;">Colombia era una â€˜mina de oroâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> para los conquistadores espaÃ±oles, pues las extracciones de metales preciosos eran abrumadoras y representaban la principal fuente de ingresos dentro de la economÃ­a del Virreinato de la Nueva Granada. Por otra parte, la ganaderÃ­a no era vista como una actividad econÃ³mica rentable en zonas mineras, pero sÃ­ lo empezÃ³ a ser en zonas que carecÃ­an de riquezas en metales. Este fue el caso particular del CesÃ¡r y los Llanos Orientales a donde los animales llegaban por el Magdalena para el primero y por Venezuela para el segundo. La ganaderÃ­a se convirtiÃ³ allÃ­ en la actividad principal de los pobladores; y como pioneros iniciaron otros usos que podÃ­an aprovechar del animal, ademÃ¡s de la carne: tales como los cueros.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante el siglo XVI, la demanda de carne bovina aumentÃ³ desmesuradamente, esto hizo que la ganaderÃ­a se extendiera por todo el paÃ­s. A partir de esta expansiÃ³n se comenzaron a pensar en nuevos factores como: tipos de razas, clases de ganaderÃ­a, zonas de poblaciÃ³n animal y logÃ­stica de transporte y distribuciÃ³n del animal. Las razas que ingresaban al paÃ­s eran traÃ­das del antiguo Continente, especialmente de EspaÃ±a. Dentro de las mÃ¡s destacables se encontraban: Gallega, Berrenda y AndalucÃ­a; que despuÃ©s de varias generaciones de cruces se fueron formando razas criollas. Aunque eran razas que se adaptaban muy bien al trÃ³pico Colombiano, no generaban el mejor rendimiento en otros tipos de ganaderÃ­a a parte de la ceba, fue por eso que a principio del siglo XIX, iniciaron la importaciÃ³n de nuevas razas tales como: Normanda, Pardo Suiza, Holstein y Jersey; que contribuyeron considerablemente al mejoramiento del hato lechero colombiano. Con estas nuevas razas bovinas, se logrÃ³ especializar cada regiÃ³n del paÃ­s en una actividad distinta, por ejemplo, la Sabana de BogotÃ¡ se caracterizaba por tener lecherÃ­a con animales de raza Holstein y Normanda, en cambio en zonas mas tropicales como los Llanos Orientales y la Costa Caribe las razas debÃ­an ser mas resistentes, y fue allÃ­ donde la raza CebÃº, originaria de India, pero importada a Colombia del Brasil llegÃ³ a dominar en su totalidad la producciÃ³n de carne en Colombia.</p>
<p style="text-align: justify;">El proceso evolutivo de la ganaderÃ­a ha marcado un sello dentro de la economÃ­a y cultura colombiana. Uno de los factores mÃ¡s importantes al cual se debe este desarrollo e importancia de esta actividad es a la agrupaciÃ³n y unificaciÃ³n de pequeÃ±os campesinos que impulsaban el desarrollo productivo de la actividad. Sin embargo, este compromiso de desarrollo se limitÃ³ hasta la ganaderÃ­a extensiva ya que la inversiÃ³n mÃ¡s grande era la tierra, no el animal como tal. Los bajos precios pagados por la carne, debido a que la calidad no ha sido una ventaja competitiva, explican que la tecnificaciÃ³n no haya sido la prioridad. Ã‰sta requiere de altas inversiones que representan un riesgo que el ganadero aÃºn no estÃ¡ dispuesto a correr.</p>
<p style="text-align: justify;">De ahÃ­ que los dueÃ±os del hato colombiano deben dar un paso adelante para pasar de tÃ©cnicas de Ã©poca de la Conquista a procesos que generen mas tecnificaciÃ³n y rendimiento al finquero del paÃ­s.</p>
<p style="text-align: justify;">Twitter: stephie_go</p>
<p style="text-align: justify;">Correo: s.gomez92@uniandes.edu.co<a href="https://aneia.uniandes.edu.co/wp-content/uploads/2016/03/Captura-de-pantalla-2016-03-09-a-las-15.23.27.png"><br />
</a></p>
<p><strong>BibliografÃ­a</strong></p>
<p>http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/revistas/credencial/febrero2012/ganaderiahttp://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/2629/1047396260-2011.pdf?sequence=1</p>
<p>http://repository.urosario.edu.co/bitstream/handle/10336/2629/1047396260-2011.pdf?sequence=1</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/origen-de-la-ganaderia-extensiva-en-colombia/">ORIGEN DE LA GANADERÃA EXTENSIVA EN COLOMBIA</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Zonas de Reserva Campesina: Â¿â€œrepubliquetas independientesâ€ o mecanismos para fomentar la economÃ­a campesina?</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/zonas-de-reserva-campesina-republiquetas-independientes-o-mecanismos-para-fomentar-la-economia-campesina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Nov 2015 04:04:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Ley]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
		<category><![CDATA[Zona de Reserva Campesina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Zona de Reserva Campesina (ZRC) fue una figura jurÃ­dica creada por la Ley 160 de 1994 para dar cumplimiento al mandato constitucional de proporcionar a  los trabajadores agrarios el acceso a la propiedad de la tierra y a servicios sociales (ArtÃ­culo 64), garantizar la seguridad alimentaria (ArtÃ­culo 65) y defender la sostenibilidad ambiental (ArtÃ­culos 79 y 80), plasmando asÃ­, la funciÃ³n social y ecolÃ³gica que debe acometer la propiedad en Colombia (ArtÃ­culo 58).</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Fuente Imagen: (Semana, 2010)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Las ZRC nacieron con el objetivo de â€œ<i>fomentar y estabilizar la economÃ­a campesina, superar las causas de los conflictos sociales que las afecten y, en general, crear las condiciones para el logro de la paz y la justicia social en las Ã¡reas respectivas</i>â€ (Decreto 1777, 1996). A pesar de que las ZRC llevan mÃ¡s 20 aÃ±os como parte de nuestro ordenamiento jurÃ­dico, Ãºltimamente volvieron a ser objeto de debate pÃºblico cuando las FARC-EP, dentro de sus diez propuestas mÃ­nimas para el reconocimiento polÃ­tico y de todos los derechos del campesino, plantearon destinar 9 millones de hectÃ¡reas para la creaciÃ³n de 59 Zonas de Reserva Campesina, con â€œ<i>autonomÃ­a polÃ­tica, administrativa, econÃ³mica, social, ambiental y cultural, y en la administraciÃ³n de justiciaâ€ </i>(FARC-EP, 2013). Esta extensiÃ³n representa el doble de la tierra que tiene cultivada actualmente el paÃ­s (El PaÃ­s, 2013). El miedo de muchos colombianos reside en que estas Zonas de Reserva Campesina se conviertan, como lo dijo el entonces Ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo, en â€œ<i>republiquetas independientes</i>â€ bajo el mando de los grupos armados al margen de la ley (El Espectador, 2013). Hoy en dÃ­a, existen 6 Zonas de Reserva establecidas que suman un total de 831.000 hectÃ¡reas en 6 departamentos, estÃ¡n pendientes de aprobaciÃ³n otras 7 que abarcan 1â€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />253.000 hectÃ¡reas, y la AsociaciÃ³n Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC) habla de la aspiraciÃ³n de 50 comunidades -con 10 millones de hectÃ¡reas y 3 millones de campesinos- de ser declaradas tambiÃ©n como Zonas de Reserva Campesina (El Tiempo, 2013).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Las Zonas de Reserva Campesina nacen a partir de las manifestaciones, protestas y movilizaciones sociales de la poblaciÃ³n rural durante el siglo 20. SegÃºn Esmeralda Prada, a finales del siglo pasado se presentaron 1.819 insurrecciones campesinas, de las cuales 1.099 de estas acciones tuvieron como fin la invasiÃ³n o la toma de tierras (GarcÃ­a, 2014). AdemÃ¡s de la inconformidad manifiesta por la elevada concentraciÃ³n de la tierra, otro de los motivos que impulsaron estas protestas fueron los reclamos contra las polÃ­ticas agrarias, dentro de las que se resaltan la escasez de crÃ©ditos, las dificultades en la comercializaciÃ³n de los productos, la inequitativa distribuciÃ³n de la tierra, la ausencia de soluciones a los cultivos ilÃ­citos y el incumplimiento de la Ley 160 de 1994. Fueron especialmente significativas las movilizaciones realizadas por los campesinos cocaleros del suroccidente del Meta y el noroccidente del Guaviare entre los aÃ±os de 1985 y 1987 y las marchas campesinas de 1996, que abarcÃ³ otras zonas cocaleras de Putumayo, CaquetÃ¡, Cauca y Sur de BolÃ­var (GarcÃ­a, 2014). Las ZRC son entonces, ante todo, el resultado de una lucha histÃ³rica por la tierra en Colombia por parte de campesinos organizados y movilizados que exigieron y alcanzaron el reconocimiento de sus derechos sociales, polÃ­ticos y econÃ³micos frente al Estado colombiano.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Por definiciÃ³n, las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) constituyen Ã¡reas geogrÃ¡ficas, cuyas caracterÃ­sticas agroecolÃ³gicas y socioeconÃ³micas requieren la regulaciÃ³n, limitaciÃ³n y ordenamiento de la propiedad con el propÃ³sito de fomentar y estabilizar la economÃ­a campesina y superar las causas de los conflictos que las afectan (DirecciÃ³n TÃ©cnica de Ordenamiento Productivo, 2013). En ese orden de ideas, los principales objetivos de las ZRC son 1) Controlar la expansiÃ³n inadecuada de la frontera agropecuaria, 2) Evitar y corregir los fenÃ³menos de inequitativa concentraciÃ³n o fragmentaciÃ³n antieconÃ³mica de la propiedad rustica, 3) Crear las condiciones para la adecuada consolidaciÃ³n y desarrollo sostenible de la economÃ­a campesina y de los colonos de escasos recursos, 4) Regular la ocupaciÃ³n y aprovechamiento de las tierras baldÃ­as, dando referencia en su adjudicaciÃ³n a los campesinos o colonos de escasos recursos, 5) Facilitar la ejecuciÃ³n integral de las polÃ­ticas de desarrollo rural, 6) Fortalecer los espacios de concertaciÃ³n social, polÃ­tica, ambiental y cultural entre el Estado y las comunidades rurales, garantizando su adecuada participaciÃ³n en las instancias de planificaciÃ³n y decisiÃ³n local regional y 7) Superar las causas que vienen originando graves o excepcionales conflictos de orden social y econÃ³mico; la preservaciÃ³n del orden pÃºblico y, el apoyo a la sustituciÃ³n de los cultivos ilÃ­citos (DirecciÃ³n TÃ©cnica de Ordenamiento Productivo, 2013)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La Junta Directiva del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (INCODER) es la entidad encargada de seleccionar y decretar las Ã¡reas de Zona de Reserva Campesina. De acuerdo al artÃ­culo 81 de la Ley 160 de 1994, las Zonas de ColonizaciÃ³n y aquellas en donde predomine la existencia de tierras baldÃ­as, son Zonas de Reserva Campesina. TambiÃ©n podrÃ¡n constituirse ZRC en Ã¡reas que requieran el ordenamiento de la propiedad o tenencia de predios rurales, en las zonas de amortiguaciÃ³n y en las Ã¡reas comprendidas dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales, en regiones donde predomine la economÃ­a campesina, en regiones de conflicto social para reconstrucciÃ³n del tejido social y sustituciÃ³n de cultivos de uso ilÃ­cito y en predios donde se haya declarado extinciÃ³n del dominio. Una ZRC puede abarcar toda una regiÃ³n, uno o mÃ¡s municipios o veredas. Las ZRC no podrÃ¡n conformarse zonas de reserva forestal (ZRF), en los territorios indÃ­genas, en las tierras colectivas de las comunidades negras, en las tierras constituidas como zonas de desarrollo empresarial y en las tierras reservadas por el INCODER u otras entidades pÃºblicas para otros fines seÃ±alados en la ley. Finalmente, las Zonas de Reserva Campesina podrÃ¡n ser solicitadas ante el INCODER por varios actores como: organizaciones representativas de los intereses de los campesinos, entidades pÃºblicas que integran el Sistema Nacional de Reforma Agraria y el Sistema Nacional Ambiental, gobernadores o alcaldes, ComitÃ©s Departamentales de Desarrollo Rural y Reforma Agraria y los Concejos Municipales de Desarrollo Rural (CMDR) (DirecciÃ³n TÃ©cnica de Ordenamiento Productivo, 2013).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/zonas_de_reserva_campesina.jpg" alt="zonas de reserva campesina" width="450" height="542" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Caracol Radio, 2013)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Existen muchos argumentos que soportan y defienden las Zonas de Reserva Campesina como un instrumento que permite el desarrollo de la economÃ­a familiar  y promueve la democratizaciÃ³n en el acceso a la tierra. Es importante resaltar que Colombia es uno de los paÃ­ses mÃ¡s desiguales del mundo, ocupando el puesto 14Â° entre 134 paÃ­ses observados por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) (El Tiempo, 2015). La desigualdad y la concentraciÃ³n de la tierra han crecido especialmente en el campo. Actualmente el 77% de la tierra estÃ¡ en manos del 13% de la poblaciÃ³n y el Ã­ndice Gini rural que mide la desigualdad, pasÃ³ a 0.88 â€“siendo 0 la igualdad perfecta y 1 la desigualdad extrema- (Semana, 2012). En el campo, los pobres corresponden al 65% de la poblaciÃ³n y los indigentes forman el 33% (Semana, 2012). A pesar de la falta de acceso a la tierra y de la gran pobreza rural, el 70% de los alimentos que se producen en el paÃ­s provienen de pequeÃ±os campesinos (Semana, 2012). En ese orden de ideas, Ãngel Torres, delegado nacional de la AsociaciÃ³n Nacional de Zonas de Reserva Campesina de Colombia (ANZORC), afirma que las ZRC abren la posibilidad de poner lÃ­mite a la tenencia de la tierra, y constituyen una especie de pequeÃ±a reforma agraria (Agencia de prensa IPC, 2014). AsÃ­ como hoy en dÃ­a los indÃ­genas cuentan con resguardos y las negritudes tienen tÃ­tulos colectivos, los campesinos, que constituyen la mayorÃ­a de la poblaciÃ³n rural, buscan el reconocimiento de un territorio con cierta autonomÃ­a local, en el que puedan preservar su identidad y evitar la descomposiciÃ³n de las economÃ­as campesinas. Estos territorios combinarÃ­an la propiedad colectiva, la vivienda y la parcela familiar dentro de una vida comunitaria activa para abrir paso, de manera organizada, a los mercados y encadenamientos productivos (El Espectador, 2013).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Contrario a lo que se piensa, la relativa autonomÃ­a que piden las Zonas de Reservas Campesinas no se traducen en una ausencia estatal. De acuerdo a CÃ©sar Jerez, vocero de la AsociaciÃ³n Campesina del Catatumbo (ASCAMCAT) que defiende la creaciÃ³n de una ZRC en la conflictiva regiÃ³n del Catatumbo, esta figura propone un marco territorial, estructural, de inversiÃ³n, de polÃ­tica pÃºblica y de participaciÃ³n para solucionar los problemas del Catatumbo: â€œ<i>Se garantiza la presencia del Estado con inversiÃ³n social y polÃ­ticas pÃºblicas, que hagan posible la llegada del Estado, para solucionar los problemas de la gente y disparar procesos sociales y econÃ³micos</i>â€<i> </i>(La OpiniÃ³n, 2015). Esta posiciÃ³n la defiende el analista LeÃ³n Valencia que dice que creando esta zona sale ganando el campesinado que durante dÃ©cadas ha reclamado ayudas del Estado y ahora tendrÃ­a dÃ³nde trabajar, infraestructura, vÃ­as, crÃ©ditos, comercializaciÃ³n etc., y asegura que, â€œ<i>todo eso los comprometerÃ­a mÃ¡s con el Estado que con las guerrillas y los grupos ilegales</i>â€ (El PaÃ­s, 2013). Lo que sÃ­ demandan los campesinos, es que la acciÃ³n institucional del Estado en las Zonas de Reserva Campesina sea concertada, con el fin de promover y encauzar recursos y programas que definan un propÃ³sito comÃºn de desarrollo en la regiÃ³n. La acciÃ³n estatal incluirÃ­a entonces temas como condiciones preferenciales en el otorgamiento de subsidios, incentivos y estÃ­mulos en favor de la poblaciÃ³n campesina, crÃ©ditos agropecuarios, capitalizaciÃ³n rural, adecuaciÃ³n de tierras, desarrollo de proyectos alternativos, modernizaciÃ³n y el acceso Ã¡gil y eficaz a los servicios pÃºblicos rurales, entre otros.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/campesino_azadonn.jpg" alt="campesino azadonn" width="450" height="246" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Semana, 2013)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Otra gran ventaja de las Zonas de Reserva Campesina es que facilita el retorno de campesinos desplazados por la violencia a sus tierras. A lo largo de mÃ¡s de 50 aÃ±os de conflicto armado, aproximadamente 3,7 millones de campesinos han sufrido de desplazamiento forzoso por la violencia de grupos diferentes grupos armados como paramilitares, guerrillas y organizaciones del narcotrÃ¡fico (El Espectador, 2013). Para reparar a las vÃ­ctimas, el gobierno de Santos aprobÃ³ en 2011 una ley de restituciÃ³n de tierras, que pretende devolver dos millones de hectÃ¡reas arrebatadas y otros cuatro millones de hectÃ¡reas abandonadas Pero, como lo seÃ±ala el ex presidente Ernesto Samper, â€œ<i>Si comenzamos a restituir tierras a nivel individual y a tratar de que los campesinos sobrevivan solos, sencillamente vamos a exponer sus vidas a que los vuelvan a expulsar y violentar. Por eso las zonas de reserva campesina son un instrumento indispensable en la polÃ­tica de avanzar en el reparto de las tierras</i>â€ (El Espectador, 2013).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">A pesar de todas las virtudes que se les reconocen a las Zonas de Reserva Campesina, vale la pena analizar el contexto nacional con mayor detenimiento. Si bien la propuesta de las FARC-EP de pedir una autonomÃ­a casi que absoluta en las Zonas de Reserva Campesina fue rechazada tajantemente por el Gobierno Nacional y por gran parte del paÃ­s, sopesando el miedo a que estas zonas quedaran por fuera del control y vigilancia de la Fuerza PÃºblica, existen otras amenazas que se deben considerar. Como lo seÃ±ala Plinio Apuleyo, un primer rasgo inquietante y evidente de las ZRC es que se encuentran ubicadas en territorios donde los campesinos estÃ¡n ocupados esencialmente en el cultivo de coca. Lo han comprobado los funcionarios de la Unidad de ConsolidaciÃ³n Territorial que se ocupan de la erradicaciÃ³n de cultivos ilÃ­citos (Mendoza, 2013). Adicionalmente, todas, o casi todas las zonas de reserva campesina, se encuentran establecidas en la proximidad de frentes o bloques de las FARC-EP. Este el caso, por ejemplo, de Pato-Balsilla, al norte del CaguÃ¡n, que sirve de refugio y campamento principal a la columna mÃ³vil TeÃ³filo Forero. Otras dos zonas llaman especialmente la atenciÃ³n: la de Cabrera, en Cundinamarca, por hallarse en la provincia de Sumapaz y la del valle del rÃ­o Cimitarra, que tiene una dominante presencia de la AsociaciÃ³n Campesina ACVC. Recordemos que, luego de denuncias hechas por campesinos de la regiÃ³n, fueron allanadas sus sedes y detenidos varios de sus mÃ¡s reconocidos lÃ­deres por sus estrechos vÃ­nculos con las FARC-EP (Mendoza, 2013). Pero nada de esto es casual. Si uno revisa los correos incautados de Tirofijo a los miembros del secretariado de las FARC-EP, en marzo del aÃ±o 2005, descubre que las primeras ZRC eran vistas por Ã©l como territorios de apoyo y protecciÃ³n, en la medida que habÃ­an sido conformadas por familias cercanas a los guerrilleros (Mendoza, 2013). Estas zonas debÃ­an servir, en efecto, para conseguir abastecimientos, medicinas y de punto de encuentro de los agentes urbanos con los dirigentes de los bloques.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: center;"><img loading="lazy" decoding="async" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/campesino_caricastura.jpg" alt="campesino caricastura" width="450" height="374" /></div>
<div style="text-align: justify;">
<div style="text-align: center;">Fuente: (Vago, 2013)</div>
<div></div>
</div>
<div style="text-align: justify;">De manera que, el riesgo de que estas Zonas de Reserva Campesina se conviertan en, como seÃ±ala el presidente del gremio ganadero FedegÃ¡n Jose FÃ©lix Lafaurie, â€œ<i>enclaves polÃ­ticos excluyentes de campesinos catequizados por la subversiÃ³n</i>â€ es latente y real (El Espectador, 2013). No por ello se debe estigmatizar a las Zonas de Reserva Campesina y mucho menos, las demandas legÃ­timas de una poblaciÃ³n vulnerada que pide el reconocimiento de unos derechos elementales histÃ³ricamente olvidados. Por el contrario, el Estado debe promover la adopciÃ³n de esta figura jurÃ­dica siempre y cuando sea posible garantizar presencia estatal permanente en estos territorios, representada no sÃ³lo en programas, subsidios e incentivos a la producciÃ³n, sino tambiÃ©n en la presencia efectiva y eficaz de la Fuerza PÃºblica dentro de estos territorios. TambiÃ©n se debe rechazar de tajo el afÃ¡n de las FARC-EP por apropiarse de una iniciativa que tiene 20 aÃ±os y su propÃ³sito de usar los diÃ¡logos de La Habana para tomarse la vocerÃ­a de comunidades a las cuales han agredido toda la vida. Estas estrategias de las FARC-EP, de cooptar la protesta social, responden a la realizaciÃ³n pÃ³stuma de la inviabilidad de la lucha armada para tomarse el poder. El verdadero peligro radica en que, si como paÃ­s seguimos propiciando dinÃ¡micas de exclusiÃ³n y violencia, las poblaciones vulneradas encuentren en estos grupos la identificaciÃ³n de sus exigencias y suba al poder un gobierno totalitario de corte socialista similar al del paÃ­s vecino. En ese sentido, las Zonas de Reserva Campesina pueden ser un primer intento por reivindicar la lucha campesina y erradicar las bases estructurales que han dado lugar, durante dÃ©cadas, a la violencia y a la desigualdad. MÃ¡s importante aÃºn es que los colombianos logremos cambiar el imaginario social del campesino como sujeto atrasado e ignorante; visiÃ³n sobre la cual se han cometido las mayores injusticias contra la poblaciÃ³n rural, rescatada de forma magistral por el escritor William Ospina en este fragmento de su libro <em>Â¿DÃ³nde estÃ¡ la franja amarilla?</em>, que reza:</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">â€œ<i>Los campesinos venÃ­an de una cultura largamente establecida. TenÃ­an una sabidurÃ­a en su relaciÃ³n con la tierra, un lenguaje lleno de gracia, en el que la rudeza y la ternura encontraban una expresiÃ³n elocuente y vivaz. Eran seres dignos y serenos incorporados a una relaciÃ³n profunda y provechosa con el mundo. De la noche a la maÃ±ana, estos seres se vieron arrastrados por un viento furioso que los arrancÃ³ a la antigua firmeza de su universo y los arrojÃ³ sin defensas en un mundo implacable. Su sencillez fue recibida como ignorancia, su nobleza como estupidez, su sabidurÃ­a elemental como torpeza. Es imposible describir de cuantas maneras las inmensas masas de campesinos expulsados se vieron de pronto convertidos en extranjeros en su propia patria, y el calificativo de â€œmontaÃ±eroâ€ se convirtiÃ³ en el estigma con el cual Colombia le dio la espalda a su pasado y abandonÃ³ a sus hijos en manos de los prejuicios de la modernidad. De pronto el paÃ­s de la simulaciÃ³n, incapaz de construir algo propio en quÃ© reconocerse, descubriÃ³ los paradigmas del progreso solo para utilizarlas contra sÃ­ mismo, si se plegaba como siempre, sin criterio, sin carÃ¡cter, sin reflexiÃ³n y sin memoria, a los dictados de un hipotÃ©tico mundo superior.â€</i></div>
<div><i> </i></div>
<div></div>
<div><strong>@aperdomo91</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<div><strong>BibliografÃ­a</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<ul>
<li>Agencia de prensa IPC. (12 de Noviembre de 2014). <i>Zonas de Reserva Campesina: alternativa de desarrollo rural solidario</i>. Recuperado el 15 de Noviembre de 2015, de <a href="http://www.ipc.org.co/agenciadeprensa/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=1123">http://www.ipc.org.co/agenciadeprensa/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=1123</a>:zonas-de-reserva-campesina-alternativa-de-desarrollo-rural-solidario&amp;catid=94:general&amp;Itemid=436</li>
<li>Caracol Radio. (16 de Julio de 2013). <i>InfografÃ­a: mapa de las zonas de reserva campesina existentes en Colombia</i>. Recuperado el 19 de Noviembre de 2015, de <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/zonas-reserva-campesina-otra-formula-para-restituir-tierras/122641-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/zonas-reserva-campesina-otra-formula-para-restituir-tierras/122641-3</a></li>
<li><i>Decreto 1777</i>. (04 de Octubre de 1996). Recuperado el 14 de Noviembre de 2015, de <a href="http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache">http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache</a>:CZQNRGt2ezAJ:www.desarrolloeconomico.gov.co/documentos/category/19-desarrollo-sostenible%3Fdownload%3D225:decreto-1777-1996+&amp;cd=1&amp;hl=es&amp;ct=clnk&amp;gl=co</li>
<li>DirecciÃ³n TÃ©cnica de Ordenamiento Productivo. (2013). <i>Procedimiento de Zonas de Reserva Campesina</i>. Recuperado el 14 de Noviembre de 2015, de <a href="http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache">http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache</a>:XZTzg0bqzpAJ:www.ame-macarena.org/descargar_archivo.php%3Farchivo_id%3D132%26hash%3D82c65c81e6af273aac7424a6ada5ea+&amp;cd=1&amp;hl=es&amp;ct=clnk&amp;gl=co</li>
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<li>Semana. (16 de Marzo de 2013). <i>El lÃ­o de las Zonas de Reserva Campesina</i>. Recuperado el 15 de Noviembre de 2015, de <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/el-lio-zonas-reserva-campesina/337007-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/el-lio-zonas-reserva-campesina/337007-3</a></li>
<li>Semana. (29 de Septiembre de 2010). <i>Zonas de reserva campesina: otra fÃ³rmula para restituir las tierras</i>. Recuperado el 15 de Noviembre de 2015, de <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/zonas-reserva-campesina-otra-formula-para-restituir-tierras/122641-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/zonas-reserva-campesina-otra-formula-para-restituir-tierras/122641-3</a></li>
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</ul>
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			</item>
		<item>
		<title>Los baldÃ­os en Colombia &#8211; Parte 4</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-4/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Nov 2015 03:46:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Baldios]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En el artÃ­culo de la semana pasada, Los baldÃ­os en Colombia - Parte 3, hice una breve exposiciÃ³n del proyecto de ley 223 que busca modificar el rÃ©gimen sobre tierras baldÃ­as reglamentado por  la Ley 160 de 1994.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Fuente Imagen: (Verfotosde.org)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Este proyecto fue aprobado el pasado 11 de noviembre en tercer debate por la ComisiÃ³n V del Senado, con una votaciÃ³n de 8 votos a favor y sÃ³lo 1 en contra, que correspondiÃ³ al voto del senador Jorge Enrique Robledo. En ese sentido, al proyecto le quedarÃ­a solamente un aval frente a la plenaria del Senado para ser sancionado como ley de la RepÃºblica.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">El nuevo proyecto de ley se justifica bajo la premisa de que la mayorÃ­a de los baldÃ­os con los que aÃºn cuenta la NaciÃ³n, principalmente aquellos de la Altillanura colombiana, no son aptos para la economÃ­a campesina puesto que requieren de grandes inversiones para ser rentables y por lo tanto, tienen vocaciÃ³n para llevar a cabo grandes proyectos agroindustriales. Sin embargo, las crÃ­ticas al proyecto de ley no se han hecho esperar por parte de congresistas y diversos sectores de la sociedad civil que no reparan en manifestar sus reservas frente al proyecto, argumentando que Ã©ste pretende legalizar la acumulaciÃ³n de baldÃ­os â€“prÃ¡ctica hoy en dÃ­a prohibida taxativamente por la Ley 160 de 1994- y favorecer la concentraciÃ³n de la tierra en manos de grandes empresarios y multinacionales, desconociendo asÃ­, el derecho primario que tienen los campesinos sobre las tierras baldÃ­as. En el pasado artÃ­culo expuse los argumentos que sustentan el proyecto de ley y en el artÃ­culo de hoy, tengo como propÃ³sito, exponer las principales crÃ­ticas contra el proyecto. De esta manera, el lector puede contar con elementos de juicio que le permitan adoptar una posiciÃ³n informada frente a un tema de actualidad y relevancia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Al igual que en las anteriores iniciativas del Gobierno por modificar la Ley 160 de 1994 â€“Ã©sta constituye el sexto intento-, el principal opositor ha sido el senador del Polo DemocrÃ¡tico, Jorge Enrique Robledo, a quien no le ha temblado la voz para denunciar lo que considera un fraude agrario. Vale la pena recordar que fue el mismo senador Robledo el que revelÃ³ las irregularidades en la compra de terrenos baldÃ­os por parte de la multinacional Cargill â€“la mayor comercializadora de materias primas agrÃ­colas del mundo-. Entre el 2010 y el 2012, Cargill adquiriÃ³ 39 predios en el departamento del Vichada que sumaron un total de 52.576 hectÃ¡reas por un precio superior a los $73 mil millones de pesos <span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">(El Espectador, 2013)</span>.</span> Normalmente, esto serÃ­a considerado un negocio legÃ­timo si no fuera por el hecho de que los terrenos adquiridos fueron adjudicados como baldÃ­os a campesinos y por ende, les aplicaba la restricciÃ³n impuesta por la Ley 160 de 1994 que prohÃ­be expresamente la acumulaciÃ³n de mÃ¡s de una UAF en tierras tituladas inicialmente como baldÃ­os. La estrategia jurÃ­dica para burlar la ley, diseÃ±ada por la prestigiosa firma de abogados Brigard &amp; Urrutia, consistiÃ³ en la constituciÃ³n de 36 sociedades por acciones simplificadas (S.A.S) para comprar uno por uno, los 39 predios. Estas sociedades de papel reportaron un mismo domicilio en BogotÃ¡, idÃ©nticos representantes legales o revisores fiscales, miembros repetidos en juntas directivas y la misma actividad de cultivo de cereales<span data-mce-mark="1"> <span data-mce-mark="1">(El Espectador, 2013)</span></span><span data-mce-mark="1">.</span> Cargill no fue la Ãºnica empresa que violÃ³ la ley. TambiÃ©n siguieron la misma estrategia empresas como Riopaila Castilla, Poligrow, MÃ³nica Semillas y otras 11 empresas mÃ¡s. Las denuncias del senador Robledo llevaron a la renuncia del entonces embajador en Washington y socio de la mencionada firma de abogados, Carlos Urrutia, a la investigaciÃ³n por parte de la ContralorÃ­a de las empresas implicadas y posteriormente, al retiro del proyecto de ley por parte del Gobierno. MÃ¡s adelante, el Gobierno volviÃ³ a presentar una iniciativa similar a la anterior para permitir la acumulaciÃ³n de baldÃ­os con miras al desarrollo de proyectos agroindustriales, pero esta vez, en el Plan de Desarrollo 2010-2014. Nuevamente, el senador Robledo demandÃ³ los artÃ­culos correspondientes frente a la Corte Constitucional que terminÃ³ por darle la razÃ³n, declarÃ¡ndolos inexequibles. </span></p>
<table style="height: 1541px;" width="840">
<tbody>
<tr>
<td colspan="2" width="489"><span data-mce-mark="1"><strong>Ãrea (HectÃ¡reas)</strong></span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Riopaila</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">36.641,77</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso OrganizaciÃ³n Luis Carlos Sarmiento Angulo</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">14.710,11</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Manuelita Yopal</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">14.012,00</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Manuelita San Martin</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">5.439,57</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Camilo PabÃ³n</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">4.216,00</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Poligrow</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">5.557,00</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Guarrojo</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">8.330,20</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Timberland</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">13.253,92</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Cas Grupo MÃ³nica Colombia S.A.S.</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">12.238,03</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Carlos Aguel Kafruni</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">10.636,03</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Fiducia Helm trust SA Predio â€œEl Brasilâ€</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">16.350,00</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Familia Iragorri</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">3.816,61</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Familia Lizarralde â€“ Ocampo</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">5.064,00</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><span data-mce-mark="1">Caso Multinacional Cargill</span></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">66.384,09</span></td>
</tr>
<tr>
<td width="395"><strong><span data-mce-mark="1">Total Ãrea</span></strong></td>
<td width="95"><span data-mce-mark="1">101.180,57</span></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Fuente: <span data-mce-mark="1">(Senado de la RepÃºblica de Colombia, 2015)</span><span data-mce-mark="1">.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">En el presente proyecto de ley, el senador Robledo y el Representante a la CÃ¡mara, Inti Asprilla, volvieron a manifestar las mismas inquietudes de la iniciativa pasada, pues a excepciÃ³n de unas pequeÃ±as modificaciones, el nuevo proyecto de ley es idÃ©ntico al anterior y pretende los mismos objetivos. El proyecto de ley 223 de 2015 plantea un modelo de desarrollo agrÃ­cola fundado bajo el principio segÃºn el cual los proyectos asociativos entre empresarios y trabajadores agrarios, con o sin tierra, pueden generar actividades de producciÃ³n a gran escala que permitan maximizar la productividad de la mano de obra y reducir los costos unitarios de producciÃ³n. En ese orden de ideas, el proyecto de ley pretende declarar unas Zonas de InterÃ©s de Desarrollo Rural, EconÃ³mico y Social (Zidres) para adelantar proyectos agroindustriales con economÃ­as de escala y de caracter asociativo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">La crÃ­tica principal que se le hace al proyecto de ley es que viola, de manera flagrante, la restricciÃ³n en la acumulaciÃ³n de baldÃ­os reglamentada por la Ley 60 de 1994. De acuerdo con la Ley 160, no es permitida la acumulaciÃ³n de mÃ¡s de una Unidad AgrÃ­cola Familiar (UAF) en tierras inicialmente adjudicadas como baldÃ­os. Por el contrario, el proyecto de ley 223, en el artÃ­culo 9, establece que en las Zidres, el ejecutor del proyecto podrÃ¡: arrendar, utilizar, explotar, adquirir, recibir en aporte predios obtenidos lÃ­citamente o asociarse con los propietarios que no deseen desprenderse del derecho del dominio, hasta completar el Ã¡rea requerida para el proyecto productivo. Es decir, se rompe por completo la restricciÃ³n de la UAF que tuvo como objetivo en su formulaciÃ³n, lograr que los terrenos inicialmente adjudicados como baldÃ­os permanecieran en la economÃ­a campesina y no fueran a parar a manos de grandes empresarios. Lo mÃ¡s grave del asunto es que esta ley le abrirÃ­a la puerta a la legalizaciÃ³n de tierras que fueron adquiridas de forma ilegal, como en el caso de Cargill o Riopaila Castilla, ya que el artÃ­culo 12 permite â€œ<em>sanear las situaciones imperfectas garantizando la seguridad jurÃ­dica</em>â€ en las zonas declaradas como Zidres. A pesar de que la versiÃ³n aprobada por la ComisiÃ³n V de la CÃ¡mara estableciÃ³ una restricciÃ³n que excluye a los baldÃ­os adjudicados despuÃ©s de la Ley 160 de 1994, Ã©sta va en contravÃ­a directa de los conceptos jurÃ­dicos emitidos por el Consejo de Estado, la ContralorÃ­a y la Corte Constitucional que afirman que la prohibiciÃ³n de acumular tierras con antecedentes de baldÃ­os, aplica a todas las adquisiciones posteriores a la Ley 160, independientemente del aÃ±o de su adjudicaciÃ³n<span data-mce-mark="1"> <span data-mce-mark="1">(OXFAM International, 2015)</span>.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/ley_zidres.png" alt="ley zidres" width="450 " height="374" /></p>
<p style="text-align: center;"><span data-mce-mark="1">Fuente: (Alianza Verde Sopetran, 2014)</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Otra gran crÃ­tica al proyecto se encuentra frente a la titulaciÃ³n de terrenos baldÃ­os como tal. Si bien el artÃ­culo 7 establece que los terrenos baldÃ­os podrÃ¡n ser entregados en concesiÃ³n, arrendamiento o cualquier otra modalidad contractual no traslaticia de dominio y sÃ³lo tendrÃ¡ lugar cuando se trate de proyectos productivos que integren como asociados al pequeÃ±o o al mediano productor, el derecho de los campesinos no se puede reducir a la mera formalidad de contar con un tÃ­tulo de propiedad sobre un predio, sino que el Estado debe garantizarles que puedan disponer libremente de sus tierras, es decir, que tengan el poder para decidir quÃ© hacer con ellas. Pero, al declarar las Zidres como zonas de utilidad pÃºblica e interÃ©s social en el artÃ­culo 1 del proyecto de ley y de acuerdo con el artÃ­culo 58 de la ConstituciÃ³n PolÃ­tica, se abre la puerta a la expropiaciÃ³n de la tierra en caso de que el campesino no siga los lineamientos y criterios de productividad definidos por  la Unidad de PlanificaciÃ³n Rural y Agropecuaria (UPRA) y se oponga a entrar en el rÃ©gimen de transiciÃ³n. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Finalmente, la alianza entre campesinos e inversionistas que propone la ley para el desarrollo de los proyectos agroindustriales deja muchas dudas, a tal punto que el senador Robledo las ha llamado â€œ<em>asociaciones entre zorros y gallinas</em>â€ por su carÃ¡cter desigual y asimÃ©trico<span data-mce-mark="1"> <span data-mce-mark="1">(Canal Capital, 2014)</span></span>. En las alianzas propuestas en el proyecto de ley 223, los campesinos quedan sometidos a lo que decidan los gestores del proyecto agroindustrial ya que no se especifica en absoluto, ninguna participaciÃ³n campesina en las decisiones estratÃ©gicas que se adopten en el marco de estas alianzas. DeberÃ­a precisarse el derecho de los campesinos a contar con voz y voto en los Ã³rganos de direcciÃ³n de los proyectos productivos, pues de lo contrario, su papel se reducirÃ­a a aportar su tierra y su fuerza de trabajo, quedando relegados a ser simples jornaleros al servicio de grandes terratenientes. Tampoco se les garantiza a los campesinos derechos mÃ­nimos para que vivan en condiciones dignas. Por ejemplo, no se precisa la forma como se remunerarÃ¡ a los trabajadores agrarios que se asocien. Â¿CÃ³mo se repartirÃ¡n las utilidades? Â¿Los campesinos tendrÃ¡n derecho a parte de las utilidades? En cuanto a las condiciones laborales, Â¿PodrÃ¡n las empresas gestoras contratar a sus trabajadores, incluidos los campesinos que se asocien, a travÃ©s de terceros o deberÃ¡n hacerlo directamente? Â¿Les garantizarÃ¡n a los campesinos contratos de estabilidad laboral? Â¿Los salarios deberÃ¡n ser superiores al mÃ­nimo? <span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">(Senado de la RepÃºblica de Colombia, 2015)</span> </span>Como se puede observar el proyecto de ley deja muchas inquietudes que por acciÃ³n deliberada o por omisiÃ³n, vulneran los derechos de los trabajadores agrarios.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/baldios%204.jpg" alt="baldios 4" width="450" height="252" /></p>
<p style="text-align: center;"><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">F</span><span data-mce-mark="1">uente: </span><span data-mce-mark="1">(Canal Capital, 2014)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Los defensores del proyecto, como el superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique VÃ©lez, argumentan que Ã©sta es una iniciativa para potenciar la productividad. SegÃºn el superintendente, el 77% de los baldÃ­os adjudicados en el pasado fueron vendidos casi de inmediato <span data-mce-mark="1">(Dinero, 2015)</span>. Por eso, se buscÃ³ una fÃ³rmula para promover el trabajo de grandes, pequeÃ±os y medianos empresarios, porque se sabe que se requieren grandes inversiones. El proyecto busca emular la experiencia del â€œcerrado brasileÃ±oâ€ en el que Brasil, mediante la puesta en producciÃ³n de la soja, azÃºcar, cafÃ©, jugo de naranja, carne de aves, carne bovina, tabaco y etanol a gran escala, logrÃ³ transformarse en uno de los principales productores agrÃ­colas a nivel mundial. En el aÃ±o 2007, el sector agropecuario brasilero representÃ³ el 37% de los empleos y el 36,4% de las exportaciones de ese paÃ­s<span data-mce-mark="1"> </span><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">(Senado de la RepÃºblica de Colombia, 2015</span>)</span>. A pesar de que Ã©sta pareciera ser una opciÃ³n atractiva para Colombia, existe una diferencia significativa con el caso brasilero y es que desde 1973, Brasil llevÃ³ a cabo una gran inversiÃ³n pÃºblica en investigaciÃ³n y desarrollo agropecuario a travÃ©s de la Empresa Brasileira de Pesquisa AgropecuÃ¡ria (EMBRAPA). Esta empresa, adscrita al Ministerio de Agricultura, produjo importantes innovaciones tecnolÃ³gicas que volvieron la tierra mÃ¡s productiva. Por ejemplo, se logrÃ³ reducir los niveles de acidez del suelo a travÃ©s de una bacteria que ayudÃ³ a fijar el nivel de nitrÃ³geno, volviendo terrenos infÃ©rtiles aptos para la producciÃ³n, se crearon nuevas variedades de pastos y se adoptaron prÃ¡cticas mÃ¡s efectivas para el cultivo y el barbecho, entre otras. En cambio, el proyecto presentado por el Gobierno para desarrollar la Altillanura deja en manos de las asociaciones las innovaciones agropecuarias y tecnolÃ³gicas, haciendo poco probable la replicaciÃ³n del Ã©xito brasilero. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1"> Recientemente ha salido a la luz pÃºblica un estudio realizado por la Universidad Javeriana, la Universidad de los Llanos y OXFAM que desvirtÃºa el argumento sobre el que se basa el proyecto de ley 223 que sostiene que las tierras de la Altillanura no son aptas para la producciÃ³n agrÃ­cola familiar. Los investigadores de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Javeriana y de la Universidad de los Llanos analizaron en profundidad a 10 familias campesinas en parcelaciones de Puerto LÃ³pez, Meta. Las conclusiones del estudio seÃ±alan que 1)  los ingresos obtenidos por la agricultura familiar en la altillanura superan ampliamente, entre 3 y 15 veces, la alternativa de arrendamiento de tierra que proponen los agroindustriales de la zona; 2) que la agricultura familiar en la Altillanura es altamente eficiente y 3) que puede desarrollarse sin la tutorÃ­a de los grandes empresarios agroindustriales y sin hacer alianzas productivas con ellos<span data-mce-mark="1"> <span data-mce-mark="1">(BusinessCol, 2015)</span>.</span> Aunque el estudio estÃ¡ bien documentado, abre la puerta para reconsiderar la viabilidad de la agricultura familiar en la Altillanura colombiana, y mÃ¡s importante aÃºn, resalta la importancia de vincular investigaciones acadÃ©micas en el diseÃ±o de polÃ­ticas pÃºblicas, se debe tener en cuenta que Ãºnicamente se documenta la experiencia de 10 familias campesinas de una misma regiÃ³n. HabrÃ­a que analizar quÃ© tanto se pueden extrapolar los resultados de la investigaciÃ³n a otras regiones de la Altillanura colombiana con condiciones de productividad diferentes. Sin embargo, si se llegase a comprobar <span data-mce-mark="1">de forma cientÃ­fica la inviabilidad de la Altillanura para desarrollar proyectos de economÃ­a campesina, </span></span><span data-mce-mark="1">tampoco deberÃ­amos satanizar la empresa privada y, sin eufemismos, dejar el desarrollo de la Altillanura en manos de los empresarios nacionales que cuentan con el capital para hacerlo. De manera simultÃ¡nea, se podrÃ­a adelantar una reforma agraria en tierras mÃ¡s fÃ©rtiles como las del Magdalena Medio, donde existen grandes latifundios ociosos, de caracter especulativo y disfrazados de ganaderÃ­a extensiva, que podrÃ­an ser aprovechados por familias campesinas para su subsistencia. No nos sirve mandar a los campesinos a la periferia, entregÃ¡ndoles tierras infÃ©rtiles desprovistas de bienes pÃºblicos como carreteras para sacar sus productos o asistencia tÃ©cnica para mejorar su productividad</span><span data-mce-mark="1"> y condenÃ¡ndolos asÃ­, a la pobreza eterna <span data-mce-mark="1">(Alejandro Reyes Posada, 2015)</span>. Pero, hasta que se compruebe la inviabilidad campesina de la Altillanura colombiana, l<span data-mce-mark="1">o prudente es retirar el proyecto de ley acogiÃ©ndose al principio jurÃ­dico de precauciÃ³n. </span></span></p>
<p><span data-mce-mark="1"> <img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/cerrado-clave-.jpg" alt="cerrado-clave-" width="450" height="254" /></span></p>
<p style="text-align: center;"><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">Fuente: (ClarÃ­n, 2014)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">Otro aspecto a tener en cuenta en esta discusiÃ³n es que aproximadamente, el 50% de la propiedad rural privada fue inicialmente titulada como baldÃ­o de la NaciÃ³n </span><span data-mce-mark="1">(Castro, 2013)</span><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">. </span>Por lo tanto, la aplicaciÃ³n irrestricta de la Ley 160 en la recuperaciÃ³n de terrenos que excedan el lÃ­mite impuesto por la UAF es completamente inviable. Es imprescindible respetar los derechos de propiedad de quienes han desarrollado una producciÃ³n agraria Ã­ntegra, han pagado impuestos y generado empleo, aÃºn si poseen mÃ¡s de una UAF, ya que el Estado es en gran parte responsable del desorden jurÃ­dico y el vacÃ­o normativo, por su inoperancia e incapacidad de hacer cumplir la ley. Sin embargo, el Estado sÃ­ debe adelantar procesos de recuperaciÃ³n de terrenos baldÃ­os privatizados cuando estÃ©n en conflicto con ocupantes campesinos que reclamen su adjudicaciÃ³n; cuando fueron ilegalmente titulados por razones especulativas de acaparamiento para valorizar, sin explotaciÃ³n adecuada del potencial productivo; y cuando estÃ©n en zonas de alta concentraciÃ³n de la propiedad y de falta de acceso a la tierra por parte de pequeÃ±os productores </span><span data-mce-mark="1">(Alejandro Reyes Posada, 2015).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span data-mce-mark="1">En conclusiÃ³n, el proyecto de ley 223 modifica subrepticiamente el rÃ©gimen de baldÃ­os y el espÃ­ritu social plasmado en la Ley 160 de 1994. Si se aprueba esta ley, se permitirÃ­a la acumulaciÃ³n predios con antecedentes de baldÃ­os, se aprobarÃ­a la entrega de tierras en concesiÃ³n a grandes capitales por largos periodos de tiempo, se favorecerÃ­an los procesos de extranjerizaciÃ³n de la tierra, se legalizarÃ­a la adquisiciÃ³n ilegal de tierras baldÃ­as, y los campesinos entrarÃ­an formar a asociaciones desiguales e inciertas a riesgo de ser expropiados por no cumplir con los criterios de productividad de la UPRA. Lejos de ser un proyecto que fomente la productividad y la modernizaciÃ³n del campo, los colombianos estamos siendo testigos de una contrarreforma agraria que vulnera los derechos del campesinado y premia a los grandes terratenientes y multinacionales extranjeras. No deja de ser especialmente inverosÃ­mil e irÃ³nico que un Gobierno que hace todo tipo de concesiones para lograr firmar un acuerdo de paz de un conflicto originado en la propiedad desigual de la tierra, presente simultÃ¡neamente un proyecto de ley que desconoce derechos adquiridos y concentra aÃºn mÃ¡s la tierra, apalancÃ¡ndose en las mayorÃ­as parlamentarias que tiene en el Congreso. Esperemos, como en ocasiones anteriores, que la Corte Constitucional vuelva a pronunciarse, declarando la ilegalidad de este adefesio y restaurando la confianza de los colombianos en las instituciones jurÃ­dicas. De hecho, la probabilidad de que esto ocurra es alta pues ya varios dirigentes indÃ­genas han declarado la inconstitucionalidad del proyecto porque unas de las Zidres presupuestadas tocan Ã¡reas de resguardos indÃ­genas y no se ha hecho ninguna consulta previa con las comunidades al respecto </span><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">(KienyKe, 2015)</span>.</span><span data-mce-mark="1"> Es necesario retirar el proyecto de ley 223 de 2015 para que el paÃ­s pueda, de manera juiciosa, frentera y con la participaciÃ³n de numerosos actores, llegar a un consenso frente a quÃ© polÃ­tica de desarrollo agrario es la mÃ¡s conveniente. Sea cual sea debe respetar los derechos de los campesinos pobres, darle seguridad jurÃ­dica a la propiedad rural, reconocer derechos ya adquiridos y por quÃ© no, considerar la posibilidad de adelantar proyectos agroindustriales en zonas que asÃ­ lo exigen y Ãºnicamente, en cabeza de nacionales. </span></p>
<p><span data-mce-mark="1"> </span></p>
<p><strong><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1">@aperdomo91</span></span></strong></p>
<p><span data-mce-mark="1"><strong><span data-mce-mark="1"><span data-mce-mark="1"> </span></span></strong></span></p>
<p><span data-mce-mark="1"><strong>BibliografÃ­a</strong></span></p>
<ul>
<li><span data-mce-mark="1">Alejandro Reyes Posada. (20 de Junio de 2015). <em>Dos demagogias enfrentadas en el agro.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.elespectador.com/opinion/dos-demagogias-enfrentadas-el-agro</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Alianza Verde Sopetran. (04 de Noviembre de 2014). <em>Alianza Verde pide hundir ley de baldÃ­os.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.sopetranverde.co/2014/11/alianza-verde-pide-hundir-ley-de-baldios/</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">BusinessCol. (2015 ÃÂ¹ÃÂ¸ÃÂ» 01-Junio ). <em>Desvirtuado el mito: la agricultura familiar sÃ­ es viable en la Altillanura y hasta mÃ¡s rentable que la agroindustria a gran escala.</em> Retrieved 2015 ÃÂ¹ÃÂ¸ÃÂ» 05-Noviembre from http://www.businesscol.com/noticias/fullnews.php?id=28963</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Canal Capital. (16 de Noviembre de 2014). <em>â€˜Zidresâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> para adjudicar baldÃ­os a campesinos es como asociar los zorros con las gallinas.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Castro, Y. (02 de Diciembre de 2013). <em>La reforma del rÃ©gimen de baldÃ­os: se necesita una polÃ­tica integral de tierras</em>. Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/7227-la-reforma-del-r%C3%A9gimen-de-bald%C3%ADos-se-necesita-una-pol%C3%ADtica-integral-de-tierras.html</span></li>
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<li><span data-mce-mark="1">Intaco Comunica. (11 de Noviembre de 2015). <em>No a las ZIDRES</em>. Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://linkis.com/www.youtube.com/gbvRz</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">KienyKe. (02 de Noviembre de 2015). <em>Â¿Quiere el Gobierno hacerle conejo a los campesinos con las tierras?</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.kienyke.com/politica/quiere-el-gobierno-hacerle-conejo-los-campesinos-con-las-tierras/</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">La Silla Rural. (11 de Noviembre de 2015). <em>Sobre ZIDRES y otras incongruenciasâ€¦.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://lasillallena.lasillavacia.com/la-silla-rural/sobre-zidres-y-otras-incongruencias</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">OXFAM International. (2015). <em>Colombia: las falacias detrÃ¡s de ZIDRES, una ley de â€œsubdesarrollo ruralâ€.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de https://www.oxfam.org/es/colombia-las-falacias-detras-de-zidres-una-ley-de-subdesarrollo-rural</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Semana. (01 de Agosto de 2013). <em>El abuso de Riopaila y Cargill.</em> Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://www.semana.com/opinion/articulo/el-abuso-riopaila-cargill/352773-3</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Senado de la RepÃºblica de Colombia. (Mayo de 2015). <em>Informe de ponencia para primer debate de proyecto de ley 223 de 2015 CÃ¡mara.</em> Recuperado el 06 de Noviembre de 2015, de http://www.imprenta.gov.co/gacetap/gaceta.mostrar_documento?p_tipo=22&amp;p_numero=223&amp;p_consec=41834</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Senado de la RepÃºblica de Colombia. (Julio de 2015). <em>Informe de ponencia para segundo debate al proyecto de ley 223 de 2015 CÃ¡mara.</em> Recuperado el 06 de Noviembre de 2015, de http://senado.gov.co/az-legislativo/proyectos-de-ley</span></li>
<li><span data-mce-mark="1">Verfotosde.org. (s.f.). Recuperado el 12 de Noviembre de 2015, de http://mw2.google.com/mw-panoramio/photos/medium/38400418.jpg</span></li>
</ul>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los baldÃ­os en Colombia &#8211; Parte 3</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-3/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Nov 2015 19:39:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Baldios]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
		<category><![CDATA[Zidres]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>DespuÃ©s de haber hecho un juicioso anÃ¡lisis de las ventajas y desventajas de la Ley 160 de 1994 en el artÃ­culo Los baldÃ­os en Colombia â€“ Parte 2, en esta entrega voy a presentar en quÃ© consiste el proyecto de ley 223 que cursa su trÃ¡mite en el Congreso.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-3/">Los baldÃ­os en Colombia &#8211; Parte 3</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Fuente Imagen: (Casa de Colombia)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">El proyecto de ley fue presentado por el Gobierno, en cabeza del Ministro del Interior Juan Fernando Cristo (por impedimentos del Ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri) el 16 de abril de este aÃ±o y constituye el sexto intento del presidente Juan Manuel Santos por modificar la Ley 160 de 1994. El proyecto ya fue aprobado en los primeros dos debates en la CÃ¡mara de Representantes y ahora espera la primera ponencia en la comisiÃ³n quinta del Senado.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">El proyecto de ley 223 parte del supuesto de que Colombia dispone de un gran potencial agrÃ­cola para suplir la creciente demanda mundial de alimentos pero la legislaciÃ³n actual no permite el desarrollo productivo de regiones que requieren grandes inversiones de capital para ser rentables. La idea de que Colombia se convierta en una despensa mundial de alimentos para el aÃ±o 2030 no es descabellada puesto que, segÃºn la OrganizaciÃ³n Mundial para la Agricultura y la AlimentaciÃ³n (FAO), somos uno de los 7 paÃ­ses del mundo â€“junto con Argentina, Brasil, Bolivia, Angola, RepÃºblica DemocrÃ¡tica del Congo y SudÃ¡n- que todavÃ­a tiene la posibilidad de extender su frontera agrÃ­cola (Semana, 2010). Una de las oportunidades mÃ¡s claras que tiene el paÃ­s para aumentar la cantidad de tierra cultivable se encuentra en la Altillanura colombiana: se calcula que de las 7 millones de hectÃ¡reas que la componen, aproximadamente 4 millones podrÃ­an ser utilizadas para producir alimentos (Semana, 2012). Tal y como lo explica Juan Fernando Cristo, autor de la iniciativa, en la exposiciÃ³n de motivos del proyecto de ley, «<em>aunque esta regiÃ³n presenta excelentes condiciones de luminosidad, brillo solar, y temperatura, sus suelos presentan baja fertilidad debido a los elevados niveles de acidez, alta saturaciÃ³n de aluminio, bajos contenidos de materia orgÃ¡nica y muy baja saturaciÃ³n de bases intercambiables como calcio, magnesio y potasio. AdemÃ¡s, la oferta hÃ­drica de la regiÃ³n es abundante entre abril y noviembre, pero tiene una fuerte temporada seca entre diciembre y marzo que se intensifica a medida que se avanza hacia el oriente de la regiÃ³n. Lo anterior hace que los proyectos productivos agrÃ­colas en la Altillanura deban hacer uso de un complejo paquete tecnolÃ³gico en temas de pastos, mejoramiento genÃ©tico, recuperaciÃ³n de suelos, desarrollo de nuevas variedades de semillas, manejo de las plagas, uso eficiente del recurso hÃ­drico y adaptaciÃ³n al cambio climÃ¡tico. El desarrollo y la utilizaciÃ³n de este paquete tecnolÃ³gico es exigente en inversiones de capital, y el retomo a la inversiÃ³n solamente se garantiza en la medida en que se pueda aplicar en superficies que generen economÃ­as de escala para bajar los costos unitarios de producciÃ³n</em>» (Juan Fernando Cristo Bustos, 2015).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Con base en lo anterior y entendiendo que existen zonas del paÃ­s en donde alcanzar altos niveles de productividad exige mayores esfuerzos tanto econÃ³micos como de asociatividad, el proyecto de ley 223 del 2015 propone la creaciÃ³n de Zonas de InterÃ©s de Desarrollo Rural, EconÃ³mico y Social (Zidres) como zonas especiales de aptitud agropecuaria, ubicadas en territorio nacional, aisladas  de los centros urbanos mÃ¡s significativos y que demandan elevados costos de adaptaciÃ³n productiva. Las Zidres se caracterizan por tener baja densidad poblacional y altos Ã­ndices de pobreza, carecen de infraestructura mÃ­nima para el transporte y comercializaciÃ³n de los productos y, por sus caracterÃ­sticas agrolÃ³gicas y climÃ¡ticas, resultan inapropiadas para desarrollar unidades de producciÃ³n familiar que fomenten proyectos productivos que beneficien a los trabajadores agrarios sin tierra y que promueva la inversiÃ³n de capital en el agro. En ese orden de ideas, las Zidres estÃ¡n destinadas a: 1) Promover la inclusiÃ³n social del trabajador agrario como agente social productivo; 2) Aumentar la productividad sostenible de la tierra; 3) Promover el desarrollo social y econÃ³mico de la zona; 4) Mejorar las condiciones agrolÃ³gicas del suelo; 5) Incentivar la conservaciÃ³n del medio ambiente; 6) Promover el acceso y la regularizaciÃ³n de la propiedad de la tierra a los trabajadores agrarios; 7) Promover el empleo rural y la seguridad alimentaria.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/baldios%202.jpg" alt="baldios 2" width="450" height="341" /></div>
<div style="text-align: center;"> Fuente: (Radio Macondo, 2014)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La identificaciÃ³n de las Ã¡reas potenciales para declarar una Zidres serÃ¡ establecida por la Unidad de PlneaciÃ³n Rural Agropecuaria (UPRA), la delimitaciÃ³n serÃ¡ constituida por el Gobierno Nacional a travÃ©s de documento CONPES y la aprobaciÃ³n se efectuarÃ¡ a travÃ©s del Consejo de Ministros mediante decreto. Para la delimitaciÃ³n de las ZIDRES serÃ¡ indiferente que los predios cobijados sean de propiedad privada o pÃºblica y cuando en  estas zonas se encuentren proyectos productivos cuyos usos del suelo no se ajusten a las establecidas por la UPRA, se establecerÃ¡ un rÃ©gimen de transiciÃ³n y acompaÃ±amiento que estimule la reconversiÃ³n productiva de estos proyectos hacia los estÃ¡ndares fijados por la entidad. Tampoco podrÃ¡n constituirse Zidres en territorios que comprendan, siquiera parcialmente, zonas de reserva campesina, resguardos indÃ­genas y territorios colectivos titulados o en trÃ¡mite de constituciÃ³n.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">El proyecto de ley plantea varios esquemas para los proyectos productivos en las Zidres. Estos pueden ser desarrollados por personas naturales, jurÃ­dicas, o por empresas asociativas. El ejecutor del proyecto productivo podrÃ¡ arrendar, utilizar, explotar, adquirir, recibir en aporte predios lÃ­citamente obtenidos o asociarse con los propietarios campesinos que no deseen desprenderse del derecho del dominio, hasta completar el Ã¡rea requerida para el proyecto. No existe la obligaciÃ³n explÃ­cita de involucrar a los campesinos en los proyectos productivos pero, en caso de hacerlo, la empresa asociativa se hace beneficiaria de una polÃ­tica de incentivos y estÃ­mulos que incluyen lÃ­neas de crÃ©ditos, estÃ­mulos a la promociÃ³n, formaciÃ³n y capacitaciÃ³n de los campesinos, respaldo a travÃ©s del Fondo Agropecuario de GarantÃ­as entre otros. Asimismo, la asociatividad con campesinos se puede dar independiente de si Ã©stos tengan o no tengan la propiedad de la tierra. Si el campesino asociado no tiene tierra, el proyecto productivo deberÃ¡ establecer un mecanismo que permita que, antes de los tres primeros aÃ±os de iniciado el proyecto, estos se hagan propietarios de un porcentaje de la misma definido por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (MADR), de acuerdo al proyecto productivo y a la capacidad financiera de quien lo adelante.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Los proyectos productivos tambiÃ©n se podrÃ¡n adelantar en bienes inmuebles de la naciÃ³n, es decir, en los terrenos baldÃ­os con la condiciÃ³n de asociar a los campesinos al proyecto. El proyecto de ley establece que se podrÃ¡ solicitar al Gobierno Nacional la entrega en concesiÃ³n, arrendamiento o cualquier otra modalidad contractual no traslaticia de dominio, de bienes inmuebles de la NaciÃ³n ubicados en las Zidres, con la obligaciÃ³n de integrar como asociados al pequeÃ±o o al mediano productor. La entrega de los bienes inmuebles de la NaciÃ³n, bajo cualquier modalidad, darÃ¡ lugar al pago de una contraprestaciÃ³n monetaria que serÃ¡ definida por el Gobierno Nacional, atendiendo las variables relacionadas con el Ã¡rea del terreno y los volÃºmenes de producciÃ³n. Dentro del documento contractual tambiÃ©n se deberÃ¡ incluir las condiciones Ã³ptimas en que la tierra debe ser devuelta tras la culminaciÃ³n del contrato, como tambiÃ©n las garantÃ­as correspondientes y las consecuencias del incumplimiento de las obligaciones del contratista. De igual forma, las personas que se encuentren ocupando predios baldÃ­os y que, a la fecha de la declaratoria de las Zidres no cumplan con los requisitos establecidos en la Ley 160 de 1994 para ser beneficiarios de la titulaciÃ³n de los predios ocupados, podrÃ¡n vincularse a los proyectos productivos que tengan el carÃ¡cter de asociativos.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div> <img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/baldio%201.jpg" alt="baldio 1" width="450" height="246" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Semana, 2013)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Grosso modo, Ã©ste es el proyecto de ley que cursa en actualmente en el Congreso. Aunque pareciera que su razÃ³n de ser estÃ¡ justificada en factores inherentes a la condiciones de la Altillanura colombiana -que exigen un modelo productivo a gran escala para ser rentable- el proyecto deja muchas dudas con respecto a la asociatividad de los campesinos y a la aparente legalizaciÃ³n en la acumulaciÃ³n de tierras baldÃ­as -o tierras originalmente adjudicadas como baldÃ­as- que favorecerÃ­a a grandes empresarios que reportan millonarias inversiones en la regiÃ³n. No en vano han aparecido fuertes crÃ­ticas al proyecto de ley por parte de diversos sectores como el Polo DemocrÃ¡tico en cabeza de los congresistas Jorge Enique Robledo y Inti Asprilla, organizaciones como OXFAM, Codhes, Cinep, Cumbre Agraria, ComisiÃ³n Colombiana de Juristas, entre otras. En la prÃ³xima entrega, harÃ© una exposiciÃ³n detallada de las crÃ­ticas contra el proyecto como tambiÃ©n de los argumentos que lo defienden. Sin duda alguna, la propiedad de la tierra en Colombia es un tema muy controversial, que admite varias lecturas y estÃ¡ lejos de solucionarse con la promulgaciÃ³n de una ley.</div>
<div></div>
<div><strong>@aperdomo91</strong><strong> </strong></div>
<div></div>
<div><strong>BibliografÃ­a</strong></div>
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<ul>
<li>Canal Capital. (26 de Noviembre de 2014). <i>â€˜Zidresâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> para adjudicar baldÃ­os a campesinos es como asociar los zorros con las gallinas</i>. Recuperado el 30 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/">http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/</a></li>
<li>Casa de Colombia. (s.f.). <i><a href="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/index.php/tematicas/gestionyterritorio/351-los-baldios-en-colombia-parte-3#ad-image-0">http://www.casadecolombia.travel/en/tours_post/llanos-orientales-region/#ad-image-0</a></i>. Recuperado el 05 de Noviembre de 2015, de <a href="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/index.php/tematicas/gestionyterritorio/351-los-baldios-en-colombia-parte-3#ad-image-0">http://www.casadecolombia.travel/en/tours_post/llanos-orientales-region/#ad-image-0</a></li>
<li>Juan Fernando Cristo Bustos. (16 de Abril de 2015). Recuperado el 05 de Noviembre de 2015, de<a href="http://www.imprenta.gov.co/gacetap/gaceta.mostrar_documento?p_tipo=05&amp;p_numero=223&amp;p_consec=41569">http://www.imprenta.gov.co/gacetap/gaceta.mostrar_documento?p_tipo=05&amp;p_numero=223&amp;p_consec=41569</a></li>
<li>Radio Macondo. (13 de Noviembre de 2014). <i>Nuevo proyecto de tierras afecta al campesinado</i>. Recuperado el 05 de Noviembre de 2015, de <a href="http://radiomacondo.fm/2014/11/13/nuevo-proyecto-de-tierras-afecta-al-campesinado/">http://radiomacondo.fm/2014/11/13/nuevo-proyecto-de-tierras-afecta-al-campesinado/</a></li>
<li>Semana. (2012). <i>Â¿Futura despensa?</i> Recuperado el 31 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.semana.com/especiales/pilares-tierra/futura-despensa.html">http://www.semana.com/especiales/pilares-tierra/futura-despensa.html</a></li>
<li>Semana. (06 de Noviembre de 2010). <i>El &#8216;Cerrado&#8217; colombiano</i>. Recuperado el 30 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.semana.com/economia/articulo/el-cerrado-colombiano/124179-3">http://www.semana.com/economia/articulo/el-cerrado-colombiano/124179-3</a></li>
<li>Semana. (09 de Julio de 2013). <i>Funcionarios en aprietos por falsos tÃ­tulos de baldÃ­os</i>. Recuperado el 05 de Noviembre de 2015, de <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/funcionarios-aprietos-falsos-titulos-baldios/350190-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/funcionarios-aprietos-falsos-titulos-baldios/350190-3</a></li>
</ul>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Los baldÃ­os en Colombia &#8211; Parte 2</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Oct 2015 19:14:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Baldios]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
		<category><![CDATA[UAF]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En mi artÃ­culo pasado -Los baldÃ­os en Colombia â€“ Parte 1-, luego de haber hecho una introducciÃ³n al tema de los baldÃ­os en Colombia y de haber realizado un breve recorrido histÃ³rico de cÃ³mo se ha manejado ese tema en el paÃ­s, encontrÃ© que durante el siglo XIX y XX no hubo una polÃ­tica clara frente a la reparticiÃ³n y titulaciÃ³n de tierras baldÃ­as.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>Fuente Imagen: (INCODER, 2012)</div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">MÃ¡s aÃºn, las leyes promulgadas durante este periodo parecieron favorecer la acumulaciÃ³n de tierras en manos de grandes terratenientes y contribuyeron en gran medida a suscitar grandes conflictos por la tierra entre Ã©stos Ãºltimos y los colonos campesinos. En este artÃ­culo voy a exponer la Ley 160 de 1994 que corresponde a la legislaciÃ³n actual y vigente frente al tema de baldÃ­os y voy analizar sus ventajas, defectos y el impacto que Ã©sta ha tenido en el desarrollo del paÃ­s</div>
<div style="text-align: justify;">Al igual que nuestra ConstituciÃ³n PolÃ­tica, la prosa de la Ley 160 de 1994 es grandilocuente y pareciera corresponder mÃ¡s a un paÃ­s escandinavo que a la idiosincrasia tropical colombiana. Los principios rectores son nobles, justos y loables y es difÃ­cil que cualquier colombiano, con un mÃ­nimo de consciencia social, los encuentre desafortunados. La Ley estÃ¡ inspirada en el precepto constitucional segÃºn el cual es deber del Estado promover el acceso progresivo a la propiedad de la tierra de los trabajadores agrarios. En ese sentido, la Ley define 9 objetivos dentro de los que se destacan promover y consolidar la Paz, reformar la estructura social agraria por medio de procedimientos encaminados a eliminar y prevenir la inequitativa concentraciÃ³n de la propiedad, elevar el nivel de vida de los campesinos, fomentar la adecuada explotaciÃ³n de tierras incultas, ociosas o deficientemente aprovechadas y regular la ocupaciÃ³n y aprovechamiento de las tierras baldÃ­as de la NaciÃ³n, dando preferencia en su adjudicaciÃ³n a los campesinos de escasos recursos (SecretarÃ­a Senado, 1994).Para cumplir con tan plausibles propÃ³sitos, la Ley materializa su deseo manifiesto de equidad y justicia social introduciendo el polÃ©mico concepto de las Unidades AgrÃ­colas Familiares (UAF). La Unidad AgrÃ­cola Familiar (UAF) es una unidad de medida para la producciÃ³n agrÃ­cola, pecuaria, acuÃ­cola o forestal cuya extensiÃ³n no sÃ³lo garantiza el sustento bÃ¡sico a una familia sino que tambiÃ©n produce excedentes que le ayudan a la formaciÃ³n de su patrimonio. Se calcula que una UAF explotada correctamente le puede producir a una familia campesina el equivalente a 3 salarios mÃ­nimos mensuales, es decir, alrededor de $1.800.000 pesos (El PaÃ­s, 2013). Dependiendo de las caracterÃ­sticas propias del suelo de cada regiÃ³n, el tamaÃ±o de las UAF puede ir desde 2 hectÃ¡reas en UbatÃ© hasta 2.269 en el CaguÃ¡n (El PaÃ­s, 2013).</p>
<p>Pero mÃ¡s allÃ¡ de una unidad de medida, las UAF estÃ¡n pensadas como instrumento para llevar a cabo una polÃ­tica redistributiva de la tierra y evitar la acumulaciÃ³n de grandes extensiones de tierras baldÃ­as. El artÃ­culo 65 de la Ley 160 establece que la propiedad de los terrenos baldÃ­os adjudicables sÃ³lo puede adquirirse mediante tÃ­tulo traslaticio de dominio otorgado por el Estado a travÃ©s del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural -INCODER-. La Ley seÃ±ala que los terrenos baldÃ­os de la NaciÃ³n tienen una destinaciÃ³n exclusiva para familias pobres (artÃ­culo 67, parÃ¡grafo 2) y para lograr la adjudicaciÃ³n, tanto para personas naturales como jurÃ­dicas, se deben cumplir con ciertas condiciones: (1) el terreno que se adjudica no puede ser mayor a una UAF; (2) se debe demostrar la explotaciÃ³n de mÃ¡s de dos terceras partes del predio y esta se debe hacer con la aptitud especifica seÃ±alada en la Ley; (3) tiene que haber sido ocupado por mÃ¡s de 5 aÃ±os; (4) el adjudicatario no puede contar con un patrimonio neto superior a 1.000 salarios mÃ­nimos mensuales legales; y (5) no se pueden titular predios baldÃ­os a personas naturales o jurÃ­dicas que ya sean propietarias o poseedoras, a cualquier tÃ­tulo, de otros predios rurales en el territorio nacional (Observatorio de RestituciÃ³n y RegulaciÃ³n de Derechos de Propiedad Agraria). Luego de recibir la adjudicaciÃ³n de las tierras baldÃ­as, el campesino puede venderlas so pena de no poder obtener una nueva adjudicaciÃ³n por un periodo de 15 aÃ±os. Sin embargo, la Ley tambiÃ©n seÃ±ala que en ningÃºn caso, un titular podrÃ¡ ejercer dominio, posesiÃ³n o tenencia de mÃ¡s de una UAF (artÃ­culo 40, numeral 5), con el fin de restringir la acumulaciÃ³n de tierras baldÃ­as y tampoco se podrÃ¡ fraccionar el terreno en un tamaÃ±o inferior al fijado por la UAF (artÃ­culo 44). Finalmente, la Ley dota al Estado de la facultad de enajenar y recuperar las tierras baldÃ­as cuando se compruebe la violaciÃ³n sobre las normas de conservaciÃ³n y aprovechamiento de los recursos naturales y por el incumplimiento de las obligaciones y condiciones bajo las cuales se produjo la adjudicaciÃ³n.</p>
</div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/222_campesinos.jpg" alt="222 campesinos" width="450" height="305" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Ola PolÃ­tica)</div>
<div style="text-align: justify;">Como se puede observar, la Ley 160 de 1994 es una ley audaz que defiende el derecho a la propiedad de los campesinos y que, promulgada aÃ±os atrÃ¡s, nos hubiera ahorrado infinitud de conflictos. Sin embargo, se debe reconocer que las prohibiciones de la Ley chocan de frente con los intereses de grandes inversionistas que se han servido de artimaÃ±as jurÃ­dicas para apropiarse indebidamente de grandes extensiones de tierras baldÃ­as aprovechando la debilidad de los organismos de control. Se calcula que en la Ãºltima dÃ©cada, el paÃ­s ha entregado 2.445.000 hectÃ¡reas de baldÃ­os a 85.219 personas y aproximadamente la tercera parte de estas asignaciones (alrededor de 800.000 hectÃ¡reas) fueron adjudicadas de forma irregular y estÃ¡n siendo objeto de investigaciÃ³n (Semana, 2013). TambiÃ©n se estima que el 70% de los predios adjudicados ya no estÃ¡n en manos de los campesinos (El Tiempo, 2015). De ahÃ­ que el Superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique VÃ©lez, asegure que â€œno me queda duda de que este es el fraude agrario mÃ¡s grande del paÃ­sâ€ (Semana, 2012).Aunque, sin lugar a dudas,  la Ley es bien intencionada, hay ciertos problemas que se derivan de su aplicaciÃ³n. La Ley permite la adjudicaciÃ³n de tierras baldÃ­as a todos aquellos colombianos con un patrimonio inferior a 1.000 salarios mÃ­nimos, es decir, 640 millones de pesos. Sin embargo, la realidad del paÃ­s muestra que de los 47 millones de habitantes del paÃ­s, sÃ³lo 162.000 declaran un patrimonio superior a esa cifra (Semana, 2013). En otras palabras, todos los colombianos tienen derecho a ese beneficio y aquellos que no, son los empresarios que disponen de grandes capitales y que dicen ser los Ãºnicos que pueden realizar las inversiones necesarias para desarrollar macro proyectos agrÃ­colas con economÃ­as de escala.</p>
<p>De hecho, ese es uno de los argumentos mÃ¡s fuertes en contra de la Ley. La  restricciÃ³n en la acumulaciÃ³n de tierras impuesta por las UAF va en contravÃ­a del desarrollo agrario del paÃ­s. El modelo de las UAF puede ser efectivo en tierras muy fÃ©rtiles aptas para ser trabajadas por el pequeÃ±o campesino como las de CÃ³rdoba, Magdalena Medio o el Valle del Cauca. De hecho en estas regiones hay una alta concentraciÃ³n de tierras en latifundios ociosos, disfrazadas de ganaderÃ­a extensiva, que concentran el mayor potencial del paÃ­s para una reforma agraria redistributiva (Posada, 2014). Por el contrario, la altillanura del Meta y del Vichada se caracteriza por ser una zona de suelos orgÃ¡nicos extremadamente Ã¡cidos y pobres en nutrientes, que necesita de grandes capitales para volverse productiva por medio de un modelo con economÃ­as de escala, en grandes territorios y a mediano plazo (Posada, 2014). El investigador y asesor del Gobierno, Alejandro Reyes, estima que crear suelo orgÃ¡nico apto para cultivar cuesta 10 millones de pesos por hectÃ¡rea y la capa vegetal tarda entre 4 y 5 aÃ±os en crecer, lo cual, lÃ³gicamente, se encuentra por fuera de las posibilidades de un campesino dueÃ±o de una UAF de 1.725 hectÃ¡reas en el Vichada (Canal Capital, 2014).</p>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/2222altillanura.jpg" alt="2222altillanura" width="450" height="240" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Cosmoagro, 2011)</div>
<div style="text-align: justify;">Otro problema que ha tenido la Ley, es la falta de claridad en su interpretaciÃ³n jurÃ­dica. La Ley seÃ±ala que ninguna persona podrÃ¡ adquirir la propiedad sobre terrenos inicialmente adjudicados como baldÃ­os por una extensiÃ³n superior a la UAF. De acuerdo con la interpretaciÃ³n tradicional del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria â€“INCORA- y del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural â€“INCODER- la expresiÃ³n â€œinicialmente adjudicados como baldÃ­osâ€ significa baldÃ­os adjudicados en el pasado, incluso antes de la expediciÃ³n de la Ley en 1994 (Castro, 2013). En materia prÃ¡ctica, esto significa que a una persona a quien le fueron adjudicadas tierras baldÃ­as de mÃ¡s de una UAF antes de 1994, debe fraccionar su terreno en varias UAF para poder vender su finca hoy y cumplir con la norma actual. Asimismo, si una persona quiere comprar una finca que fue originalmente baldÃ­o de la NaciÃ³n hace 10 o 20 aÃ±os, lo podrÃ¡ hacer siempre y cuando no supere la extensiÃ³n de la UAF correspondiente.El problema con esta disposiciÃ³n es que, como se sabe, la mayor parte de las tierras privadas existentes en Colombia fueron originalmente baldÃ­os de la NaciÃ³n (Castro, 2013). Sin embargo, en la mayorÃ­a de los predios es difÃ­cil trazar documentalmente el origen de la propiedad  hasta la primera adjudicaciÃ³n como baldÃ­o, y en muchos casos no se puede ir mÃ¡s atrÃ¡s de sentencias de pertenencia y tÃ­tulos de transferencia entre particulares (Castro, 2013). Considerando solamente los baldÃ­os adjudicados a partir de 1960, es posible identificar 503.191 predios con una extensiÃ³n total de 19,3 millones de hectÃ¡reas que representan aproximadamente el 50% del Ã¡rea total de los predios rurales privados (Castro, 2013).  Es decir, bajo la interpretaciÃ³n tradicional la Ley, Â¡la aplicaciÃ³n estricta de la prohibiciÃ³n de acumular tierras originalmente baldÃ­as aplica en aproximadamente el 50% de las tierras de propiedad privada!</p>
<p>De igual forma, a pesar de que ninguna ley es retroactiva y se respetan las adquisiciones y acumulaciones superiores a la UAF realizadas antes de 1994, un concepto del Consejo de Estado del aÃ±o 2009 estableciÃ³ que no sÃ³lo son ilegales las apropiaciones de baldÃ­os posteriores a la Ley 160 de 1994, sino todas las que se remonten hasta 1961 (Consejo de Estado, 2009). Esto Ãºltimo no sÃ³lo es absurdo sino inviable ya que dichas transacciones se remontarÃ­an a 52 aÃ±os de historia y dada la informalidad del paÃ­s, no hay posibilidad de que exista la documentaciÃ³n confiable para poder rastrearlas (Semana, 2013). Aunque los conceptos del Consejo de Estado son apenas opiniones que no exigen obligatorio cumplimiento, sÃ­ generan peso y ruido en medio de una controversia como Ã©sta. El gran problema estructural implÃ­cito en todo este debate es que nadie sabe cuÃ¡ntas hectÃ¡reas son de la NaciÃ³n ya que la ineficiencia del Estado no ha permitido contar con un inventario real y actualizado de las tierras pÃºblicas y privadas. En buena medida, la ausencia del mismo ha servido como un aliciente a la tenencia irregular en la propiedad de la tierra.</p>
<p>La Corte Constitucional tambiÃ©n se ha pronunciado frente al tema declarando inexequibles los proyectos agroindustriales dispuestos en el Plan de Desarrollo 2010-2014 (Ley 1450 del 2011) que se habrÃ­an de desarrollar en el Llano y la OrinoquÃ­a, a travÃ©s de la sentencia C-644 del 2012 (Corte Constitucional, 2012). Hasta la fecha ha habido inversiones por mÃ¡s de 1.000 millones de dÃ³lares por varios de los grandes empresarios mÃ¡s importantes de Colombia como Luis Carlos Sarmiento, Alejandro Santodomingo, la familia Eder y empresas como La Fazenda, y se han congelado otras inversiones adicionales por otros 1.000 millones de dÃ³lares (Semana, 2013). El reto que tiene el Gobierno, las Cortes y el Congreso es poder encontrar una fÃ³rmula que permita un modelo bimodal, que logre la convergencia de la economÃ­a campesina y los macroproyectos agrÃ­colas para el desarrollo equitativo y el beneficio mutuo en regiones histÃ³ricamente apartadas y olvidadas. Hoy, en un posible escenario de post acuerdo, es imprescindible darle seguridad jurÃ­dica a los propietarios rurales y definir la manera como se va a alimentar el cacareado Fondo de Tierras que va a distribuir predios a campesinos y a proyectos asociativos. Pero mÃ¡s allÃ¡ de discutir y resolver el tema de la titulaciÃ³n y la propiedad de las tierras, debemos preguntarnos Â¿cÃ³mo podemos hacerlas mÃ¡s productivas de tal manera que podamos cumplir con la proyecciÃ³n de convertirnos en la sexta despensa mundial de alimentos y garantizar la seguridad alimentaria del paÃ­s?</p>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><strong>@aperdomo91</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<div><strong><b>BibliografÃ­a</b></strong></div>
<ul>
<li>Canal Capital. (26 de Noviembre de 2014). <i>â€˜Zidresâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> para adjudicar baldÃ­os a campesinos es como asociar los zorros con las gallinas</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/">http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/</a></li>
<li>Castro, Y. (17 de Octubre de 2011). <i>La tierra y cÃ³mo repartirla: el caso de la Unidad AgrÃ­cola Familiar.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/2472-la-tierra-y-como-repartirla-el-caso-de-la-unidad-agricola-familiar.html">http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/2472-la-tierra-y-como-repartirla-el-caso-de-la-unidad-agricola-familiar.html</a></li>
<li>Castro, Y. (02 de Diciembre de 2013). <i>La reforma del rÃ©gimen de baldÃ­os: se necesita una polÃ­tica integral de tierras</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/7227-la-reforma-del-r%C3%A9gimen-de-bald%C3%ADos-se-necesita-una-pol%C3%ADtica-integral-de-tierras.html">http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/7227-la-reforma-del-r%C3%A9gimen-de-bald%C3%ADos-se-necesita-una-pol%C3%ADtica-integral-de-tierras.html</a></li>
<li>CÃ©sar Jerez. (09 de Octubre de 2013). <i>El artÃ­culo mÃ¡s violado de la ley 160 de 1994.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de <a href="http://prensarural.org/spip/spip.php?article12332">http://prensarural.org/spip/spip.php?article12332</a></li>
<li>Consejo de Estado. (22 de Enero de 2009). <i>LÃ­mites a la adquicisÃ³n de terrenos baldÃ­os. Unidad AgrÃ­cola Familiar. .</i>Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.notinet.com.co/pedidos/44201.PDF">http://www.notinet.com.co/pedidos/44201.PDF</a></li>
<li>Corte Constitucional. (2012). <i>Sentencia C-644/12</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2012/C-644-12.htm">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2012/C-644-12.htm</a></li>
<li>Cosmoagro. (05 de Diciembre de 2011). <i>Altillanura tendrÃ¡ inversiÃ³n de 2,5 billones de pesos.</i> Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.cosmoagro.com/site/avanzamos/altillanura-tendra-una-inversion-de-25-billones-de-pesos/">http://www.cosmoagro.com/site/avanzamos/altillanura-tendra-una-inversion-de-25-billones-de-pesos/</a></li>
<li>El PaÃ­s. (24 de Noviembre de 2013). <i>El fracaso de la UAF.</i> Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/mauricio-cabrera-galvis/fracaso-uaf">http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/mauricio-cabrera-galvis/fracaso-uaf</a></li>
<li>El Tiempo. (15 de Abril de 2015). <i>HabrÃ¡ cinco millones de hectÃ¡reas para el posconflicto</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/proceso-de-paz-distribucion-de-tierra-durante-el-posconflicto/15517837">http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/proceso-de-paz-distribucion-de-tierra-durante-el-posconflicto/15517837</a></li>
<li>INCODER. (17 de Julio de 2012). <i>El INCODER entregÃ³ 290 tÃ­tulos de predios baldÃ­os a campesinos del Tolima.</i>Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.incoder.gov.co/images/dinamicas/titulacion_chaparral.jpg">http://www.incoder.gov.co/images/dinamicas/titulacion_chaparral.jpg</a></li>
<li>Observatorio de RestituciÃ³n y RegulaciÃ³n de Derechos de Propiedad Agraria. (s.f.). <i>BaldÃ­os.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.observatoriodetierras.org/wp-content/uploads/2013/07/CARTILLA-BALDIOS.pdf">http://www.observatoriodetierras.org/wp-content/uploads/2013/07/CARTILLA-BALDIOS.pdf</a></li>
<li>Ola PolÃ­tica . (s.f.). Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.olapolitica.com/content/campesinos">http://www.olapolitica.com/content/campesinos</a></li>
<li>Posada, A. R. (25 de Octubre de 2014). <i>La tierra en la altillanura</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.elespectador.com/opinion/tierra-altillanura-columna-524194">http://www.elespectador.com/opinion/tierra-altillanura-columna-524194</a></li>
<li>SecretarÃ­a Senado. (03 de Agosto de 1994). <i>Ley 160 de 1994</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0160_1994.html">http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0160_1994.html</a></li>
<li>Semana. (06 de Junio de 2013). <i>El chicharrÃ³n de los baldÃ­os</i>. Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/el-chicharron-baldios/346489-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/el-chicharron-baldios/346489-3</a></li>
<li>Semana. (17 de Noviembre de 2012). <i>Fraude agrario histÃ³rico: Â¡QuÃ© tierrero!</i> Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/fraude-agrario-historico-que-tierrero/267994-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/fraude-agrario-historico-que-tierrero/267994-3</a></li>
<li>Semana. (27 de Julio de 2013). <i>SoluciÃ³n salomÃ³nica para el lÃ­o de tierras.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/solucion-salomonica-para-lio-tierras/352264-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/solucion-salomonica-para-lio-tierras/352264-3</a></li>
</ul>
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		<item>
		<title>Los baldÃ­os en Colombia â€“ Parte 1</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-1/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Oct 2015 18:53:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Baldios]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hoy, en pleno siglo 21, Colombia aÃºn no sabe cuÃ¡ntos baldÃ­os tiene ni mucho menos en manos de quiÃ©nes estÃ¡n.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>
<div> ImagÃ©n Fuente: (Ãmbito JurÃ­dico, 2015)</div>
<div></div>
</div>
<div style="text-align: justify;">Un dato aproximado seÃ±ala que en el paÃ­s puede haber mÃ¡s de 4.000.0000 de hectÃ¡reas de tierras baldÃ­as (El Tiempo, 2015). Seguramente muchos colombianos aÃºn recuerdan el episodio en el que los senadores del Polo DemocrÃ¡tico, Jorge Enrique Robledo y Wilson Arias, denunciaron las irregularidades en la adquisiciÃ³n de terrenos baldÃ­os de la OrinoquÃ­a por parte de Riopaila Castilla y la multinacional americana Cargill, a travÃ©s de una maniobra jurÃ­dica diseÃ±ada por la prestigiosa firma de abogados Brigard &amp; Urrutia. En ese entonces, Carlos Urrutia, socio principal de la firma de abogados, fungÃ­a como embajador de Colombia en Washington y debido a las dimensiones que adquiriÃ³ el escÃ¡ndalo nacional se vio obligado a renunciar. Posteriormente el Gobierno, en cabeza del Ministro de Agricultura RubÃ©n DarÃ­o Lizarralde presentÃ³ al Congreso un proyecto de ley sobre baldÃ­os (conocido como la Ley Urrutia â€“ Lizarralde) que permitÃ­a la acumulaciÃ³n de las Unidades AgrÃ­colas Familiares (UAF). Las numerosas preocupaciones que generÃ³ el proyecto de ley por parte de varios sectores de la sociedad y mÃ¡s especÃ­ficamente, los cuestionamientos que le hizo el senador Robledo al Ministro Lizarralde por sus actuaciones como gerente de Indupalma, llevÃ³ al Presidente Santos a retirar el proyecto de ley. A pesar que estos incidentes ocurrieron en el aÃ±o 2013, la polÃ©mica por el uso y adjudicaciÃ³n de tierras baldÃ­as sigue vigente. Actualmente se estÃ¡ tramitando en el Congreso un proyecto casi idÃ©ntico al anterior, para la creaciÃ³n de Zonas de InterÃ©s de Desarrollo Rural, EconÃ³mico y Social (ZIDRES) con el propÃ³sito de permitir el desarrollo de zonas apartadas del paÃ­s, entre estas, la altillanura colombiana.</div>
<div></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/robledio_lizarralde.jpg" alt="robledio lizarralde" width="450" height="166" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (HSBnoticias.com, 2013)</div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">La discusiÃ³n de cÃ³mo se deben adjudicar los baldÃ­os que todavÃ­a tiene Colombia nos compete a todos ya que va mÃ¡s allÃ¡ de un simple proceso de titularizaciÃ³n de la propiedad. Es un debate profundo que nos debe llevar a reflexionar sobre cuÃ¡l es el modelo de desarrollo econÃ³mico que queremos para el paÃ­s. Si bien Colombia no puede oponerse al desarrollo de proyectos agroindustriales que demandan grandes extensiones de tierra, tampoco se puede desconocer el derecho primordial que tienen los campesinos mÃ¡s pobres del paÃ­s de tener un pedazo de tierra para trabajar. Probablemente, la soluciÃ³n se encuentre en un punto intermedio, un modelo mixto que permita la coexistencia y colaboraciÃ³n entre los dos tipos de desarrollo. En este artÃ­culo y en los prÃ³ximos, voy a analizar de la manera mÃ¡s imparcial posible los argumentos a favor y en contra del actual proyecto de ley que se viene adelantando en el Congreso. Pero para entender las implicaciones del mismo, primero es necesario revisar la historia de cÃ³mo se ha tratado el tema de adjudicaciÃ³n baldÃ­os en el paÃ­s y las diferentes leyes que se han expedido para intentar regularlo.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La historia de la adjudicaciÃ³n de los baldÃ­os en Colombia es extensa pero se caracteriza por tres momentos crÃ­ticos. En el siglo XIX la polÃ­tica de tierras estuvo destinada a, por un lado, fomentar el crecimiento rural y la colonizaciÃ³n, y por el otro fue una fuente de ingresos para el Estado, que vendÃ­a los baldÃ­os al mejor postor para cubrir dÃ©ficits fiscales o los entregaba en concesiÃ³n para pagar deudas pÃºblicas. Esta polÃ­tica fue generosa en fomentar una estructura agraria bimodal en manos de terratenientes y de colonos. Al momento de la independencia, las tierras en Colombia ya estaban concentradas en una pequeÃ±a oligarquÃ­a, no necesariamente con tÃ­tulos ajustados a la ley. Sin embargo existÃ­an todavÃ­a grandes extensiones de tierras sin asignar y legalizar. Las modalidades de apropiaciÃ³n y concentraciÃ³n de tierras desde la independencia fueron muchas y variadas como la venta de baldÃ­os para pagar la deuda pÃºblica (venta de bonos a cambio de tierras), la venta directa, tierras ofrecidas a inmigrantes extranjeros, colonizaciÃ³n interior por empresarios o campesinos colonos, entrega de baldÃ­os a cambio de la construcciÃ³n de obras pÃºblicas  hasta incluso el otorgamiento de tierras a militares por sus contribuciones a la independencia, en muchas otras modalidades.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">El perÃ­odo entre 1870 y 1920 fue de intensas confrontaciones entre colonos campesinos y grandes terratenientes. Era tÃ­pico para la Ã©poca argumentar que los campesinos y colonos eran personas ignorantes que ni conocÃ­an ni aplicaban la ley y tampoco estaban en capacidad de usar recursos para poner a producir la tierra de la que disponÃ­an. Por otro lado, las familias prestantes y empresarios pretendÃ­an establecer derechos privados sobre los baldÃ­os y convertir a los campesinos en trabajadores dependientes. Con los recursos econÃ³micos derivados de la economÃ­a exportadora y con sus conexiones polÃ­ticas, los empresarios utilizaron su poder para oponerse al derecho de propiedad a favor de campesinos y colonos. No debe entonces sorprendernos que hoy en dÃ­a, los mismos argumentos y mecanismos son utilizados por polÃ­ticos y empresarios para justificar proyectos agroindustriales de gran escala en tierras baldÃ­as de la NaciÃ³n. La Ley 61 de 1874 intentÃ³ determinar el uso de la tierra en cultivos como el criterio de asignaciÃ³n de los baldÃ­os cualquiera fuera su extensiÃ³n, entregando otra extensiÃ³n adyacente de igual tamaÃ±o si se vivÃ­a y trabajaba en ella. Pero tambiÃ©n animÃ³ a personas ricas a tener todas las tierras que pudieran pagar. Los conflictos continuaron de tal manera que la Ley 48 de 1882 reconociÃ³ a los colonos como independientes y definiÃ³ entre sus objetivos que<em> â€œlos cultivadores de las tierras baldÃ­as establecidos en ellas con caza y labranza, serÃ¡n considerados como poseedores de buena fe y no podrÃ¡n ser privados de la posesiÃ³n sino por sentencia dictada en juicio civil ordinarioâ€</em> (Las 2 Orillas, 2014).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"> El segundo momento crÃ­tico se dio entre 1928 y 1936 con las mÃºltiples invasiones de tierra por parte de los campesinos. El entonces Presidente Olaya Herrera gestÃ³ una propuesta en la cual ponÃ­a el uso de la tierra como condiciÃ³n para su asignaciÃ³n. Todo aquel que abriera y sembrara la tierra por un perÃ­odo de cinco aÃ±os serÃ­a acreedor a tÃ­tulo de propiedad. Obviamente esta propuesta se colocaba del lado de los colonos y campesinos. Para prevenir una nueva concentraciÃ³n de la propiedad el proyecto reducÃ­a el tamaÃ±o mÃ¡ximo de las concesiones a 2.000 hectÃ¡reas por persona. AdemÃ¡s, al exigir confirmar la propiedad puso en evidencia una situaciÃ³n tal, que se estimaba que sÃ³lo en el departamento de Cundinamarca el 75% de los tÃ­tulos eran falsos (Las 2 Orillas, 2014). La Ley 200 de 1936 expedida por Alfonso LÃ³pez Pumarejo, que se conoce como la primera ley de reforma agraria, estuvo destinada a solucionar los conflictos agrarios de la Ã©poca donde los invasores reclamaban como baldÃ­os las tierras que ocupaban por la fuerza, mientras que los propietarios invocaban sus tÃ­tulos de notarÃ­a que los acreditaban como dueÃ±os. Como elementos importantes de la ley se encuentran la creaciÃ³n de jueces especiales para dirimir conflictos de tierra, la introducciÃ³n del concepto de la funciÃ³n social de la tierra y la figura de extinciÃ³n de dominio de tierras improductivas (Prensa Rural, 2007).</div>
<div></div>
<div><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/baldios_fm.jpg" alt="baldios fm" width="450" height="225" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (La FM, 2013)</div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">El tercer momento crÃ­tico corresponde un largo perÃ­odo que inicia con la Ley 135 de 1961 y que pareciera estar destinada a aumentar la acumulaciÃ³n de tierras en favor de personas o sociedades prestantes. Esta ley colocÃ³ el lÃ­mite de 450 hectÃ¡reas para adjudicaciÃ³n individual de baldÃ­os, permitiÃ³ la concentraciÃ³n de 1.000 hectÃ¡reas en zonas especiales alejadas y 3.000 hectÃ¡reas en los Llanos Orientales. La ley autorizÃ³ incluso arrendamientos de hasta 2.500 hectÃ¡reas a un plazo mÃ¡ximo de 50 aÃ±os. MÃ¡s adelante, la Ley 30 de 1988 ampliÃ³ la extensiÃ³n de adjudicaciÃ³n de baldÃ­os a 1.500 hectÃ¡reas sin necesidad de cumplir con la condiciÃ³n de ocupaciÃ³n previa pero bajo la obligaciÃ³n de desarollar una explotaciÃ³n productiva. Para aquellos que buscaran extensiones superiores a 1.500 hectÃ¡reas podÃ­a celebrarse otro contrato de usufructo (con plazos entre 10 y 30 aÃ±os renovables) destinado a cultivos de tardÃ­o rendimiento o acuicultura, con un tope de 3.000 hectÃ¡reas. Si bien del usufructo no se desprendÃ­a el derecho a la propiedad, si existÃ­a la posibilidad de solicitar al vencimiento del primer periodo contractual, la ampliaciÃ³n de hasta la mitad de lo que se concediÃ³ la primera vez en usufructo, siempre y cuando el lÃ­mite no pasara de 6.000 hectÃ¡reas.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La historia de los baldÃ­os nos muestra la incapacidad del Estado colombiano, ya sea por acciÃ³n u omisiÃ³n, de definir una polÃ­tica clara y efectiva para la distribuciÃ³n, tenencia, uso y formalizaciÃ³n de la propiedad rural. Pareciera que las leyes del siglo XIX y XX se promulgaron en beneficio de grandes terratenientes, favoreciendo la acumulaciÃ³n de tierras y por lo tanto, haciendo al Estado responsable de las dinÃ¡micas de violencia que ha vivido el paÃ­s en la disputa por la tierra. En la prÃ³xima entrega analizaremos en detalle la Ley 160 de 1994 que es la que actualmente rige el tema de baldÃ­os en el paÃ­s y que es la que pretende cambiar el proyecto de ley que cursa actualmente en el Congreso.</div>
<div></div>
<div><strong>@aperdomo91</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<p><strong>BibliografÃ­a</strong></p>
<ul>
<li>Ãmbito JurÃ­dico. (15 de Octubre de 2015). <i>Ordenan recuperar baldÃ­os adjudicados irregularmente a travÃ©s de procesos de pertenencia</i>. Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.ambitojuridico.com/BancoConocimiento/N/noti-141510-07ordenan_recuperar_baldios_adjudicados_irregularmente_a_traves_de/noti-141510-07ordenan_recuperar_baldios_adjudicados_irregularmente_a_traves_de.asp?IDObjetoSE=20811">http://www.ambitojuridico.com/BancoConocimiento/N/noti-141510-07ordenan_recuperar_baldios_adjudicados_irregularmente_a_traves_de/noti-141510-07ordenan_recuperar_baldios_adjudicados_irregularmente_a_traves_de.asp?IDObjetoSE=20811</a></li>
<li>El Tiempo. (28 de Julio de 2015). <i>Preparan decreto para registrar mÃ¡s de cuatro millones de baldÃ­os</i>. Recuperado el 17 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/baldios-en-el-pais-decreto-para-saber-cuantos-hay/16164675">http://www.eltiempo.com/politica/gobierno/baldios-en-el-pais-decreto-para-saber-cuantos-hay/16164675</a></li>
<li>HSBnoticias.com. (14 de Noviembre de 2013). <i>Senador Jorge Robledo vs. Ministro RubÃ©n Lizarralde</i>. Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://hsbnoticias.com/noticias/politica/senador-jorge-robledo-vs-ministro-rub%C3%A9n-lizarralde-64527">http://hsbnoticias.com/noticias/politica/senador-jorge-robledo-vs-ministro-rub%C3%A9n-lizarralde-64527</a></li>
<li>La FM. (12 de Mayo de 2013). <i>VÃ­ctimas del conflicto estarÃ­an siendo reparadas con baldÃ­os adquiridos ilegalmente</i>. Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.lafm.com.co/noticias/victimas-del-conflicto-150947">http://www.lafm.com.co/noticias/victimas-del-conflicto-150947</a></li>
<li>Las 2 Orillas. (16 de Mayo de 2014). <i>El problema de los baldÃ­os en Colombia, un asunto sin resolver</i>. Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.las2orillas.co/el-problema-de-los-baldios-en-colombia-un-asunto-sin-resolver/">http://www.las2orillas.co/el-problema-de-los-baldios-en-colombia-un-asunto-sin-resolver/</a></li>
<li>MartÃ­nez, M. E. (2004). <i>La conformaciÃ³n territorial en Colombia: entre el conflicto, el desarrollo y el destierro.</i> Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/desarrolloRural/article/viewFile/1272/760">http://revistas.javeriana.edu.co/index.php/desarrolloRural/article/viewFile/1272/760</a></li>
<li>Prensa Rural. (7 de Diciembre de 2007). <i>La tenencia de la tierra: un problema en Colombia</i>. Recuperado el 22 de Octubre de 2015, de <a href="http://prensarural.org/spip/spip.php?article1288">http://prensarural.org/spip/spip.php?article1288</a></li>
</ul>
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		<item>
		<title>El estado de la ganaderÃ­a Colombiana comparado con Bolivia y Estados Unidos</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/el-estado-de-la-ganaderia-colombiana-comparada-con-bolivia-y-estados-unidos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Nov 2014 14:05:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pecuaria]]></category>
		<category><![CDATA[Bovinos]]></category>
		<category><![CDATA[Carne]]></category>
		<category><![CDATA[entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[leche]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una interesante conversaciÃ³n con Felipe Plata, estudiante de Ãºltimo semestre de AdministraciÃ³n en la Universidad de los Andes y emprendedor en ganaderÃ­a en Colombia, Bolivia y Estados Unidos discutimos las fortalezas y debilidades del sector, tanto a nivel gremial como desde la Ã³ptica de los ganaderos particulares.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Se trataron temas como la calidad de la carne, la alimentaciÃ³n de los animales, el tiempo del levante, la infraestructura, la valorizaciÃ³n de la tierra, la seguridad y la genÃ©tica de las diferentes razas en los tres paÃ­ses.</div>
<div style="text-align: justify;">No se pierdan la entrevista completa en este<span style="color: #0000ff;"> <a href="https://docs.google.com/document/d/1nRa1rMs3a8N6Nuh0G4CuW511tSMwq7Kh9oySvCMsJMk/edit"><span style="color: #0000ff;"><strong>LINK.</strong></span></a></span></div>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-466"></span>La entrevista arroja importantes conclusiones acerca de la manera en como los temas mencionados anteriormente afectan profundamente la actividad ganadera.</p>
<div style="text-align: justify;"><strong> </strong></div>
<div style="text-align: justify;"><strong>@farrazola</strong></div>
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