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	<title>UAF archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<title>UAF archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<item>
		<title>Los baldÃ­os en Colombia &#8211; Parte 2</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-baldios-en-colombia-parte-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Oct 2015 19:14:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Baldios]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
		<category><![CDATA[UAF]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En mi artÃ­culo pasado -Los baldÃ­os en Colombia â€“ Parte 1-, luego de haber hecho una introducciÃ³n al tema de los baldÃ­os en Colombia y de haber realizado un breve recorrido histÃ³rico de cÃ³mo se ha manejado ese tema en el paÃ­s, encontrÃ© que durante el siglo XIX y XX no hubo una polÃ­tica clara frente a la reparticiÃ³n y titulaciÃ³n de tierras baldÃ­as.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div>Fuente Imagen: (INCODER, 2012)</div>
<div></div>
<div style="text-align: justify;">MÃ¡s aÃºn, las leyes promulgadas durante este periodo parecieron favorecer la acumulaciÃ³n de tierras en manos de grandes terratenientes y contribuyeron en gran medida a suscitar grandes conflictos por la tierra entre Ã©stos Ãºltimos y los colonos campesinos. En este artÃ­culo voy a exponer la Ley 160 de 1994 que corresponde a la legislaciÃ³n actual y vigente frente al tema de baldÃ­os y voy analizar sus ventajas, defectos y el impacto que Ã©sta ha tenido en el desarrollo del paÃ­s</div>
<div style="text-align: justify;">Al igual que nuestra ConstituciÃ³n PolÃ­tica, la prosa de la Ley 160 de 1994 es grandilocuente y pareciera corresponder mÃ¡s a un paÃ­s escandinavo que a la idiosincrasia tropical colombiana. Los principios rectores son nobles, justos y loables y es difÃ­cil que cualquier colombiano, con un mÃ­nimo de consciencia social, los encuentre desafortunados. La Ley estÃ¡ inspirada en el precepto constitucional segÃºn el cual es deber del Estado promover el acceso progresivo a la propiedad de la tierra de los trabajadores agrarios. En ese sentido, la Ley define 9 objetivos dentro de los que se destacan promover y consolidar la Paz, reformar la estructura social agraria por medio de procedimientos encaminados a eliminar y prevenir la inequitativa concentraciÃ³n de la propiedad, elevar el nivel de vida de los campesinos, fomentar la adecuada explotaciÃ³n de tierras incultas, ociosas o deficientemente aprovechadas y regular la ocupaciÃ³n y aprovechamiento de las tierras baldÃ­as de la NaciÃ³n, dando preferencia en su adjudicaciÃ³n a los campesinos de escasos recursos (SecretarÃ­a Senado, 1994).Para cumplir con tan plausibles propÃ³sitos, la Ley materializa su deseo manifiesto de equidad y justicia social introduciendo el polÃ©mico concepto de las Unidades AgrÃ­colas Familiares (UAF). La Unidad AgrÃ­cola Familiar (UAF) es una unidad de medida para la producciÃ³n agrÃ­cola, pecuaria, acuÃ­cola o forestal cuya extensiÃ³n no sÃ³lo garantiza el sustento bÃ¡sico a una familia sino que tambiÃ©n produce excedentes que le ayudan a la formaciÃ³n de su patrimonio. Se calcula que una UAF explotada correctamente le puede producir a una familia campesina el equivalente a 3 salarios mÃ­nimos mensuales, es decir, alrededor de $1.800.000 pesos (El PaÃ­s, 2013). Dependiendo de las caracterÃ­sticas propias del suelo de cada regiÃ³n, el tamaÃ±o de las UAF puede ir desde 2 hectÃ¡reas en UbatÃ© hasta 2.269 en el CaguÃ¡n (El PaÃ­s, 2013).</p>
<p>Pero mÃ¡s allÃ¡ de una unidad de medida, las UAF estÃ¡n pensadas como instrumento para llevar a cabo una polÃ­tica redistributiva de la tierra y evitar la acumulaciÃ³n de grandes extensiones de tierras baldÃ­as. El artÃ­culo 65 de la Ley 160 establece que la propiedad de los terrenos baldÃ­os adjudicables sÃ³lo puede adquirirse mediante tÃ­tulo traslaticio de dominio otorgado por el Estado a travÃ©s del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural -INCODER-. La Ley seÃ±ala que los terrenos baldÃ­os de la NaciÃ³n tienen una destinaciÃ³n exclusiva para familias pobres (artÃ­culo 67, parÃ¡grafo 2) y para lograr la adjudicaciÃ³n, tanto para personas naturales como jurÃ­dicas, se deben cumplir con ciertas condiciones: (1) el terreno que se adjudica no puede ser mayor a una UAF; (2) se debe demostrar la explotaciÃ³n de mÃ¡s de dos terceras partes del predio y esta se debe hacer con la aptitud especifica seÃ±alada en la Ley; (3) tiene que haber sido ocupado por mÃ¡s de 5 aÃ±os; (4) el adjudicatario no puede contar con un patrimonio neto superior a 1.000 salarios mÃ­nimos mensuales legales; y (5) no se pueden titular predios baldÃ­os a personas naturales o jurÃ­dicas que ya sean propietarias o poseedoras, a cualquier tÃ­tulo, de otros predios rurales en el territorio nacional (Observatorio de RestituciÃ³n y RegulaciÃ³n de Derechos de Propiedad Agraria). Luego de recibir la adjudicaciÃ³n de las tierras baldÃ­as, el campesino puede venderlas so pena de no poder obtener una nueva adjudicaciÃ³n por un periodo de 15 aÃ±os. Sin embargo, la Ley tambiÃ©n seÃ±ala que en ningÃºn caso, un titular podrÃ¡ ejercer dominio, posesiÃ³n o tenencia de mÃ¡s de una UAF (artÃ­culo 40, numeral 5), con el fin de restringir la acumulaciÃ³n de tierras baldÃ­as y tampoco se podrÃ¡ fraccionar el terreno en un tamaÃ±o inferior al fijado por la UAF (artÃ­culo 44). Finalmente, la Ley dota al Estado de la facultad de enajenar y recuperar las tierras baldÃ­as cuando se compruebe la violaciÃ³n sobre las normas de conservaciÃ³n y aprovechamiento de los recursos naturales y por el incumplimiento de las obligaciones y condiciones bajo las cuales se produjo la adjudicaciÃ³n.</p>
</div>
<div><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/222_campesinos.jpg" alt="222 campesinos" width="450" height="305" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Ola PolÃ­tica)</div>
<div style="text-align: justify;">Como se puede observar, la Ley 160 de 1994 es una ley audaz que defiende el derecho a la propiedad de los campesinos y que, promulgada aÃ±os atrÃ¡s, nos hubiera ahorrado infinitud de conflictos. Sin embargo, se debe reconocer que las prohibiciones de la Ley chocan de frente con los intereses de grandes inversionistas que se han servido de artimaÃ±as jurÃ­dicas para apropiarse indebidamente de grandes extensiones de tierras baldÃ­as aprovechando la debilidad de los organismos de control. Se calcula que en la Ãºltima dÃ©cada, el paÃ­s ha entregado 2.445.000 hectÃ¡reas de baldÃ­os a 85.219 personas y aproximadamente la tercera parte de estas asignaciones (alrededor de 800.000 hectÃ¡reas) fueron adjudicadas de forma irregular y estÃ¡n siendo objeto de investigaciÃ³n (Semana, 2013). TambiÃ©n se estima que el 70% de los predios adjudicados ya no estÃ¡n en manos de los campesinos (El Tiempo, 2015). De ahÃ­ que el Superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique VÃ©lez, asegure que â€œno me queda duda de que este es el fraude agrario mÃ¡s grande del paÃ­sâ€ (Semana, 2012).Aunque, sin lugar a dudas,  la Ley es bien intencionada, hay ciertos problemas que se derivan de su aplicaciÃ³n. La Ley permite la adjudicaciÃ³n de tierras baldÃ­as a todos aquellos colombianos con un patrimonio inferior a 1.000 salarios mÃ­nimos, es decir, 640 millones de pesos. Sin embargo, la realidad del paÃ­s muestra que de los 47 millones de habitantes del paÃ­s, sÃ³lo 162.000 declaran un patrimonio superior a esa cifra (Semana, 2013). En otras palabras, todos los colombianos tienen derecho a ese beneficio y aquellos que no, son los empresarios que disponen de grandes capitales y que dicen ser los Ãºnicos que pueden realizar las inversiones necesarias para desarrollar macro proyectos agrÃ­colas con economÃ­as de escala.</p>
<p>De hecho, ese es uno de los argumentos mÃ¡s fuertes en contra de la Ley. La  restricciÃ³n en la acumulaciÃ³n de tierras impuesta por las UAF va en contravÃ­a del desarrollo agrario del paÃ­s. El modelo de las UAF puede ser efectivo en tierras muy fÃ©rtiles aptas para ser trabajadas por el pequeÃ±o campesino como las de CÃ³rdoba, Magdalena Medio o el Valle del Cauca. De hecho en estas regiones hay una alta concentraciÃ³n de tierras en latifundios ociosos, disfrazadas de ganaderÃ­a extensiva, que concentran el mayor potencial del paÃ­s para una reforma agraria redistributiva (Posada, 2014). Por el contrario, la altillanura del Meta y del Vichada se caracteriza por ser una zona de suelos orgÃ¡nicos extremadamente Ã¡cidos y pobres en nutrientes, que necesita de grandes capitales para volverse productiva por medio de un modelo con economÃ­as de escala, en grandes territorios y a mediano plazo (Posada, 2014). El investigador y asesor del Gobierno, Alejandro Reyes, estima que crear suelo orgÃ¡nico apto para cultivar cuesta 10 millones de pesos por hectÃ¡rea y la capa vegetal tarda entre 4 y 5 aÃ±os en crecer, lo cual, lÃ³gicamente, se encuentra por fuera de las posibilidades de un campesino dueÃ±o de una UAF de 1.725 hectÃ¡reas en el Vichada (Canal Capital, 2014).</p>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div><img decoding="async" class="aligncenter" src="http://agronegociosold.uniandes.edu.co/images/Alejandro_Perdomo_Barajas/2222altillanura.jpg" alt="2222altillanura" width="450" height="240" /></div>
<div style="text-align: center;">Fuente: (Cosmoagro, 2011)</div>
<div style="text-align: justify;">Otro problema que ha tenido la Ley, es la falta de claridad en su interpretaciÃ³n jurÃ­dica. La Ley seÃ±ala que ninguna persona podrÃ¡ adquirir la propiedad sobre terrenos inicialmente adjudicados como baldÃ­os por una extensiÃ³n superior a la UAF. De acuerdo con la interpretaciÃ³n tradicional del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria â€“INCORA- y del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural â€“INCODER- la expresiÃ³n â€œinicialmente adjudicados como baldÃ­osâ€ significa baldÃ­os adjudicados en el pasado, incluso antes de la expediciÃ³n de la Ley en 1994 (Castro, 2013). En materia prÃ¡ctica, esto significa que a una persona a quien le fueron adjudicadas tierras baldÃ­as de mÃ¡s de una UAF antes de 1994, debe fraccionar su terreno en varias UAF para poder vender su finca hoy y cumplir con la norma actual. Asimismo, si una persona quiere comprar una finca que fue originalmente baldÃ­o de la NaciÃ³n hace 10 o 20 aÃ±os, lo podrÃ¡ hacer siempre y cuando no supere la extensiÃ³n de la UAF correspondiente.El problema con esta disposiciÃ³n es que, como se sabe, la mayor parte de las tierras privadas existentes en Colombia fueron originalmente baldÃ­os de la NaciÃ³n (Castro, 2013). Sin embargo, en la mayorÃ­a de los predios es difÃ­cil trazar documentalmente el origen de la propiedad  hasta la primera adjudicaciÃ³n como baldÃ­o, y en muchos casos no se puede ir mÃ¡s atrÃ¡s de sentencias de pertenencia y tÃ­tulos de transferencia entre particulares (Castro, 2013). Considerando solamente los baldÃ­os adjudicados a partir de 1960, es posible identificar 503.191 predios con una extensiÃ³n total de 19,3 millones de hectÃ¡reas que representan aproximadamente el 50% del Ã¡rea total de los predios rurales privados (Castro, 2013).  Es decir, bajo la interpretaciÃ³n tradicional la Ley, Â¡la aplicaciÃ³n estricta de la prohibiciÃ³n de acumular tierras originalmente baldÃ­as aplica en aproximadamente el 50% de las tierras de propiedad privada!</p>
<p>De igual forma, a pesar de que ninguna ley es retroactiva y se respetan las adquisiciones y acumulaciones superiores a la UAF realizadas antes de 1994, un concepto del Consejo de Estado del aÃ±o 2009 estableciÃ³ que no sÃ³lo son ilegales las apropiaciones de baldÃ­os posteriores a la Ley 160 de 1994, sino todas las que se remonten hasta 1961 (Consejo de Estado, 2009). Esto Ãºltimo no sÃ³lo es absurdo sino inviable ya que dichas transacciones se remontarÃ­an a 52 aÃ±os de historia y dada la informalidad del paÃ­s, no hay posibilidad de que exista la documentaciÃ³n confiable para poder rastrearlas (Semana, 2013). Aunque los conceptos del Consejo de Estado son apenas opiniones que no exigen obligatorio cumplimiento, sÃ­ generan peso y ruido en medio de una controversia como Ã©sta. El gran problema estructural implÃ­cito en todo este debate es que nadie sabe cuÃ¡ntas hectÃ¡reas son de la NaciÃ³n ya que la ineficiencia del Estado no ha permitido contar con un inventario real y actualizado de las tierras pÃºblicas y privadas. En buena medida, la ausencia del mismo ha servido como un aliciente a la tenencia irregular en la propiedad de la tierra.</p>
<p>La Corte Constitucional tambiÃ©n se ha pronunciado frente al tema declarando inexequibles los proyectos agroindustriales dispuestos en el Plan de Desarrollo 2010-2014 (Ley 1450 del 2011) que se habrÃ­an de desarrollar en el Llano y la OrinoquÃ­a, a travÃ©s de la sentencia C-644 del 2012 (Corte Constitucional, 2012). Hasta la fecha ha habido inversiones por mÃ¡s de 1.000 millones de dÃ³lares por varios de los grandes empresarios mÃ¡s importantes de Colombia como Luis Carlos Sarmiento, Alejandro Santodomingo, la familia Eder y empresas como La Fazenda, y se han congelado otras inversiones adicionales por otros 1.000 millones de dÃ³lares (Semana, 2013). El reto que tiene el Gobierno, las Cortes y el Congreso es poder encontrar una fÃ³rmula que permita un modelo bimodal, que logre la convergencia de la economÃ­a campesina y los macroproyectos agrÃ­colas para el desarrollo equitativo y el beneficio mutuo en regiones histÃ³ricamente apartadas y olvidadas. Hoy, en un posible escenario de post acuerdo, es imprescindible darle seguridad jurÃ­dica a los propietarios rurales y definir la manera como se va a alimentar el cacareado Fondo de Tierras que va a distribuir predios a campesinos y a proyectos asociativos. Pero mÃ¡s allÃ¡ de discutir y resolver el tema de la titulaciÃ³n y la propiedad de las tierras, debemos preguntarnos Â¿cÃ³mo podemos hacerlas mÃ¡s productivas de tal manera que podamos cumplir con la proyecciÃ³n de convertirnos en la sexta despensa mundial de alimentos y garantizar la seguridad alimentaria del paÃ­s?</p>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><strong>@aperdomo91</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<div><strong><b>BibliografÃ­a</b></strong></div>
<ul>
<li>Canal Capital. (26 de Noviembre de 2014). <i>â€˜Zidresâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> para adjudicar baldÃ­os a campesinos es como asociar los zorros con las gallinas</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/">http://www.canalcapital.gov.co/blogs/zidres-para-adjudicar-baldios-a-campesinos-es-como-asociar-los-zorros-con-las-gallinas-advierte-alejandro-reyes/</a></li>
<li>Castro, Y. (17 de Octubre de 2011). <i>La tierra y cÃ³mo repartirla: el caso de la Unidad AgrÃ­cola Familiar.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/2472-la-tierra-y-como-repartirla-el-caso-de-la-unidad-agricola-familiar.html">http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/2472-la-tierra-y-como-repartirla-el-caso-de-la-unidad-agricola-familiar.html</a></li>
<li>Castro, Y. (02 de Diciembre de 2013). <i>La reforma del rÃ©gimen de baldÃ­os: se necesita una polÃ­tica integral de tierras</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/7227-la-reforma-del-r%C3%A9gimen-de-bald%C3%ADos-se-necesita-una-pol%C3%ADtica-integral-de-tierras.html">http://www.razonpublica.com/index.php/politica-y-gobierno-temas-27/7227-la-reforma-del-r%C3%A9gimen-de-bald%C3%ADos-se-necesita-una-pol%C3%ADtica-integral-de-tierras.html</a></li>
<li>CÃ©sar Jerez. (09 de Octubre de 2013). <i>El artÃ­culo mÃ¡s violado de la ley 160 de 1994.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de <a href="http://prensarural.org/spip/spip.php?article12332">http://prensarural.org/spip/spip.php?article12332</a></li>
<li>Consejo de Estado. (22 de Enero de 2009). <i>LÃ­mites a la adquicisÃ³n de terrenos baldÃ­os. Unidad AgrÃ­cola Familiar. .</i>Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.notinet.com.co/pedidos/44201.PDF">http://www.notinet.com.co/pedidos/44201.PDF</a></li>
<li>Corte Constitucional. (2012). <i>Sentencia C-644/12</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2012/C-644-12.htm">http://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2012/C-644-12.htm</a></li>
<li>Cosmoagro. (05 de Diciembre de 2011). <i>Altillanura tendrÃ¡ inversiÃ³n de 2,5 billones de pesos.</i> Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.cosmoagro.com/site/avanzamos/altillanura-tendra-una-inversion-de-25-billones-de-pesos/">http://www.cosmoagro.com/site/avanzamos/altillanura-tendra-una-inversion-de-25-billones-de-pesos/</a></li>
<li>El PaÃ­s. (24 de Noviembre de 2013). <i>El fracaso de la UAF.</i> Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/mauricio-cabrera-galvis/fracaso-uaf">http://www.elpais.com.co/elpais/opinion/columna/mauricio-cabrera-galvis/fracaso-uaf</a></li>
<li>El Tiempo. (15 de Abril de 2015). <i>HabrÃ¡ cinco millones de hectÃ¡reas para el posconflicto</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/proceso-de-paz-distribucion-de-tierra-durante-el-posconflicto/15517837">http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/proceso-de-paz-distribucion-de-tierra-durante-el-posconflicto/15517837</a></li>
<li>INCODER. (17 de Julio de 2012). <i>El INCODER entregÃ³ 290 tÃ­tulos de predios baldÃ­os a campesinos del Tolima.</i>Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.incoder.gov.co/images/dinamicas/titulacion_chaparral.jpg">http://www.incoder.gov.co/images/dinamicas/titulacion_chaparral.jpg</a></li>
<li>Observatorio de RestituciÃ³n y RegulaciÃ³n de Derechos de Propiedad Agraria. (s.f.). <i>BaldÃ­os.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.observatoriodetierras.org/wp-content/uploads/2013/07/CARTILLA-BALDIOS.pdf">http://www.observatoriodetierras.org/wp-content/uploads/2013/07/CARTILLA-BALDIOS.pdf</a></li>
<li>Ola PolÃ­tica . (s.f.). Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de <a href="http://www.olapolitica.com/content/campesinos">http://www.olapolitica.com/content/campesinos</a></li>
<li>Posada, A. R. (25 de Octubre de 2014). <i>La tierra en la altillanura</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.elespectador.com/opinion/tierra-altillanura-columna-524194">http://www.elespectador.com/opinion/tierra-altillanura-columna-524194</a></li>
<li>SecretarÃ­a Senado. (03 de Agosto de 1994). <i>Ley 160 de 1994</i>. Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0160_1994.html">http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/ley_0160_1994.html</a></li>
<li>Semana. (06 de Junio de 2013). <i>El chicharrÃ³n de los baldÃ­os</i>. Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/el-chicharron-baldios/346489-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/el-chicharron-baldios/346489-3</a></li>
<li>Semana. (17 de Noviembre de 2012). <i>Fraude agrario histÃ³rico: Â¡QuÃ© tierrero!</i> Recuperado el 29 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/fraude-agrario-historico-que-tierrero/267994-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/fraude-agrario-historico-que-tierrero/267994-3</a></li>
<li>Semana. (27 de Julio de 2013). <i>SoluciÃ³n salomÃ³nica para el lÃ­o de tierras.</i> Recuperado el 23 de Octubre de 2015, de<a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/solucion-salomonica-para-lio-tierras/352264-3">http://www.semana.com/nacion/articulo/solucion-salomonica-para-lio-tierras/352264-3</a></li>
</ul>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Â¿CÃ³mo actuar ante el caso de Poligrow? â€“ Palma de Aceite en MapiripÃ¡n</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/farrazola-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Oct 2014 10:59:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Baldios]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Tierras]]></category>
		<category><![CDATA[UAF]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La falta de polÃ­ticas claras y efectivas sobre el acceso a la tierra y el uso de esta, ha servido como caldo de cultivo para una innumerable cantidad de tensiones entre sus pretendientes en Colombia.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/farrazola-2/">Â¿CÃ³mo actuar ante el caso de Poligrow? â€“ Palma de Aceite en MapiripÃ¡n</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">El desplazamiento, el abandono y despojo de tierras, los conflictos entre la minerÃ­a, la agricultura y el medioambiente son algunas de las caras de estas tensiones, las cuales tienen dimensiones tanto ilegales como legales. El caso de la empresa espaÃ±ola Poligrow, dedicada al cultivo de palma de aceite en el Meta, nos sirve como ejemplo para estudiar la complejidad de estas situaciones y sentar posiciÃ³n sobre la manera en que como paÃ­s deseemos que estos conflictos se solucionen.</span></p>
<p><span id="more-448"></span></p>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Analizar el caso de Poligrow es enriquecedor porque es un caso en el que se entretejen muchas dimensiones: la legalidad y la ilegalidad, la agricultura industrial y la tradicional, las secuelas de un periodo de violencia y las iniciativas de responsabilidad social de una empresa, el pequeÃ±o productor local y el capital extranjero, entre otras. </span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Poligrow llegÃ³ al paÃ­s en 2009, adquiriendo tierras para un proyecto agroindustrial en la producciÃ³n de la palma de aceite. Para el 2011 la compaÃ±Ã­a habÃ­a adquirido 5600 hectÃ¡reas en el municipio de MapiripÃ¡n, aÃ±o en el que comenzÃ³ su siembra (Verdad Abierta, 2013). SÃ­, en ese municipio del Meta tristemente recordado por la masacre que lleva su nombre perpetrada por los paramilitares en 1997 (PNUD, 2011). MapiripÃ¡n no sÃ³lo sufriÃ³ la violencia de los paramilitares, la guerrilla tambiÃ©n dejÃ³ su cuota, lo que tuvo como resultado el fenÃ³meno del desplazamiento. Las tierras despojadas y abandonadas eran propiedad de colonos que habÃ­an logrado los tÃ­tulos a partir de baldÃ­os. La Ley 160 de 1994, entregÃ³ otros terrenos baldÃ­os y regulÃ³ el comercio de baldÃ­os. Acorde a esta, los tÃ­tulos entregados a partir de baldÃ­os del estado si bien son enajenables, sÃ³lo pueden ser adquiridos por otros campesinos y en ningÃºn caso una persona natural o jurÃ­dica puede acumular mÃ¡s de una UAF (Unidad AgrÃ­cola Familiar) de tierras que fueron baldÃ­os (Moir, 2013). De lo anterior se desprende que las tierras que adquiriÃ³ Poligrow en MapiripÃ¡n eran de estos ex-baldÃ­os, si pertenecÃ­an a desplazados o no, y si en algÃºn momento fueron adquiridos ilegalmente, aÃºn no se sabe. La compaÃ±Ã­a argumenta la legalidad de su adquisiciÃ³n en que los terrenos que adquirieron habÃ­an sido adjudicados por el estado antes de 1994 y que estos habÃ­an sido a su vez vendidos a otros terceros (que ya tenÃ­an mÃ¡s de una AUF) y a ellos fueron a quiÃ©n Poligrow les comprÃ³ los terrenos. </span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Si los terrenos fueron adquiridos ilegalmente, el estado deberÃ­a, al seguir estrictamente la ley, restablecerle la propiedad a sus legÃ­timos dueÃ±os y pedirle a Poligrow que abandone los predios. De otro lado, si el mayor problema legal es por la acumulaciÃ³n de AUF se debe buscar un mecanismo para que Poligrow divida sus hectÃ¡reas de palma, ojala entre productores locales que quieran seguir con el proyecto. Sin embargo, en el problema de que hacer con Poligrow debe considerarse, incluso con mayor detalle que la dimensiÃ³n de la legalidad, los impactos sociales, econÃ³micos y ambientales que ha tenido el quehacer de la empresa en el pueblo. Poligrow da empleo a 500 personas, y es casi la Ãºnica fuente de empleo formal en la regiÃ³n. â€œTenemos que admitir que si se fueran (Poligrow) dejan a mucha gente sin trabajo. AquÃ­, ademÃ¡s de la coca no se tiene nada para vivirâ€, comentÃ³ un habitante del pueblo a un medio noticioso (Verdad Abierta, 2013). Poligrow instalÃ³ una planta elÃ©ctrica que funciona con diesel para sus actividades industriales, con esa planta tambiÃ©n suple las demandas de electricidad del pueblo las 24 horas, algo que ningÃºn gobierno logrÃ³ hacer. Respecto a la expansiÃ³n de la producciÃ³n, Poligrow tiene planes de producir en MapiripÃ¡n 15 mil hectÃ¡reas. En parte debido a las restricciones de compra de tierras, la empresa se propone lograr esta meta mediante alianzas con finqueros, campesinos y productores locales. La propuesta de Poligrow a la poblaciÃ³n local incluye garantÃ­as de compra de los productos a los precios del mercado y capacitaciÃ³n tÃ©cnica a los nuevos aliados (Poligrow 2014). </span></p>
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<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">El caso de Poligrow y lo que la justicia decida hacer con ella es importante para analizar cuÃ¡l es el modelo de desarrollo que ha de primar en el campo colombiano. Parece claro que Poligrow representa para unos, una visiÃ³n en la que la agroindustria es el hÃ©roe del campo y hace las veces de colonizador en una regiÃ³n, llevando innovaciÃ³n, progreso, electricidad y empleo formal. Para sus contendientes, esta visiÃ³n agroindustrial representa una amenaza a la agricultura tradicional de subsistencia, a la propiedad campesina de la tierra, al estilo de vida y a la autosuficiencia campesina. </span></p>
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<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> @farrazola</span><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Referencias:</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Â· Moir â€“ Movimiento Obrero Independiente Revolucionario. (2013). <i>Las Compras Ilegales de Tierra: Un modelo de CorrupciÃ³n en la CÃºspide del Poder. â€“ </i>IntervenciÃ³n del Senador Jorge Enrique Robledo en la plenaria del congreso (13 de Agosto de 2013). Disponible online en: <a href="http://www.moir.org.co/Las-compras-ilegales-de-tierras-Un.html">http://www.moir.org.co/Las-compras-ilegales-de-tierras-Un.html</a></span><br />
<span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Â· Municipio de Uribe â€“ Meta. (2014). <i>Nuestro Municipio. </i>Disponible en: <a href="http://www.uribe-meta.gov.co/mapas_municipio.shtml?apc=bcMapas%20Pol%EDticos-1-&amp;x=1785828">http://www.uribe-meta.gov.co/mapas_municipio.shtml?apc=bcMapas%20Pol%EDticos-1-&amp;x=1785828</a></span><br />
<span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Â· PNUD â€“ Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2011). <i>Informe Nacional de Desarrollo Humano â€“ Colombia Rural, Razones para la Esperanza</i>. BogotÃ¡, Colombia</span><br />
<span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Â· Poligrow. (2013). <i>Â¿QuiÃ©nes Somos?</i> Disponible online en: <a href="http://www.poligrow.com/index.php?tpl=quienes">http://www.poligrow.com/index.php?tpl=quienes</a></span><br />
<span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Â· Verdad Abierta. (2013). <i>Tres Agroindustrias de los Llanos Compraron Tierras con LÃ­os y Violencia. </i>Disponible en: <a href="#negocio">http://www.verdadabierta.com/tres-agroindustrias-de-los-llanos-compraron-tierras-con-lios-y-violencia#negocio</a></span></p>
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