<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>campesino archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
	<atom:link href="https://aneia.uniandes.edu.co/tag/campesino/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://aneiapre.uniandes.edu.co/tag/campesino/</link>
	<description>AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</description>
	<lastBuildDate>Mon, 26 Feb 2024 16:55:17 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://aneia.uniandes.edu.co/wp-content/uploads/2023/06/cropped-favicon-1-32x32.png</url>
	<title>campesino archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
	<link>https://aneiapre.uniandes.edu.co/tag/campesino/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>El ser campesino y la mÃºsica carranguera</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/el-ser-campesino-y-la-musica-carranguera/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[SebastiÃ¡n Villamil]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Feb 2024 16:55:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[BoyacÃƒÂ¡]]></category>
		<category><![CDATA[campesino]]></category>
		<category><![CDATA[Carranga]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.uniandes.edu.co/?p=6156</guid>

					<description><![CDATA[<p>&#160; Video 1: La carranga contra el mundo en el Madison Square GardenÂ  &#160; SegÃºn cifras del DANE, para el primer trimestre de 2023 hay mÃ¡s de 15, 2 millones de campesinos en Colombia, es decir aproximadamente el 30% de la poblaciÃ³n. Repartidos principalmente en BoyacÃ¡ (301.994), NariÃ±o (212,489) y Cundinamarca (173. 517 (Colombia Potencia [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/el-ser-campesino-y-la-musica-carranguera/">El ser campesino y la mÃºsica carranguera</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><iframe title="La carranga contra el mundo en el Madison Square Garden" width="800" height="450" src="https://www.youtube.com/embed/Ryy3JVEvYas?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Ryy3JVEvYas"><strong>Video 1: La carranga contra el mundo en el Madison Square Garden</strong><strong>Â </strong></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>SegÃºn cifras del DANE, para el primer trimestre de 2023 hay mÃ¡s de 15, 2 millones de campesinos en Colombia, es decir aproximadamente el 30% de la poblaciÃ³n. Repartidos principalmente en BoyacÃ¡ (301.994), NariÃ±o (212,489) y Cundinamarca (173. 517 (Colombia Potencia de la vida, 2023). El DANE, define al campesino como:</p>
<p>U<em>n â€œsujetoâ€ intercultural que se identifica como tal; involucrado vitalmente en el trabajo directo con la tierra o la naturaleza, inmerso en formas de organizaciÃ³n basadas en el trabajo familiar y comunitario no remunerado o en la venta de su fuerza de trabajo. (DANE,2020)</em></p>
<p>La anterior definiciÃ³n caracteriza al campesino colombiano, pero deja de lado, lo que implica ser campesino a nivel de lenguaje, cultura e identidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-6159" src="https://aneia.uniandes.edu.co/wp-content/uploads/2024/02/la-radiografia-de-la-pobalcion-campesino-300x158.png" alt="" width="300" height="158" srcset="https://aneia.uniandes.edu.co/wp-content/uploads/2024/02/la-radiografia-de-la-pobalcion-campesino-300x158.png 300w, https://aneia.uniandes.edu.co/wp-content/uploads/2024/02/la-radiografia-de-la-pobalcion-campesino.png 431w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><em>GrÃ¡fico 1: La radiografÃ­a de la poblaciÃ³n colombianaÂ </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No hay nada mÃ¡s autÃ©ntico que un campesino boyacense, podrÃ­a decirse que por regiones es uno de los arquetipos colombianos por excelencia. Elementos de su vestimenta como la ruana, contienen una carga simbÃ³lica importante. MÃ¡s allÃ¡ de ser una especie de manta que se utiliza como abrigo para protegerse de las bajas temperaturas (Webmasterlocal,2021), es un sÃ­mbolo de la artesanÃ­a colombiana. Es el fruto de la vocaciÃ³n y habilidad de tejedores e hiladores, asÃ­ como, elemento fundamental a la hora de identificar al campesino de la regiÃ³n centro oriente de Colombia. Otros elementos caracterÃ­sticos como los acentos, el uso del lenguaje y la mÃºsica (en especial), son los medios de difusiÃ³n mÃ¡s comunes para llevar un poco de la cultura campesina boyacense a las demÃ¡s regiones.</p>
<p>La mÃºsica o g<u>Ã©</u><span style="text-decoration: line-through;">n</span>ero carranguero, aparece de la mano de Jorge Velosa (1949), un estudiante universitario, que a mediados de los aÃ±os 70, iniciÃ³ un gÃ©nero como una forma de representar a la cultura campesina boyacense que estaba prÃ³xima a morir. «El Carranguero se refiere al comerciante de carne proveniente de animales muertos» (Rueda,2023). Al igual que estos comerciantes<u>,</u> Jorge Velosa saco provecho de la mÃºsica campesina dejada en el baÃºl de los recuerdos y la reencauch<u>Ã³</u> y populariz<u>Ã³</u>. Como gÃ©nero, la mÃºsica carranguera es la mezcla de distintos tipos de mÃºsica popular. Compartiendo ritmos de son cubano, caribeÃ±o y costeÃ±o, ademÃ¡s de ritmos andinos como las coplas, la guabina, el torbellino y los pasillos. Los temas de sus canciones cuentan historias alrededor de la violencia, el desplazamiento y la falta de oportunidades que hay en las zonas rurales de Colombia. El arte de Jorge Velosa es fundamental, ya que logra combinar los elementos cotidianos de la vida campesina y a travÃ©s de ellos, expresar el sentir de los pueblos boyacenses.</p>
<p>A mi gusto, las dos mejores composiciones del maestro Velosa son: La cucharita y El Rey <u>P</u><span style="text-decoration: line-through;">o</span>bre. La primera composiciÃ³n, es la que pone en el radar musical a este gÃ©nero. Velosa dirigÃ­a para ese entonces un programa radial, espacio en el que los campesinos de la regiÃ³n de Cundinamarca y BoyacÃ¡ tenÃ­a la oportunidad de compartir al aire coplas, historias y cuentos. Cuando un campesino de la regiÃ³n llamado Gregorio MartÃ­nez le enviÃ³ una historia, sin terminar, despertando asÃ­ el interÃ©s del maestro. Posteriormente, Velosa se pone en bÃºsqueda de MartÃ­nez, llegando a reunirse con el campesino en su hogar. AllÃ­ le ofrecieron alimento, y con el alimento, una cuchara especial para la familia MartÃ­nez, tallada por un familiar difunto. A Velosa, le llam<u>Ã³</u> mucho la atenciÃ³n dicho artefacto, al punto de pedÃ­rselo a la familia MartÃ­nez. Tiempo despuÃ©s, en uno de los mÃºltiples viajes del maestro a BogotÃ¡, pierde la especial cucharita, hecho que se convirtiÃ³ en fuente de inspiraciÃ³n y le dio entrada a uno de los mayores Ã©xitos musicales del gÃ©nero carranguero.</p>
<p>â€œLa Cucharitaâ€ fue una canciÃ³n tan exitosa, al punto que Jorge Velosa se convirtiÃ³ en el primer colombiano en presentarse en el Madison Square Garden en Nueva York, considerado uno de los coliseos mÃ¡s importantes y famosos del mundo. AllÃ­ fue vÃ­ctima de discriminaciÃ³n. Se dice que tuvo dificultades durante la entrada al evento por su manera de vestir<u>;</u> su ingreso fue posible, debido a que el maestro mostrÃ³ una publicaciÃ³n en la que era visible que Ã©l, era el invitado especial.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe title="La Cucharita" width="800" height="600" src="https://www.youtube.com/embed/Uj5G3FFcOjU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=Uj5G3FFcOjU"><strong>Video 2: La cucharita (1979)</strong>Â </a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En cuanto al â€œRey Pobreâ€, es sumamente interesante como se expresa en su letra la visiÃ³n positiva de un estilo de vida sencillo. Se parte de la premisa de la suficiencia de lo poco, tener lo suficiente o a veces menos, en tÃ©rminos de lo material, pero tener como riqueza mÃ¡xima el mantener la libertad y el actuar de acuerdo con las tradiciones familiares mÃ¡s importantes. Es la plena reafirmaciÃ³n de la identidad, sin presiones externas, dejando de lado el querer ser y simplemente siendo lo que sÃ© es.</p>
<p>Creo firmemente que esta es de las mayores dificultades que enfrentan los jÃ³venes del campo al salir de su hogar, el tener que renunciar a sus costumbres, su manera de vestir, expresarse y actuar, solo por lograr acomodarse a la dinÃ¡mica de las grandes ciudades. En lÃ­neas generales el salir del hogar puede ser considerado como una renuncia a la identidad, a lo que uno es.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe title="El Rey Pobre" width="800" height="600" src="https://www.youtube.com/embed/2uerc-bans8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></p>
<p><a href="https://www.youtube.com/watch?v=2uerc-bans8"><strong>Video 2: El Rey pobre</strong>Â </a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A modo de conclusiÃ³n, la mÃºsica carranguera ademÃ¡s de ser un gÃ©nero que muestra una visiÃ³n positiva del ser campesino y su estilo de vida, genera discursos que buscan construir una conciencia colectiva del ser campesino cundiboyacense. La Carranga genera un canal para que la poblaciÃ³n se desahogue, ya que, estas letras versan sobre las problemÃ¡ticas mÃ¡s profundas, los disgustos y las frustraciones de la poblaciÃ³n campesina de la regiÃ³n andina del paÃ­s. Artistas como Jorge Velosa, desde su ejercicio artÃ­stico, ponen en la vitrina pÃºblica un ambiente de discusiÃ³n y resistencia, en pro de mejores condiciones para los suyos. Canciones como «La Cucharitaâ€ o el â€œRey Pobreâ€, demuestran que es posible tener sentido de pertenencia por nuestras raÃ­ces, que, aunque buena parte de la poblaciÃ³n campesina sale de su hogar, no se debe dejar de lado el orgullo por la tierra, ni mucho menos dejar morir la cultura cundiboyacense.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Referencias bibliogrÃ¡ficas</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Colombia potencia de la vida. (5 de junio de 2023)<strong>.</strong> Hay mÃ¡s de 15,2 millones de campesinos, que representan 30% de los colombianos. (PublicaciÃ³n)Â Â Â Â Â Â Â Â  <a href="https://nam10.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Fwww.agronet.gov.co%2FNoticias%2FPaginas%2FHay-m%25C3%25A1s-de-15%2C2-millones-de-campesinos%2C-que-representan-30-de-los-colombianos.aspx&amp;data=05%7C02%7Cda.avilaa%40uniandes.edu.co%7C57b1fe5d41d84f1e2c3108dc2eac1299%7Cfabd047cff48492a8bbb8f98b9fb9cca%7C0%7C0%7C638436564189241060%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C60000%7C%7C%7C&amp;sdata=6cBqe9nWcsjsHtqYYgNioFAN%2FXMo%2BUxXgszjWWzWvEw%3D&amp;reserved=0">https://www.agronet.gov.co/Noticias/Paginas/Hay-m%C3%A1s-de-15,2-millones-de-campesinos,-que-representan-30-de-los-colombianos.aspx</a></p>
<p>Webmasterlocal. (mayo de 2021). La ruana el legado de una tradiciÃ³n artesanal. <a href="http://usme.gov.co/noticias/la-ruana-legado-tradicion-ancestral">http://usme.gov.co/noticias/la-ruana-legado-tradicion-ancestral</a></p>
<p>J,rueda. (2023). Trabajo de profundizaciÃ³n para optar por el tÃ­tulo de MagÃ­ster en EducaciÃ³n . https://repository.unab.edu.co/bitstream/handle/20.500.12749/20812/2023_Tesis_Nestor_%20Jose_Rueda_Rueda.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y</p>
<p>DANE. (27 de noviembre de 2020). Enfoques campesinado <a href="https://nam10.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Fwww.dane.gov.co%2Findex.php%2Festadisticas-por-tema%2Fenfoque-diferencial-e-interseccional%2Fenfoque-campesino%23%3A~%3Atext%3DEl%2520campesino%252C%2520puede%2520definirse%2520como%2Cfuerza%2520de%2520trabajo%2520(Conceptualizaci%25C3%25B3n%2520del&amp;data=05%7C02%7Cda.avilaa%40uniandes.edu.co%7C57b1fe5d41d84f1e2c3108dc2eac1299%7Cfabd047cff48492a8bbb8f98b9fb9cca%7C0%7C0%7C638436564189248157%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C60000%7C%7C%7C&amp;sdata=5qZyolLlyeR29Zr8WaObKiSg%2FTHxKhLet82Z6CYuC8o%3D&amp;reserved=0">https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/enfoque-diferencial-e-interseccional/enfoque-campesino#:~:text=El%20campesino%2C%20puede%20definirse%20como,fuerza%20de%20trabajo%20(Conceptualizaci%C3%B3n%20del</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ElmundosegÃºnaqgonia. (Julio 19 de 2020).Â  La carranga contra el mundo en el Madison Square Garden. (Imagen) <a href="https://nam10.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fapp%3Ddesktop%26v%3DRyy3JVEvYas&amp;data=05%7C02%7Cda.avilaa%40uniandes.edu.co%7C57b1fe5d41d84f1e2c3108dc2eac1299%7Cfabd047cff48492a8bbb8f98b9fb9cca%7C0%7C0%7C638436564189255728%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C60000%7C%7C%7C&amp;sdata=NXWNZT6hd%2B%2Bx4qKrhYKCe1NmqF2S0JvEEMGDd%2Fc8Ptc%3D&amp;reserved=0">https://www.youtube.com/watch?app=desktop&amp;v=Ryy3JVEvYas</a></p>
<p>H,Buitrago. (s,f). ComunicaciÃ³n: Industrias culturales, representaciones, periodismo y representaciÃ³n.</p>
<p><a href="https://nam10.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Frepository.upb.edu.co%2Fbitstream%2Fhandle%2F20.500.11912%2F10885%2FComunicacion%2520industrias%2520culturales%2520ART%25208.pdf%3Fsequence%3D1%26isAllowed%3Dy&amp;data=05%7C02%7Cda.avilaa%40uniandes.edu.co%7C57b1fe5d41d84f1e2c3108dc2eac1299%7Cfabd047cff48492a8bbb8f98b9fb9cca%7C0%7C0%7C638436564189262310%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C60000%7C%7C%7C&amp;sdata=RuT8WoNX%2BOCD1F7NrgNhx2HfrB7xqoRqCBSd6v2G3EA%3D&amp;reserved=0">https://repository.upb.edu.co/bitstream/handle/20.500.11912/10885/Comunicacion%20industrias%20culturales%20ART%208.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y</a></p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/el-ser-campesino-y-la-musica-carranguera/">El ser campesino y la mÃºsica carranguera</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>â€œTrabajando como locoâ€</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/trabajando-como-loco/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 06 May 2019 03:58:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[campesino]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Materia prima]]></category>
		<category><![CDATA[Pepino]]></category>
		<category><![CDATA[PimentÃƒÂ³n]]></category>
		<category><![CDATA[rural]]></category>
		<category><![CDATA[tierra]]></category>
		<category><![CDATA[Usatama]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/trabajando-como-loco/</guid>

					<description><![CDATA[<p>â€œSoy Luis Eduardo Pavas, un vallecaucano luchador dedicado a la tierra hace mÃ¡s de veinte aÃ±os. Actualmente vivo cerca de FusagasugÃ¡, porque estaba buscando nuevos horizontes.â€</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/trabajando-como-loco/">â€œTrabajando como locoâ€</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">NacÃ­ en el Valle del Cauca, en el eje cafetero colombiano, especÃ­ficamente en Caicedonia. He vivido en TuluÃ¡ y tambiÃ©n en Cali. Pero ahora vivo en Usatama porque querÃ­a explorar como es el trabajo en otra regiÃ³n del paÃ­s.</p>
<p style="text-align: justify;">FusagasugÃ¡ y su vereda Usatama, se encuentran en el departamento de Cundinamarca, en el centro del paÃ­s. AquÃ­ vivo con mi esposa, tres de mis cuatro hijos, que estÃ¡n entre los 20 y 26 aÃ±os, y tres de mis nietos.</p>
<p style="text-align: justify;">Mi familia es campesina, toda la vida hemos trabajado en el campo y mis siete hermanos tambiÃ©n se dedican al trabajo de la tierra. Yo estudiÃ© hasta los veinte aÃ±os y solo pude cursar hasta quinto de bachillerato por cuestiones econÃ³micas. Pero mucho antes de eso ya me dedicaba a la tierra, he trabajado en trapiches de caÃ±a de azÃºcar, en cafÃ©, plÃ¡tano, he administrado fincas y ahora me dedico a los cultivos. Tengo un amplio conocimiento de diferentes productos  como el tomate, la berenjena, el pimentÃ³n, el pepino, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Actualmente, me dedico al cultivo de pepino y pimentÃ³n en un Ã¡rea de dos cuadras y media a la redonda, que equivale a diecisÃ©is mil metros cuadrados aproximadamente. En donde entre diez hombres recogemos la cosecha dos veces por semana. La cosecha son aproximadamente 37 canastillas de veinte kilos y 60 bultos de 48 kilos. Por lo tanto, son 3620 kilos de pepino.</p>
<p style="text-align: justify;">Todos los dÃ­as nos levantamos a las cinco y media de la maÃ±ana para empezar a trabajar a las seis. Como acÃ¡ no se desayuna tan temprano, a las ocho estamos desayunando. Luego, de 8:30 am a 12:00 pm seguimos trabajando antes de ir a almorzar. Almorzamos a medio dÃ­a lo que la esposa de uno de mis hijos nos cocine. A la 1 pm ya estamos laborando otra vez, hasta las 4:30 pm. A esa hora salimos a descansar para recargar energÃ­a para el otro dÃ­a. Excepto los dÃ­as que viene el camiÃ³n, porque por la noche nos toca cargar el cultivo para que lo lleven a BogotÃ¡, a Corabastos.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-33-5.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-5735 alignnone" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-33-5.png" alt="Imagen 3" width="470" height="350" /></a></p>
<p>Voy a explicar bien como funcionaâ€¦ la vida de la planta del pepino es muy corta, desde que se siembra hasta su Ãºltima cosecha pasan alrededor de tres meses, si el cultivo estÃ¡ bien tenido. El primer mes no hay cosecha debido a que la planta estÃ¡ creciendo. En esa etapa hay diferentes pasos. Primero, debemos preparar el terreno para poder trasplantar las plÃ¡ntulas con cincuenta centÃ­metros de distancia entre ellas.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando la planta ya estÃ¡ mÃ¡s grande, construimos un surco con hilos para que la planta crezca y se vaya enredando porque no se enreda sola. Luego, toca esperar un mes para que se dÃ© la primera cosecha. Pero en medio de ese proceso, debemos limpiar, platear, es decir, quitar la maleza y fumigar dos veces por semana para cuidar el cultivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde que se da la primera cosecha, toca recoger el pepino dos veces por semana durante dos meses. Los dÃ­as de cosecha trabajamos diez hombres, pero los que no, somos seis. Los dÃ­as que no hay cosecha, nos dedicamos a diferentes tareas dependiendo el estado del cultivo. Es decir sembrar, trasplantar, limpiar, platear, podar, fumigar y cuidar el sembrado.</p>
<p style="text-align: justify;">En los dÃ­as de cosecha, yo soy el que se dedica a seleccionar y empacar el producto, debido a que los pepinos mÃ¡s alargados, se dejan aparte porque su precio es mejor. Los pequeÃ±os estÃ¡n en otros bultos y una gran cantidad no se empaca; porque no tiene el tamaÃ±o o la forma adecuada y si lo envÃ­o a las plazas de mercado, allÃ¡ finalmente los desecharÃ­an. Por lo tanto, cuando los precios son bajos, todo lo que no se saca a la venta por cuestiones de tamaÃ±o, mÃ¡s no de calidad, se deja para alimentar ganado.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-23-e1557097038983.png"><img decoding="async" class="size-full wp-image-5736 alignnone" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-23-e1557097038983.png" alt="Imagen 2" width="450" height="412" /></a></p>
<p>El precio del pepino es muy volÃ¡til, debido a que el precio del bulto puede oscilar entre COP 10.000 y COP 50.000. Por lo tanto, cuando hay escasez, el precio aumenta y casi todo lo que se cosecha se sube al camiÃ³n. Pero cuando hay abundancia y el precio bajo, solo los pepinos de alta calidad se mandan para la plaza de mercado; debido a que el cliente se vuelve mÃ¡s exigente. Es decir, que la cantidad de pepino que se desecha, depende del precio al que estÃ© en ese momento.</p>
<p style="text-align: justify;">Historias y familias campesinas como la mÃ­a, hay muchas en Colombia. Debido a que somos un paÃ­s agrÃ­cola y muchos hemos crecido en un ambiente campesino, trabajando la tierra. En donde a lo largo de la vida, nos ha tocado hacer diferentes cosas y vamos aprendiendo cada vez mÃ¡s. Yo, actualmente cubro todo el primer eslabÃ³n de la cadena alimenticia, ya que cultivo, cosecho, recojo, selecciono, empaco y lo entrego al camiÃ³n que va para la plaza de mercado de Corabastos en BogotÃ¡, donde es comercializado. Probablemente, cada uno de los productos que llega a la capital o cualquier otra plaza de mercado del paÃ­s, tiene toda una historia de una familia campesina que ha dedicado su vida y esfuerzo a trabajar la tierra. Valoremos el trabajo de nuestros campesinos que dÃ­a a dÃ­a se esfuerzan porque podamos tener una gran variedad de productos en los centros urbanos.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/trabajando-como-loco/">â€œTrabajando como locoâ€</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nuestros campesinos: un tesoro invaluable</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/nuestros-campesinos-un-tesoro-invaluable/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Feb 2019 17:42:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[campesino]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/nuestros-campesinos-un-tesoro-invaluable/</guid>

					<description><![CDATA[<p>El sector rural colombiano presenta una compleja realidad social, que puede llegar a ser una de las razones por las cuales la totalidad de la tierra no es aprovechada. El primer factor importante a considerar es el envejecimiento de la poblaciÃ³n rural, debido a que el promedio de edad de los productores se aproxima a los cincuenta aÃ±os, mientras que el promedio de la poblaciÃ³n colombiana oscila los treinta aÃ±os de edad. (Prada, 2017)</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/nuestros-campesinos-un-tesoro-invaluable/">Nuestros campesinos: un tesoro invaluable</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Colombia es un paÃ­s ubicado al noroccidente de AmÃ©rica del Sur, el cual no solo se caracteriza por su biodiversidad y multiculturalidad, sino porque tambiÃ©n es rico en recursos naturales, teniendo en cuenta su privilegiada ubicaciÃ³n geogrÃ¡fica, diversidad de suelos, climas y altitudes. AsÃ­ mismo, es un paÃ­s que cuenta con la totalidad de los pisos tÃ©rmicos, razÃ³n por la cual tiene la posibilidad de desarrollar todo tipo de actividades agrÃ­colas y ganaderas, debido a que se pueden encontrar las condiciones precisas para cada una de ellas en diferentes lugares a lo largo del territorio. No obstante, el paÃ­s cuenta con un gran porcentaje de tierra que es apta para sembrar que no es aprovechada, el cual se aproxima al 67% (segÃºn el periÃ³dico El Tiempo a partir de un estudio realizado en 2016) con respecto a la totalidad de la misma. Al considerar las razones por las cuales se presenta este alto porcentaje, es fundamental evaluar las condiciones de trabajo de los campesinos que laboran la tierra colombiana.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<figure id="attachment_5587" aria-describedby="caption-attachment-5587" style="width: 412px" class="wp-caption alignnone"><a style="color: #000000;" href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-2-e1551184169392.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-5587" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-2-e1551184169392.png" alt="Foto tomada de: https://mayoresdehoy.com" width="412" height="264" /></a><figcaption id="caption-attachment-5587" class="wp-caption-text"><span style="color: #000000;">Foto tomada de: <a href="https://mayoresdehoy.com" target="_blank" rel="noopener">https://mayoresdehoy.com</a></span></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Es posible concluir que el campesino tradicional ha envejecido; pero asÃ­ mismo que ya no hay jÃ³venes dedicados a la producciÃ³n agrÃ­cola tradicional. Teniendo en cuenta que los campesinos tradicionales, generalmente hacen parte de familias que han vivido a lo largo del tiempo en el campo, pero actualmente las personas adultas o jÃ³venes se movilizan a las grandes ciudades en bÃºsqueda de nuevas oportunidades de empleo, en medio de otro tipo de actividades y condiciones.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En medio del cambio poblacional que se ha venido presentando en los campesinos tradicionales, existen muchos elementos que deben tenerse en cuenta. Un elemento muy influyente en la producciÃ³n, el cual ha sido analizado, es el nivel de educaciÃ³n con que los campesinos tradicionales cuentan, debido a que son personas que han crecido en el Ã¡mbito rural y en su mayorÃ­a han llegado solamente a cursar hasta quinto grado de primaria e incluso en algunos casos son analfabetas. Este elemento resulta fundamental en medio de la producciÃ³n total del paÃ­s y su eficiencia; debido a que puede entorpecer la tecnificaciÃ³n del campo, la bÃºsqueda de nuevos mÃ©todos de producciÃ³n, el proceso emprendido para lograr una producciÃ³n mÃ¡s eficiente, entre otros. Ese tipo de procesos que llevan a una producciÃ³n Ã³ptima son fundamentales en el territorio colombiano, debido a que parte de los suelos presentan ausencia de nutrientes y/o prÃ¡cticas agrÃ­colas inadecuadas que no permiten un uso Ã³ptimo y eficiente de la tierra, dificultades para cumplir con los requerimientos de calidad que cada vez son mÃ¡s estrictos y que pueden llevar a un mal manejo de desechos, entre otros.</span></p>
<figure id="attachment_5588" aria-describedby="caption-attachment-5588" style="width: 500px" class="wp-caption alignnone"><a style="color: #000000;" href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-3-e1551184219890.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-5588" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-3-e1551184219890.png" alt="Foto tomada de: https://www.inforural.com.mx" width="500" height="249" /></a><figcaption id="caption-attachment-5588" class="wp-caption-text"><span style="color: #000000;">Foto tomada de: <a href="https://www.inforural.com.mx" target="_blank" rel="noopener">https://www.inforural.com.mx</a></span></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La realidad actual de los campesinos colombianos es preocupante y resulta ser un elemento fundamental que debe ser atendido, teniendo en cuenta que Colombia tiene todo el potencial para ser un paÃ­s agrÃ­cola; el cual podrÃ­a ser un gran productor agropecuario para los mercados local e internacional. Para ello es indispensable tener personas que se dediquen a ese importante sector, debido a que han venido disminuyendo con el paso de los aÃ±os. Por otro lado, es fundamental destacar el trabajo invaluable de los campesinos tradicionales que actualmente continÃºan en esa labor, debido a que a partir de su trabajo el paÃ­s logra una producciÃ³n agrÃ­cola excelente, donde la mayorÃ­a de las tierras mantienen sus nutrientes o son cuidadas para ello. No obstante, en la actualidad, trabajar la tierra no ofrece grandes oportunidades; por lo tanto es fundamental otorgarle un mayor valor y adoptar medidas que aumenten la eficiencia de la producciÃ³n sin dejar de lado tanto el estado de la tierra y la calidad del producto como la tÃ©cnica, experiencia y conocimiento de los campesinos tradicionales de vieja data.</span></p>
<p style="text-align: justify;">
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #000000;"><u>Referencias:</u></span></strong></h3>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Dinero. (2018, Marzo 28). Este es el talÃ³n de Aquiles del sector agropecuario colombiano. Consultado el 20 de Enero, 2019, de <a href="https://www.dinero.com/edicion-impresa/pais/articulo/fallas-del-sector-agropecuario-en-colombia/256769" target="_blank" rel="noopener">https://www.dinero.com/edicion-impresa/pais/articulo/fallas-del-sector-agropecuario-en-colombia/256769</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Manchego, M. M. (2016, Mayo 23). El 65,8 % de la tierra apta para sembrar en Colombia no se aprovecha. Consultado el 15 de Enero, 2019, de <a href="https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16601436" target="_blank" rel="noopener">https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-16601436</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Moncayo, C. (2016, October 22). Solo 3 de cada 10 campesinos colombianos tienen contrato laboral. Consultado el 22 de Enero, 2019, de <a href="https://www.incp.org.co/solo-3-de-cada-10-campesinos-colombianos-tienen-contrato-laboral/" target="_blank" rel="noopener">https://www.incp.org.co/solo-3-de-cada-10-campesinos-colombianos-tienen-contrato-laboral/</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Prada, S. I. (2017, Noviembre 2). El Mundo. Consultado el 15 de Enero, 2019, de <a href="https://www.elmundo.com/noticia/El-campo-envejece/362100" target="_blank" rel="noopener">https://www.elmundo.com/noticia/El-campo-envejece/362100</a></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">PNUD. Colombia en breve. Consultado el 21 de Enero, 2019,de <a style="color: #000000;" href="https://campusvirtual.uniandes.edu.co/content/colombia/es/home/,DanaInfo=www.co.undp.org+countryinfo.html" target="_blank" rel="noopener">http://www.co.undp.org/content/colombia/es/home/countryinfo.html</a></span></p>
<p style="text-align: justify;">
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/nuestros-campesinos-un-tesoro-invaluable/">Nuestros campesinos: un tesoro invaluable</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>El pollo Campesino</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/el-pollo-campesino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Apr 2016 21:23:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pecuaria]]></category>
		<category><![CDATA[agroindustria]]></category>
		<category><![CDATA[campesino]]></category>
		<category><![CDATA[industria de alimentos]]></category>
		<category><![CDATA[Pollo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/el-pollo-campesino/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Como lo hemos mencionado en anteriores artÃ­culos, en la avicultura encontramos dos especializaciones fuertes: el huevo y el pollo de engorde, este Ãºltimo es el que comÃºnmente encontramos para el consumo de carne masivo.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/el-pollo-campesino/">El pollo Campesino</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Sin embargo, en los Ãºltimos aÃ±os debido a varios mitos sobre la avicultura de engorde, algunos consumidores finales prefieren buscar la carne del pollo â€œcampesinoâ€ como fuente alternativa. Â¿Pero quÃ© es un pollo campesino? Â¿En realidad es diferente al pollo de una granja de engorde industrial? Y de ser diferente, Â¿es este mejor?.</p>
<p>Podemos definir un â€˜pollo campesinoâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> como un ave cuyo plumaje es de color, criada de una forma semi extensiva silvopastoril y que, ademÃ¡s, â€œes  alimentada mediante una dieta a base de cereales y productos naturales sin aditivos. La cual supone una alternativa a la explotaciÃ³n del pollo industrial y se busca un producto mÃ¡s natural.â€ (Albeitar, 2003)</p>
<p>Como podemos ver el pollo campesino sÃ­ es una alternativa al pollo industrial y es que en verdad varÃ­a desde su raza hasta sus caracterÃ­sticas finales a la hora de comercializarlo. En artÃ­culos anteriores hemos explicado paso a paso el proceso de alza del pollo en una granja de engorde tradicional. De allÃ­ podemos extraer informaciÃ³n relevante para la comparaciÃ³n con el pollo campesino.</p>
<p>En primera instancia, las razas de los pollos son distintas. Como ya sabemos las razas usadas en la explotaciÃ³n de pollo industrial son razas pesadas, las cuales son totalmente blancas y precoces, debido a que su genÃ©tica hace que ganen peso rÃ¡pidamente. Estas aves tienen un ciclo de engorde de alrededor de 42 dÃ­as, debido a que sobre esta edad ya alcanzan un peso aproximado de 2 kg, el cual es adecuado para comercializar. Por otra parte, las razas usadas para la crÃ­a del pollo campesino son razas mÃ¡s fuertes y tradicionales. Los pollitos empleados para este tipo de crianza normalmente son cruces entre pollos criollos es decir que no provienen de las â€œgranjas de abuelasâ€ (concepto explicado en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/2016/02/18/la-avicultura-en-colombia-parte-1/">la avicultura en Colombia parte: 1</a>) . Como es de esperarse estos pollos no crecen tan rÃ¡pido y son de distintos colores (negro, marrÃ³n, gris) y tienen una pigmentaciÃ³n amarilla en la piel, este tipo de pollo no solo es mÃ¡s resistente al medio ambiente, sino que alcanza su peso de comercializaciÃ³n alrededor de los 135 dÃ­as de crianza. (Cespedes, 2014) AsÃ­ mismo, las instalaciones para la crianza entre el pollo industrial y el campesino son distintas. El pollo campesino tiene contacto con el medio ambiente y sus corrales tienen partes tanto cubiertas como al aire libre. Este tipo de pollo tiene contacto con insectos y el forraje del medio ambiente, los cuales terminan siendo parte de su dieta.</p>
<p><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/C36.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-4268" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/C36.jpg" alt="C36" width="503" height="345" /></a></p>
<p>Si bien estos factores son crÃ­ticos en el desarrollo del pollo, en el que mÃ¡s difieren estos dos tipos es en la alimentaciÃ³n. El pollo industrial se alimenta a base de concentrados comerciales especializados en la nutriciÃ³n y el alza del mismo. Mientras que el pollo campesino se alimenta , con dietas a base de â€œcereales (donde el maÃ­z supone el 60% de los cereales) y exentas de materias primas y cualquier tipo de aditivo que pueda actuar como promotor del crecimiento y/o alterar las caracterÃ­sticas organolÃ©pticas de la carneâ€ (Albeitar, 2003). AdemÃ¡s, su dieta se puede complementar mediante el uso de un â€œbanco de proteÃ­naâ€, el cual â€œes un recurso natural que contempla la siembra sistemÃ¡tica de plantas forrajeras propias de una regiÃ³n especÃ­fica,  y que cortadas periÃ³dicamente en su follaje representa una alternativa importante como recurso energÃ©tico y proteico en la alimentaciÃ³n de diversas especiesâ€. (Cespedes, 2014). Este banco de proteÃ­nas se usa desde la quinta semana como un complemento al plan alimenticio equivalente al 5 % que se va acrecentando de forma parcial hasta la semana 20, en donde ya cubre casi el 60% del alimento que ingiere el pollo.</p>
<p><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2016-04-16-a-las-4.07.45-p.m.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone wp-image-4267" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Captura-de-pantalla-2016-04-16-a-las-4.07.45-p.m.png" alt="Captura de pantalla 2016-04-16 a las 4.07.45 p.m." width="506" height="285" /></a></p>
<p>Podemos ver que la crianza y el engorde de estos pollos es totalmente distinto, el del pollo campesino es un tipo de producciÃ³n mucho mÃ¡s artesanal y que lleva mÃ¡s tiempo. Este tipo de pollo sale al mercado con una edad mucho mayor y esto hace que su carne tenga caracterÃ­sticas especiales como lo son una â€œcoloraciÃ³n natural especial de la carne (5 en abanico colorimÃ©trico de Roche), una carne magra (poca grasa) menor al 3% , un canal caracterÃ­stico con gran porcentaje de tejido muscular fibroso y  una participaciÃ³n porcentual de vÃ­scera menor al 24%, respecto a la canal totalâ€ (Albeitar, 2003). Si bien estas caracterÃ­sticas las podemos considerar como Ã­ndices de calidad superiores, tenemos que ser conscientes que este producto final tambiÃ©n va a ser significativamente mÃ¡s costoso que el industrial. Sin embargo, no podemos concluir que uno sea mejor que el otro, ya que si bien son diferentes, el que debe juzgar cuÃ¡l es mejor para su gusto es el consumidor.</p>
<p>Cabe resaltar que el volumen de comercializaciÃ³n y consumo del pollo campesino en Colombia no es  comparable con el del pollo industrial, sin embargo con la tendencia de consumo de alimentos orgÃ¡nicos en los Ãºltimos aÃ±os la demanda por este tipo de carne ha ido aumentando en nuestro paÃ­s.</p>
<p>sm.velandia805@uniandes.edu.co</p>
<p>&nbsp;</p>
<h1>BibliografÃ­a</h1>
<p>Fenavi. (Febrero de 2016). HUEVO: UN MERCADO POR ARRIBA DE LO ESPERADO. <em>Avicultores: Â¿QUÃ‰ LE ESPERA AL SECTOR AVÃCOLA?</em>, 12-15.</p>
<p>Albeitar. (9 de Junio de 2003). <em>AlbeitarPV</em>. Obtenido de http://albeitar.portalveterinaria.com/noticia/3370/articulos-aves-archivo/aviculturas-alternativas:-el-pollo-campero.html</p>
<p>Cespedes, G. T. (2014). <em>Ciem Colombia</em>. Obtenido de Ciem Colombia: http://www.ciemcolombia.com.co/pollo_campesino.html</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/el-pollo-campesino/">El pollo Campesino</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Why Your Fruit Looks So Good</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/why-your-fruit-looks-so-good/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Dec 2014 21:40:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[campesino]]></category>
		<category><![CDATA[fruta]]></category>
		<category><![CDATA[industria de alimentos]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/why-your-fruit-looks-so-good/</guid>

					<description><![CDATA[<p>El artÃ­culo de la Revista Mother Jones referente al por quÃ© las frutas que consumen los nortamericanos se ven tan apetecibles denuncia un hecho nada nuevo en algunas agroindustrias.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/why-your-fruit-looks-so-good/">Why Your Fruit Looks So Good</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;">En este caso, algunas establecidas en el Estado de Sinaloa â€“ la meca del narcotrÃ¡fico- de Mexico y que emplean campesinos exilados del los Estados del sur: Oaxaca y Chiapas que abandonaron sus parcelas producto de polÃ­ticas improvisadas en los inicios del Tratado de Libre Comercio entre ambos paÃ­ses.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Si bien, la fruta para el consumidor se halla libre de maltrato y contaminaciÃ³n, gracias a las prÃ¡cticas de aseo y manipulaciÃ³n ejemplar, dentro de galpones de ambientes controlados, las condiciones laborales dejan bastante que desear. Jornales que oscilan entre los US$8 y los US$12 diarios, el equivalente al jornal de nuestro campo; campamentos nada higiÃ©nicos cercados para impedir fugas, retenciÃ³n de pagos hasta tanto termine la cosecha y la imposibilidad de derivar algÃºn ahorro.</div>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-480"></span></p>
<div style="text-align: justify;">El articulo cita bibliografÃ­a reciente que denuncia estas situaciones que se dan, incluso en los mismos EEUU. Finalmente, prepara el terreno para un documental que pronto publicarÃ¡ el Times de los Angeles. Queda claro que no hay capitalismo ni socialismo que valga para impedir la explotaciÃ³n de los mÃ¡s vulnerables. Y en particular tratÃ¡ndose de productos que forman parte del 36% de las importaciones alimenticias de los EEUU de las cuales una tercera parte proviene de Mexico.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">A continuaciÃ³n les dejamos el texto del artÃ­culo original, que pueden ver desde su sitio web, <a href="http://www.motherjones.com/tom-philpott/2014/12/meet-mexicos-brutally-exploited-farm-workers">aquÃ­</a>.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">By <a href="http://www.motherjones.com/authors/tom-philpott" rel="author">Tom Philpott</a>| Wed Dec. 10, 2014</div>
<div style="text-align: justify;">Back in 2010, I visited a labor camp that houses some of the migrant workers who grow America&#8217;s fruit and vegetables. I found people living densely in shantylike structures made of scrap metal and cinder block, surrounded by vast fields and long rows of greenhouses. Strangers in a strange land who didn&#8217;t speak the language, hundreds of miles from home, they lived at the mercy of labor contractors who, they claimed, made false promises and paid rock-bottom wages. Like all Big Ag-dominated areas, the place had a feeling of desolation: all monocropped fields, mostly devoid of people, and lots of billboards hawking the products of agrichemical giants Monsanto and Syngenta.</div>
<div style="text-align: justify;">
<p>You might think I had made my way to <a href="http://grist.org/article/immokalee-diary-part-i/" target="_blank" rel="noopener">Florida&#8217;s infamous tomato fields,</a> or somewhere in the depths of the California&#8217;s migrant-dependent Central Valley. Those places remain obscure to most Americans, but the gross human exploitation they represent has at least been documented in a spate of excellent recent books, like Barry Estabrook&#8217;s Tomatoland, Tracy McMillan&#8217;s <a href="http://traciemcmillan.com/media/reviews/our-unhappy-meals/">The American Way of Eating</a>, and Seth Holmes <a href="http://www.motherjones.com/tom-philpott/2013/10/rough-passage-what-its-cross-border-harvest-your-food">Fresh Fruit, Broken Bodies</a>. But I was somewhere yet more remote and less well-known: Sinaloa, a largely rural state in Mexico&#8217;s northwestern hinterland.</p>
<p>If most Americans have heard of Sinaloa at all, it&#8217;s because of the state&#8217;s well-earned reputation as a center of Mexico&#8217;s bloody drug trade. But in addition to the eponymous drug cartel, Sinaloa also houses vast-scale, export-oriented agriculture: farms that churn out the tomatoes, melons, peppers, and other fresh produce that help fill US supermarket shelves. And the people who do the planting, tending, and harvesting tend to be from the indigenous regions of Mexico&#8217;s southern states, Oaxaca and Chiapas, where smallholder farming has been ground down by decades of free-trade policies pursued by the Mexican government, which left millions in search of gainful work to the north.</p>
<p>In my brief time there, I found Sinaloa overwhelming: a scary cauldron of labor exploitation, industrial agriculture, and drug violence. Now, Los Angeles Times reporter Richard Marosi and photographer Don Bartletti have documented the grim conditions faced by workers on Mexico&#8217;s export-focused megafarms in a long-form investigation, after 18 months of reporting in nine Mexican states, including, most prominently, Sinaloa. The Times plans to publish it in four parts; the first, <a href="http://graphics.latimes.com/product-of-mexico-camps/">here</a>, is stunning.</p>
<p>Marosi found that Mexico&#8217;s megafarms adhere to the strictest standards when it comes to food safety and cleanliness, driven by the demands of big US buyers. «In immaculate greenhouses, laborers are ordered to use hand sanitizers and schooled in how to pamper the produce,» Marosi writes. «They&#8217;re required to keep their fingernails carefully trimmed so the fruit will arrive unblemished in US supermarkets.»</p>
<p>While the produce is coddled, the workers face a different reality. Pay languishes at the equivalent of $8 to $12 a day. Marosi summarizes conditions that often approach slavery:</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<ul>
<li>Many farm laborers are essentially trapped for months at a time in rat-infested camps, often without beds and sometimes without functioning toilets or a reliable water supply.</li>
<li>Some camp bosses illegally withhold wages to prevent workers from leaving during peak harvest periods.</li>
<li>Laborers often go deep in debt paying inflated prices for necessities at company stores. Some are reduced to scavenging for food when their credit is cut off. It&#8217;s common for laborers to head home penniless at the end of a harvest.</li>
<li>Those who seek to escape their debts and miserable living conditions have to contend with guards, barbed-wire fences, and sometimes threats of violence from camp supervisors.</li>
<li>Major US companies have done little to enforce social responsibility guidelines that call for basic worker protections such as clean housing and fair pay practices.</li>
</ul>
</div>
<div style="text-align: justify;">The piece includes excellent photography and is chockfull of stories straight from the mouths of farmworkers. And it shines a bright light on a hugely important source of our food. The US now <a href="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2014/12/www.renewoureconomy.org_wp-content_uploads_2014_03_no-longer-home-grown.pdf" target="_blank" rel="noopener">imports nearly a third of the fruit and </a><a href="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2014/12/www.renewoureconomy.org_wp-content_uploads_2014_03_no-longer-home-grown.pdf" target="_blank" rel="noopener">vegetables we consume</a>, and Mexico accounts for <a href="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2014/12/https%3A__www.fas.org_sgp_crs_misc_RL34468.pdf" target="_blank" rel="noopener">36 percent</a> of that foreign-grown cornucopia, far more than any other country. And we&#8217;re only growing more reliant on our southern neighborâ€”imports of Mexico-grown fresh produce have increased by an average of 11 percent per year between 2001 and 2011, the USDA <a href="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2014/12/https%3A__www.fas.org_sgp_crs_misc_RL34468.pdf" target="_blank" rel="noopener">reports</a>, and now amount to around $8 billion. The Times investigations demonstrates, with an accumulation of detail that can&#8217;t be denied or ignored, that our easy bounty bobs on a sea of misery and exploitation.</div>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/why-your-fruit-looks-so-good/">Why Your Fruit Looks So Good</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>«Los campesinos no somos extraterrestres»</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/santiago-gomez-lema/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Feb 2014 10:34:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[campes]]></category>
		<category><![CDATA[campesino]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/santiago-gomez-lema/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Digamos, para efectos de lo que se va contar, que el campo, por estos dÃ­as, no es ningÃºn paraÃ­so. Muchos menos un lugar soÃ±ado. Pero en ese entorno, del que Max Jacob decÃ­a que era un â€œlugar horrible por donde se paseaban crudos los pollosâ€, habitan todavÃ­a seres inusuales.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/santiago-gomez-lema/">«Los campesinos no somos extraterrestres»</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hombres como Jairo LÃ³pez, que por una carga de maÃ­z, que no deja mÃ¡s de 10.000 pesos de ganancia, son capaces de encarar la muerte.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-198"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Jairo es un pequeÃ±o campesino de Chipaque, Cundinamarca, que trabaja los fines de semana en la plaza 20 de Julio, en BogotÃ¡. Ha pasado toda una vida cultivando, preparando el suelo, sembrando sus semillas, desyerbando, fertilizando y recolectando la cosecha, enfrentando riesgos de inundaciÃ³n y de sequÃ­a, de plagas y enfermedades. En algunos casos, ha esperado largas temporadas para poder sacar su producto a la venta. Pero al final de esta cadena infinita, Jairo recibe siempre menos de una quinta parte del precio que pagÃ³ el comprador.</p>
<p style="text-align: justify;">Tantas gritas estructurales no son fÃ¡ciles de entender. Pero la anÃ©cdota definitiva, la fÃ¡bula ejemplar de su esfuerzo inÃºtil la cuenta Ã©l mismo: hace 15 dÃ­as iba subiendo a recoger una carga de maÃ­z en su mula. LlegÃ³ a la finca, amarrÃ³ a â€œLa consentidaâ€ a un tronco robusto de eucalipto. CaminÃ³ hasta el toldo donde guardaba el maÃ­z. Y en ese momento logrÃ³ escuchar los alaridos de una vecina que avanzaba por el camino destapado. Con prisa, Jairo dejÃ³ caer la carga y saliÃ³ corriendo hasta el Ã¡rbol.</p>
<p style="text-align: justify;">De repente, vio una nube compacta de abejas, como satÃ©lites, atacando a su animal; escuchÃ³ el zumbido sordo de un panal enardecido. â€œLa consentidaâ€, agonizante, pataleaba en el suelo. En medio del desespero, Jairo tratÃ³ de salvar a su animal. Pero mientras la sacudÃ­a con sus manos impacientes, las abejas cubrieron a Jairo por completo. Jairo mirÃ³ a lado y lado y, como si estuviera en un desierto, atisbÃ³ la Ãºnica salida: vio un pozo de agua y se lanzÃ³. Contuvo la respiraciÃ³n unos segundos y saliÃ³ de nuevo a la superficie con una larga bocanada como de pez que busca el aire.</p>
<p style="text-align: justify;">CorriÃ³ hasta la carretera, donde un vecino, que bajaba en carro, lo llevÃ³ hasta la clÃ­nica. En el pueblo, creyÃ³ notar que el suelo oscilaba, se hundÃ­a y se agitaba vertiginosamente. Le faltaba el oxÃ­geno y tenÃ­a el rostro inflamado (200 aguijones le sacÃ³ el mÃ©dico que lo salvÃ³). PensÃ³ que no llegarÃ­a vivo. La muerte de su consentida, de apariencia tan apacible y natural, fue la que desatÃ³ las lÃ¡grimas. â€œTodo por un bulto de maÃ­z que no sÃ© si iba a poder vender. Es que la viera, era mansiticaâ€, dice.</p>
<p style="text-align: justify;">Cuando se convive por tanto tiempo con un animal, se termina sin remedio atado a su destino. â€œYo solo sÃ© manejar mulaâ€, dice Jairo, mientras sostiene la foto de su compaÃ±era en la mano.</p>
<p style="text-align: justify;">Los viejos campesinos son los Ãºnicos estables en su enclave en torno a la tierra (la familia de Jairo es dueÃ±a de varios parcelas en Chipaque); pero reconocen que cultivar ya no da plata. A sus padres, MarÃ­a del Carmen y Luis Fernando, la vitalidad, las fuerzas ya no les alcanzan para trabajar la tierra. Y a los hijos de Jairo e Ilida, Leonardo y Alexander, es decir, el posible relevo generacional, les resulta absurda la labor del campo.</p>
<p style="text-align: justify;">â€œYo quiero estudiar comercio, salir adelanteâ€, dice Leonardo como si vivir del campo representara un retorno, una involuciÃ³n. El Ã©xodo masivo de los jÃ³venes (hoy en dÃ­a, el 51,9 por ciento de los municipios menores de 10.000 habitantes estÃ¡n perdiendo poblaciÃ³n, en su mayorÃ­a jÃ³venes en el rango de edad entre 16 y 29 aÃ±os) no da tregua. Pero, sin embargo, uno los ve de lejos y parecen satisfechos, con la cara del deber cumplido; es la estampa de vivir tantos aÃ±os en el campo: una calma que la ciudad embota con su ruido.</p>
<p style="text-align: justify;">â€œHace unos aÃ±os no habÃ­an vÃ­as de acceso, no habÃ­a cÃ³mo transportar la comida y la comida valÃ­a. Ahorita hay vÃ­as. Los carros sobran. La comida sobra. Entonces ya no vale. La comida no paga sacarla, la dejan ahÃ­ en la tierra que se pudra. Mucha comida se pierde. Yo por ejemplo, siembro de cada cosita un poquito. Cilantro, aromÃ¡ticas, papa siembro poquita y yo la llevo allÃ¡ al 20 de Julioâ€, Anota.</p>
<p style="text-align: justify;">AllÃ­, en el 20 de Julio, Jairo e Ilida tienen un puesto fijo en la zona campesina por el que pagan 40.000 pesos mensuales. AllÃ­, entre el lenguaje vivo de los placeros (â€œLÃ­chigoâ€, â€œÂ¿Tiene uÃ±a?â€, â€œMagullarâ€, â€œPuchoâ€, â€œEste es mucho MartÃ­nezâ€) venden, los fines de semana, el producto de lo que cultivan en las fincas familiares: aromÃ¡ticas, papa, maÃ­z, huevos y verduras. Sin intermediarios, Jairo trae el campo, intacto, a la ciudad.</p>
<p style="text-align: justify;">Los viernes, a las 8 de la noche, Gabriel, apodado â€˜El alacrÃ¡nâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, recoge en un camiÃ³n la carga de Jairo. Unas horas mÃ¡s tarde, a las 4 de la maÃ±ana, salen todos juntos desde Chipaque hasta la plaza 20 de Julio, en la localidad de San CristÃ³bal. A las 5:30 a.m. llegan a la plaza y a las 6 a.m. abren las puertas. Pero al final del mes, luego de trazar unas cuentas bÃ¡sicas, sus ganancias no llegan ni siquiera a un salario mÃ­nimo: 300.000 pesos al mes. Por eso se ve obligado a ceder en sus labores cotidianas.</p>
<p style="text-align: justify;">â€œYo ya no le puedo ayudar a mi marido en el campo porque con los ganamos no nos alcanza. Entonces me toca trabajar en la farmacia del pueblo, donde me gano 400.000 pesos al mes, para ayudarleâ€, dice Ilida.</p>
<p style="text-align: justify;">No hace mucho tiempo a los campesinos se les perseguÃ­a. Hoy ya no interesan. â€œCuando vamos a la ciudad nos miran raro, como si fuÃ©ramos extraterrestres. Y deberÃ­a ser todo lo contrario, porque nosotros llevamos la comida, llevamos la vidaâ€, cuenta Herney Trujillo, vecino de la familia LÃ³pez.</p>
<p style="text-align: justify;">Ser campesino, ahora, pareciera estar ligado al desamparo. La concentraciÃ³n de la tierra en pocas manos y la divisiÃ³n excesiva de la misma en minifundios pone al pequeÃ±o agricultor en una encrucijada sin salida. El transporte es el mayor recargo: el camiÃ³n cobra un promedio de 50 mil pesos por llevar todos los productos hasta BogotÃ¡ los fines de semana.</p>
<p style="text-align: justify;">En un paÃ­s en donde el 75,5 por ciento de los municipios son predominantemente rurales y donde el 31,6 por ciento de la poblaciÃ³n es campesina, el futuro agrario resulta preocupante.</p>
<p style="text-align: justify;">â€œUno trabaja como la cadena de los animalitos. Uno se come al otro. Todo son gastos. Un tinto, el cotero, el de las bolsas. Todo son gastos y el que comienza el proceso, el que lleva la comida, es el que menos tiene para comerâ€, anota Jairo con angustia.</p>
<p style="text-align: justify;">Una versiÃ³n equivocada del progreso se imagina el futuro en las vitrinas y nada sabe de la procedencia de los alimentos, del esfuerzo que implica cultivarlos, competir en una batalla perdida de antemano entre un gigante (los grandes productores) y un ser apenas visible (los pequeÃ±os agricultores). Esa misma versiÃ³n es la que no considera a los campesinos sujetos de posible desarrollo. Sino simples hombres en trÃ¡nsito: o se unen a la ciudad o desaparecen con el tiempo. Ante todo esto, muchos de ellos han optado por el silencio, casi por la resignaciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;">Jairo, para concluir, se define en dos frases esenciales: â€œYo soy un hombre calladoâ€, dice. Luego hace una pausa larga mientras piensa la siguiente como si fuera la Ãºltima. â€œY pacÃ­ficoâ€.</p>
<p style="text-align: justify;">Â¿Por quÃ© huyen los jÃ³venes del campo?</p>
<p style="text-align: justify;">SegÃºn el informe â€˜Colombia ruralâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), aquellos que permanecen en las tierras son, por lo general, adultos mayores (de mÃ¡s de 50 aÃ±os, en general) que difÃ­cilmente podrÃ­an valerse de la tecnologÃ­a para cambiar la realidad del campo.</p>
<p style="text-align: justify;">El documento enumera las principales razones de los jÃ³venes para abandonar el campo:</p>
<p style="text-align: justify;">Pocas oportunidades en el campo, relacionadas con la poca diversidad de actividades en el sector rural.</p>
<p style="text-align: justify;">Los bajos ingresos, escasos logros de la polÃ­tica pÃºblica y falta de institucionalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El conflicto armado, especialmente por el reclutamiento por parte de grupos armados ilegales y las pÃ©simas condiciones de vida en el campo.</p>
<p style="text-align: justify;">La carencia de una oferta tecnolÃ³gica adecuada a las necesidades de los productores en el sector agrario.</p>
<p style="text-align: justify;">Para mÃ¡s videos sobre campesino que cultivan lo que comemos, visite:<a href="http://www.campojusto.com/" target="_blank" rel="noopener">www.campojusto.com</a></p>
<p style="text-align: justify;">SANTIAGO GÃ“MEZ LEMA<br />
REDACTOR EL TIEMPO</p>
<p style="text-align: justify;">Nota: Agradecemos el aporte del SeÃ±or Santiago GÃ³mez por permitirnos compartir este artÃ­culo en ANeIA</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/santiago-gomez-lema/">«Los campesinos no somos extraterrestres»</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>InsÃ³lita certificaciÃ³n</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/insolita-certificacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 Sep 2011 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agricultores]]></category>
		<category><![CDATA[campesino]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo rural]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo Sostenible]]></category>
		<category><![CDATA[rural]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/insolita-certificacion/</guid>

					<description><![CDATA[<p>La FundaciÃ³n MÃ¡s Familia, organizaciÃ³n espaÃ±ola para certifica aquellas empresas que se proponen armonizar la vida personal, laboral y familiar. En Colombia campesinos y finqueros podrÃ­an ser considerados para tal reconocimiento.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/insolita-certificacion/">InsÃ³lita certificaciÃ³n</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span id="more-125"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En dÃ­as pasados, el portal de la Revista GestratÃ©gica<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> describiÃ³ la iniciativa, insÃ³lita por decir lo menos, que la FundaciÃ³n MÃ¡sFamilia organizaciÃ³n espaÃ±ola, para certificar aquellas empresas que se proponen armonizar la vida personal, laboral y familiar. Se pretende distinguir aquellas empresas que demuestran una conciliaciÃ³n de esas dimensiones, junto con igualdad de oportunidades, diversidad, apoyo e integraciÃ³n de desfavorecidos.</p>
<p style="text-align: justify;">Con ello se conformarÃ­a una reputaciÃ³n que manifiesta tratar a sus empleados como personas con responsabilidades mÃ¡s allÃ¡ de su vida laboral, personas y no â€˜recursosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, â€˜costos laboralesâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, o â€˜elementosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> de una cadena de valor. AdemÃ¡s, reflejarÃ­a relaciones laborales donde se dÃ© una paz social, atracciÃ³n y retenciÃ³n del talento que redundarÃ­a en los resultados de la empresa.</p>
<p style="text-align: justify;">La tendencia contemporÃ¡nea de las certificaciones no son mÃ¡s que auditorÃ­as de parte de terceros sobre coherencia entre lo que una organizaciÃ³n hace y dice que hace. Y vale para las ISOs referidas a los procesos de calidad en la producciÃ³n y los servicios de empresas comerciales o maufactureras, las educativas para colegios y universidades, las hospitalarias, etc.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a> Constituyen una actividad bien exigente al interior de las organizaciones. Algo muy sano, cuando va aparejado de un cambio cultural profundo, que refleja la actividad cotidiana de la organizaciÃ³n; de lo contrario, es una simple decoraciÃ³n de la fachada.</p>
<p style="text-align: justify;">Existen organizaciones que sin dicha certificaciÃ³n â€“pues es algo novedoso- aspiran a ese propÃ³sito de armonÃ­a<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. Pero cuando leÃ­a el artÃ­culo pensaba en el millardo de familias campesinas cuya organizaciÃ³n del trabajo y de la vida familiar es armoniosa.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue la RevoluciÃ³n Industrial la que transformÃ³ ese estilo de vida y si bien, la mayorÃ­a de los hogares campesinos y muchas familias que residen en la finca viven la armonÃ­a entre el trabajo y la familia, la ciudad atenta contra esa armonÃ­a. No pueden negarse todos los beneficios que la conglemaraciÃ³n de la poblaciÃ³n en las ciudades trae (servicios, transporte, mercados, educaciÃ³n, salud, recreaciÃ³n), pero no pueden negarse las dificultades que por las distancias, la precariedad econÃ³mica, los horarios de trabajo, etc. imponen sobre los integrantes de las familias.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1871 aligncenter" src="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2011/09/famcampesina.jpg" alt="" width="450" height="348" /></p>
<p style="text-align: justify;">Nuevamente son los campesinos y finqueros, los que no sÃ³lo nos proveen nuestros alimentos sino, buen nÃºmero de ellos, ejemplos de formas de armonÃ­a familiar y laboral que bien vale la pena que nosotros los urbanitas consideremos.</p>
<p style="text-align: justify;">Que halla inciativas que observen y destaquen esa armonÃ­a en las empresas es de celebrar. Poco dice de una empresa el que sus prÃ¡cticas de trabajo y relaciones laborales promuevan la disoluciÃ³n familiar y la discriminaciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a><a href="http://www.gestrategica.org/templates/noticias_detalle.php?id=544">http://www.gestrategica.org//templates/noticias_detalle.php?id=544</a></p>
<div>
<div style="text-align: justify;">
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>ExceptÃºo, por ahora, las de riesgo pues no han logrado recuperar el desprestigio en que se sumieron por su conflicto de intereses en el sistema bancario del Norte causante de la deblaque econÃ³mica desde el 2008.</p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>Ejemplos: <a href="http://es.statefarm.com/">http://es.statefarm.com/</a> donde el respeto a la vida familiar de sus empleados y agentes es proverbial.</p>
</div>
</div>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/insolita-certificacion/">InsÃ³lita certificaciÃ³n</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
