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	<title>Violencia archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<description>AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</description>
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	<title>Violencia archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<item>
		<title>Colombia: mÃ¡s tecnologÃ­a y menos ideologÃ­a</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/colombia-mas-tecnologia-y-menos-ideologia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Nov 2018 01:41:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Gustavo Cano]]></category>
		<category><![CDATA[cultivos ilÃƒÂ­citos]]></category>
		<category><![CDATA[NarcotrÃƒÂ¡fico]]></category>
		<category><![CDATA[restituciÃƒÂ³n de tierras]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carlos Gustavo Cano es economista de la Univesidad de los Andes de la ciudad de BogotÃ¡. Hizo un master en economÃ­a en Inglaterra, un Postgrado en Government, Business and the International Economy en la Universidad de Harvard y otro en el INALDE en BogotÃ¡.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/colombia-mas-tecnologia-y-menos-ideologia/">Colombia: mÃ¡s tecnologÃ­a y menos ideologÃ­a</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>Entrevista a Carlos Gustavo Cano. Â¿QuiÃ©n es CGC? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">Mi inquietud por este tema ha despertado la necesidad de interrogar a una persona experta no sÃ³lo en la economÃ­a del paÃ­s, sino tambiÃ©n en temas de control del narcotrÃ¡fico y sobretodo en el agro del paÃ­s. Carlos Gustavo Cano es economista de la Univesidad de los Andes de la ciudad de BogotÃ¡. Hizo un master en economÃ­a en Inglaterra, un Postgrado en <em>Government, Business and the International Economy </em>en la Universidad de Harvard y otro en el INALDE en BogotÃ¡. Su trayectoria profesional como Codirector del Banco de la RepÃºblica desde febrero de 2005 y Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia lo hace una persona integral con una perspectiva amplia y desarrollada sobre el tema.</p>
<p style="text-align: justify;">C.G: Muchas gracias por esta entrevista y la atenciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.C: Â¿CÃ³mo crees tÃº que el narcotrÃ¡fico ha influenciado la economÃ­a del paÃ­s? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">C.G: El narcotrÃ¡fico es el factor mÃ¡s fuerte destructivo de la economÃ­a. Ha destruido la economÃ­a del paÃ­s, y no me refiero a las cifras, me refiero al talento humano. DestruyÃ³ la agricultura. El narcotrÃ¡fico y la droga han sido el combustible de la violencia en Colombia, y esa ha sido la tragedia nacional. Ese es el impacto fundamental. Este paÃ­s ha sido muy violento, especialmente a partir de la llamada apertura econÃ³mica donde se descuidÃ³ la agricultura y donde despuÃ©s de la exitosa polÃ­tica antidrogas que hubo en PerÃº que desestimulÃ³ la siembras y que se aplicÃ³ a la interdicciÃ³n contra los capos colombianos: cartel de Cali, cartel de MedellÃ­n, el precio de la hoja de coca cayÃ³ en PerÃº y se bajÃ³ mucho el cultivo. Pero cuando se empezaban a desaparecer las fuentes de aprovisionamiento de hoja de coca para los carteles colombianos, estos carteles introdujeron la hoja de coca en Colombia. La hoja de coca no se cultivaba en Colombia en esa Ã©poca. Hoy en dÃ­a volviÃ³ a ser el primer productor del mundo en hoja de coca.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.C: Â¿CÃ³mo consideras que la fumigaciÃ³n de cultivos ilÃ­citos juega parte en esto hoy en dÃ­a?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">C.G: A mÃ­ me parece que en los cultivos industriales grandes es necesaria la fumigaciÃ³n, y el glifosato no es un producto tan daÃ±ino como se dice. Yo vengo de una familia arrocera y se aplica glifosato. Eso ha sido un tema mÃ¡s <em>ideolÃ³gico que tecnolÃ³gico</em>, y aquÃ­ nos invade siempre la ideologÃ­a mÃ¡s que la tecnologÃ­a. Hoy en dÃ­a, todo acto de fumigaciÃ³n tiene externalidades negativas para la salud de las plantas, para la salud humana, no se puede abusar de ello. Sin embargo, si el glifosato es aplicado en las dosis indicadas por los fabricantes y en las alturas indicadas por los mismos fabricantes no deberÃ­a haber problema. Hay es que vigilar muy bien cÃ³mo se aplica. Hoy en dÃ­a con los drones, se puede localizar mucho mejor la aplicaciÃ³n del glifosato minimizando los daÃ±os colaterales.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.C: Y en cuanto a la legalizaciÃ³n de estos cultivos ilÃ­citos, Â¿TÃº piensas que ayudarÃ­a a disminuir la violencia generada por el narcotrÃ¡fico y serÃ­a de alguna manera positivo o realmente no es una soluciÃ³n?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">C.G: Yo siempre pensÃ© desde que era estudiante que la forma de disminuir el atractivo del negocio era suspendiendo la prohibiciÃ³n. Quiero hacer referencia a la Ã©poca de las mafias de los Estados Unidos y de las mafias de Chicago en los aÃ±os 20Â´s y 30Â´s cuando hubo prohibiciÃ³n de las bebidas alcohÃ³licas, eso disparÃ³ el contrabando y ese tipo de actividades. Lo que ocurre es que eso no puede ser una decisiÃ³n de Colombia, sino una decisiÃ³n de los principales mercados que son los que demandan la droga. Y el principal mercado del mundo que demanda la droga es sin duda Estados unidos. Y no lo va a hacer, no lo ha hecho y no creo que eso sea posible. Si no se legaliza en el mercado mÃ¡s grande del mundo, no hay nada que hacer. Vamos a seguir siendo presa de ese atractivo, que tras la prohibiciÃ³n hace de esta actividad un enorme negocio.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.C: Â¿Consideras que hay manera de dialogarlo?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">C.G: Sobre eso se ha dialogado y se ha escrito. Sin embargo, no creo que haya viabilidad para ello.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.C: El otro dÃ­a estuve leyendo unos artÃ­culos en Semana Sostenible de cÃ³mo el proceso de paz habÃ­a incrementado la tala y deforestaciÃ³n en el Amazonas y lugares de Colombia donde antes no se podÃ­a acceder por la violencia para realizar cultivos ilÃ­citos. Â¿CÃ³mo consideras que esto se puede detener?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">C.G: Creo yo que, desde que se iniciÃ³ el proceso de paz y se anunciÃ³ un tratamiento muy benÃ©volo para los cultivadores de droga de uso ilÃ­cito se expandiÃ³ tremendamente el cultivo. Se suspendieron las fumigaciones, se anunciaba el acuerdo con las FARC y se anunciaban beneficios para aquellos campesinos que estuvieran dedicados al cultivo de droga; y eso disparÃ³ los cultivos. Precisamente la gente dijo: â€œno, yo me pongo a sembrar porque da y despuÃ©s me van a remunerar para poder terminar esoâ€. Colombia tiene ya mÃ¡s de 200,000 hectÃ¡reas de cultivos de coca, y esa es el Ã¡rea mÃ¡s alta del mundo. Y como eso cambiÃ³ de manos despuÃ©s de los carteles de Cali y MedellÃ­n que se destruyeron pues pasÃ³ al cartel mÃ¡s grande del mundo que se llama las FARC. Y resulta que las FARC, a mi juicio, desaparecieron como marca, pero la actividad sigue y toda esa organizaciÃ³n mutÃ³ y ahora la alianza grande es con los carteles mexicanos que son los grandes comercializadores de Estados Unidos.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.C: Â¿CÃ³mo consideras tu que se puede dar fin a este fenÃ³meno? </strong></p>
<p style="text-align: justify;">C.G: Me parece que tiene que haber siempre un acuerdo internacional sobre el asunto. Y tenemos que tener una determinaciÃ³n fundamental para recuperar la agricultura lÃ­cita. Esta no se recupera a punta de sembrar inseguridad jurÃ­dica sobre los derechos de propiedad de la tierra. Creo yo que, ha habido <em>mÃ¡s ideologÃ­a que tecnologÃ­a</em>. Hay que pulsar la gran agricultura, la inversiÃ³n nacional y extranjera de generaciÃ³n de empleo agrÃ­cola para estas vÃ­ctimas que son los pobres campesinos que estÃ¡n sometidos al cultivo. Y que ademÃ¡s no ganan dinero. El dinero se lo ganan la cadena de agregaciÃ³n de valor a travÃ©s de la comercializaciÃ³n. O sea los mexicanos, los carteles y las FARC.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.C: Â¿QuÃ© polÃ­ticas econÃ³micas se podrÃ­an implementar para esto?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">C.G: Ese tema de la conversaciÃ³n internacional al respecto ha sido ensayado muchas veces, yo perdÃ­ la fe en esa viabilidad. Pero te puedo responder inspirado en la experiencia de cuando vivÃ­ en PerÃº del aÃ±o 1999 al 2002, cuando trabajÃ© en desarrollo alternativo, en PerÃº y en Bolivia en el campo: no en una oficina. AprendÃ­ algo de los peruanos que se montÃ³ en el primer gobierno de Fujimori, cuando lo asesorÃ³ el economista Hernando de Soto: â€œSi usted persigue a los productores de coca, esos productores de coca van a buscar la protecciÃ³n de Sendero Luminoso (la guerrilla peruana). Y segundo, si usted destruye los cultivos, pero no destruye al comprador los cultivos simplemente van a cambiar de sitio. El efecto globoâ€. Y lo que montÃ³ ese gobierno en ese momento fue la interdicciÃ³n aÃ©rea contra los capos colombianos que eran los compradores de coca. Entonces, cuando tÃº debilitas al comprador, la cadena de comercializaciÃ³n se encarga de generar un desestimulo para las siembras. Cuando no hay un comprador, la hoja de coca cae de precio. Y eso fue lo que paso en PerÃº y fue exitosÃ­simo. Entonces, trayendo acÃ¡ esa experiencia, yo dirÃ­a que aquÃ­ lo que hay que hacer es atacar, destruir al comprador de la hoja de coca. Destruir los grandes carteles mexicanos que se han asociado con las FARC y ex FARC; Llorente, Catatumbo, Putumayo, etcÃ©tera. Es atacar al comprador de la hoja de coca, no atacar al cultivador de la hoja, eso no solamente es injusto e inmoral sino absolutamente contraproducente y desde el punto de vista polÃ­tico, torpe.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.C: Â¿Y con atacarlo te refieres a quÃ© explÃ­citamente?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">C.G: A hacer una interdicciÃ³n, tratar de capturarlos y hacer justicia. Porque el comprador de la hoja de coca es quien sostiene el negocio, crea el estÃ­mulo y somete de manera esclavista a los campesinos. Hay que lesionar la demanda para producir una caÃ­da en la hoja de coca, y asÃ­ desestimular la producciÃ³n. Pero, simultÃ¡neamente y necesariamente acompaÃ±ado por una polÃ­tica agrÃ­cola que genere gran agricultura, que arrastre empleos.</p>
<p style="text-align: justify;">En el Banco de la RepÃºblica hicimos una vez un trabajo para analizar Â¿quiÃ©n es mÃ¡s beneficiado en el campo: el campesino que es empleado de una empresa agrÃ­cola formal, o el campesino que tiene un pedazo de tierra? Los que mÃ¡s ganan son los asalariados, mÃ¡s que los propietarios, eso es una gran falacia que esta <em>cargada de ideologÃ­a</em> en el paÃ­s. Es una discusiÃ³n bizantina que no ha conducido a nada concreto sino a grandes equivocaciones en polÃ­ticas pÃºblicas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.C: Has repetido varias veces la frase de que estamos llenos de ideologÃ­a y no de tecnologÃ­a, Â¿Puedes explicar un poco mÃ¡s a quÃ© te refieres?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">C.G: Cada vez que yo oigo hablar sobre polÃ­tica de tierras vienen los ideÃ³logos a hablar de izquierda, derecha, de centro. Entonces, todo estÃ¡ cargado de ideologÃ­a en el sentido de que se piensa que sÃ³lo de tierra vive el hombre. Que solo un pedazo de tierra adjudicado a un campesino es la redenciÃ³n. Resulta que la agricultura es intensiva en conocimiento, es intensiva en tecnologÃ­a. TÃº vas al PerÃº, y ves cultivos de espÃ¡rragos, de uva de mesa, de cochinilla, de mandarina, lo que tÃº quieras. Con alta tecnologÃ­a y alta productividad, y muchos Ã©xitos en mercados internacionales. Â¿QuiÃ©n maneja eso? Es una persona que no pasa de 38 aÃ±os, biÃ³logo o agrÃ³nomo de la Universidad de la Molina con un MBA en Cornell o un  administrador de la Universidad del PacÃ­fico, equivalentes a la Universidad de los Andes, con una maestrÃ­a en biologÃ­a en Davis, California. Ese es el administrador, el gerente, el talento humano que necesitamos para arrastrar agricultura.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy en dÃ­a, Colombia se quedÃ³ atrÃ¡s en materia de tecnologÃ­a. Como la violencia y el narcotrÃ¡fico abortaron la vocaciÃ³n de los jÃ³venes por el negocio agrÃ­cola, el negocio agrÃ­cola estÃ¡ destruido, con muy pocas excepciones empieza a reverdecer. Pero nos va a tomar tiempo y no podemos soslayar el hecho de que es la gente joven con talento, con conocimiento, con tecnologÃ­a la que puede sacar el sector agrÃ­cola hacia adelante. Mira MarÃ­a Camila, cuando yo estaba niÃ±o, conocÃ­ la revoluciÃ³n verde de los aÃ±os 60 y 70, los aÃ±os mÃ¡s brillantes de la historia de la agricultura en Colombia; no habÃ­a narcotrÃ¡fico, habÃ­a prosperidad en el campo, habÃ­a una tranquilidad enorme en ese sentido, y eso hay que repetirlo. Si vamos a hablar de agricultura hoy, se trata de tecnologÃ­a. Pero si vamos a hablar de polÃ­ticas sociales, pues hay otros instrumentos diferentes a la propia agricultura.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>M.C: Â¿En un escenario hipotÃ©tico donde se lograran infiltrar los capos y sistemas de la hoja de coca, quÃ© pasa con toda la tierra baldÃ­a?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">C.G: Esa tierra la recupera el Estado a travÃ©s del proceso de extinciÃ³n de dominio y de la restituciÃ³n de tierras. A mi juicio, esa tierra deberÃ­a recuperarla el Estado y no necesariamente devolvÃ©rsela a quienes la perdieron. Esa tierra es la gran oportunidad para hacer un relevo generacional, re adjudicÃ¡rsela a los jÃ³venes de talento que de manera asociativa y por concurso presenten proyectos productivos con tecnologÃ­a de vanguardia. Pero no a travÃ©s de la propiedad privada, sino a travÃ©s de concesiÃ³n, a travÃ©s de relaciones contractuales, <em>leasing</em>, usufructo, en periodos de 50-80 aÃ±os. Y con el producto que genere esos pagos por arrendamiento o <em>leasing</em>, configurar un gran fondo de pensiones para los despojados. Si tÃº le preguntas a un campesino hoy que ya tiene 70 u 80 aÃ±os, que perdiÃ³ la tierra hace 30 aÃ±os: Â¿prefiere el pedazo de tierra que tenÃ­a antes o una pensiÃ³n decente? Se va por la pensiÃ³n inmediatamente. Eso no tiene <em>sex-appeal</em> polÃ­tico y electorero, pero eso es lo que realmente deberÃ­a pensar el paÃ­s si quiere hacer un relevo generacional con un avance tecnolÃ³gico y que agregue valor real.</p>
<p style="text-align: justify;">
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			</item>
		<item>
		<title>NarcotrÃ¡fico en Colombia: Â¿el gen de la destrucciÃ³n?</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/narcotrafico-en-colombia-el-gen-de-la-destruccion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Nov 2018 00:11:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[cultivos ilÃƒÂ­citos]]></category>
		<category><![CDATA[EconomÃƒÂ­a]]></category>
		<category><![CDATA[NarcotrÃƒÂ¡fico]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde hace varias dÃ©cadas atrÃ¡s, Colombia ha sido juzgada como uno de los mayores productores de hoja de coca en el mundo Y con mucha razÃ³n pues los datos y la historia demuestran lo anterior. Este fenÃ³meno ha venido siendo parte del paÃ­s desde 1920 y ha traÃ­do consigo mucho sufrimiento y violencia. Por otro lado, la rentabilidad del negocio y la magnitud en que este se mueve en el paÃ­s, ha aportado a la economÃ­a en grandes medidas y, si se pudiera controlar el lavado de dinero y activos seguramente en mayores.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Toda la Ã©poca de Pablo Escobar y los demÃ¡s mafiosos trajo consigo una lucha dura de parar, innumerables asesinatos, secuestros y un sufrimiento incesante para muchos integrantes del paÃ­s.  â€œEn esta lucha que se ha gestado en torno a las actividades del narcotrÃ¡fico, los capos se han dedicado a cobrar venganza contra ciertos grupos guerrilleros persiguiendo y asesinando a campesinos inocentes acusados por los mafiosos de pertenecer a la subversiÃ³n y matando tambiÃ©n a miembros prominentes y lÃ­deres honestos de partidos de izquierda perfectamente legÃ­timos, como es el caso de la UniÃ³n PatriÃ³tica.â€ (El NarcotrÃ¡fico y la Violencia: Una amenaza mortal a la democracia).</p>
<figure id="attachment_5506" aria-describedby="caption-attachment-5506" style="width: 500px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-212-e1541790579174.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-5506" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-212-e1541790579174.png" alt="NarcotrÃ¡fico y violencia. Recuperado de: https://entrelineas.co/sin-categoria/reportaje-el-narcotrafico-en-colombia-un-problema-con-el-que-no-se-puede-negociar/" width="500" height="292" /></a><figcaption id="caption-attachment-5506" class="wp-caption-text">NarcotrÃ¡fico y violencia. Recuperado de: <a href="https://entrelineas.co/sin-categoria/reportaje-el-narcotrafico-en-colombia-un-problema-con-el-que-no-se-puede-negociar/" target="_blank" rel="noopener">https://entrelineas.co/sin-categoria/reportaje-el-narcotrafico-en-colombia-un-problema-con-el-que-no-se-puede-negociar/</a></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">SegÃºn el Dipol, para el aÃ±o 2015 el narcotrÃ¡fico representÃ³ el 3,8% del PIB, estimado en 20.5 billones de pesos, y con una rentabilidad del 260%. Por su parte el narcomenudeo del paÃ­s para el mismo aÃ±o fue del 0,75% del PIB estimado en 6 billones de pesos y con una rentabilidad del 346,2% con respecto al capital invertido (Dipol, 2013). Estas cifras representan una gran cantidad de dinero para la economÃ­a interna del paÃ­s, y muchas personas consideran que el narcotrÃ¡fico es un factor significativo para el desarrollo de la misma. Pero, la pregunta es: Â¿QuÃ© pasa con todo el dinero que se lava en Estados Unidos y Europa? Â¿Todas las inversiones que se hacen fuera del paÃ­s y mueven otras economÃ­as? Â¿CÃ³mo influencia la imagen de violencia relacionada al narcotrÃ¡fico la inversiÃ³n extranjera dentro de Colombia?</p>
<figure id="attachment_5507" aria-describedby="caption-attachment-5507" style="width: 500px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-311-e1541790631375.png"><img decoding="async" class="size-full wp-image-5507" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-311-e1541790631375.png" alt="Recolecta de marihuana en Colombia. Recuperado de: https://violecolombi.blogspot.com/2017/09/causas-de-la-violencia-en-colombia.html" width="500" height="306" /></a><figcaption id="caption-attachment-5507" class="wp-caption-text">Recolecta de marihuana en Colombia. Recuperado de: <a href="https://violecolombi.blogspot.com/2017/09/causas-de-la-violencia-en-colombia.html" target="_blank" rel="noopener">https://violecolombi.blogspot.com/2017/09/causas-de-la-violencia-en-colombia.html</a></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Poner soluciÃ³n a este problema no es fÃ¡cil, y se han debatido varias opciones sobre el tema. Algunos consideran la legalizaciÃ³n de drogas como soluciÃ³n para arrebatar a las mafias los grandes beneficios que obtienen del mercado negro. Sin embargo, hay muchas preocupaciones sobre los efectos secundarios que esto conllevarÃ­a. Â¿QuÃ© tan viable y oportuno serÃ­a? Â¿CuÃ¡les son los costos de implementaciÃ³n? â€œEn este contexto, el miedo a que la legalizaciÃ³n haga mÃ¡s accesible la droga y provoque un incremento del nÃºmero de adictos es una preocupaciÃ³n legÃ­timaâ€ (El Espectador, 2012). Otros argumentan que la legalizaciÃ³n no llevarÃ­a a una total desapariciÃ³n de las drogas en el mercado negro.</p>
<figure id="attachment_5508" aria-describedby="caption-attachment-5508" style="width: 500px" class="wp-caption alignnone"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-44-e1541790678607.png"><img decoding="async" class="size-full wp-image-5508" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-44-e1541790678607.png" alt="FumigaciÃ³n de cultivos ilÃ­citos. Recuperado de: https://www.elheraldo.co/nacional/gobierno-suspendio-fumigaciones-hasta-enero-136322" width="500" height="254" /></a><figcaption id="caption-attachment-5508" class="wp-caption-text">FumigaciÃ³n de cultivos ilÃ­citos. Recuperado de: <a href="https://www.elheraldo.co/nacional/gobierno-suspendio-fumigaciones-hasta-enero-136322" target="_blank" rel="noopener">https://www.elheraldo.co/nacional/gobierno-suspendio-fumigaciones-hasta-enero-136322</a></figcaption></figure>
<p style="text-align: justify;">Todo lo anterior tenÃ­a como objetivo contextualizar a los lectores para mi prÃ³ximo artÃ­culo donde presentarÃ© una entrevista a Carlos Gustavo Cano. Mi inquietud por este tema ha despertado la necesidad de interrogar a una persona experta no sÃ³lo en la economÃ­a del paÃ­s, sino tambiÃ©n en temas de control del narcotrÃ¡fico y sobretodo en el agro del paÃ­s. Carlos Gustavo Cano es economista de la Universidad de los Andes de la ciudad de BogotÃ¡. Hizo un master en economÃ­a en Inglaterra, un Postgrado en <em>Government, Business and the International Economy </em>en la Universidad de Harvard y otro en el INALDE en BogotÃ¡. Su trayectoria profesional como codirector del Banco de la RepÃºblica desde febrero de 2005 y ministro de Agricultura y Desarrollo Rural de Colombia lo hacen una persona integral con una perspectiva amplia y desarrollada sobre el tema.</p>
<h3 style="text-align: justify;"><strong>Referencias:</strong></h3>
<p style="text-align: justify;">El Espectador, La legalizaciÃ³n de la droga, Actualidad, 2 Mar 2012, RomÃ¡n D. Ortiz Recuperado el 10 de septiembre de: <a href="https://campusvirtual.uniandes.edu.co/noticias/actualidad/,DanaInfo=www.elespectador.com,SSL+legalizacion-de-droga-articulo-329976" target="_blank" rel="noopener">https://www.elespectador.com/noticias/actualidad/legalizacion-de-droga-articulo-329976</a></p>
<p style="text-align: justify;">Revistas Uniandes. El NarcotrÃ¡fico y la Violencia: Una amenaza mortal a la democracia. Recuperado el 10 de septiembre de 2018 de: <a href="https://campusvirtual.uniandes.edu.co/doi/pdf/10.7440/,DanaInfo=revistas.uniandes.edu.co,SSL+colombiaint6.1989.03" target="_blank" rel="noopener">https://revistas.uniandes.edu.co/doi/pdf/10.7440/colombiaint6.1989.03</a></p>
<p style="text-align: justify;">Dinero, Colombia pasÃ³ de productor a ser uno de los principales consumidores de droga. 2017. Recuperado el 10 de septiembre de 2018 de: <a href="https://campusvirtual.uniandes.edu.co/pais/articulo/cuanto-mueve-el-negocio-del-narcotrafico-en-colombia-2017/,DanaInfo=www.dinero.com,SSL+241953" target="_blank" rel="noopener">https://www.dinero.com/pais/articulo/cuanto-mueve-el-negocio-del-narcotrafico-en-colombia-2017/241953</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>La violencia implÃ­cita en los espacios cotidianos de la poblaciÃ³n rural</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/la-violencia-implicita-en-los-espacios-cotidianos-de-la-poblacion-rural/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 04 Nov 2016 04:21:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agricultura y Desarrollo Rural]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Educacion]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sobre la poblaciÃ³n de Montes de MarÃ­a, en el 2012 Semana abriÃ³ el artÃ­culo â€œEl aceite que resucitÃ³ a MarÃ­a la Bajaâ€ con el siguiente pÃ¡rrafo: â€œLa bonanza de MarÃ­a la Baja se refleja en los dientes de Edilberto PÃ©rez.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">El costoso tratamiento de ortodoncia no lo hubiera podido pagar, si a la regiÃ³n no hubiera llegado un Ã¡rbol cuyo fruto ha sacado de la miseria a casi un millar de campesinos que se arriesgaron a sembrar palma de aceiteâ€. En efecto, el artÃ­culo nos cuenta sobre la producciÃ³n de palma de aceite, la cual cambiÃ³ la vida de miles de campesinos de la regiÃ³n ya que no solo les ha permitido dar educaciÃ³n a sus hijos, pero tambiÃ©n tener casa y alimentos fijos. No obstante, este artÃ­culo de Semana no cuenta la otra parte de la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">La regiÃ³n de los Montes de MarÃ­a se concebÃ­a como una regiÃ³n prÃ³spera en los aÃ±os 70s y 80s. Varios programas de reforma agraria y de adecuaciÃ³n de tierras rurales habÃ­an permitido el acceso a las tierras, sistemas de producciÃ³n viables y la creaciÃ³n de organizaciones sociales sÃ³lidas para los campesinos. Luego, entre 1997 y el 2007 el recrudecimiento de la violencia, debido a la guerra entre paramilitares y las guerrillas de las FARC, ELN y EPL, se expresarÃ­a en mÃºltiples masacres (exactamente 56) de las cuales han sido vÃ­ctimas los campesinos de Chengue, El Salado y Macayepo; ademÃ¡s, segÃºn datos oficiales, se registran mÃ¡s de 200.000 casos de desplazamiento forzado y se despojaron mÃ¡s de 80.000 hectÃ¡reas de tierra. Junto a la violencia, el tema clave de estas consecuencias fue el siguiente: entre 2002 y 2006 hubo un aumento permanente de cultivos extensivos, como la palma de aceite, aguacate, cacao y cÃ­tricos, mÃ¡s un fuerte proceso de ganaderizaciÃ³n. El Equipo Tierras y VÃ­ctimas del CINEP dice que, ademÃ¡s de la transformaciÃ³n de las actividades productivas de la zona, hay un aprovechamiento de la infraestructura pÃºblica para la producciÃ³n de palma como los distritos de riego que antes servÃ­an a los campesinos para sembrar sus productos. Es aÃºn mÃ¡s doloroso leer declaraciones de campesinos que alegan la acciÃ³n de gentes interesadas en apoderarse de sus tierras. Es decir que varios campesinos, quienes han tenido que dejar de pagar crÃ©ditos y obligaciones a los bancos, son obligados a pagar las deudas, que en ocasiones ha significado entregar sus tierras, algo que surge de la presiÃ³n de los abogados y acreedores de los interesados en la tierra.</p>
<p style="text-align: justify;"> AsÃ­ pues, el CINEP dice lo siguiente: â€œPara numerosas vÃ­ctimas del conflicto regional el proyecto de la palma aceitera se asocia de una forma mÃ¡s directa a la violencia que a la reconciliaciÃ³n, mÃ¡s al desarraigo que al retorno y a la reparaciÃ³nâ€. Asimismo, los monocultivos de palma de aceite, entre otros, han limitado el acceso a los recursos como el agua. Este recurso natural se ha vuelto un bien privado, controlado por las grandes empresas que dominan la regiÃ³n y ademÃ¡s, ha sido contaminado debido a las fumigaciones necesarias en los cultivos extensivos. AdemÃ¡s, esto ha llevado a la reconfiguraciÃ³n del espacio rural, donde el encerramiento de las grandes superficies de tierra ha generado que ahora las distancias sean mÃ¡s largas que antes, y el tiempo para conseguir el agua es un sacrificio que limita la siembra productiva para subsistir y la siembra para autosostenerse. En efecto, el Centro de Memoria HistÃ³rica en el informe <em>La tierra en disputa, memorias del despojo y resistencias campesinas en la Costa Caribe </em>dice que â€œ[â€¦]el agro y la democracia han sido vaciados de su contenido campesinoâ€. SegÃºn la Segunda Encuesta Nacional de VerificaciÃ³n del 2008, 10,8 % de la superficie agropecuaria ha sido usurpada o forzada a dejar en abandono; ahora bien, donde mÃ¡s se registra Ã­ndices de concentraciÃ³n de la tierra es donde el desplazamiento es mÃ¡s frecuente.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-21-e1478214935593.png"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-4664" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-21-e1478214935593.png" alt="Imagen 2" width="500" height="252" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, la regiÃ³n de Montes de MarÃ­a es un ejemplo de una regiÃ³n donde la soluciÃ³n que se aportÃ³ en la post-desmovilizaciÃ³n de los paramilitares en el 2007, no ha sido la indicada para los campesinos y la sostenibilidad de la regiÃ³n. Es necesario prestar atenciÃ³n a los proyectos de desarrollo que estamos llevando a cabo en el campo colombiano mÃ¡s afectado por el conflicto armado.</p>
<p style="text-align: justify;">Debemos recuperar el campo de una forma equitativa donde haya una integraciÃ³n entre el sector urbano y rural de nuestro paÃ­s. â€œMientras el Estado y la empresa privada le apuestan a los agronegocios como el Ãºnico futuro posible del campo colombianoâ€, como dicen Ojeda y Guerra en el EpÃ­logo del libro â€œCaminos Condenadosâ€œ, se debe pensar tambiÃ©n en modelos de desarrollo rural que piensen en la satisfacciÃ³n de las necesidades bÃ¡sicas de los campesinos, brindÃ¡ndoles bienes y servicios garantizados y de calidad para un buen vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">De este modo, esto abre un debate sobre el desarrollo de nuestro paÃ­s, pues los gobiernos en Colombia se han tomado muy en serio su necesidad de crear valor econÃ³mico en el corto plazo, apostando siempre por las soluciones mÃ¡s rentables pero no mÃ¡s sostenibles; el facilismo de las decisiones que toman los gobernantes sobre el desarrollo del campo, afectan cada vez mÃ¡s a su poblaciÃ³n y en un gran nÃºmero de escenarios el costo humano ha resultado ser mayor al beneficio econÃ³mico que traen las actividades agroextensivas. Esto ha sido evidente en el continuo desarrollo de monocultivos como soluciÃ³n de postconflictos, atraÃ­dos unicamente por los nÃºmeros del capital financiero y olvidando los nÃºmeros del capital humano de las zonas. Montes de MarÃ­a es un ejemplo mÃ¡s de un fenÃ³meno que ha afectado a poblaciones de toda la costa colombiana, en los departamentos de CÃ³rdoba, Sucre y Bolivar, segÃºn el Centro de Memoria HistÃ³rica de la CNRR.</p>
<p style="text-align: justify;">â€œQue un latifundista de esos tenga 3.000 hectÃ¡reas y que haya un campesino al que le toque arrendar un cuarto de hectÃ¡rea para poder sembrar una mata de yuca para comer, eso es violenciaâ€</p>
<p style="text-align: justify;">                                                                                                               (Caminos Condenados, Ojeda et al,2016)</p>
<p style="text-align: justify;">
<h3 style="text-align: justify;"><strong>BibliografÃ­a</strong></h3>
<p style="text-align: justify;">Centro de Memoria HistÃ³rica (2010). <em>La tierra en disputa, memorias del despojo y resistencias campesinas de la costa Caribe. </em>En lÃ­nea.</p>
<p style="text-align: justify;">Equipo de Tierras y VÃ­ctimas del CINEP/Programa por la Paz. (2012). La otra cara de la palma en MarÃ­a la Baja. <em>Cien DÃ­as. </em>En lÃ­nea.</p>
<p style="text-align: justify;">La palma de aceite seca y contamina los Montes de MarÃ­a. (8 de junio de 2016).<em> El Tiempo</em>. Recuperado de <a href="http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/la-palma-de-aceite-seca-y-contamina-los-montes-de-maria/16614850" target="_blank" rel="noopener">http://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/la-palma-de-aceite-seca-y-contamina-los-montes-de-maria/16614850</a></p>
<p style="text-align: justify;">Ojeda, D. (2016). <em>Caminos Condenados</em>. BogotÃ¡, Colombia. Cohete CÃ³mics<em>. </em></p>
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		<title>El Efecto de la Violencia en la PoblaciÃ³n Rural, Caso Montes de MarÃ­a &#8211; Parte II</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/el-efecto-de-la-violencia-en-la-poblacion-rural-caso-montes-de-maria-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Sep 2014 14:30:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[Desplazados]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El desplazamiento fue uno de los nefastos productos de la escalada de violencia en los Montes de MarÃ­a.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>La situaciÃ³n es especialmente grave si se considera que la regiÃ³n padeciÃ³ tres grandes olas de desplazamiento que tuvieron como resultado una desestabilizaciÃ³n total en los derechos de propiedad de la poblaciÃ³n, tanto aquellos titulados como los de hecho, que existÃ­an en la regiÃ³n. A raÃ­z de esta situaciÃ³n se vieron afectados los procesos posteriores de restituciÃ³n de tierras. Igualmente, la transformaciÃ³n del uso del territorio una vez los dueÃ±os originales lo abandonaron dificultan directamente la recuperaciÃ³n por sus legÃ­timos dueÃ±os de las tierras despojadas.</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-414"></span></p>
<p style="text-align: justify;">El fenÃ³meno del desplazamiento en los Montes de MarÃ­a fue un proceso que tardÃ³ varios aÃ±os y que tuvo su mÃ¡xima manifestaciÃ³n entre 1999 y 2001, periodo que coincidiÃ³ con la agudizaron de las masacres en la regiÃ³n. El Informe Nacional de Desarrollo Humano del PNUD detalla que las masacres son la tercera prÃ¡ctica a la que mÃ¡s se le atribuye el desplazamiento, las primeras son las amenazas y le siguen los combates (PNUD, 2011). Las tres prÃ¡cticas mencionadas fueron recurrentes en los Montes de MarÃ­a. Al ser el desplazamiento en esta regiÃ³n un proceso de varios aÃ±os, y mucho mÃ¡s largo aÃºn el proceso para reclamar la tierra pÃ©rdida, es de esperarse que nuevos moradores y propietarios repueblen los predios abandonados. Es asÃ­ como â€œen la actualidad una de las dificultades para establecer estrategias de retorno es el conflicto con los segundos ocupantes â€“de buena y de mala fe- que reclaman derechos sobre la tierra. En la mayorÃ­a de estos casos no se formalizan dichos derechos y por eso en los Montes de MarÃ­a se encuentran dos o tres reclamando diferentes tipos de derechos sobre un mismo predio.â€ (Duica, 2010, p. 40).</p>
<p style="text-align: justify;">Al desplazado ser despojado de su tierra y tener que dejarla a su suerte, Ã©sta no solamente experimenta la llegada de nuevos moradores, sino tambiÃ©n en muchos casos una transformaciÃ³n radical del uso del suelo. Los suelos de los Montes de MarÃ­a tienen una vocaciÃ³n agrÃ­cola, agroforestal y de conservaciÃ³n (Duica, 2010), sin embargo, luego del desplazamiento el uso del suelo pasÃ³, en su mayorÃ­a, a pastos no tecnificados y enrastrojados, para la ganaderÃ­a. Una razÃ³n puede ser que la ganaderÃ­a usualmente exige menos mano de obra que la agricultura, al quedarse la regiÃ³n con una menor base de trabajadores debido al desplazamiento y las muertes de la guerra, resultaba entonces mÃ¡s rentable dedicar la tierra a la crÃ­a de ganado. Esto generalmente implica que cuando una persona logra retornar a su tierra, le es sumamente complicado reactivarla en el uso del suelo que tenÃ­a antes del desplazamiento, la persona no tiene la capacidad (econÃ³mica, tÃ©cnica y el tiempo) para hacerlo. Lo cual conlleva a menores incentivos para volver y menores probabilidades de lograrlo aunque se desee.</p>
<p style="text-align: justify;">La violencia tuvo un importante impacto en la vida de los pobladores rurales de los Montes de MarÃ­a. En primer lugar, la llegada de los grupos armados influyÃ³ en la desapariciÃ³n de organizaciones campesinas que luchaban por el acceso a la tierra. En segundo lugar, buena parte de las vÃ­ctimas sufrieron y sufren el desplazamiento, sin oportunidades reales de volver a su tierra, mientras se unen las cifras de pobreza extrema de las mayores ciudades de la Costa AtlÃ¡ntica. (Duica, 2010). La conjunciÃ³n de estas dos realidades tiene como resultado la erosiÃ³n del tejido social de la zona y el desmembramiento de la base de la comunidad de los Montes de MarÃ­a.</p>
<p><strong>@farrazola</strong></p>
<div>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<p>Referencias</p>
<p>1. Duica, L. (2010). <i>Despojo y Abandono de Tierras en los Montes de MarÃ­a: El impacto de los grupos Armados en la ReconfiguraciÃ³n del Territorio </i>(tesis inÃ©dita de grado). Universida de los Andes, BogotÃ¡, Colombia.</p>
<p>2. PNUD â€“ Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2011). <i>Informe Nacional de Desarrollo Humano â€“ Colombia Rural, Razones para la Esperanza</i>. BogotÃ¡, Colombia</p>
<p><a href="#_msoanchor_1"> </a></p>
</div>
</div>
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		<item>
		<title>El Efecto de la Violencia en la PoblaciÃ³n Rural, Caso Montes de MarÃ­a  &#8211; Parte I</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/el-efecto-de-la-violencia-en-la-poblacion-rural-caso-montes-de-maria-1/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Aug 2014 14:14:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[Desplazados]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hacer anÃ¡lisis globales de los efectos y consecuencias de la violencia de las dos Ãºltimas dÃ©cadas en el paÃ­s presenta el riesgo de olvidar las caracterÃ­sticas individuales de cada regiÃ³n, de homogenizarlas, de abstraerlas y de reducir cada caso a una cifra mÃ¡s.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">Por eso, este artÃ­culo se propone evaluar los efectos de la violencia Ãºnicamente en la regiÃ³n de los Montes de MarÃ­a en los departamentos de BolÃ­var y Sucre sobre la poblaciÃ³n rural. Se toma como base y fuente principal la tesis de grado de Liliana Duica Amaya: <i>Despojo y Abandono de Tierras en los Montes de MarÃ­a: El impacto de los grupos Armados en la ReconfiguraciÃ³n del Territorio</i> (Duica, 2010).</span></strong></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">La regiÃ³n de los Montes de MarÃ­a estÃ¡ conformada por 8 municipios de Bolivar y 8 municipios de Sucre. Los municipios pertenecientes a Bolivar son: Carmen de Bolivar, San Jacinto, San Juan Nepomuceno, MarÃ­a La Baja, El Guamo, Zambrano, Mahates y CÃ³rdoba. Por su parte ChalÃ¡n, ColosÃ³, Sincelejo, Ovejas, San Onofre, Los Palmitos, Morroa y Tolu Viejo hacen parte del departamento de Sucre. A grandes rasgos esta regiÃ³n limita al Oeste con el mar caribe y el Golfo de Morrosquillo, al Este con el rÃ­o Magdalena, al Sur con el municipio de Sincelejo y al Norte con el Canal del Dique. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Al detenerse a observar la geografÃ­a de la regiÃ³n salta a la vista su importancia como corredor del narcotrÃ¡fico y para el quehacer de los grupos armados. La regiÃ³n conecta las zonas productoras (de drogas ilegales) del interior del paÃ­s con la costa caribe, no solamente por medio de importantes carreteras a nivel nacional como la Troncal de Occidente y la Transversal del Caribe, sino tambiÃ©n por vÃ­as fluviales navegables como el rÃ­o Magdalena y el Canal del Dique. Al ser la regiÃ³n atravesada por dos grandes carreteras los grupos ilegales la aprovechaban para buscar otros mÃ©todos ilegales de financiamiento como las pescas milagrosas y los secuestros a viajeros. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> En la configuraciÃ³n del proceso de violencia que atravesÃ³ la regiÃ³n en el pasado reciente hay que tener en cuenta el espÃ­ritu de la poblaciÃ³n. Los habitantes de los Montes de MarÃ­a se caracterizaron por su rol en la creaciÃ³n de movimientos sindicales y campesinos a favor del lema â€œla tierra paâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />quien la trabajaâ€ (Duica 2010, p 19). Al llegar los primeros guerrilleros a la zona en los 80 este espÃ­ritu de lucha no le permitiÃ³ a la poblaciÃ³n subyugarse ante las armas de fuego. Los guerrilleros tuvieron que recurrir al secuestro y a los asesinatos selectivos para ejercer poder sobre la poblaciÃ³n. En la siguiente dÃ©cada incursionaron los paramilitares quiÃ©nes, en su lucha contrainsurgente y por el territorio para financiarse con el narcotrÃ¡fico, tambiÃ©n experimentaron la actitud desafiante de la poblaciÃ³n. A la beligerancia de los pobladores y al el hecho que los paramilitares nunca pudieron expulsar totalmente a la guerrilla de la zona, se explica la exagerada violencia presente en la regiÃ³n. Las masacres eran un crimen orientado no sÃ³lo a la eliminaciÃ³n de todo aquÃ©l que tuviera (o pareciera tener) un vÃ­nculo con la guerrilla, sino tambiÃ©n a sembrar el terror en la poblaciÃ³n que se resistÃ­a al dominio paramilitar hasta el punto que el abandono de la tierra pareciese la Ãºnica alternativa. (Duica 2010)</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-size: 12pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;"> El desplazamiento generado por medio de esta extremada violencia perjudica a sus victimas en mÃ­nimo tres niveles: â€œPuede afirmarse que los desplazados que vivÃ­an y trabajaban en el campo han sufrido un triple proceso simultÃ¡neo desarraigo (desterritorializaciÃ³n), de despojo (pÃ©rdida patrimonial) y de inhabilitaciÃ³n laboralâ€ (Garay et al, 2009). De lo anterior se desprende que hay una fuerte pÃ©rdida econÃ³mica, el desplazado pierde sus activos, su capacidad de inversiÃ³n y su capacidad de generar recursos, porque las habilidades agrÃ­colas que habÃ­a desarrollado para sus sustento y su trabajo son inÃºtiles en las urbes. Es asÃ­ como el desplazado se ve reducido en muchos casos a la indigencia, casi sin poder salir de ella. </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Hoy en dÃ­a las condiciones de violencia en la regiÃ³n han cambiado drÃ¡sticamente. Los paramilitares se desmovilizaron en 2005 y posteriormente fue abatido alias â€œMartin Caballeroâ€ lÃ­der de las FARC en la regiÃ³n. Se puede decir que la fuerza pÃºblica recuperÃ³ el monopolio de la fuerza, a pesar de que en este momento se registre en la zona la operaciÃ³n de bandas criminales emergentes (bacrim) (Duica 2010, p 27). Sin embargo, aquellos que fueron desplazados no han podido volver a la regiÃ³n, principalmente por el estado en que se encuentra el suelo de sus tierras luego del abandono y por mÃºltiples complicaciones en el estado de propiedad, tenencia y usufructo de aquellas tierras que en algÃºn momento fueron sin duda su hogar. Este tema serÃ¡ analizado en el segundo artÃ­culo que le dedicaremos a los Montes de MarÃ­a.</span></div>
<div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div>
<div style="text-align: justify;"><strong><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;"> @farrazola</span></strong></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"><span style="font-family: Arial;">Referencias</span></span></p>
<p><span style="font-family: Arial;">1. </span><span style="font-family: Arial;">Duica, L. (2010). <i>Despojo y Abandono de Tierras en los Montes de MarÃ­a: El impacto de los grupos Armados en la ReconfiguraciÃ³n del Territorio </i>(tesis inÃ©dita de grado). Universida de los Andes, BogotÃ¡, Colombia. </span></p>
<p><span style="font-family: Arial;">2. </span><span style="font-family: Arial;">Garay, L, J. Barberi, F. Forero, J. Prada, G. (2009). <i>DÃ©cimo Primer Informe CuantificaciÃ³n y valoraciÃ³n de las tierras y los bienes abandonado o despojadas a la poblaciÃ³n desplazada en Colombia. Bases para el desarrollo de procesos de reparaciÃ³n.</i> ComisiÃ³n de seguimiento a la polÃ­tica pÃºblica sobre el desplazamiento. BogotÃ¡, Colombia.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
</div>
</div>
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			</item>
		<item>
		<title>Ya no nos duele</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/ya-no-nos-duele/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Aug 2014 21:09:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agua]]></category>
		<category><![CDATA[Medio Ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/ya-no-nos-duele/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Recuerdo que mi padre me contaba cÃ³mo el hecho de salir de la casa causaba temor y zozobra, que no se sabÃ­a a ciencia cierta si se volverÃ­a en la tarde.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">Para entonces, la narco guerra que existÃ­a entre nuestro Estado y Pablo Escobar (entre otros reconocidos narcotraficantes), habÃ­a llegado a los cascos urbanos: atentados a la poblaciÃ³n civil, centros comerciales, entes gubernamentales, etc. Para entonces, los citadinos sentÃ­an el flagelo en carne propia, temiendo por la vida de sus allegados, por la propia. Desde entonces, ya han pasado mÃ¡s de dos dÃ©cadas. Una nueva generaciÃ³n se erige en un paÃ­s que trata de crecer, de progresar, pero que por mÃºltiples factores ha visto truncado su potencial de ensueÃ±o.</span></div>
<p><span id="more-399"></span><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">Ya hace un buen tiempo que en los cascos urbanos no se vive el temor de aquellas Ã©pocas, ya los problemas de la guerra no nos tocan como antes: ahora somos conscientes de todo esto por los medios, al ver personajes pidiendo ayuda en buses o en semÃ¡foros. Nos acostumbramos a ellos, y ya no nos duele.</span></p>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Tampoco nos duele la situaciÃ³n de sequÃ­a. Si bien nos preocupamos al respecto y surgen iniciativas privadas que logran movilizar parte de nuestra poblaciÃ³n, no sentimos esa sed. No somos capaces de comprender esa situaciÃ³n. Sabemos que es un suplicio, pero gracias a Chingaza, entre otros (en el caso bogotano), no sabemos lo que es no tener quÃ© beber. La sequÃ­a aumenta los precios de nuestros alimentos, pero es parte del modelo de oferta y demanda bajo el que operamos como sociedad.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> La situaciÃ³n en La Guajira lleva aÃ±os, no es para nada nueva. Y lo que la hace mÃ¡s preocupante es que â€œDespuÃ©s de 5 billones que La Guajira ha recibido de regalÃ­as, tienen que mendigar unos carro tanques.â€<a title="" href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span style="line-height: 107%;">[1]</span></a> </span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Es mÃ¡s, La Guajira no es la Ãºnica regiÃ³n afectada por la sequÃ­a: la cuenca del rÃ­o SinÃº se ha secado, y las reses de la zona de a poco han ido muriendo de sed, segÃºn fuentes en la zona<a title="" href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span style="line-height: 107%;">[2]</span></a>. Otro claro ejemplo es el de Hidrosogamoso (perteneciente a ISAGEN) en Santander, represa que se hizo en la cuenca del rÃ­o Sogamoso y que no se ha podido llenar por culpa de la sequÃ­a que azota a varias partes de nuestro paÃ­s<a title="" href="#_ftn3" name="_ftnref3"><span style="line-height: 107%;">[3]</span></a>.</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Todos estos casos de desplazamiento y sequÃ­a ya hacen parte de nuestra rutina. Sin embargo, me alegra ver como poco a poco, nacen iniciativas que de una u otra forma buscan que se genere consciencia en los usuarios, por ejemplo, la iniciativa de la venta de las camisetas en W Radio<a title="" href="#_ftn4" name="_ftnref4"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">[4]</span></a>, o a punta de castigo monetario<a title="" href="#_ftn5" name="_ftnref5"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">[5]</span></a>, para que nos duela: para que por fin hagamos algo.</span></div>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;"><a title="" href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;">[1]</span></a> HernÃ¡ndez, Salud. <a href="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14361640">http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14361640</a> Tomado el 18/08/14</span><br />
<a style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 1.3em;" title="" href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;">[2]</span></a><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;"> Entrevista a empelado de FrigoSinÃº, ubicado en MonterÃ­a, CÃ³rdoba. 4/08/2014</span></div>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 1.3em;"><a style="font-size: 10pt; line-height: 1.3em;" title="" href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a><a title="" href="#_ftnref3" name="_ftn3"></a></span> <a style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 1.3em;" href="http://www.portafolio.co/economia/la-sequia-no-ha-dejado-estrenar-hidrosogamoso">http://www.portafolio.co/economia/la-sequia-no-ha-dejado-estrenar-hidrosogamoso</a><a style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 1.3em;" href="http://www.portafolio.co/economia/la-sequia-no-ha-dejado-estrenar-hidrosogamoso%20%0dTomado%20el%2018/08/14">Tomado el 18/08/14</a></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><a style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 1.3em;" title="" href="#_ftnref4" name="_ftn4"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;" data-mce-mark="1">[4]</span></a> <a style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 1.3em;" href="http://www.portafolio.co/portafolio-plus/subasta-camisetas-james-selecciones-colombia-alemania">http://www.portafolio.co/portafolio-plus/subasta-camisetas-james-selecciones-colombia-alemania</a><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;" data-mce-mark="1"> Tomado el 18/08/2014</span></div>
<div style="text-align: justify;"><a style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 1.3em;" title="" href="#_ftnref5" name="_ftn5"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;">[5]</span></a> <span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;">PublicaciÃ³n eltiempo.com </span><a style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt; line-height: 1.3em;" href="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14348217">http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14348217</a><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt;"> tomado el 18/08/2014</span></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
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		<title>El candidato campesino.</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/el-candidato-campesino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Jun 2014 23:37:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En una entrega anterior afirmÃ¡bamos que el PaÃ­s vive uno de sus momentos polÃ­ticos mÃ¡s difÃ­ciles. Entre otras razones por la desinformaciÃ³n perpetrada por una prensa que ha tomado partido. TambiÃ©n por la erosiÃ³n de instituciones a la que el gobierno presente y el anterior sometiÃ³ a la Rama Judicial y el actual, ademÃ¡s, a la desmoralizaciÃ³n de las fuerzas armadas.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: left;"></div>
<div style="text-align: right;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">â€œEl Dr. Oscar IvÃ¡n Zuluaga recuerda su infancia campesinaâ€: </span></div>
<div style="text-align: right;"><a style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt; line-height: 1.5;" href="http://telexfreecolombia01.blogspot.com/2014/06/oscar-ivan-zuluaga-ordeno-presidencial.html">http://telexfreecolombia01.blogspot.com/2014/06/oscar-ivan-zuluaga-ordeno-presidencial.html</a></div>
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<div style="text-align: justify;">
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> El debate entre candidatos se ha reducido a las posturas ante las negociaciones en la Habana con las FARC y ahora aparece el ELN. El eufemismo que se emplea es el de la paz. Como si la firma de las partes trajera la eliminaciÃ³n de la violencia en el paÃ­s. Â¡CuÃ¡nta ingenuidad!</span></span></span><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;"> Â¿Por quÃ© ingenuidad? Por la sencilla razÃ³n que la violencia en el paÃ­s no la causan Ãºnicamente esos grupos â€˜alzados en armasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> o â€˜narcoterroristasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, tÃ©rminos impuestos segÃºn sea el bando que los califique. LlamÃ©moslos los â€˜narco-alzadosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> para darle un pedazo de razÃ³n a cada bando. El nÃºmero que los integra en verdad no se sabe a ciencia cierta.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">La Agencia Colombiana para la ReintegraciÃ³n registra 56.197 personas desmovilizadas en la Ãºltima dÃ©cada. Por razÃ³n de la desmovilizaciÃ³n colectiva, las AUC aportaron 31.696 a esa cifra, mientras que por razÃ³n de desmovilizaciones individuales, las FARC aportaron 16.810, las AUC 3.619, y los ELN 3.403. (<a href="http://www.xn--reintegracin-bib.gov.co/">www.reintegraciÃ³n.gov.co</a>). De esas personas desmovilizadas 31.530 han sido atendidas en proceso de reintegraciÃ³n, el resto podemos conjeturar que no siguieron el proceso o por no requerirlo o por impaciencia y querer formar parte de las comunidades cuanto antes o, sencillamente, para reincidir en un estilo de vida demasiado incrustado en la mente y corazÃ³n del violento. Es posible estos Ãºltimos formen parte de las â€˜bacrimâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> y otras organizaciones criminales.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">Suponiendo que los â€˜narco-alzadosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> sean alrededor de 10.000 y como no hay prueba de la unidad de mando de la â€˜Coordinadoraâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, al firmar la negociaciÃ³n es posible unos 5000 se acojan a una desmovilizaciÃ³n colectiva. El resto formarÃ¡ una nueva razÃ³n social: las â€˜farcrimâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> y las â€˜elncrimâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />. En otras palabras, estamos presenciando una tramoya que al final no desmovilizarÃ¡ mÃ¡s de una tercera parte de los que fueran integrantes de las FARC que lo hicieron por vÃ­a de desmovilizaciones individuales a lo largo de la Ãºltima dÃ©cada.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">Si este argumento tuviera alguna validez, entonces Â¿por quÃ© tanta energÃ­a polÃ­tica invertida en el proceso? Propongo una teorÃ­a. La negociaciÃ³n es entre Ã©lites, una tradicional incrustada en el poder y que le ha cerrado el paso a la participaciÃ³n de la otra. Ã‰sta ha demostrado gran perseverancia, que parece ahora agotarse, no para continuar haciendo actos terroristas de gran envergadura y que produzcan la mÃ¡xima conmociÃ³n real y publicitaria , cuanto salir de sus refugios camino a una participaciÃ³n polÃ­tica. Y si la Ã©lite tradicional los lleva de la mano, podemos imaginar el intercambio futuro de favores entre Ã©lites. </span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">Lo que tenemos que decidir en pocos dÃ­as los colombianos es sÃ­ el sÃºbito interÃ©s demostrado por las partes en la cesiÃ³n de territorios, denominados con otro eufemismo: Zonas de Reserva Campesina, repetirÃ¡ el ensayo del CaguÃ¡n. En ese entonces mÃ¡s de 40.000km2 &#8211;algo parecido al Ã¡rea de Suizaâ€”dejaron la desolaciÃ³n econÃ³mica y social, grandes propiedades en cabeza de testaferros de todos los narcos adjetivados y corredores aptos para el comercio de estupefacientes y de minerÃ­a ilegal. </span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">EstÃ¡ bien documentado que la guerrilla ha servido a la colonizaciÃ³n armada de la frontera agrÃ­cola del paÃ­s (Marco Palacio, 2012. <i>La violencia pÃºblica en Colombia, 1958-2010. </i>MÃ©xico: Fondo de Cultura EconÃ³mica). Localidades sin ninguna presencia del Estado, contaron con ella como agente ordenador, claro que a su manera.</span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">Luego Â¿quÃ© tan genuino es el interÃ©s por el desarrollo y bienestar del campo colombiano, sus habitantes campesinos, finqueros y jornaleros, en cabeza de quienes lo han minado, lo han extorsionado, lo han desolado? Â¿QuÃ© tan genuino es el interÃ©s en aquel bienestar, de quienes de parte del gobierno ceden territorios mÃ¡s extensos al cedido en el CaguÃ¡n? </span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">Â¿La firma de un tratado, si logra cambiar las prÃ¡cticas de las personas? Â¿SerÃ¡ importante que los firmantes demuestren algÃºn conocimiento del campo colombiano? Â¿Para al menos tener alguna autoridad moral que califique su genuino interÃ©s por campesinos y finqueros? </span></p>
<p><span style="font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;">Â¿ContribuirÃ­a a la certeza de un genuino interÃ©s por las poblaciones rurales el comprobar si los firmantes aprendieron a ordeÃ±ar en su infancia?</span></p>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">
<div>BogotÃ¡, Junio 11, 2014</div>
<div></div>
</div>
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		<title>â€œColombia no es guerraâ€¦ vengan  a Colombiaâ€</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/colombia-no-es-guerra-vengan-a-colombia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Jun 2014 20:29:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/colombia-no-es-guerra-vengan-a-colombia/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Palabras de Nairo Quintana en la entrevista radial luego de culminar la etapa 20 del Giro de Italia: â€˜Lâ€™Inferno del Zoncolanâ€™</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Pocos colombianos tienen la autoridad moral para gritar a toda voz esa realidad y desde un puerto alpino cuya altura es la mitad de nuestro legendario paso de la LÃ­nea (3265msnm). CuÃ¡ntas veces no habrÃ¡ Nairo escalado La Linea y todo el resto de montaÃ±as y valles de nuestra arrugada geografÃ­a nacional. Ã‰l sÃ­ sabe lo que dice.</p>
<p style="text-align: justify;">Ese joven que representa la disciplina, el esfuerzo y la perseverancia de nuestros campesinos le dijo al mundo una gran verdad: ni Colombia es un paÃ­s de violentos, ni estÃ¡ en guerra. La â€˜comunidad internacionalâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> debiÃ³ tomar en broma esa afirmaciÃ³n. â€œAh!, eso es producto del entusiasmo de quien culmina una gran gesta, es una emociÃ³n pasajeraâ€¦â€ â€“dirÃ­an para sus adentros algunos integrantes de esa â€˜comunidadâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />&#8211;.</p>
<p style="text-align: justify;">Nos encontramos en uno de los momentos mÃ¡s complejos de nuestra historia polÃ­tica. Veamos porquÃ©. El narcotrÃ¡fico irrumpiÃ³ en la economÃ­a del paÃ­s hace ya tres dÃ©cadas; se infiltrÃ³ en instituciones del Estado, en algunas empresas econÃ³micas, en grupos paramilitares, en partidos y facciones polÃ­ticas y, quiÃ©n iba pensarlo, en los hasta entonces, adalides de la justicia social: los grupos â€˜alzados en armasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> o facciones guerrilleras.</p>
<p style="text-align: justify;">Las distintas formas en que estos grupos violentos se han transformado, asociado y hasta combatido semeja las figuras de los juegos de â€˜transformersâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />. Figuras, las mÃ¡s de las veces soeces, que se contorsionan para pasar de ser un robot a una aviÃ³n de combate o tanque de guerra. En fin, mecanismos todos al servicio de la violencia.</p>
<p style="text-align: justify;">De ahÃ­ que el vocabulario popular, siempre lleno de gran sabidurÃ­a, se refiera a esas diversas agrupaciones como â€˜caposâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, â€˜saposâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, â€˜autodefensasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, â€˜paramilitaresâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, â€˜parapolÃ­ticosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, â€˜narcoguerrillerosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, â€˜narcoterroristasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />. Y claro, segÃºn sea el gobierno de turno, que en la historia polÃ­tica de nuestro paÃ­s siempre se ingenia alguna forma de â€˜negociarâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> la â€˜pazâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, deba entonces inventar nombres sutiles que justifiquen su acciÃ³n conciliadora.</p>
<p style="text-align: justify;">En menos de una dÃ©cada pasamos de â€œMano Firme, CorazÃ³n Grandeâ€ a â€œLa Paz o la Guerraâ€ y claro como no se puede negociar con â€˜narcoguerrillaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> o â€˜narcoterroristasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> o simplemente â€˜terroristasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, entonces hay que referirse a estos ahora como â€˜alzados en armasâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> y â€˜conflicto armadoâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />.</p>
<p style="text-align: justify;">Digo, entonces, que nos encontramos en uno de nuestros momentos mÃ¡s complejos de nuestra historia polÃ­tica, ya que la campaÃ±a por desinformar a los ciudadanos ha sido grotesca, por decir lo menos. PequeÃ±o servicio, el que viene prestando el periodismo en el paÃ­s, al haber tomado partido. â€œNi santismo, ni uribismo, sino periodismoâ€ abogaba Juan Gossain hace pocas semanas. PequeÃ±o servicio el que han prestado los dos Ãºltimos gobiernos al desinstitucionalizar la justicia, y el actual, ademÃ¡s, a desmoralizar a las fuerzas armadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los 50.000 violentos (lÃ©ase â€˜narcos adjetivadosâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />) unos que prefieren permanecer en el anonimato y otros que luchan por ocupar los titulares de los medios de comunicaciÃ³n con acciones terroristas, habrÃ¡n nacido en el paÃ­s, sÃ­, pero no nos representan. Son los Nairo Quintana los que, en cambio, le dicen al mundo, no con demagogia, sino con hechos de lo que somos capaces los colombianos.</p>
<p>Junio 9, 2014</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/colombia-no-es-guerra-vengan-a-colombia/">â€œColombia no es guerraâ€¦ vengan  a Colombiaâ€</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
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		<title>Desarrollo humano, ruralidad y convergencia</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/desarrollo-humano-ruralidad-y-convergencia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 May 2014 19:42:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>ReseÃ±a: PNUD. 2011. Colombia rural. Razones para la esperanza. Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011. CapÃ­tulo II. BogotÃ¡: indhpnud, septiembre.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">En el segundo capÃ­tulo del Informe Nacional de Desarrollo Humano de 2011, se logra entender las relaciones entre territorio, el movimiento de la poblaciÃ³n y la ruralidad. MÃ¡s adelante se presenta la evoluciÃ³n de la situaciÃ³n y las condiciones de vida en las que se encuentra la poblaciÃ³n rural. Por Ãºltimo se muestra que la inequidad regional estÃ¡ relacionada con la falta de convergencia de estos tres fenÃ³menos.La composiciÃ³n de la poblaciÃ³n colombiana, segÃºn el DANE, es de 75% urbana 25% rural, en donde lo urbano son las denominadas Â¨cabecerasÂ¨ y lo rural los Â¨centros pobladosÂ¨ y el Â¨rural disperso.Â¨ La dinÃ¡mica poblacional en Colombia ha tenido una transformaciÃ³n clara en cuanto a una evidente urbanizaciÃ³n principalmente por las siguientes razones: la falta de oportunidades en el campo, relacionada con la poca diversidad de actividades en el sector rural y los bajos ingresos; (b) los escasos logros de la polÃ­tica pÃºblica y la falta de institucionalidad; (c) la violencia, y (d) las pÃ©simas condiciones de vida en el campo. La distinciÃ³n propuesta por el DANE no permite captar la importancia del territorio por lo que se plantea una nueva forma de medir esto y es con el Ã­ndice de ruralidad(IR) donde se mide densidades de poblaciÃ³n y distancias promedio a ciudades de 100.000 habitantes o mÃ¡s. SegÃºn esta mediciÃ³n el porcentaje de municipios rurales en Colombia seria de 75.5% con el 31.6% de la poblaciÃ³n y el 94.4% del territorio. Cuando las distancias son mayores la convergencia es mÃ¡s compleja. Convergencia es la disminuciÃ³n de las diferencias o reducciÃ³n de brechas entre las capacidades y oportunidades de grupos humanos o sociales con una caracterÃ­stica particular.Â¨</div>
<div>
<p style="text-align: justify;">El IDH ha tenido una tendencia positiva en los Ãºltimos aÃ±os, sin embargo, no es tan optimista si se contemplan las diferencias regionales o ajusta con las variables concentraciÃ³n de la propiedad de la tierra y la violencia. En cuanto a las condiciones de vida de los pobladores rurales el informe toma en cuenta los factores de pobreza y vulnerabilidad mostrando su reducciÃ³n y su relaciÃ³n entre municipios mÃ¡s o menos rurales, respectivamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Este capitulo muestra efectivamente una mirada hacia la ruralidad en Colombia y su relaciÃ³n directa con el desarrollo humano. Es importante resaltar la ventaja del nuevo IR ya que puede ser una herramienta muy Ãºtil para clasificar los municipios del paÃ­s, y definir polÃ­ticas diferenciadas de desarrollo rural y estrategias de superaciÃ³n.</p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
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		<title>EconomÃ­a PolÃ­tica de los Recursos Naturales en Conflicto.</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/economia-politica-de-los-recursos-naturales-en-conflicto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Mar 2014 21:25:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cafe]]></category>
		<category><![CDATA[Corrupcion]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La economÃ­a polÃ­tica es entendida o conocida como â€œla ciencia que trata del desarrollo de las relaciones sociales de producciÃ³n.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"><b></b>Estudia las leyes econÃ³micas que rigen la producciÃ³n, la distribuciÃ³n, el cambio y el consumo de los bienes materiales en la sociedad humana, en los diversos estadios de su desarrolloâ€<a title="" href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Y, al tÃ­tulo del presente artÃ­culo, quise aludir basÃ¡ndome en un documento escrito por una alianza entre la UniÃ³n Europea y la ONU denominado: â€œkit de herramientas y orientaciÃ³n para la prevenciÃ³n y gestiÃ³n de conflictos de tierras y recursos naturalesâ€.</div>
<div style="text-align: justify;">Los autores, en el aparte mencionado indican que â€œinvestigadores como Collier y Hoeffler (2002) argumentan que las guerras civiles hoy en dÃ­a no son provocadas por reclamaciones â€”tales como la desigualdad u opresiÃ³nâ€”, sino por la avaricia, es decir, por la bÃºsqueda de incentivos econÃ³micos por parte de los insurgentes o de los actores estatales. Otros, como Ballentine y Sherman (2003) y Douma (2003) sostienen que la â€œavariciaâ€ y la â€œreclamaciÃ³nâ€ interactÃºan de manera diferente para contribuir al conflicto y para dar forma a la duraciÃ³n, intensidad y carÃ¡cter del conflicto.â€<a title="" href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></div>
<div style="text-align: justify;">Pero teniendo en cuenta las perspectivas traÃ­das a colaciÃ³n, a propÃ³sito de la coyuntura actual de un proceso de negociaciÃ³n para superar el conflicto Colombiano, se hace necesario analizar el hecho de que la manera en que se han llegado a establecer las relaciones sociales de producciÃ³n en nuestro paÃ­s no han sido precisamente bajo la premisa que determina la teorÃ­a. Es decir, bajo un rÃ©gimen de distribuciÃ³n equitativa para el sinnÃºmero de afectados que ha implicado la violencia para el capo en nuestro paÃ­s.</div>
<div style="text-align: justify;">Y uno de los aspectos que me permite argumentar lo anterior lo indica precisamente el diario el Espectador, a propÃ³sito de la â€œminibonanzaâ€ cafetera que estÃ¡ viviendo dicho sector agrÃ­cola por esta Ã©poca. Pero al ser el sector cafetero transversal tanto a la economÃ­a, asÃ­ como los procesos de continuos de conflicto en Colombia, el solo apreciar cÃ³mo se distribuye la riqueza o los subsidios en este sector de cuenta de la manera no solo en que se genera detrimento al patrimonio de la NaciÃ³n, sino que, indirectamente, se genera conflicto: â€œEn sÃ³lo una semana de operaciÃ³n, el nuevo PIC (ProtecciÃ³n al Ingreso del Caficultor) ya ha beneficiado a 61.657 cafeteros que han recibido $16.384 millones. Sin embargo, la sombra de la corrupciÃ³n sigue tras esos recursos, al punto que la ContralorÃ­a General alertÃ³ sobre la presencia de â€œcafeteros fantasmasâ€ que estÃ¡n cobrando el subsidio, restando oportunidad a pequeÃ±os cultivadores que aÃºn no reciben esa ayuda.â€<a title="" href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a></div>
<div style="text-align: justify;">AsÃ­ las cosas, lo anterior muestra que las leyes econÃ³micas, no obstante su efectividad para pronosticar, en la teorÃ­a, los resultados a los que debieran llevar a una adecuada distribuciÃ³n, lamentablemente son otras las consecuencias cuyos rezagos no son solo mÃ¡s pobreza en el campo, sino que ademÃ¡s es el corolario de la violencia en nuestro paÃ­s.</div>
<div>
<div>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>EUMED: Enciclopedia Virtual: <a href="http://www.eumed.net/cursecon/dic/bzm/e/economia-politica.htm">http://www.eumed.net/cursecon/dic/bzm/e/economia-politica.htm</a></p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>Kit De Herramientas Y OrientaciÃ³n Para La PrevenciÃ³n Y GestiÃ³n De Conflictos De Tierras Y Recursos Naturales. Alianza UniÃ³n Europea- OrganizaciÃ³n de las Naciones Unidas. PÃ¡gina 34</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><a title="" href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>Diario El Espectador. <a href="http://www.elespectador.com/noticias/economia/cafeteros-minibonanza-sabor-agridulce-articulo-476855">http://www.elespectador.com/noticias/economia/cafeteros-minibonanza-sabor-agridulce-articulo-476855</a></p>
</div>
</div>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/economia-politica-de-los-recursos-naturales-en-conflicto/">EconomÃ­a PolÃ­tica de los Recursos Naturales en Conflicto.</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
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