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	<title>ConservaciÃƒÂ³n Ambiental archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<description>AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</description>
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	<title>ConservaciÃƒÂ³n Ambiental archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<item>
		<title>El negocio de la conservaciÃ³n de humedales en BogotÃ¡</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/el-negocios-de-la-conservacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Feb 2014 05:39:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[ConservaciÃƒÂ³n Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Humedales]]></category>
		<category><![CDATA[Negocios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Existe un pensamiento generalizado, que se siente en diversos cÃ­rculos de nuestro paÃ­s, y que es promovido por algunos medios de comunicaciÃ³n y la academia, acerca de la enemistad natural entre el sector privado y el medio ambiente.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/el-negocios-de-la-conservacion/">El negocio de la conservaciÃ³n de humedales en BogotÃ¡</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Donde la relaciÃ³n tradicional es vista como el sitio por naturaleza de la explotaciÃ³n para el provecho de las mismas. Las compaÃ±Ã­as en un intento desesperado por seguir las tendencias han dedicado recursos a proyectos de sostenibilidad social y ambiental.</div>
<p><span id="more-204"></span></p>
<div style="text-align: justify;">
<p>Los modelos de negocio y las estructuras organizativas en los proyectos medioambientales de las compaÃ±Ã­as colombianas aun dejan mucho que desear. Grupos de clientes y consumidores, cada vez mÃ¡s informados, exigen una profesionalizaciÃ³n del asunto, no solo como proyectos sociales, sino como valor agregado al producto o servicio que ofrece cada organizaciÃ³n. La percepciÃ³n de la sociedad es que los proyectos de sostenibilidad y conservaciÃ³n ambiental son estrategias de mercadeo, mÃ¡s que procesos que agregan valor. Las compaÃ±Ã­as en su cadena de valor deben tener los proyectos ambientales como uno de sus pilares, no de mercadeo, sino de sostenibilidad de la misma organizaciÃ³n.</p>
<p>En otros artÃ­culos hemos mencionado la inviabilidad de pensar en una conservaciÃ³n, en LatinoamÃ©rica, aislacionista. Nuestra realidad y la debilidad institucional lo hacen tan complejo que para el momento que mejore quizÃ¡s ya no tengamos zonas que proteger. El sector privado con los incentivos apropiados podrÃ­a desarrollar proyectos productivos sostenibles, tal y como sucede en los Estados Unidos con la continua renovaciÃ³n de los bosques. Por otro lado AmÃ©rica latina, segÃºn datos de la organizaciÃ³n internacional para la conservaciÃ³n<a title="" href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, es la regiÃ³n del mundo donde, por porcentaje de territorio, hay mÃ¡s Ã¡reas protegidas, sin embargo entre el 2004 y el 2009 la degradaciÃ³n de Ã¡reas protegidas en la regiÃ³n fue del 250%. El viejo argumento de que somos paÃ­ses pobres y que la inversiÃ³n en la protecciÃ³n es muy baja es cierta hasta cierto punto, pues el mismo estudio seÃ±ala que estadÃ­sticamente no existe una relaciÃ³n entre el producto interno bruto (PIB) y la degradaciÃ³n de zonas de reserva:</p>
<p>â€œAssuming each land and forest degradation event was unique (i.e., no change, regrowth and change again during the six years) and considering only the negative changes in land cover, the 2004â€“2009 land and forest degradation in our protected area dataset was 1,097,618 hectaresâ€”an area the size of Jamaica.â€ (Leisher, Craigh et al, 2013)</p>
<p>Para Colombia y BogotÃ¡ la realidad es la misma. Actualmente existe una fuerte discusiÃ³n entre los ambientalistas de la capital y las diferentes administraciones sobre los humedales, fuentes hÃ­dricas fundamentales para el aprovisionamiento de agua de la ciudad entre muchos otros beneficios que aportan. La tarea aun no ha finalizado y aunque hace tan solo unos dÃ­as (POT del 2014) se declaro como zona de reserva el humedal la isla (Ahora BogotÃ¡ tiene 966 hectÃ¡reas de humedales) y se aumentaron los tamaÃ±os de los otros humedales, la situaciÃ³n de algunos de ellos es lamentable. Vale la pena traer a colaciÃ³n la convenciÃ³n Ramsar, tratado intergubernamental que ofrece el marco para la acciÃ³n nacional, y la cooperaciÃ³n internacional en relaciÃ³n con la conservaciÃ³n y el uso de humedales (<a href="http://www.ramsar.org">http://www.ramsar.org</a>) de la que hace parte Colombia. En este tratado se menciona la importancia de estos ecosistemas en las economÃ­as locales en relaciÃ³n al agua, la alimentaciÃ³n y la energÃ­a, sin mencionar la importancia para la biodiversidad. AsÃ­ mismo estÃ¡ comprobado su impacto para mitigar el cambio climÃ¡tico, que tanto ha afectado a Colombia, y la erradicaciÃ³n de la pobreza.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Humedal artificial para el manejo de aguas residuales.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-1965 aligncenter" src="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2014/02/www.rotaria.net_peru3_rotaria_images_right_E4a.png" alt="funcionamiento humedal" width="441" height="233" /></p>
<p>En una vista reciente que realicÃ© al Humedal Tibabuyes, en el noroccidente de BogotÃ¡, pude constatar los esfuerzos, poco efectivos a mi parecer, que estÃ¡ realizando la administraciÃ³n para apropiar y mejorar este ecosistema. El abandono, la aparente falta de interÃ©s de la comunidad, y el ingreso de personas de la calle para construir chozas y asÃ­ poder reclamar el subsidio que da la secretarÃ­a para que abandonen el humedal, son algunos de los retos que afronta esta importante zona, no sin antes mencionar que el rio arzobispo rodea el humedal, cuyos niveles de contaminaciÃ³n son altÃ­simos y el vertimiento de aguas negras es continuo.</p>
<p>William MuÃ±oz, funcionario de la SecretarÃ­a de Ambiente y guÃ­a de las caminatas guiadas, que desarrolla la SecretarÃ­a como estrategia de educaciÃ³n, menciona que el abandono que presenta el humedal se debe a que las tareas de las diferentes instituciones se cruzan y ninguna se hace responsable. Por ejemplo, de la recolecciÃ³n de basuras, ya que la empresa de recolecciÃ³n no puede entrar a la reserva, la tarea de la SecretarÃ­a no es la recolecciÃ³n de basuras y el JardÃ­n BotÃ¡nico no tiene jurisdicciÃ³n sobre estas zonas de reserva, en conclusiÃ³n hay un abandono. En un comienzo se pensaba hacer un sitio recreativo para que la comunidad pudiera apropiarse del sitio y generar recursos, pero segÃºn el mismo William MuÃ±oz, fue la comunidad quien se opuso pues, debÃ­a aislarse la zona.</p>
<p>En MÃ©xico muchos pueblos habitan cerca a humedales y han utilizado los recursos del turismo y crÃ­a de especies, que ellos mismo administran con ayuda del gobierno, para conservar y comprar terrenos circundantes a los humedales para evitar su erosiÃ³n<a title="" href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>.</p>
<p>Es momento de que la conservaciÃ³n genere proyectos productivos. Ninguna economÃ­a puede ser eternamente subsidiada, la conservaciÃ³n tampoco, esta puede y debe ser autosostenible econÃ³micamente, y traer beneficios sociales. La conservaciÃ³n puede ser un negocio y las comunidades circundantes a los humedales deberÃ­an ser las primeras beneficiadas.</p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div>
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a>Leisher, Craigh et al. 2013 Land and forest degradation inside protected areas in Latin America.</p>
</div>
<div>
<p><a title="" href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Gente y pueblos de humedales, instituto de ecologÃ­a de MÃ©xico</p>
</div>
</div>
</div>
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			</item>
		<item>
		<title>La conservaciÃ³n como mecanismo de reinserciÃ³n en el proceso de desmovilizaciÃ³n, desarme y reinserciÃ³n en Colombia.</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/la-conservacion-como-mecanismo-de-reinsercion-en-el-proceso-de-desmovilizacion-desarme-y-reinsercion-en-colombia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jan 2014 21:26:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[ConservaciÃƒÂ³n Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Posconflicto]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dentro de las polÃ­ticas de vÃ­ctimas del conflicto armado colombiano que se estÃ¡n desarrollando actualmente, el medio ambiente ha brillado por su ausencia. Las consecuencias que ha dejado el conflicto en Ã©l no se han medido dentro de las repercusiones econÃ³micas de este y mucho menos se ha planteado polÃ­tica alguna para recuperarlas.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"></div>
<p><span id="more-193"></span></p>
<div style="text-align: justify;">
<p>Desde hace algunos aÃ±os se ha venido dando un proceso de desmovilizaciÃ³n, desarme y reinserciÃ³n (DDR) de grupos como los paramilitares y las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Estos procesos se han venido dando en medio del conflicto con otros grupos armados como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), por lo que nuestro panorama social tiene caracterÃ­sticas de posconflicto y de conflicto. DiÃ¡logos como el de los paramiliatares y el de las AUC dejaron un ambiente de desconfianza generalizado en la poblaciÃ³n ya que no fueron claras las penas y mucho menos las comisiones de verdad y reparaciÃ³n, donde solo con decir que iban a confesar los guerrilleros tenÃ­an acceso a los beneficios jurÃ­dicos de la ley de garantÃ­as, y sin embargo al final quedaban los mismos interrogantes. El poder de facto de los paramilitares aun continÃºa, y su medio de financiaciÃ³n, el narcotrÃ¡fico, es una fuerza creciente en el campo que devasta ecosistemas completos y que luego crea una guerra de bandas criminales en el interior de la ciudad. Como menciona Antonio Campos Polaina en su libro sobre posconflicto colombiano: El proceso de negociaciÃ³n dejÃ³ muchos aprendizajes y amargas experiencias que posiblemente se trataron de subsanar extraditando a los principales jefes, a rendir cuentas a los tribunales norteamericanos en medio de una crÃ­tica Ã¡cida, al observar que las extradiciones se hacen sin haber cumplido cumplido con la ley de justicia, verdad y reparaciÃ³n, aunque con la ingenua promesa de que, simultÃ¡neamente, irÃ­an confesando, reparando y pagarÃ­an las mÃ­nimas penas. El proceso inconcluso administrado como hacienda deja fuerzas emergentes, narcotraficantes, personajes en la clandestinidad, libres por vencimiento de tÃ©rminos, instituciones y personas severamente cuestionadas, presiones a las cortes, muertes selectivas. Exilios, destierros, desaparecidos y finalmente un Estado con matices de totalitarismo. (Polaina, Antonio. Postconflicto colombiano. 2009:141)</p>
<p>Para que un proceso de desarme, desmovilizaciÃ³n y reinserciÃ³n sea exitoso debe tener un proceso de negociaciÃ³n anterior que sea estructurado y tenga en cuenta las variables que puedan llevar a la reincidencia en el conflicto. Paul Collier, investigador del Banco Mundial, menciona que los grupos armados son negocios que se aprovechan de la situaciÃ³n especÃ­fica, de ausencia del Estado, caracterÃ­sticas geogrÃ¡ficas, oportunidades econÃ³micas y se apoyan en alguna ideologÃ­a, pero su base es la financiaciÃ³n: Un movimiento de protesta, por ejemplo, depende de miles de personas que se reÃºnen un par de dÃ­as en las calles. Un movimiento polÃ­tico depende econÃ³micamente de las personas que a Ã©l pertenecen. Mientras los movimientos insurgentes son un ejÃ©rcito que trabaja dÃ­a y noche. Hay que vestirlo, alimentarlo y alojarlo. Sus jefes tienen que hacer muy buenos negocios para financiar esas actividadesâ€¦De donde salen estos altos ingresos? Pues bien, provienen de dos grandes fuentes, y ambas dependen indirectamente de los recursos naturales y los commodities. (Collier, Paul. Hacia una economÃ­a sostenible: Conflicto y posconflicto en Colombia.2003:130). Es asÃ­ que la primera funciÃ³n para una negociaciÃ³n segÃºn este autor depende de que la financiaciÃ³n del grupo armado no sea sostenible y asÃ­ poder negociar. Si las ganancias del conflicto continÃºan a la mano, la buena voluntad no es un buen inicio para generar dicha negociaciÃ³n, Colombia ya lo viviÃ³ con las mesas de negociaciÃ³n del Caguan. Un caso que vale la pena mencionar y que puede servir para entender el proceso de DDR que debe seguir Colombia es el caso de Angola. En este paÃ­s al igual que en Colombia los grupos armados se financiaban con los recursos naturales del paÃ­s, en ese caso los diamantes. Tan pronto como la OrganizaciÃ³n de las Naciones Unidas (ONU) se dio al trabajo de rastrear estos diamantes e ilegalizar la compra a nivel internacional, las fuentes de financiaciÃ³n del movimiento UNITA se cerrÃ³ y un grupo que era mucho mayor que los insurgentes colombianos negociÃ³ la paz con el gobierno, casos similares se presentaron en Sierra Leona y Sri Lanka. La financiaciÃ³n de los grupos insurgentes en Colombia es principalmente el narcotrÃ¡fico, la extorsiÃ³n y a menor escala la extracciÃ³n minera. El uso de testaferros es otra variable que vuelve complejo el panorama y hace difÃ­cil rastrear las fuentes de financiaciÃ³n. Los grandes consumidores a nivel mundial de narcÃ³ticos son Estados Unidos y Europa, y su polÃ­tica es de restricciÃ³n por lo que lo que la financiaciÃ³n debe ser abordada desde la polÃ­tica internacional y no solo interna. Una polÃ­tica agraria integral y con alternativas para los reinsertados, que sea sostenible econÃ³micamente debe plantearse en los actuales procesos de paz, de lo contrario los cultivos ilÃ­citos y la minerÃ­a ilegal seguirÃ¡n siendo las fuentes de financiaciÃ³n del conflicto, y otras formas de este emergerÃ¡n tarde que temprano.</p>
<p>En cuanto al inicio de un proceso de DDR, este debe tener un fuerte componente social, no solo por el beneficio que trae a la poblaciÃ³n y a los reinsertados, sino porque es un periodo donde las partes involucradas en el conflicto, con la desconfianza propia de estas, debe percibir el compromiso social y no una escalada armamentista que desencadenarÃ­a un conflicto nuevamente, esto fue lo que sucediÃ³ en el Salvador de los noventa cuando se descubriÃ³ que los insurgentes tenÃ­an caletas de armas, para ser usadas en caso de que no se cumplieran los acuerdos, y el proceso de paz se vio comprometido.</p>
<p>Â¿Y por quÃ© debe una situaciÃ³n de posconflicto ser especialmente sensible a las polÃ­ticas econÃ³micas de inclusiÃ³n social? Eso lo voy a responder con mi Ãºltimo punto que les quiero plantear. Y mi Ãºltimo punto es la mala noticia del posconflicto. La mala nueva es que mundialmente se da una trampa; eso quiere decir que cuando un paÃ­s ha vivido un conflicto, una recaÃ­da es muy probable, aun cuando ya se haya alcanzado la paz. Por consiguiente es importante tomar conciencia de la existencia de esta trampa del conflicto. Hay dos razones que explican su existencia: Lo primero es que infortunadamente, pero de manera muy realista, mucho de los participantes en la violencia no tienen interÃ©s alguno en la paz. Sus destrezas son destrezas violentas, y de hecho les va muy bien con la violencia. La segunda razÃ³n es un poco mÃ¡s sutil, y es que cuando se negocia la paz entre el gobierno y el grupo insurgente, ninguna de las partes, como es lÃ³gico suponer, confÃ­a en la otra. (Collier, paulâ€¦2003:138). El comienzo del posconflicto es entonces una etapa muy dÃ©bil que debe ser pensada para evitar las reincidencias, la desmovilizaciÃ³n paramilitar es muestra de ello, la atomizaciÃ³n de la delincuencia comÃºn en las ciudades despuÃ©s de la desmovilizaciÃ³n de estos es una muestra de un proceso mal estructurado.</p>
<p>Aunque Colombia ya tiene sus propios aprendizajes en procesos de desmovilizaciÃ³n, desarme y reinserciÃ³n, casos como el del Salvador merecen la pena ser mencionados para analizar caracterÃ­sticas que hicieron de este proceso uno exitoso, sin dejar de lado el hecho que el conflicto colombiano no es comparable a este. Lo primero que vale la pena destacar es que se dio un apoyo de todas las instituciones del paÃ­s al proceso y se creÃ³ un estamento encargado de administrar el proceso y hacer las sinergias necesarias entre otras unidades, esto llevÃ³ a que el proceso fuera bastante flexible y durante la negociaciÃ³n, con el Ã¡nimo de hacerla Ã¡gil, no se trataran temas especÃ­ficos del proceso. Aunque lo anterior puede ser un arma de doble filo, pues no se tienen las garantÃ­as claras, dio flexibilidad a nivel gubernamental para ir adaptÃ¡ndose a las necesidades. La prontitud en resolver el conflicto, que llevaba doce aÃ±os, y la clara comunicaciÃ³n evitÃ³ la politizaciÃ³n de este, legitimÃ¡ndolo ante la sociedad civil. Finalmente se creÃ³ un portafolio amplio de opciones econÃ³micas para reintegrar a los subversivos a la sociedad y hubo una activa participaciÃ³n del sector privado. Otras de las caracterÃ­sticas destacables del proceso es que las cabecillas continuaron con el mando de los subalternos y les pasaban la informaciÃ³n del proceso, por lo que la cadena de mando se mantuvo, asÃ­ mismo las garantÃ­as se dieron conforme al nivel de mando de cada persona lo que facilito los diÃ¡logos. No existen fÃ³rmulas Ãºnicas para los procesos de desmovilizaciÃ³n y desarme, y Colombia puede estar creando una propia, sin embargo ya denotamos algunas acciones no deseables: la politizaciÃ³n del proceso de paz, la poca comunicaciÃ³n a la sociedad, que deslegitima el proceso y la capacidad institucional colombiana que pone en tela de juicio lo que podrÃ­a suceder si eventualmente se firma la paz. De todos modos, queda claro que el compromiso es colectivo y se requiere apoyo del sector privado, pero buena parte de la responsabilidad administrativa recae sobre el Estado, lo que hace urgente pensar en su capacidad institucional. (GuaquetÃ¡, Alexandra. DesmovilizaciÃ³n y reinserciÃ³n en el Salvador.2005)</p>
<p>No todo es negativo, Colombia ha innovado en su forma de enfrentarse al conflicto, la ley de vÃ­ctimas es muestra de ello y es ejemplo en el mundo, el proceso de devoluciÃ³n de tierras aunque con obstÃ¡culos es una muestra de la voluntad polÃ­tica de resarcir a las vÃ­ctimas, y esto deberÃ­a ser una muestra a los insurgentes de que por lo que han luchado se estÃ¡ cumpliendo, aunque su lucha ya no sea esa. Queda mucho por hacer y las dÃ©biles instituciones colombianas deben prepararse para no colapsar en el proceso. La responsabilidad como se mencionÃ³ anteriormente es de todos y el Ãºltimo jugador, y no por ello menos importante, es el sector privado de nuestro paÃ­s, pues es Ã©l quien debe apoyar el reingreso al sector productivo de los insurgentes, ya que sin una perspectiva econÃ³mica estable no hay paz posible. La responsabilidad es mayor e imperativa para un sector que se ha desarrollado en medio de un conflicto y que incurre en gastos por culpa de este, desde el impuesto a la guerra hasta los atentados contra diversos activos de las compaÃ±Ã­as: AsÃ­ mismo, el 44% del total de empresas encuestadas seÃ±alÃ³ haber enfrentado problemas relacionados con el conflicto armado: incremento de gastos en seguridad (19,6%), pÃ©rdida de mercancÃ­as (19,6%), reducciÃ³n de las ventas (12,18%), pÃ©rdida de clientes (9,41%) y amenazas o atentados contra los empleados (11,9%). (Puentes, Angela et al. ReinserciÃ³n econÃ³mica y sector privado en Colombia.2009:10).</p>
<p>El compromiso que en las Ãºltimas dÃ©cadas han adquirido las empresas con el medioambiente debe estar en las propuestas econÃ³micas que el sector privado debe aportar para el proceso de reinserciÃ³n. TambiÃ©n como medio para resarcir aquello que destruyeron los actores armados. El sector privado en conjunto con el pÃºblico debe pensar maneras de participar del proceso de DDR y el empleo no puede ser el Ãºnico mecanismo. La financiaciÃ³n de proyectos, el apoyo a cooperativas y la formaciÃ³n deben ser analizados como mecanismos de reinserciÃ³n. El uso de los conocimientos de armas y de defensa no puede ser utilizada, ya que la legislaciÃ³n colombiana prohibiÃ³ a los excombatientes el porte de armas. Aun queda mucho por estructurar, procesos pasados como el de las AUC y el de los paramilitares demostraron que un proceso de desarme, desmovilizaciÃ³n y reinserciÃ³n mal planeado puede llevar a otros conflictos, que es lo que estamos viviendo en las ciudades.</p>
<p>Las instituciones como el Ministerio de Medio Ambiente, Parques Naturales de Colombia y organizaciones no gubernamentales, deben estar atentas en este proceso de paz, del cual no han sido partÃ­cipes, pero que de Ã©l depende el futuro de muchas zonas de reserva de nuestro paÃ­s y los procesos de recuperaciÃ³n de ecosistemas que han sido devastados por la minerÃ­a ilegal, los cultivos ilÃ­citos y la guerra. La aproximaciÃ³n debe ser asimilada de manera integral, como se ha venido haciendo desde Parques Naturales de Colombia, no con una visiÃ³n de exclusiÃ³n, sino con un proceso integral que entiende la dinÃ¡mica entre poblaciÃ³n, territorio y recursos.</p>
</div>
<p><!--more--></p>
<div style="text-align: justify;">Durante las Ãºltimas semanas hemos llevado a cabo un anÃ¡lisis de las diferentes variables que afectan la conservaciÃ³n de un territorio. Comenzamos con una descripciÃ³n general, luego vimos como esta se estructura a nivel global a travÃ©s de parques y otras figuras jurÃ­dicas. Pasamos luego a un anÃ¡lisis latinoamericano, hasta llegar al caso particular de Colombia.Las aproximaciones a la conservaciÃ³n en nuestro paÃ­s, al igual que el anÃ¡lisis organizacional, se realizÃ³ a travÃ©s de la mirada de los grupos de interÃ©s en el tema (lamentablemente todavÃ­a incluye a grupos especÃ­ficos y no a la sociedad en general). La estrategia perseguida por la Unidad de Parques Naturales de Colombia se ha alejado de la mirada aislacionista que se tiene en el mundo desarrollado, pero que estÃ¡ lejos de la realidad de la mayorÃ­a de los paÃ­ses latinoamericanos. En nuestros parques naturales tenemos una guerra que se desarrolla hace cincuenta aÃ±os, hay grupos indÃ­genas que luchan por mantener su legado cultural sin ser abandonados en el proceso modernizador del Estado y conviven comunidades afrodescendientes en medio de condiciones de pobreza extrema, que solo pueden subsistir de la explotaciÃ³n de los recursos naturales. El ejercicio de ver desde los ojos de cada uno de estos grupos los retos que tiene la conservaciÃ³n en nuestro paÃ­s evidencia la complejidad del tema. El conflicto y posconflicto como Ãºltima etapa del anÃ¡lisis es la coyuntura actual de nuestro paÃ­s y es la oportunidad para integrar al debate un tema que ha sido excluido y que se toma como algo que corresponde a unos pocos y la responsabilidad social empresarial.</p>
</div>
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			</item>
		<item>
		<title>La participaciÃ³n social en la conservaciÃ³n &#8211; Parte II</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/la-participacion-social-en-la-conservacion-ii/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jan 2014 20:51:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[ConservaciÃƒÂ³n Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[GestiÃƒÂ³n y territorio]]></category>
		<category><![CDATA[indÃƒÂ­genas]]></category>
		<category><![CDATA[Territorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las relaciones de las comunidades y sus territorios hacen parte del acervo cultural de cualquier comunidad.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;"></div>
<p><span id="more-182"></span></p>
<div style="text-align: justify;">
<p>La autonomÃ­a que cada comunidad pueda tener, para administrar sus territorios apoyados por las instituciones pÃºblicas, puede ser la mejor respuesta para que la conservaciÃ³n no sea un conjunto de leyes que deban ser aplicadas desde la punta de la pirÃ¡mide, sino que sea un conjunto de propuestas y emprendimientos sociales de la base social. Lo anterior enmarcado en proyectos de conservaciÃ³n productivos que den legitimidad al proceso de conservaciÃ³n, que actualmente tiene una apolÃ­tica de defensiva. En el largo plazo no serÃ¡ sostenible dicha polÃ­tica, si no encuentra aceptaciÃ³n por parte de cada comunidad, que es la interesada en preservar el valor de su cultura y en consecuencia de su territorio. Las comunidades indÃ­genas y de negritudes en nuestro paÃ­s son un ejemplo de relaciÃ³n con el entorno y preservaciÃ³n, asÃ­ como algunas iniciativas privadas que comienzan a delimitar espacios representativos para la conservaciÃ³n.</p>
<p>Como ya hemos mencionada en otras publicaciones la cultura y la etnografÃ­a de cada comunidad estÃ¡ sujeta a la relaciÃ³n que esta tiene con el entorno, el territorio es una variable fundamental que afecta las dinÃ¡micas de comunidad, asÃ­ lo menciona el estudio llevado a cabo por observatorio de territorios Ã©tnicos de la universidad javeriana en el estudio de experiencias y percepciones de jÃ³venes afro descendientes en procesos de autonomÃ­a territorial (2012. Pg.24) En Colombia la autonomÃ­a administrativa que tiene algunas de estas comunidades les ha permitido generar modelos propios de desarrollo y en consecuencia de conservaciÃ³n, asÃ­ mismo algunos privados han desarrollado iniciativas que se han convertido en referentes sociales de conservaciÃ³n, es asÃ­ que en el departamento de Casanare un grupo de finqueros decidiÃ³ unirse y crearon una zona de reserva de quince mil hectÃ¡reas dentro de sus fincas, fue una agremiaciÃ³n de 10 fincas, en este momento es una de las reservas privadas mÃ¡s grandes del paÃ­s.</p>
<p>Algo parecido ha sucedido en el chocÃ³<a title="" href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. En la publicaciÃ³n anterior mencionamos que la conservaciÃ³n en un paÃ­s como el nuestro no puede entenderse bajo el concepto de aislamiento ya que no responde a las necesidades de las personas que viven en zonas de reserva y que llevan varias dÃ©cadas asentadas allÃ­. Dos comunidades del Choco, Alto de san Juan y el Carmelo, han desarrollado concejos comunitarios mayores para administrar la explotaciÃ³n de recursos de sus comunidades de manera adecuada y sostenible. Las actividades principales son explotaciÃ³n agropecuaria, forestal, minera, caza y pesca. Las actividades de los miembros de la comunidad pueden ser mÃºltiples, sin embargos algunas como la minerÃ­a o la explotaciÃ³n forestal requieren aprobaciÃ³n por parte del concejo. AsÃ­ mismo estos concejos toman decisiones basados en su cultura, es por eso que la extracciÃ³n de plantas medicinales o consideradas mÃ¡gicas tienen reglas especÃ­ficas dentro de la comunidad. Lo anterior es una muestra que la conservaciÃ³n desde las comunidades es mucho mÃ¡s efectiva que desde una organizaciÃ³n central. La labor de la unidad de parques naturales de Colombia deber ser direccionar y crear una estrategia, sin embargo el control debe hacerse desde las comunidades, asÃ­ la participaciÃ³n social en la conservaciÃ³n estarÃ¡ alineada con la unidad de parques y el interÃ©s de la comunidad serÃ¡ la preservaciÃ³n de sus recursos para el beneficio propio.</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<div>
<p>&nbsp;</p>
<hr align="left" size="1" width="33%" />
<div style="text-align: justify;">
<p><a title="" href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Beltran ruiz, Adriana. Recursos del bosque comunitario, recursos de todos. Mayo de 2013.</p>
</div>
</div>
</div>
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]]></content:encoded>
					
		
		
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		<item>
		<title>ParticipaciÃ³n social en la conservaciÃ³n &#8211; Parte I</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/participacion-social-en-la-conservacion-i/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jan 2014 20:46:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[ConservaciÃƒÂ³n Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo Sostenible]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/participacion-social-en-la-conservacion-i/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Las dinÃ¡micas sociales en un paÃ­s como Colombia son complejas, la heterogeneidad de su poblaciÃ³n, los conflictos sociales que la afectan y la geografÃ­a agreste que la divide tienen Ã­ntima relaciÃ³n con el territorio que ocupa cada grupo (Mahecha Delgado Ovidio, Et al. 2002), no solo por los imaginarios de territorio que existan entre los miembros de un grupo, sino por la relaciÃ³n que tiene este con su entorno y las consecuencias que genera.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p><span id="more-180"></span></p>
<div style="text-align: justify;">De las dinÃ¡micas anteriores dependerÃ¡ quÃ© considera cada grupo o sociedad como conservaciÃ³n, y de acuerdo a esa valoraciÃ³n decidirÃ¡n proteger recursos de interÃ©s social. La conservaciÃ³n con participaciÃ³n social se convierte entonces en una decisiÃ³n que involucra a todos los miembros de una sociedad, donde esta Ãºltima reconoce la importancia de mantener los recursos de su entorno y decide apartarse o autorregular el proceso de explotaciÃ³n o extracciÃ³n. En el informe sobre polÃ­tica de participaciÃ³n social en la conservaciÃ³n queda plasmado este argumento:</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><i>La conservaciÃ³n es un ejercicio de interacciÃ³n social dentro de un proceso de concertaciÃ³n de intereses y percepciones, orientado por el anÃ¡lisis y la comprensiÃ³n de las relaciones entre la sociedad y la naturaleza</i>. (PolÃ­tica de participaciÃ³n social, 2001:25)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">La conservaciÃ³n en el mundo y especialmente en los paÃ­ses industrializados se ha entendido como un ejercicio de aislamiento. Sin embargo, LatinoamÃ©rica y en especial Colombia han tenido procesos sociales diferentes y los sitios de reserva son espacios donde conviven asentamientos, fauna, flora, actores armados y fronteras agrÃ­colas.De ahÃ­ que la conservaciÃ³n en nuestro paÃ­s, como lo afirma el mismo gerente de parques naturales de Colombia, debe enfocarse a una tarea de manejo antes que de aislamiento. Los datos que soportan esta opiniÃ³n son de conocimiento pÃºblico: â€œDesde el punto de vista cultural la diversidad estÃ¡ representada por grupos humanos con mÃºltiples manifestaciones y maneras de entender el entorno. Los pueblos indÃ­genas reconocidos por el Estado son 84, con una poblaciÃ³n aproximada de ochocientos mil personas organizadas en mil quinientas comunidades; constituyen el 2% de la poblaciÃ³n nacional y habitan territorios por lo general ricos en biodiversidad, en 27 de los 32 municipios (PolÃ­ticaâ€¦, 2001: 11)</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">El contexto social Colombiano y la unidad de Parques Naturales de Colombia se convierten asÃ­ en otro actor social que participa del complejo juego de intereses de diferentes grupos. Parques Naturales Nacionales se convierte en un prestador de servicios sociales, mÃ¡s que en una entidad a cargo de conservar los recursos, como sucede en otros paÃ­ses. La labor social que desempeÃ±a en entender y ayudar a las personas que habitan en zonas de reserva y explotan los recursos, pero sin dejar de lado su labor principal, hace que cualquier polÃ­tica o directriz en cuanto a conservaciÃ³n se refiere tenga una dimensiÃ³n social importante. La dimensiÃ³n culturales otro valor fundamental con el que debe trabajar la Unidad de parques, ya que para algunos grupos su relaciÃ³n con el territorio lleva cientos de aÃ±os en construcciÃ³n y no es fÃ¡cil adaptarlos a los modelos actuales de conservaciÃ³n sin afectar su acervo cultural. De hecho segÃºn el congreso mundial de parques y Ã¡reas protegidas llevado a cabo en Caracas, Venezuela en el aÃ±o de 1993 posicionÃ³ a Colombia como el cuarto paÃ­s en AmÃ©rica con el mayor grado de interdependencia entre la diversidad biolÃ³gica y cultural (Parques y progreso, UniÃ³n internacional para la conservaciÃ³n, 1993: 5 ).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Lo anterior es una muestra de que la conservaciÃ³n es una tarea de participaciÃ³n social y mÃ¡s en un paÃ­s con los retos que tiene Colombia. Como la mayorÃ­a de aspectos de la vida en sociedad en Colombia y la tradiciÃ³n legislativa, la conservaciÃ³n y la participaciÃ³n ciudadana estÃ¡n debidamente representadas en la jurisprudencia, sin embargo su aplicaciÃ³n es muy limitada.Muestra de ello es el hecho de que los entes territoriales (municipios) no tienen mecanismos jurÃ­dicos para administrar o crear zonas de conservaciÃ³n y es desde los municipios donde las comunidades se organizan para involucrarse en el proceso de conservaciÃ³n de intereses mÃ¡s particulares.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">El enfoque actual de la Unidad de Parques naturales responde a la realidad del paÃ­s, sin embargo sus recursos son limitados para las necesidades de un paÃ­s mega diverso y que cuenta con dos hot spots(espacios geogrÃ¡ficos de alta importancia a nivel global por su riqueza en biodiversidad y la presencia de especies endÃ©micas, estos sitios ayudan al equilibrio de climas regionales y son designados por la Unesco) en diferentes regiones. Su aporte al desarrollo agropecuario, de conservaciÃ³n, de preservaciÃ³n cultural se encuentra entre sus prioridades, siendo la participaciÃ³n social una de sus grandes fortalezas organizacionales:</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">â€œIncentivar la economÃ­a de las comunidades locales y contribuir al fortalecimiento de su identidad culturalâ€ Lo anterior es un ejemplo de los objetivos y lineamientos estratÃ©gicos de la unidad de parques naturales de Colombia y como estos se alienan con las necesidades de un paÃ­s que mÃ¡s que aislamiento demanda inclusiÃ³n y participaciÃ³n social.</div>
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		<item>
		<title>Las Ã¡reas protegidas en  Colombia</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/las-areas-protegidas-en-colombia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jan 2014 20:33:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[ConservaciÃƒÂ³n Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo Sostenible]]></category>
		<category><![CDATA[Territorio]]></category>
		<category><![CDATA[turismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Colombia es uno de los paÃ­ses mÃ¡s biodiversos del planeta, su posiciÃ³n geogrÃ¡fica lo hacen representativo en ecosistemas propios del caribe, la regiÃ³n andina y la llanura Colombo-venezolana, asÃ­ como espacios de conservaciÃ³n de importancia mundial como lo es el litoral pacÃ­fico y la selva amazÃ³nica.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Especies endÃ©micas y hÃ¡bitats Ãºnicos ponen a Colombia en el radar de los organismos internacionales de conservaciÃ³n. Pero no solo son estas caracterÃ­sticas las que han llevado a Colombia a desarrollar sistemas de Ã¡reas protegidas, un esfuerzo institucional fuerte, y a veces contradictorio, insertan al paÃ­s en la polÃ­tica regional de conservaciÃ³n y desarrollo sostenible.<span id="more-176"></span><br />
Desde la dÃ©cada del setenta (CÃ³digo de recursos naturales, decreto 2811 de 1974) Colombia destino recursos e instituciones al cuidado del medio ambiente, pero solo fue hasta la dÃ©cada del noventa donde realmente se comprometieron recursos para la protecciÃ³n. Hasta 1997 una dependencia del instituto de bosques, que a su vez dependÃ­a del ministerio de ambiente, era la encargada de velar por las Ã¡reas protegidas, sus recursos y personal eran mÃ­nimos para proteger la bastedad del territorio colombiano. Otro gran hito en el cuidado del medio ambiente fue la constituciÃ³n de 1991, bajo la cual se establece que todos los colombianos tenemos derecho a un ambiente sano, donde se exige la protecciÃ³n de la diversidad cultural y natural de la naciÃ³n, y se da cuidado a los parques naturales haciÃ©ndolos inembargables, por lo que la sostenibilidad entraba a hacer parte de la polÃ­tica colombiana. Fueron los tratados internacionales los que dieron carÃ¡cter de ley a las polÃ­ticas de conservaciÃ³n y sostenibilidad, el tratado de diversidad biolÃ³gica firmado en 1992 por Colombia y ratificado por el congreso en 1993, asÃ­ como el tratado firmado en la conferencia sobre medio ambiente y desarrollo de la ONU en 1992, fueron los pioneros jurÃ­dicos para enmarcar la protecciÃ³n de Ã¡reas y hÃ¡bitats.</p>
<p>A pesar de las referencias en la carta magna y de algunas iniciativas gubernamentales, solo fue hasta el aÃ±o dos mil, donde Colombia reconociÃ³ a las Ã¡reas protegidas como parte fundamental del desarrollo y deja de percibirlas como simple Ã¡reas de preservaciÃ³n, incluyendo un componente cultural y de desarrollo econÃ³mico. En el aÃ±o 2003 se crea la Unidad especial de Parques Nacionales Naturales de Colombia adscrita directamente al Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, con el fin de dar mÃ¡s autonomÃ­a financiera y jurÃ­dica.</p>
<p>Actualmente a pesar de que Colombia se encuentra entre los promedios estadÃ­sticos en cuanto a Ã¡reas de conservaciÃ³n en AmÃ©rica Latina, al compararlo contra los promedios de naciones industrializadas se presenta un rezago importante. Y es queColombia a pesar de la riqueza natural, que comparte con sus pares americanos, presenta singularidades que hacen la gobernanza de estas Ã¡reas un reto significativo para la sociedad y los diferentes gobiernos de turno.</p>
<p>Actualmente uno de los grandes aciertos de la Unidad de Parques Naturales de Colombia ha sido la neutralidad y gestiÃ³n de los parques en medio del conflicto armado colombiano. Teniendo en cuenta que muchos de estos parques son escenarios de combates entre la fuerza pÃºblica y los grupos al margen de la ley, la gestiÃ³n ha sido continua. AsÃ­ mismo se debe tener en cuenta que el conflicto genera desplazamiento no solo hacia las grandes ciudades sino hacia zonas de reserva, actualmente viven dentro de Ã¡reas de protecciÃ³n y conservaciÃ³n cincuenta y cinco mil personas (Tomado de Parques naturales de Colombia, 2013), lo que se convierte en un reto para la gestiÃ³n de estas Ã¡reas y a la vez una amenaza para biodiversidad de estos sitios.</p>
<p>Al dÃ­a de hoy Colombia cuenta con casi quince millones de hectÃ¡reas en Ã¡reas protegidas, por lo que representa casi un 12% del territorio nacional, sin embargo en los Ãºltimos aÃ±os, al aumentar los territorios y mantener el presupuesto, la productividad de la unidad de parques naturales ha venido disminuyendo. Aunque el presupuesto aumenta cada aÃ±o no lo hace de acuerdo al crecimiento y necesidad de las Ã¡reas. Las conocidas locomotoras de desarrollo del gobierno actual han puesto una presiÃ³n sobre las Ã¡reas protegidas, la explotaciÃ³n de hidrocarburos estÃ¡n comprometiendo zonas protegidas y solo hablamos de la minerÃ­a legal, hay Ã¡reas donde existe explotaciÃ³n a menos de 500 metros. Mientras la sociedad colombiana no entienda que los parques naturales no son un problema de conservaciÃ³n, sino de desarrollo econÃ³mico, y una apuesta social mÃ¡s que jurÃ­dica, donde decidimos preservar Ã¡reas para nuestro bienestar, los recursos y polÃ­ticas nunca van a ser lo suficientemente representativas y pueden comprometer el desarrollo econÃ³mico del paÃ­s. Â¿CuÃ¡l serÃ­a la repercusiÃ³n de dejar a BogotÃ¡ sin los recursos hÃ­dricos que le aporta Chingaza, hay desarrollo sin agua?</p>
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			</item>
		<item>
		<title>ConservaciÃ³n en LatinoamÃ©rica</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/conservacion-en-latinoamerica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jan 2014 20:29:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[ConservaciÃƒÂ³n Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Latinoamerica]]></category>
		<category><![CDATA[turismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/conservacion-en-latinoamerica/</guid>

					<description><![CDATA[<p>AmÃ©rica latina es hogar de varias maravillas naturales del mundo , en ella se encuentra el lugar mÃ¡s seco, desierto de atacama en Chile, el lugar mÃ¡s lluvioso, el litoral pacÃ­fico en Colombia, la cadena montaÃ±osa mÃ¡s larga del planeta, la cordillera de los andes entre muchos otros sitios.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Las diferentes sociedades del continente no han sido ajenas a esta realidad, y desde ya hace varios aÃ±os, en algunos paÃ­ses incluso siglos, se han puesto a la tarea de conservar estas Ã¡reas.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-174"></span></p>
<div style="text-align: justify;">Las tradiciones indÃ­genas en gran parte del continente han sino una de las principales motivadoras para la conservaciÃ³n de Ã¡reas, no sin antes mencionar que el desarrollo econÃ³mico latinoamericano es extractivo y depende en gran medida de los recursos naturales, es por ello que los diferentes gobiernos han decidido, en orden de mantener una economÃ­a sostenible en el mediano y largo plazo, conservar Ã¡reas con especies endÃ©micas o recursos renovables que se pueden ver afectados. Es entonces, contrario a lo que sucede en otras regiones del mundo como norte AmÃ©rica o Europa, que en LatinoamÃ©rica las Ã¡reas protegidas tiene un papel preponderante en la economÃ­a, no solo como sitios turÃ­sticos, sino como territorios que se ven afectados por el desarrollo econÃ³mico, un ejemplo es El Salvador que ha dependido tradicionalmente de la exportaciÃ³n de madera y ha protegido Ã¡reas, no para evitar la tala sino para implementar polÃ­ticas de sostenibilidad en ellas.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Hablar de Ã¡reas protegidas en LatinoamÃ©rica requiere conocer sus orÃ­genes y sobre todo reconocer, que al igual que sus economÃ­as, su desarrollo ha sido muy desigual entre paÃ­ses, algunos como Argentina o Salvador que tienen Ã¡reas protegidas desde el siglo XIX los hace merecedores de tener la tradiciÃ³n mÃ¡s antigua, pero a su vez tiene grandes retos, Argentina por ejemplo solo posee 1,3% de su territorio bajo Ã¡reas protegidas, muy por debajo del promedio de la regiÃ³n del 10%. Algunos como MÃ©xico tiene programas compartidos con el sector privado para el mantenimiento y explotaciÃ³n de recursos de manera sostenible, lo que lo convierte en uno de los mÃ¡s avanzados en este tipo de polÃ­ticas a nivel mundial, pues demuestra que el sector privado puede ver estas Ã¡reas una forma rentable de desarrollar negocios con estÃ¡ndares de sostenibilidad y bajo el modelo de Ã¡reas protegidas, lo cual da un ejemplo al resto de la regiÃ³n, para integrar estas Ã¡reas al modelo productivo de cada paÃ­s.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">AmÃ©rica Latina tiene diversos sistemas de Ã¡reas protegidas (SINAP), en la regiÃ³n el concepto de estos territorios ha sido acogido principalmente por la definiciÃ³n dada por la UICN (autoridad mundial en conservaciÃ³n) la cual define Ã¡rea protegida como:</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">â€œ Espacio geogrÃ¡fico claramente definido, reconocido, dedicado y gestionado, mediante medios legales u otros tipos de medios eficaces para conseguir la conservaciÃ³n a largo plazo de la naturaleza y de sus servicios ecosistÃ©micos y sus valores culturales asociadosâ€ (UICN tratado de diversidad biolÃ³gica).</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Los principales categorÃ­as de gobernanza definidas por la UICN son: reserva natural estricta cuyo objetivo principal es la conservaciÃ³n y estudio cientÃ­fico, Ã¡rea silvestre, se enfoca en la conservaciÃ³n de las especies, parque nacional cuyo fin es la protecciÃ³n de ecosistemas y la recreaciÃ³n, esta es la categorÃ­a mÃ¡s usada en toda la regiÃ³n. Monumento natural, su objetivo es la conservaciÃ³n de un activo natural especÃ­fico. Ãrea de gestiÃ³n de hÃ¡bitats cuyo fin es el manejo de ecosistemas y especies. Paisaje terrestre o marino con el fin de proteger el paisaje y recrear. Finalmente estÃ¡ el Ã¡rea protegida con uso sostenible de los recursos naturales, que se enfoca en la explotaciÃ³n de los recursos, esta categorÃ­a estÃ¡ subutilizada en la regiÃ³n y es la que mÃ¡s potencial tiene para insertarse en la economÃ­a.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Cabe destacar que todavÃ­a queda un gran reto en la regiÃ³n por la protecciÃ³n de las Ã¡reas costeras y marinas que no tiene representatividad en el SINAP de casi ningÃºn paÃ­s. Y son las poblaciones costeras las que mÃ¡s afectadas se podrÃ­an ver.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;" align="center">
<table border="0" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">PaÃ­s</td>
<td width="129">principal categorÃ­a de manejo</td>
<td width="68">Ã¡rea terrestre protegida</td>
<td width="68">Ãrea marina protegida</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Belice</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">38,30%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">4,90%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Costa rica</td>
<td valign="bottom" width="129">Refugio nacional de Ã¡rea silvestre</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">26,50%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">0,90%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Cuba</td>
<td valign="bottom" width="129">Elemento natural destacado</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">16,80%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">24,80%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">El salvador</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">no hay categorizaciÃ³n</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">2%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">1,70%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Guatemala</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">28,50%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">17,10%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Honduras</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">17,80%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">3,60%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Mexico</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">10,50%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">1,50%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Nicaragua</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Reserva natural</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">16,10%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">0,90%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Panama</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">29,30%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">1,80%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Rep. Dominicana</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">25,20%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">5,20%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Argentina</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">1,30%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">0,90%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Bolivia</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">15,50%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">No aplica</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Brasil</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Bosque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">9%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">0,30%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Chile</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Reserva nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">19,20%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">0%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Colombia</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">10%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">1,30%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Ecuador</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">19%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">12,80%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Guyana</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">2%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">0%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Paraguay</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">5,90%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">No aplica</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">PerÃº</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Reservanacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">14%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">0,60%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Surinam</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Reserva natural</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">12,90%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">2,90%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Uruguay</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Paisaje protegido</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">1,40%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">0,40%</td>
</tr>
<tr>
<td nowrap="nowrap" width="134">Venezuela</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="129">Parque nacional</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">27%</td>
<td valign="bottom" nowrap="nowrap" width="68">0,90%</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</div>
<div style="text-align: justify;">InformaciÃ³n del instituto de parques nacionales, ministerios de ambiente de cada paÃ­s y de base de datos UINC</div>
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		<item>
		<title>Zonas de conservaciÃ³n en el mundo</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/zonas-de-conservacion-en-el-mundo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jan 2014 20:24:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[ConservaciÃƒÂ³n Ambiental]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/zonas-de-conservacion-en-el-mundo/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Actualmente las economÃ­as industrializadas asÃ­ como los organismos multilaterales han puesto en la agenda internacional un debate sobre el medio ambiente, este ha tenido eco en las esferas gubernamentales, econÃ³micas, pero sobre todo en los medios.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">Actualmente es posible encontrar artÃ­culos acadÃ©micos y columnas de opiniÃ³n acerca de las repercusiones que la sociedad del consumo global ha tenido sobre el planeta, y palabras que solÃ­an pertenecer a una jerga tÃ©cnica son comunes en nuestro diario vivir. Efecto invernadero, calentamiento global, emisiones de CO2 son tÃ©rminos que cada dÃ­a vemos en los diarios.</div>
<p><span id="more-172"></span></p>
<div style="text-align: justify;">La comunidad internacional, soportada por innumerables organizaciones no gubernamentales dedicadas al cuidado del medio ambiente y la protecciÃ³n de las especies, ha comenzado a suscribir compromisos para el cuidado, la protecciÃ³n y preservaciÃ³n del medio ambiente y las especies. AlejÃ¡ndose de un objetivo altruista, la respuesta gubernamental a una serie de consecuencias que afectan a los mÃ¡s vulnerables como desastres climÃ¡ticos, crisis alimentarias entre muchas otras, ha sido el embarcarse de manera activa en la creaciÃ³n de polÃ­ticas para la sostenibilidad.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Acuerdos como el de la Diversidad BiolÃ³gica (Nairobi 1992) a partir del cual Colombia crea las Ã¡reas protegidas (SINAP)y del cual diversos paÃ­ses del globo hacen parte, hasta acuerdos para la protecciÃ³n de Ã¡reas especÃ­ficas como la convenciÃ³n para la protecciÃ³n y desarrollo del ambiente marino de la regiÃ³n caribe, suscrito en Cartagena de Indias en 1983, hacen parte del compromiso global que existe por el medio ambiente. Actualmente existen mÃ¡s de cien tratados suscritos por diferentes gobiernos y entidades gubernamentales de acuerdo a los registros del programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente (UNEP), que van desde Ã¡reas geogrÃ¡ficas protegidas hasta pesticidas usados en la siembra.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">A partir de la preocupaciÃ³n por dejar a las futuras generaciones un ambiente sostenible, los gobiernos desde el siglo XIX comienzan a proteger Ã¡reas geogrÃ¡ficas crÃ­ticas en cuanto a diversidad biolÃ³gica y cultural. A partir de ese momento comienzan a crearse las reservas naturales, parques naturales entre muchas otras designaciones con las que se conocen estas Ã¡reas. Sin embargo no es preciso afirmar que es en este siglo donde surge el concepto de Ã¡rea natural protegida. InformaciÃ³n histÃ³rica evidencia que ya desde el siglo tercero, en Asia, existÃ­an santuarios de vida salvaje (<a title="Devanampiya Tissa of Sri Lanka" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Devanampiya_Tissa_of_Sri_Lanka"><span style="color: windowtext;">DevanampiyaTissa</span></a>, rey de Sri Lanka), asÃ­ mismo en otras partes del mundo como medio oriente y Grecia, regiones sagradas no podÃ­an ser afectadas por el hombre y debÃ­an ser preservadas y cuidadas, teniendo el efecto que actualmente tiene un Ã¡rea protegida. Yase daban los primeros pasos para lo que posteriormente se conocerÃ­a como los santuarios naturales, en su momento protegidos bajo argumentos religiosos.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Las primeras reservas naturales conocidas como tal y protegidas bajo algÃºn tipo de legislaciÃ³n datan de la primera mitad del siglo XIX , Alemania en 1830 bajo el mando del estado Pruso se crea la reserva natural en <a title="Drachenfels (Siebengebirge)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Drachenfels_%28Siebengebirge%29"><span style="color: windowtext;">Drachenfels (Siebengebirge)</span></a>, en Alemania, posteriormente el parque Yellowstone de Estados Unidos, en el siglo XX es proclamando santuario natural. Ambos parques con el objetivo de preservaciÃ³n, es el gobierno Ruso soviÃ©tico, en el parque&#8217;menskiizapovednik, que decide utilizar un Ã¡rea de reserva ademÃ¡s de preservaciÃ³n, para su estudio en, esto sucede 1920.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">Es claro entonces que los parques naturales, reservas y Ã¡reas protegidas han comenzado a hacer parte del diario vivir de los paÃ­ses occidentales en su historia reciente, y al igual que en Rusia su dinÃ¡mica ha dejado de ser solamente de protecciÃ³n, y cada vez interactÃºan mÃ¡s en diferentes Ã¡reas. La academia cada vez se interna mÃ¡s en estas reservas para estudiar las especies y sus efectos con el clima, la economÃ­a que ha dado paso a la sostenibilidad y encuentran es estas Ã¡reas unidades de negocio como el ecoturismo para su crecimiento, dando paso finalmente a Ã¡reas de asentamientos que dan origen a la cultura de diversos sitios como es el caso de nuestro paÃ­s y las rancherÃ­as WayÃº de la zona norte. Los parque naturales continuaran siendo entidades vivas que interactÃºan con el medio y las sociedades actuales tendrÃ¡n el deber interactuar con ellos.</div>
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