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	<title>Estado Colombiano archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<description>AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</description>
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	<title>Estado Colombiano archivos - ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</title>
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	<item>
		<title>Desarrollo rural: retos y oportunidades para el campo colombiano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Apr 2017 03:01:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[agropecuario]]></category>
		<category><![CDATA[calidad de vida]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo rural]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Uno de los mayores retos que se plantea para el futuro del paÃ­s con el fin de consolidar la construcciÃ³n de paz, es la implementaciÃ³n de polÃ­ticas de desarrollo rural que tengan un impacto real en todos los actores del campo.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Para entender cuÃ¡les son los retos que debemos afrontar como sociedad, debemos primero entender cuÃ¡l ha sido el desempeÃ±o del modelo de desarrollo rural que ha tenido en Colombia. El informe realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), â€œColombia rural, razones para la esperanzaâ€, nos da la oportunidad de tener un panorama general respecto a los diferentes desafÃ­os estructurales para el campo en Colombia. Tan fundamental como necesario, diferentes instituciones han mencionado que uno de los ejes fundamentales para empezar la construcciÃ³n de paz, es el desarrollo rural. Tanto asÃ­ que uno de los proyectos que tiene prioridad presupuestal en el posacuerdo, es el Programa de Desarrollo rural con enfoque territorial (PDT) (Semana, 2017). Pues bien, el Informe del PNUD contiene un capÃ­tulo dedicado a evaluar el modelo de desarrollo rural.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"></a></p>
<p style="text-align: justify;">El Informe plantea que existen ocho caracterÃ­sticas que han impedido que se logren superar los retos en cuanto a desarrollo rural integral. Quiero hablarles sobre un punto que considero crÃ­tico para lograr los objetivos de los programas que se van a implementar.</p>
<p style="text-align: left;"><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-22-1.png"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-full wp-image-4837 alignnone" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-22-1.png" alt="Imagen 2" width="560" height="373" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;">Los resultados del Censo Nacional Agropecuario ponen en evidencia una realidad latente en el campo. Por un lado, la pobreza multidimensional en el campo es tres veces superior al de las zonas urbanas, del orden de 44,7 %  (Semana, 2015). Este indicador resulta interesante en tanto considera la satisfacciÃ³n de necesidades como un tema que supera la falta de ingresos, y lo asocia a carencias en las diferentes dimensiones como: educaciÃ³n, salud, trabajo, seguridad social, vivienda y nivel de vida en general (SuÃ¡rez, 2015). De ahÃ­ que la cifra resaltada anteriormente sea crÃ­tica. Igualmente se encontrÃ³ que en las zonas rurales los productores no cuentan con el capital fÃ­sico ni econÃ³mico para lograr niveles de productividad y competitividad, que vengan acompaÃ±ados de mejoras en las condiciones de vida. Alrededor del 83% de estos productores mencionaron que no cuentan con la maquinaria e infraestructura agropecuaria necesaria (Semana, 2015).</p>
<p style="text-align: justify;"> Se llega a la conclusiÃ³n que una de las caracterÃ­sticas que no han permitido un desarrollo integral del campo, es que justamente los modelos de desarrollo rural no han sido equitativos. Uno de los ejes fundamentales para la equidad, es la modernizaciÃ³n equitativa. El Informe es contundente respecto a este tema, tanto asÃ­ que concluye que â€œlos procesos de modernizaciÃ³n han favorecido a los grandes productores,  en detrimento de los pequeÃ±os y de las comunidades rurales. La posibilidad de obtener ganancias en productividad, a partir de la incorporaciÃ³n de innovaciones tecnolÃ³gicas, permitiÃ³ mejorar los <strong>procesos de acumulaciÃ³n de capital de los empresarios agrÃ­colas</strong>, pero tales avances no se reflejaron en una mejora en la <strong>calidad de vida de los hogares rurale</strong>sâ€ (PNUD, 2011)</p>
<p style="text-align: justify;">Esta conclusiÃ³n, <strong>considero</strong>, es el resultado de modelos de desarrollo que han tenido como base los elementos propios de la RevoluciÃ³n Verde implementada durante la segunda mitad del Siglo XX.  En donde de cierto modo prima la productividad, a travÃ©s de la implementaciÃ³n de paquetes tecnolÃ³gicos, que resultan rentables para cultivos a gran escala. Pero desvinculan a los pequeÃ±os agricultores que no cuentan con el capital suficiente para implementar estos paquetes. Llegando asÃ­ a una situaciÃ³n en la cual no se logra equidad en el desarrollo del campo.</p>
<p style="text-align: justify;">Si bien el informe fue realizado en el 2011, el Censo Nacional Agropecuario evidenciÃ³ que son persistentes estas problemÃ¡ticas. No tenemos que ir tan lejos para darnos cuenta de esto. Como se mencionÃ³ en el artÃ­culo sobre la <u>regiÃ³n de oriente, </u>son latentes los problemas relacionados con la adopciÃ³n de nuevas tecnologÃ­as por parte de los pequeÃ±os agricultores, y en general con las herramientas institucionales para generar procesos de modernizaciÃ³n para esta poblaciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;">La conclusiÃ³n a la que podemos llegar es que en Colombia no se ha logrado vincular las polÃ­ticas de desarrollo rural a las reales necesidades de los productores del campo. Esto plantea un reto para nuestras generaciones, en tanto tenemos que encontrar modelos de desarrollo que involucren tanto los grandes como los pequeÃ±os productores. La invitaciÃ³n que nos hace entonces el Informe del PNUD es a â€œreconocernos como un paÃ­s mÃ¡s rural para tomar mejores decisionesâ€.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong> </strong></p>
<h3 style="text-align: justify;"><strong>BibliografÃ­a</strong></h3>
<p style="text-align: justify;">Angel, M. Q. (2011). <em>IMPACTOS SOCIO-AMBIENTALES DE LA REVOLUCIÃ“N VERDE EN LA AGRÃCULTURA COLOMBIANA: EVIDENCIAS DE LA NECESIDAD DE UNA REVOLUCIÃ“N SOSTENIBLE.</em></p>
<p style="text-align: justify;">PNUD. (2011). <em>Colombia rural Razones para la esperanza.</em></p>
<ol style="text-align: justify;">
<li>A. (26 de 8 de 2015). Pobreza multidimensional y pobreza monetaria en Colombia. <em>El Tiempo</em>. Obtenido de <a href="http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/pobreza-multidimensional-y-pobreza-monetaria-aurelio-suarez-montoya-columna-el-tiempo/16293376" target="_blank" rel="noopener">http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/pobreza-multidimensional-y-pobreza-monetaria-aurelio-suarez-montoya-columna-el-tiempo/16293376</a></li>
</ol>
<p style="text-align: justify;">Semana. (2015). Una dura radiografÃ­a del campo colombiano. <em>Semana</em>. Obtenido de <a href="http://www.semana.com/economia/articulo/campo-colombiano-en-la-pobreza/438618-3" target="_blank" rel="noopener">http://www.semana.com/economia/articulo/campo-colombiano-en-la-pobreza/438618-3</a></p>
<p style="text-align: justify;">Semana. (18 de 02 de 2017). Â¿Se estÃ¡ cumpliendo el acuerdo con las Farc? <em>Semana</em>. Obtenido de <a href="http://www.semana.com/nacion/articulo/se-esta-cumpliendo-el-acuerdo-con-las-farc/515855" target="_blank" rel="noopener">http://www.semana.com/nacion/articulo/se-esta-cumpliendo-el-acuerdo-con-las-farc/515855</a></p>
<p style="text-align: justify;">
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			</item>
		<item>
		<title>Las fracturas de la educaciÃ³n rural en Colombia</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/las-fracturas-de-la-educacion-rural-en-colombia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Nov 2016 20:15:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agricultura y Desarrollo Rural]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[Educacion]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mientras algo sucede, el campo en Colombia vive con un eterno â€˜amanecerÃ¡ y veremosâ€™.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">â€œLa insurgencia de presiones brutales, la crueldad que caracterizÃ³ a esta Ã©poca recientÃ­sima de nuestra historia, no habrÃ­a prendido tan fragosamente sobre una naciÃ³n educada, sobre un paÃ­s civilizado[â€¦] La insensibilidad que se apoderÃ³ de buena parte de las antiguas clases dirigentes ante la tremenda gravedad de la violencia es tambiÃ©n otro sÃ­ntoma de la defectuosa educaciÃ³n, aÃºn en las mÃ¡s altas jerarquÃ­as de la inteligencia. Fallaron los sistemas educativos [â€¦]. Ese es un hecho histÃ³rico.â€</p>
<p style="text-align: justify;">Alberto Lleras Camargo en El Tiempo, citado por Helg (1989)</p>
<p style="text-align: justify;">La frase de Lleras Camargo parece aÃºn vigente, sobretodo en el campo colombiano, pues seguimos cargando con el peso de la guerra, la clase dirigente continÃºa siendo indolente frente los problemas sociales del paÃ­s y el sistema educativo pÃºblico en las regiones rurales es todavÃ­a defectuoso, con muchas metas por cumplir. Si bien desde el Frente Nacional los gobiernos han hecho esfuerzos para llevar la educaciÃ³n a todos los territorios y todas las poblaciones del paÃ­s, seguimos teniendo una Colombia rural con deficiencias en calidad y cobertura de la educaciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;">En efecto, el Estado desde hace 50 aÃ±os ha buscado cerrar las brechas entre la Colombia rural y la urbana; por ejemplo, durante el gobierno de Betancur, se crearon alianzas de cooperaciÃ³n y financiaciÃ³n con el Banco Mundial, y a travÃ©s del la creaciÃ³n de Escuelas Nuevas, aportaron con cobertura y calidad a la educaciÃ³n primaria en las Ã¡reas rurales. Asimismo, despuÃ©s de la ConstituciÃ³n de 1991, el gasto en educaciÃ³n pasÃ³ a ser constitucionalmente un derecho fundamental que obliga a los gobiernos invertir en el sistema educativo del Estado. Esto logrÃ³ importantes avances en materia de educaciÃ³n, por ejemplo la escolarizaciÃ³n secundaria para el grupo de edad entre 12 y 17 aÃ±os incrementÃ³ del 41% en 1986 a 70,5% en el 2000, lo cual puede tambiÃ©n correlacionarse con la disminuciÃ³n de la pobreza que se logrÃ³ entre estas dos dÃ©cadas. Como las dos situaciones anteriores, hay mÃ¡s hechos positivos que han marcado la evoluciÃ³n de la educaciÃ³n en Colombia; sin embargo, la transiciÃ³n ha sido muy lenta y la poblaciÃ³n mÃ¡s afectada por la ineficiencia han sido los campesinos, por lo que queda mucho por hacer.</p>
<p style="text-align: justify;">Actualmente, el sector rural parece no tener las garantÃ­as de una educaciÃ³n digna que permita a los jÃ³venes campesinos quedarse en su tierra y no dejarse llevar por el espejismo de que en la ciudad existen mÃ¡s oportunidades ofrecidas por el campo. Actualmente, varios datos del Ãºltimo Censo Agrario de 2015 resultan preocupantes y demuestran que los esfuerzos histÃ³ricos del Estado en educaciÃ³n no han sido suficientes para el desarrollo sostenible del agro colombiano. Por ejemplo, el DANE encontrÃ³ que 20% de los niÃ±os y niÃ±as, entre 5 y 16 aÃ±os,  que habitan en Ã¡reas rurales, aÃºn no tienen acceso a la educaciÃ³n primaria; ademÃ¡s, casi el 12% de la poblaciÃ³n campesina mayor de 15 aÃ±os es analfabeta, y cerca del 72% de los jÃ³venes entre los 16 y 24 no tienen acceso a educaciÃ³n despuÃ©s de la escuela primaria. De este modo, segÃºn el Programa Regional Juventud Rural Emprendedora, por la falta de condiciones que garanticen un sistema educativo digno, mÃ¡s del 42% de la poblaciÃ³n joven campesina no estudia ni trabaja, y cerca de un tercio emigra de las regiones rurales.</p>
<p style="text-align: justify;">A mi parecer, estos datos son vergonzosos para un paÃ­s que pretende entrar al â€œclub de los paÃ­ses ricosâ€ (OCDE), sin antes reparar todos los vacÃ­os que presenta la el campo colombiano y sus fracturas en su educaciÃ³n. Si no se crean las instituciones para resolver la estructura del sistema educativo, la juventud rural no encontrarÃ¡ incentivos en seguir con las labores agrÃ­colas de sus familias, continuarÃ¡ la migraciÃ³n hacia los centros urbanos y la demografÃ­a del campo seguirÃ¡ envejeciendo. Como consecuencia, se incrementarÃ­a la pobreza del campo que actualmente afecta al 85% de la poblaciÃ³n rural. Hasta el momento, varios gobiernos han justificado que la guerra ha sido el principal obstÃ¡culo de la educaciÃ³n en la Colombia. Ahora bien, nos encontramos en un momento esperanzador para muchos, pues por enÃ©sima vez el Estado se encuentra en medio de diÃ¡logos con las dos guerrillas principales del paÃ­s. Si el resultado de los acuerdos es, finalmente, un perpetuo cese bilateral de la violencia, el Estado y su Gobierno no tienen excusa para cambiar la situaciÃ³n educativa de los jÃ³venes rurales, a los cuales se les debe garantizar un buen vivir como campesino.</p>
<p style="text-align: justify;">Paralelo a las condiciones sociales, la educaciÃ³n tambiÃ©n es una oportunidad para aumentar la productividad del sector agropecuario, un incentivo mÃ¡s para que los jÃ³venes campesinos asuman la continuidad del trabajo agrÃ­cola y para el fortalecimiento de la economÃ­a. Asumo que la educaciÃ³n en este sector debe tener un enfoque diferencial, contextualizado con cada regiÃ³n, integrado a una escuela tÃ©cnica y de emprendimiento. El sector cafetero ha sido un ejemplo de esto; segÃºn la FederaciÃ³n Nacional de Cafeteros se encontrÃ³ estadÃ­sticamente que entre mayor educaciÃ³n tienen los productores, existe mayor productividad por hectÃ¡rea: â€œlos que cuentan con educaciÃ³n secundaria, 93,4 arrobas en promedio; los que cursaron primaria, 67,3 arrobas, mientras que la productividad de los caficultores sin ningÃºn nivel de escolaridad no pasa de las 50 arrobas por hectÃ¡reaâ€. AdemÃ¡s, mayor educaciÃ³n de los trabajadores rurales permite una mayor innovaciÃ³n, lo que puede ampliar la cadena de valor de los productos agrÃ­colas, como tambiÃ©n ha sucedido con el desarrollo de un gran nÃºmero de productos agregados del cafÃ©.</p>
<p style="text-align: justify;">En fin, se estÃ¡ siendo tarde para priorizar la educaciÃ³n rural como una polÃ­tica seria de Estado, que construya un sistema integral educativo y que le permita a los jÃ³venes visualizar una vida digna en el campo. Pero, Â¿por dÃ³nde empezar?&#8230; Â¿Un Magisterio de profesores para el campo?Â¿Un Ministerio de EducaciÃ³n Rural? Â¿Modelos educativos flexibles? Â¿Una Escuela PÃºblica de Desarrollo Rural?Â¿Una deuda con el FMI, el Banco Mundial o el BID?Â¿solo un Ser Pilo Paga Rural?.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><strong>BibliografÃ­a</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Claves para fortalecer negocios campesinos. (26 de agosto de 2015). <em>Semana.</em> Recuperado de <a href="http://www.semana.com/educacion/articulo/claves-para-fortalecer-negocios-campesinos/440051-3" target="_blank" rel="noopener">http://www.semana.com/educacion/articulo/claves-para-fortalecer-negocios-campesinos/440051-3</a></p>
<p style="text-align: justify;">â€œLa prioridad en el campo es sobrevivir, no la educaciÃ³nâ€. (11 de noviembre de 2015). <em>Semana</em>. Recuperado de <a href="http://www.semana.com/educacion/articulo/entrevista-aurelio-iragorri-ministro-de-agricultura-colombia/449438-3" target="_blank" rel="noopener">http://www.semana.com/educacion/articulo/entrevista-aurelio-iragorri-ministro-de-agricultura-colombia/449438-3</a></p>
<p style="text-align: justify;">Caminos para crear un nuevo mundo rural. (Junio de 2008). <em>Altablero</em>. No. 45. Recuperado de <a href="http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-168266.html" target="_blank" rel="noopener">http://www.mineducacion.gov.co/1621/article-168266.html</a></p>
<p style="text-align: justify;">DiÃ¡logos entre la educaciÃ³n media y superior (2014). <em>Magisterio. </em>No. 64. Recuperado de <a href="http://www.magisterio.com.co/articulo/educacion-media-y-superior-para-poblaciones-rurales-en-colombia-posibles-dialogos" target="_blank" rel="noopener">http://www.magisterio.com.co/articulo/educacion-media-y-superior-para-poblaciones-rurales-en-colombia-posibles-dialogos</a></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Los costos de un avicultor y el rol del Estado</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-costos-de-un-avicultor-y-el-rol-del-estado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Mar 2016 22:00:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pecuaria]]></category>
		<category><![CDATA[AgroNegocios e Industria Alimentaria]]></category>
		<category><![CDATA[Avicultura]]></category>
		<category><![CDATA[Engorde]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[industria de alimentos]]></category>
		<category><![CDATA[Pollos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/los-costos-de-un-avicultor-y-el-rol-del-estado/</guid>

					<description><![CDATA[<p>En los artÃ­culos anteriores hemos logrado describir los dos procesos de producciÃ³n de la avicultura, sin embargo, no entramos en detalle de los costos que estos procesos tienen y cÃ³mo estos afectan la industria.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Para hablar de este tema entrevistamos a Guillermo GonzÃ¡lez y su esposa, dueÃ±os de galpones desde hace mÃ¡s de 20 aÃ±os. Guillermo, quien tiene las instalaciones de su negocio a las afueras de Armenia, manifiesta que este mercado es muy competido y que a pesar de que el gobierno hasta hoy en dÃ­a los ha ayudado con polÃ­ticas como devolverles el IVA de todos los insumos utilizados durante la etapa de levante de los pollos, existen bastantes factores del entorno que afectan directamente la avicultura de forma negativa, uno de ellos que en muchas ocasiones es muy representativo es el precio del dÃ³lar.</p>
<p><a href="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-1-1.png"><img decoding="async" class="alignnone wp-image-4012" src="https://aneia.pixelpro.website/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-1-1.png" alt="Imagen 1" width="509" height="361" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">El precio del dÃ³lar esta suponiendo para el negocio de la avicultura una gran dificultad, al no cosecharse mucho maÃ­z y soya en Colombia debido a  sus altos precios y poca rentabilidad, los alimentos que se le dan a las gallinas y pollos deben ser traÃ­dos del exterior, importaciÃ³n que se efectÃºa en moneda extranjera y paga un arancel del 16,7%, esto ha llevado a que con la alza del dÃ³lar los costos de producciÃ³n que se ven representados principalmente en la alimentaciÃ³n de los animales, se hayan incrementado en una gran proporciÃ³n respecto al aÃ±o pasado.</p>
<p style="text-align: justify;">SegÃºn Guillermo entre los costos mÃ¡s representativos de producciÃ³n, podemos encontrar: el alimento, las vacunas, las despicadas, el gas de las criadoras y los empleados, este Ãºltimo se realiza en una proporciÃ³n de 1 a 8000 ( 1 empleado por cada ocho mil animales) por lo cual no es el mÃ¡s relevante. Sin lugar a dudas el mÃ¡s crÃ­tico es el alimento.</p>
<p style="text-align: justify;">El alimento es un factor fundamental para la producciÃ³n, la calidad y cantidad  que consuma el animal darÃ¡ origen a mejores productos (esto tambiÃ©n depende de la especie utilizada). A pesar de que la industria esta altamente tecnificada y reduce sus costos mediante economÃ­as de escala, es importante tener en cuenta que el pollo y el huevo son alimentos bÃ¡sicos en los hogares colombianos, y de una u otra forma esta alza en los precios de producciÃ³n, termina siendo transferida a los consumidores. Por otra parte, no solo la devaluaciÃ³n del peso colombiano influye en el alza de los insumos de la industria. Las sequias presentadas en el primer trimestre del aÃ±o, han hecho que la producciÃ³n baje y por ende los precios suban, lo cual hace que muchos de los productores de nuestro paÃ­s como Guillermo numerosas veces tengan que reducir su margen de ganancia, lo cual desincentiva la inversiÃ³n en el sector avicultor.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otra parte, el sector de producciÃ³n de carne es el mÃ¡s afectado de los dos, esto debido a que no solo sus insumos han subido de precio y han hecho que el costo de producciÃ³n aumente alrededor de un 40% en el Ãºltimo aÃ±o (Rios, 2016), sino tambiÃ©n la competencia de la importaciÃ³n de cuartos traseros de pollo que entran al paÃ­s sin aranceles por el TLC que entrÃ³ en vigencia desde el 2012. Igualmente, la entrada de pollo de contrabando desde Venezuela ha hecho que el pollo nacional deba salir a competir a precios que en ciertas ocasiones dejan un margen muy bajo para los productores. Estos factores anteriormente mencionados, han generado segÃºn Guillermo un ambiente muy competitivo entre los productores nacionales, que hoy en dÃ­a no sienten respaldo por parte del Estado y que a pesar de que mediante el uso de tecnologÃ­a reducen costos y buscan eficiencia, se ven en desventaja por el costo de los insumos utilizados en su proceso con respecto a su nueva competencia que son los pollos importados de Estados Unidos, y que al parecer ahora tambiÃ©n de Brasil.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3> sm.velandia805@uniandes.edu.co</h3>
<h4>BibliografÃ­a</h4>
<p>Aguilera DÃ­az, M. (Diciembre de 2014). Determinantes del desarrollo en la avicultura en Colombia: instituciones, organizaciones y tecnologÃ­a. Cartagena, Colombia.</p>
<p>Marquez, S. M., &amp; Estrada, M. M. (Septiembre de 2005). InteracciÃ³n de los factores ambientales con la respuesta del comportamiento productivo en pollos de engorde. <em>Revista Colombiana de Ciencias Pecuarias, 18</em>, 3.</p>
<p>Servet. (2014). <em>Servet servicios microbiolÃ³gicos</em>. Obtenido de Pollo de Engorde: https://www.proclave.com/servet/aviar/PolloEngorde.htm</p>
<p>El SitioavÃ­cola. (30 de Abril de 2012). <em>El Sitio AvÃ­cola.</em> Recuperado el 16 de Ferbrero de 2016, de http://www.elsitioavicola.com/articles/2132/sistemas-adark-houseat-para-pollos-de-engorde-1/</p>
<p>Rios, J. (26 de Febrero de 2016). ImportaciÃ³n de pollo sacrifica a los avicultores Colombianos. <em>La OpiniÃ³n</em>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/los-costos-de-un-avicultor-y-el-rol-del-estado/">Los costos de un avicultor y el rol del Estado</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>MÃ¡s Estado en el mercado y menos mercado en el Estado Parte III</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/mas-estado-en-el-mercado-y-menos-mercado-en-el-estado-3/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 10 Oct 2012 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Conflictos Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[Territorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A partir de la nociÃ³n de la crimininalizaciÃ³n de la polÃ­tica Gustavo GonzÃ¡lez analiza la el papel de la farcpolÃ­tica, parapolÃ­tica, para Estado y comenta los diÃ¡logos de paz.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/mas-estado-en-el-mercado-y-menos-mercado-en-el-estado-3/">MÃ¡s Estado en el mercado y menos mercado en el Estado Parte III</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span id="more-163"></span></p>
<p style="text-align: justify;">El Informe<a href="file:///C:/Users/Gustavo%20Gonzalez/Downloads/Mas%20Estado%20en%20el%20mercado%20y%20menos%20mercado%20en%20el%20Estado%20-3.docx#_ftn1" name="_ftnref1"><span lang="EN-US"><span lang="EN-US">[1]</span></span></a> que venimos comentando en estos escritos define la CriminalizaciÃ³n de la polÃ­tica como: â€œIntervenciÃ³n de un grupo al margen de la ley, que mediante el uso de la coerciÃ³n armada busca distorsionar los resultados de las elecciones pÃºblicas en benficio propio, con el fin de adquirir poder polÃ­tico para influir en el desempeÃ±o de las instituciones legales, de manera que garantice la impunidad de sus crimenes.â€ (p.258).</p>
<p style="text-align: justify;">En la dÃ©cada pasada la opiniÃ³n pÃºblica conociÃ³ en toda su funesta extensiÃ³n y profundidad la realidad de la â€˜parapolÃ­ticaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />. Sendas investigaciones y publicaciones, ya no sÃ³lo de la prensa, vienen documentando los alcances de esa realidad. Y no es del caso elaborar mÃ¡s sobre ello. El Informe reconoce, tambiÃ©n, que existe documentaciÃ³n para 1997 en que la guerrilla empleara acciones similares en el Bajo Cauca.</p>
<p style="text-align: justify;">La pregunta obvia es Â¿por quÃ© no ha existido igual acciÃ³n del Estado para revelar la â€˜farcpolÃ­ticaâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> que ha estado presente desde hace varias dÃ©cadas?</p>
<p style="text-align: justify;">Y claro, con ello se abre un abanico de preguntas que bien vale la pena considerar para comprender con mayor lucidez el contexto de las negociaciones que vienen en camino este mes. Y no sÃ³lo el contexto, sino lo que se halla en juego.</p>
<p style="text-align: justify;">De los acontecimientos recientes como la captura de uno de los capos mÃ¡s buscados de los Ãºltimos tiempos y la revelaciÃ³n de sus negocios con los grupos armados ilegales, incluyendo las FARC, se presenta un panorama muy complejo para las negociaciones de paz. La economÃ­a del narcotrÃ¡fico no suele erradicarse en mesas de negociaciÃ³n, asÃ­ se rebajen penas a quienes delaten sus redes.</p>
<p style="text-align: justify;">No se trata de negociar entre grupos ideolÃ³gicamente empecinados. En verdad, ni el gobierno o representantes del Estado, ni los grupos ilegales armados (guerrilla, narcotrÃ¡fico, etc.) tienen ideologÃ­as visibles o coherentes. Los primeros, claro que representan la â€˜institucionalidadâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> y, nadie pondrÃ­a en duda, que procuran defender esa â€˜institucionalidadâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> o al menos su interpretaciÃ³n de ella. Los segundos, no aceptan esa â€˜institucionalidadâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, luchan por transformarla, cuando no destruirla, y para ello no sÃ³lo combaten sus fuerzas armadas, sino ingenian toda suerte de estrategias cuyo mejor nombre es el de una acciÃ³n â€˜paraestatalâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> o â€˜paraEstadoâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />. Con otras palabras, acciones que buscan sustituir al Estado allÃ­ donde tiene poca presencia o donde no es posible sobornar a sus representantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Si esta apreciaciÃ³n es adecuada, entonces es poco probable que sean las ideas del Estado, el sentido de lo pÃºblico, el tipo de orden social, lo que surjan en las negociaciones â€“claro que bueno serÃ­a que asÃ­ fuera y que, adem<span lang="ES-TRAD">Ã¡s,</span> visiones de la sociedad, de lo polÃ­tico, de lo econÃ³mico fuera lo que se acordara-. Se tratarÃ¡ de una negociaciÃ³n de Ã­ndole principalmente econÃ³mica, de participaciÃ³n polÃ­tica y de eximir culpas y penas.</p>
<p style="text-align: justify;">En las recomendaciones de los teÃ³ricos y prÃ¡cticos de la negociaciÃ³n, entre las partes en conflicto son indispensables: la confianza mutua, la comunicaciÃ³n transparente, la comunidad de intereses , y el que las partes cedan en proporcional medida. La real posibilidad que se den estos requisitos sÃ³lo lo conocen bien los mÃ¡s de diez millones de campesinos, finqueros, habitantes y empresarios del campo quienes han sufrido las acciones de las partes en conflicto durante mÃ¡s de medio siglo.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero como suele suceder en estos casos son las Ã©lites urbanas (que incluyen a los voceros de los grupos alzados en armas) quienes decidirÃ¡n la suerte de aquella poblaciÃ³n rural y de paso, del paÃ­s en general.</p>
<p style="text-align: justify;">Tener en cuenta la opiniÃ³n de dicha poblaciÃ³n evitarÃ­a que la nociÃ³n de la criminalizaciÃ³n de la polÃ­tica, expuesta arriba, se amplÃ­e para incluir coerciÃ³n de la opiniÃ³n pÃºblica y si bien, ahora no por las armas, si por medio del mercado de los medios de comunicaciÃ³n tan propensos a ello y en particular en el Estado.<!-- [if !supportFootnotes]--></p>
<hr size="1" width="33%" />
<p style="text-align: justify;"><!--[endif]--></p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<div id="ftn1">
<p style="text-align: justify;"><a href="file:///C:/Users/Gustavo%20Gonzalez/Downloads/Mas%20Estado%20en%20el%20mercado%20y%20menos%20mercado%20en%20el%20Estado%20-3.docx#_ftnref1" name="_ftn1"><span lang="EN-US"><!-- [if !supportFootnotes]--><span lang="EN-US">[1]</span><!--[endif]--></span></a> â€œColombia rural: razones para la esperanza.â€ Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011. <span lang="EN-US">BogotÃ¡: PNUD. </span></p>
</div>
</div>
<p>&nbsp;</p>
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			</item>
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		<title>DiagnÃ³sticos equivocados y soluciones demagÃ³gicas estÃ¡n «paralizando» las iniciativas de los agricultores.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Aug 2012 00:56:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[comercializacion]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[producciÃƒÂ³n de alimentos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Es profundamente lamentable que en AmÃ©rica Latina hayamos perdido mÃ¡s de 50 aÃ±os elaborando diagnÃ³sticos equivocados de la problemÃ¡tica rural y diciendo a los agricultores que los siguientes factores exÃ³genos fueron o siguen siendo las principales causas de sus problemas.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<span id="more-160"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Es profundamente lamentable que en AmÃ©rica Latina hayamos perdido mÃ¡s de 50 aÃ±os elaborando diagnÃ³sticos equivocados de la problemÃ¡tica rural y diciendo a los agricultores que los siguientes factores exÃ³genos fueron o siguen siendo las principales causas de sus problemas:</p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">&#8211; </span><span lang="ES-AR">El colonialismo y el imperialismo.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">&#8211; </span><span lang="ES-AR">Las polÃ­ticas de ajuste «impuestas» por el FMI y el Banco Mundial.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">&#8211; </span><span lang="ES-AR">El neoliberalismo, la globalizaciÃ³n y la OMC.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">&#8211; </span><span lang="ES-AR">La falta de polÃ­ticas, de garantÃ­as de comercializaciÃ³n, de crÃ©ditos abundantes y baratos, de refinanciaciÃ³n y condonaciÃ³n de deudas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">&#8211; </span><span lang="ES-AR">La falta de subsidios internos y medidas de protecciÃ³n contra la importaciÃ³n de productos agrÃ­colas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">&#8211; </span><span lang="ES-AR">El valor del dÃ³lar y el precio de los peajes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">&#8211; </span><span lang="ES-AR">Los subsidios y protecciones que los paÃ­ses ricos ofrecen a sus agricultores.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">Este planteamiento contiene algunas verdades y es muy redituable en tÃ©rminos electorales. Sin embargo:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">a)</span><span lang="ES-AR"> Â¿Las causas â€œeliminablesâ€ de los problemas de los agricultores y las soluciones factibles de ser llevadas a la prÃ¡ctica son realmente las reciÃ©n mencionadas? Â¿O serÃ¡ que los «enemigos externos» son una excelente justificaciÃ³n y excusa para ocultar nuestra incapacidad de eliminar, nosotros mismos, nuestros «enemigos internos», utilizando las herramientas de la tecnologÃ­a, de la administraciÃ³n y organizaciÃ³n rural y del profesionalismo?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">b)</span><span lang="ES-AR"> Â¿Cuando los agricultores eligen a sus lÃ­deres gremiales y a las autoridades del paÃ­s serÃ¡ que lo hacen para que ellos sigan, ad infinitum, identificando supuestos culpables y proponiendo soluciones utÃ³picas?; Â¿o lo hacen para que ellos adopten medidas realistas que puedan ser llevadas a la prÃ¡ctica, aÃºn cuando no sea posible eliminar aquellos factores externos?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">c)</span><span lang="ES-AR"> Cuando los agricultores, a travÃ©s de sus impuestos, pagan los sueldos de los funcionarios de las instituciones de apoyo al agro, Â¿lo hacen para que ellos sigan formulando diagnÃ³sticos de los motivos remotos, en el tiempo y en el espacio, del porquÃ© somos subdesarrollados?; Â¿o lo hacen para que dichas instituciones se vuelvan muchÃ­simo mÃ¡s eficaces en la correcciÃ³n de las ineficiencias del negocio agrÃ­cola? </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">d)</span><span lang="ES-AR"> Â¿Antes de echar la culpa en terceros, no deberÃ­amos «hacer las tareas domÃ©sticas», como por ejemplo, corregir las distorsiones descritas a continuaciÃ³n, mÃ¡xime si tenemos en cuenta que Ã©stas si, pueden ser evitadas o eliminadas, independiente de lo que ocurra o deje de ocurrir con aquellos «enemigos externos»?</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">1)</span><span lang="ES-AR"> En cada hectÃ¡rea de tierra los agricultores latinoamericanos producen en promedio: 3189Kg de arroz; 712Kg de frÃ­jol; 3288Kg de maÃ­z; 13.561Kg de papas; 2090Kg de trigo. No bus-quemos «chivos expiatorios», estos bajÃ­simos rendimientos son consecuencia de errores prima-rios, fÃ¡cilmente corregibles, como por ejemplo: utilizar semillas genÃ©ticamente erosionadas o contaminadas con patÃ³genos, no hacer teste de germinaciÃ³n, no inocular las semillas de leguminosas, no regular adecuadamente la sembradora, no hacer anÃ¡lisis de suelo, no adoptar la rotaciÃ³n y la diversificaciÃ³n de cultivos, no eliminar las malezas antes que ellas daÃ±en el cultivo, no evitar pÃ©rdidas antes y durante la cosecha, etc. En la ganaderÃ­a los productores obtienen, en promedio, menos de 1200 litros de leche por vaca y por aÃ±o; la primera preÃ±ez ocurre a los 33 meses de vida, pudiendo ocurrir antes de los 19 meses; el intervalo entre pariciones es de 22 meses, pudiendo ser de 13 meses; la extracciÃ³n o saca es de 19%, el rendimiento es de sÃ³lo 60 quilos de carne por hectÃ¡rea y por aÃ±o y los novillos llegan al peso de abate a los 50 meses de edad pudiendo hacerlo antes de los 25. Similar al caso de la agricultura, estos indicadores zootÃ©cnicos son el reflejo de la no adopciÃ³n de prÃ¡cticas tambiÃ©n elementales, como por ejemplo: falta de cuidados en el parto incluso protecciÃ³n contra las intemperies, no desinfecciÃ³n del ombligo, no suministro del calostro en las primeras horas de vida, no adopciÃ³n de medidas de prevenciÃ³n contra enfermedades y parÃ¡sitos, falta de higiene en las instalaciones y en el ordeÃ±o, pÃ©rdidas de celos, falta de registros productivos y reproductivos, y, muy especialmente, porque los animales suelen estar sub o mal alimentados, durante largos perÃ­odos del aÃ±o; la inadecuada o insuficiente alimentaciÃ³n, es, de lejos, la causa mÃ¡s importante del modesto desempeÃ±o de nuestra ganaderÃ­a. Al contrario de lo que suele afirmarse, estos errores no se deben a los supuestos factores exÃ³genos mencionados en el primer pÃ¡rrafo de este artÃ­culo; ellos se deben al hecho concreto de que la mayorÃ­a de los productores&#8211;no por su culpa, evidentemente-no posee los conocimientos, elementales, que son necesarios para evitarlos o corregirlos.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">2)</span><span lang="ES-AR"> Muchos agricultores aÃºn practican el mono o â€œbicultivoâ€ y consecuentemente obtienen ingresos sÃ³lo una o dos veces al aÃ±o. Es por esta razÃ³n, y no por falta de decisiones polÃ­ticas, que se vuelven tan dependientes del crÃ©dito rural; si diversificasen la producciÃ³n agrÃ­cola y la integrasen a la producciÃ³n pecuaria tambiÃ©n diversificada, podrÃ­an generar alimentos «balanceados» para la familia y para los animales, ademÃ¡s de ingresos, durante los 365 dÃ­as del aÃ±o. Con esta medida, tan sencilla pero altamente eficaz, se volverÃ­an menos dependientes del crÃ©dito y menos vulnerables a otros factores externos adversos (clima, mercado, plagas, etc.). Soluciones pragmÃ¡ticas, similares a la diversificaciÃ³n producti-va, deberÃ­an ser enfatizadas en las escuelas agrotÃ©cnicas y facultades de ciencias agrarias; en vez de esperar que los economistas del Banco Central o los parlamentarios del Congreso Nacional resuelvan los problemas econÃ³micos de los agricultores. Es preferible eliminar Ã©sta causa de la excesiva dependencia del crÃ©dito que contrarrestar sus sÃ­ntomas o consecuencias, utilizando artificialismos crediticios compensatorios de Ã©sta ineficiencia.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">3)</span><span lang="ES-AR"> La mayorÃ­a de los productores rurales, mientras se quejan de la falta de recursos, sobredimensionan y mantienen en la ociosidad importantes inversiones en tierra, maquinaria e instalaciones que producen con bajos rendimientos y permanecen subutilizadas, durante gran parte del tiempo. Si los productores formasen grupos para ejecutar y utilizar en conjunto algunas inversiones (aquellas que son de alto costo y que son utilizadas con baja frecuencia) podrÃ­an reducir esta distorsiÃ³n que incrementa, innecesariamente, sus costos fijos. Con los ahorros obtenidos podrÃ­an adquirir los insumos que necesitan (pero que dejan de comprar por no disponer de recursos) para aumentar los rendimientos y reducir los costos por kilo producido. IdÃ©ntico problema ocurre con los animales; los ganaderos suelen poseer una excesiva cantidad de animales mal alimentados, en vez de tenerlos en menor cantidad, pero bien alimentados e consecuentemente mÃ¡s productivos. Estas sub utilizaciones y ociosidades no ocurren por falta de decisiones polÃ­ticas o por culpa del colonialismo o del neoliberalismo, sino porque los agricultores no han sido formados ni capacitados para practicar el â€œasociativismoâ€, intensificar la producciÃ³n y mejorar la administraciÃ³n predial; otra vez, la causa del problema y su soluciÃ³n no estÃ¡n en el Ministerio de EconomÃ­a / Hacienda, sino que en el sistema educativo rural, formal y no formal.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">4)</span><span lang="ES-AR"> Los productores rurales mÃ¡s pobres suelen producir rubros de baja densidad econÃ³mica que coincidentemente son consumidos por los habitantes urbanos de bajos ingresos, como por ejemplo: yuca, camote, papas, zapallo, maÃ­z, arroz, frÃ­jol, etc. Produciendo estos «rubros consumidos por los pobres», aunque los productores fuesen eficientes y obtuviesen altos rendimientos por hectÃ¡rea tendrÃ­an ingresos muy limitados pues estos cultivos, para proporcionar una mejor ganancia, necesitan de una gran escala de producciÃ³n, ventaja que los pequeÃ±os no poseen. Consecuentemente es necesario capacitarlos para que produzcan rubros diferenciados, mÃ¡s sofisticados y de mayor densidad econÃ³mica, como por ejemplo: cultivos orgÃ¡nicos o hidropÃ³nicos, hortalizas bajo plÃ¡stico para producirlas fuera de estaciÃ³n, frutas, flores y plantas ornamentales, champiÃ±ones, espÃ¡rragos y otras hortalizas mÃ¡s sofisticadas, plantones, animales menores, miel, peces, gallinas y huevos criollos, condimentos, plantas aromÃ¡ticas y medicinales, etc.: y ojalÃ¡ venderlos con algÃºn valor agregado. Con tal reconversiÃ³n productiva dejarÃ­an de vender mucho ganando poco y pasarÃ­an a vender poco ganando mucho. La correcciÃ³n de esta ineficiencia deberÃ¡ ser enseÃ±ada por los agrÃ³nomos y zootecnistas directamente en la fincas, en vez de seguir pidiendo que los economistas del Banco Mundial o del FMI lo resuelvan allÃ¡ en Washington.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">5 y 6)</span><span lang="ES-AR"> Tanto en la adquisiciÃ³n de los insumos como en la venta de sus excedentes, los agricultores actÃºan en forma individual. Es debido a esta falta de espÃ­ritu y ejercicio asociativo, y no tanto por culpa de la globalizaciÃ³n ni del FMI, que ellos adoptan procedimientos totalmente contrarios a sus propios intereses, como por ejemplo: en la compra de los insumos los adquieren al por menor, con alto valor agregado y del Ãºltimo eslabÃ³n de la cadena de intermediaciÃ³n; pero en la comercializaciÃ³n de sus excedentes, dan un giro de 180 grados y hacen exactamente lo contrario, pues los venden al por mayor, sin valor agregado, al primer eslabÃ³n de la cadena. El espÃ­ritu cooperativo, la solidariedad y la prÃ¡ctica del asociativismo â€“ necesarios para que los propios agricultores puedan revertir esta doble distorsiÃ³n â€“ hay que enseÃ±Ã¡rselos a los niÃ±os en las escuelas fundamentales rurales; en vez de seguir echÃ¡ndole la culpa a la OMC o a los paÃ­ses ricos que subsidian y protegen a sus agricultores. Seamos realistas y objetivos, los innecesariamente altos precios de los insumos y los innecesariamente bajos precios de las cosechas se deben, en gran parte, a la excesiva intermediaciÃ³n; y esta, a su vez, se debe al hecho de que los agricultores no han sido formados ni capacitados para organizarse con propÃ³sitos empresariales. En vez de mendigar que los supermercados, las agroindustrias o los intermediarios les paguen precios mÃ¡s justos por sus cosechas, los agricultores deberÃ­an exigir que el sistema educativo rural les enseÃ±e cÃ³mo organizarse para disminuir los excesivos eslabones en la venta de sus cosechas.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span lang="ES-AR">Estos seis son los principales problemas solucionables, por los propios agricultores, que con mayor frecuencia afectan a la gran mayorÃ­a de ellos; estas son las principales causas â€œeliminablesâ€ que los provocan y estas son las soluciones posibles. Los problemas, las causas y las soluciones estÃ¡n, principalmente, en las propias fincas, en las comunidades rurales, en los tres niveles de la educaciÃ³n agrÃ­cola formal y en los servicios de extensiÃ³n rural; no vale la pena perder demasiado tiempo buscÃ¡ndolas en Bruselas, en Ginebra, en Washington o en Tokio. Si el sistema educativo rural proporcionase a las familias rurales, tan solamente, las competencias (conocimientos, habilidades y actitudes) que necesitan para corregir apenas estas seis ineficiencias, ellas mismas lo harÃ­an, reducirÃ­an los costos por kilo producido, mejorarÃ­an la calidad y agregarÃ­an valor a sus cosechas, incrementarÃ­an los precios de venta de sus excedentes, se autoabastecerÃ­an de alimentos, para la familia y para los animales, y asegurarÃ­an ingresos durante los 365 dÃ­as del aÃ±o. Si hiciesen tan solamente esto, tendrÃ­an mayor rentabilidad, serian mÃ¡s competitivos y ademÃ¡s se volverÃ­an mucho menos dependientes de las ayudas de sus gobiernos y mucho menos vulnerables a los factores que ellos no pueden controlar (clima, mercado, falta de crÃ©dito, subsidios y protecciones de los paÃ­ses ricos, etc.). En fin, sus principales problemas estarÃ­an resueltos, por ellos mismos, independiente de lo que decidan o dejen de decidir sus propios gobiernos, los gobiernos de los paÃ­ses ricos, los organismos internacionales, etc. Â¿Si es asÃ­, por que no hacerlo? Todo lo anterior significa que estamos conduciendo a los productores rurales a una suerte de «parÃ¡lisis» al magnificar la importancia de supuestos factores exÃ³genos de desarrollo agrÃ­cola que estÃ¡n fuera del alcance de los agricultores y hasta de sus respectivos gobiernos; y, mientras tanto, estamos subestimando la urgente necesidad de efectuar una profunda reforma en el sistema de educaciÃ³n rural, la cual dicho sea de paso, estÃ¡ al inmediato alcance de los mÃ¡s empobrecidos y â€œdesfinanciadosâ€ gobiernos.</span></p>
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			</item>
		<item>
		<title>â€œMi territorio es mi vidaâ€ el rio Cauca es para la vida y la producciÃ³n</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/mi-territorio-es-mi-vida-el-rio-cauca-es-para-la-vida-y-la-produccion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Apr 2012 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pecuaria]]></category>
		<category><![CDATA[agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agua]]></category>
		<category><![CDATA[Cauca]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[Rios Vivos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/mi-territorio-es-mi-vida-el-rio-cauca-es-para-la-vida-y-la-produccion/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Un caso evidente de lucha ante la usurpaciÃ³n de tierras por decisiones ajenas a los productores y pobladores de las zonas rurales de Combia.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/mi-territorio-es-mi-vida-el-rio-cauca-es-para-la-vida-y-la-produccion/">â€œMi territorio es mi vidaâ€ el rio Cauca es para la vida y la producciÃ³n</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p><span id="more-147"></span></p>
<h5 style="text-align: justify;">Un caso evidente de lucha ante la usurpaciÃ³n de tierras por decisiones ajenas a los productores y pobladores de las zonas rurales de Colombia.</h5>
<p style="text-align: justify;"><img decoding="async" class=" size-full wp-image-1900" src="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2012/04/nubia%20ciro%20-%20cauca.jpg" alt="" width="769" height="325" border="0" /></p>
<p style="text-align: justify;">â€œ<em>Recogemos el eco de los territorios de Colombia, ecos de protesta de las personas que habitan los territorios con formas de vida que por siglos se han desarrollado en armonÃ­a con el ambiente, pueblos a los cuales se les han violentado sus maneras de habitar, amenazado su cultura e identidad, impuesto el destierro o el desplazamiento, en nombre de lo que algunos llaman desarrollo</em>â€.</p>
<p style="text-align: justify;">RÃ­os Vivos, movimiento colombiano en defensa de los territorios afectados por represas.</p>
<p style="text-align: justify;">Las comunidades de los municipios afectados por la construcciÃ³n del megaproyecto hidroelÃ©ctrico Ituango en Antioquia, Colombia, organizadas en asociaciones de campesinos, mineros artesanales, mujeres, comerciantes, transportadores y propietarios de tierra, y articuladas en el movimiento nacional RÃ­os Vivos, estÃ¡n defendiendo hoy con su propia vida, frente al Estado y las empresas nacionales y transnacionales, el rÃ­o Cauca como su territorio, en el cual han construido y tejido relaciones de todo orden ancestralmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Este megaproyecto hidroelÃ©ctrico, al lado de la concesiÃ³n de mÃ¡s de 40.000 hectÃ¡reas para la explotaciÃ³n de metales preciosos otorgada a multinacionales y el establecimiento de una zona franca, forma parte del paquete diseÃ±ado por el gobierno en el marco de las â€˜Locomotoras del Desarrolloâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />, para â€˜impulsar econÃ³micamenteâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /> las regiones del norte y el occidente de Antioquia.</p>
<p style="text-align: justify;">A nombre de este modelo de desarrollo se modifica la actividad productiva tradicional y los territorios se convierten en zonas mineras o de turismo, donde las empresas nacionales o extranjeras contratan a la poblaciÃ³n en forma temporal. Los habitantes pierden la autonomÃ­a productiva, los lazos que tienen con el territorio y, especialmente en el caso de las mujeres, se restringen sus labores a actividades econÃ³micas marginales. El territorio sufre un profundo reordenamiento. La entrega de millones de hectÃ¡reas a las transnacionales mineras, el reemplazo forzado de economÃ­as campesinas y la pÃ©rdida de soberanÃ­a sobre amplios territorios ponen en peligro definitivo nuestra esencia: la tierra, la producciÃ³n, las relaciones de solidaridad y cooperaciÃ³n construidas histÃ³ricamente por las comunidades. Los megaproyectos se imponen sobre la visiÃ³n de desarrollo integral de las comunidades locales, productoras de alimentos que generan mÃ¡s empleos permanentes que las represas, y con alternativas reales de desarrollo sostenible y mejores condiciones de vida.</p>
<p style="text-align: justify;">SegÃºn Miller Dussan (profesor de la Universidad Surcolombiana de Neiva y lÃ­der de la AsociaciÃ³n de Afectados por el Quimbo), â€œlas empresas hablan de resarcimiento de daÃ±os, compensaciones e indemnizaciones. A quienes tienen tierras, por lo general se les ofrecen nuevas tierras que muy pocas veces igualan o superan las condiciones de las que se ven forzados a abandonar; se desconoce como afectados a quienes no son propietarios y, por tanto, no se les ofrece ninguna opciÃ³n; por ejemplo, arrendatarios, ocupantes, vivientes o mayordomos. Quienes viven de lo que el rÃ­o les proporciona manifiestan que la Ãºnica manera de compensarlos por la destrucciÃ³n de los rÃ­os es con otro rÃ­o, situaciÃ³n difÃ­cil si recordamos que no solo los principales rÃ­os a represar son declarados como de utilidad pÃºblica sino tambiÃ©n sus afluentes. Puede parecer una posiciÃ³n hostil para las empresas y para quienes impulsan estas polÃ­ticas, pero es importante situarse en la posiciÃ³n de los afectados para dimensionar realmente la magnitud de las afectaciones y no solo en la posiciÃ³n del actor externo que impone su visiÃ³n desarrollista desconociendo la cultura localâ€.</p>
<p style="text-align: justify;">Las represas disminuyen la capacidad productiva de los territorios, vulnerando la seguridad alimentaria y poniendo en riesgo el autoabastecimiento del paÃ­s en el mediano plazo, en virtud de su cantidad y envergadura.</p>
<p style="text-align: justify;">La mayor parte del territorio colombiano vive los efectos del conflicto armado, que facilitan la construcciÃ³n de estas represas en tanto las comunidades no pueden organizarse para reclamar sus derechos. AsÃ­, los desplazamientos forzados han servido para desocupar estas zonas de interÃ©s.</p>
<p style="text-align: justify;"><img loading="lazy" decoding="async" class=" size-full wp-image-1901" src="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2012/04/nubia%20ciro%20-%20rio%20cauca.jpg" alt="" width="774" height="363" border="0" /></p>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>Â¿QuÃ© desaparece con Hidroituango?</strong></h5>
<p style="text-align: justify;">Las tierras que se inundan son, en su mayor parte, riberas de rÃ­os: Ã¡reas con alta productividad. Se transforma el paisaje y la vocaciÃ³n agropecuaria, y las Ã¡reas resultantes son convertidas, a travÃ©s de la privatizaciÃ³n, en zonas turÃ­sticas y mineras donde quienes eran propietarios y productores, ahora proporcionan la mano de obra para los oficios que demanda este tipo de economÃ­a, transformando tambiÃ©n con ello la cultura y arrasando la tradiciÃ³n, la diversidad y la producciÃ³n, en suma, la propuesta de desarrollo local.</p>
<p style="text-align: justify;">A lo largo de los 79 km que serÃ¡n inundados, desaparecerÃ¡ la actividad ganadera y la producciÃ³n de una gran variedad de frutales, cultivos de panllevar y maderas nativas. AdemÃ¡s, se perderÃ¡ una porciÃ³n significativa del bosque seco existente en el paÃ­s. Se pondrÃ¡ en riesgo la producciÃ³n en las laderas de las montaÃ±as, cultivadas histÃ³ricamente por campesinos, que ya han alcanzado una producciÃ³n mejorada y diversificada.</p>
<p style="text-align: justify;">Tanto para las comunidades asentadas en la ribera que serÃ¡ inundada, como para las que habitan en las laderas â€“inquietas por las consecuencias que el embalse traerÃ¡ para su producciÃ³n y su modo de vidaâ€“, la mayor preocupaciÃ³n es que la empresa constructora del proyecto (Empresas PÃºblicas de MedellÃ­n) no contempla la Licencia de Impacto Ambiental los estudios y estrategias necesarios para enfrentar las consecuencias fÃ­sicas sobre la producciÃ³n local. Las comunidades no han sido escuchadas por la empresa ni han sido resueltas sus dudas. Por el contrario, la empresa se ha empeÃ±ado en desmentir su voz y las ha estigmatizado como terroristas aun cuando existe evidencia cientÃ­fica de que las represas generan cantidades considerables de gas metano, 25 veces mÃ¡s poderoso en tÃ©rminos de calentamiento global que el biÃ³xido de carbono proveniente de la quema de combustibles fÃ³siles.</p>
<p style="text-align: justify;">Ante la violaciÃ³n de los derechos de las comunidades, el Estado se queda inmÃ³vil. Desaparecen los derechos a la vida, a la tierra, a la producciÃ³n, al territorio, a un ambiente sano. Son daÃ±os irreparables pues la producciÃ³n local y las relaciones construidas ancestralmente no tienen precio; tienen valor porque son fundamentales para la vida. Cada vez se ve mÃ¡s distante la posibilidad de reivindicarlos a travÃ©s de los planes de manejo ambiental de las empresas, en los que se busca solamente reducir costos.</p>
<p style="text-align: justify;">La construciÃ³n del proyecto ha recogido los frutos de la violencia focalizada en la regiÃ³n por mÃ¡s de dos dÃ©cadas, que ha tenido como consecuencia la expulsiÃ³n de mÃ¡s de 30 mil campesinos, entre muertos, desaparecidos y desplazados, generando la desocupaciÃ³n de extensos territorios y la pÃ©rdida de valor de la tierra. A los campesinos que aÃºn habitan estos territorios no les ha ido mejor: les han impuesto en la negociaciÃ³n condiciones desventajosas y arbitrarias, pagando por las tierras precios Ã­nfimos. En cambio, los criterios para negociar con los terratenientes han sido diferentes. Uno de los obstÃ¡culos con los que se han encontrado los pequeÃ±os propietarios para exigir una negociaciÃ³n justa, ha sido la imposibilidad de acceder a la informaciÃ³n, debido a que la empresa hace firmar a los grandes propietarios una clÃ¡usula de confidencialidad, prohibiendo socializar con los demÃ¡s propietarios las condiciones de la negociaciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;">Otras consecuencias que sufre la regiÃ³n tienen que ver con:</p>
<p style="text-align: justify;">Ruptura del tejido social: desaparecen lazos de comunicaciÃ³n e incluso el territorio. Las familias tienden a desmembrarse en la bÃºsqueda del sustento.</p>
<p style="text-align: justify;">Efectos sobre el apego y el valor cultural de la tierra, que son parte integral de la identidad de los pueblos.</p>
<p style="text-align: justify;">PÃ©rdida de la autonomÃ­a local sobre el uso de su suelo: el espÃ­ritu de la ConstituciÃ³n nacional se ve menoscabado pues las obras pasan por encima de los procesos de ordenaciÃ³n del territorio que han desarrollado las comunidades locales. Los esquemas y planes ordenamiento territorial son dÃ©biles; corresponden a cada municipio y en ningÃºn caso se han llevado a cabo procedimientos consultivos para su modificaciÃ³n antes de iniciar los proyectos, sino ya durante su construcciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre los impactos sociales mÃ¡s graves estÃ¡ la presiÃ³n sobre la vida de las mujeres, quienes tienen que enfrentar la descomposiciÃ³n familiar, dado que el padre de familia tiene que migrar en bÃºsqueda de nuevas fuentes de recursos para la familia, y la situaciÃ³n repercute en escenarios de violencia intrafamiliar. El elemento comÃºn en cada lugar donde se construye una represa es que las mujeres no son tenidas en cuenta para el resarcimiento de derechos o indemnizaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Los proyectos de desarrollo deben surgir desde los territorios, buscando atender necesidades locales para el buen vivir, y no desde el gobierno nacional hacia los territorios, lo que implica que el desarrollo econÃ³mico se contraponga y vulnere los planes de vida y progreso de las comunidades afectadas por ellos.</p>
<h5 style="text-align: justify;">OrganizaciÃ³n de pequeÃ±os ganaderos de Ituango, Antioquia, Colombia</h5>
<h5 style="text-align: justify;"><strong>E -mail: nubici@yahoo.com</strong></h5>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/mi-territorio-es-mi-vida-el-rio-cauca-es-para-la-vida-y-la-produccion/">â€œMi territorio es mi vidaâ€ el rio Cauca es para la vida y la producciÃ³n</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
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		<title>Sobre la atenciÃ³n de catÃ¡strofes</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/sobre-la-atencion-de-catastrofes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jan 2012 08:05:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[Gestion]]></category>
		<category><![CDATA[Gramalote]]></category>
		<category><![CDATA[Reconstruccion]]></category>
		<category><![CDATA[Territorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En estos dÃ­as se cumpliÃ³ un aÃ±o de la catÃ¡strofe de Gramalote, poblaciÃ³n en el Norte de Santander.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Es un buen ejemplo de la capacidad de reacciÃ³n de las autoridades locales, departamentales y nacionales, la poblaciÃ³n civil, empresarios, agencias y la Iglesia ante un evento de esa magnitud. FotografÃ­a de El Colombiano</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-141"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En estos dÃ­as se cumpliÃ³ un aÃ±o de la catÃ¡strofe de Gramalote, poblaciÃ³n en el Norte de Santander<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Es un buen ejemplo de la capacidad de reacciÃ³n de las autoridades locales, departamentales y nacionales, la poblaciÃ³n civil, empresarios, agencias y la Iglesia ante un evento de esa magnitud. Esto lo anunciÃ³ el Presidente Santos en el sobrevuelo que hizo pocos dÃ­as despuÃ©s de la tragedia: â€œVamos a reconstruir Gramalote y quedarÃ¡ mejor que antes. Pueden estar tranquilos, que el Gobierno Nacional va a estar muy pendiente de lo que estÃ¡ aquÃ­ sucediendo.â€ Y el encabezado de ese artÃ­culo de la Revista Semana decÃ­a: â€œGramalote, ejemplo de lo que haremos con zonas afectadas por invierno: Santosâ€ <a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a><img loading="lazy" decoding="async" src="http://localhost/agronegociofinalpro/wp-content/uploads/2012/01/gramalote.jpg" alt="" width="620" height="250" border="0" /></p>
<p style="text-align: justify;">Una falla geolÃ³gica (deslizamiento) semejante a las que se sucedieron a lo largo de todo este aÃ±o, causadas principalmente por la intensidad de las lluvias es la razÃ³n por la que cientos de familias tuvieran que abandonar las ruinas de sus viviendas.</p>
<p style="text-align: justify;">Se trata de un hecho que ilustra muy bien toda la complejidad implÃ­cita en el abandono forzado de un pueblo, la vida como damnificados, la acciÃ³n solidaria de la Cruz Roja, la Iglesia y otras ONGs,la reacciÃ³n de agencias estatales encauzada por una reciÃ©n estrenada polÃ­tica pÃºblica hacia desastres, la solidaridad de las poblaciones vecinas, la creaciÃ³n de nuevas empresas.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque el deslizamiento estaba anunciado y se pudo evitar la muerte de pobladores, ordenando su evacuaciÃ³n, sin embargo, a su regreso a las pocas horas a las ruinas el espectÃ¡culo fue desgarrador. No sÃ³lo la casi totalidad de las casas habÃ­an quedado destruÃ­das, sino que ya habÃ­an pasado saqueadores haciendo de las suyas, con muebles, enseres, y cualquier objeto de fÃ¡cil sustracciÃ³n. Claro que hubo quienes pudieron salvar lo suyo.</p>
<p style="text-align: justify;">El anuncio del Presidente fue atendido con prontitud por la mayorÃ­a de las agencias. Los estudios de Ingeominas se desarrollaron en pocos meses. Esto permitiÃ³ que el Ministerio responsable (Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial) pudiera con la asistencia del estudio abarcante de Servivienda â€“ONG contratada para tal fin- establecer el primer Proyecto de Institucional de Desarrollo Urbano (PIDU)<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. El estudio de Servivienda abarcÃ³ dimensiones socio-econÃ³micas, juridico-prediales, infraestructura, territorio-habitat y planeaciÃ³n urbana.</p>
<p style="text-align: justify;">Al octavo mes de la tragedia ya se habÃ­a escogido la nueva localizaciÃ³n en una vereda cercana al municipio (Valderrama) que ofrecÃ­a mayor estabilidad geolÃ³gica. El Gobierno habÃ­a destinado ya 14 mil millones de pesos para la compra de los terrenos y dotaciÃ³n parcial de infraestructura .A la altura de ese mismo mes y conociendo las recomendaciones de los estudios, los dirigentes empresariales del Departamento del Norte de Santander se comprometieron a colaborar con la reactivaciÃ³n econÃ³mica de la regiÃ³n. Consideraron que lo que Estado (nacional, departamental y local), ONGs, Sociedad Civil y asociaciones de empresarios y las mismas empresas lograran hacer en el Municipio de Gramalote, â€˜servirÃ­a de modelo para la reconstruccion de los cientos de poblados y municipios, vÃ­ctimas de la ola invernal y desastres naturales en Colombia.â€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /><a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a></p>
<p style="text-align: justify;">Un componente de la complejidad mencionada se halla en la reacciÃ³n de la poblaciÃ³n que incluyÃ³ desde la reciedumbre de habitantes que no abandonaron el pueblo, otros que migraron a veredas o municipios cercanos, otros que viven en albergues provisionales. Hay quienes perdieron la razÃ³n y un puÃ±ado que se quitaron la vida. Es la manifestaciÃ³n de los efectos psicolÃ³gicos de perder la vivienda, el trabajo, a seres queridos.</p>
<p style="text-align: justify;">Las autoridades nacionales y departamentales demostraron mÃ¡s cordura que las locales. Un Alcalde destituido a los pocos dÃ­as de la tragedia por ilegalidad en el proceso de su elecciÃ³n. Una alcaldesa interina cuya decisiÃ³n de terminar el contrato del fontanero â€“pues no habÃ­a redes, ni agua que servir- llevÃ³ a Ã©ste a interponer una tutela que le fue atendida favorablemente. El nuevo Alcalde nombrado por el Gobernador mientras terminaba en Diciembre 2011 el periodo, fue sancionado con ocho dÃ­as de prisiÃ³n y multa por no haber reintegrado al fontanero.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas que son realidades sociales, econÃ³micas y polÃ­ticas se hallan hoy seriamente condicionadas por las nuevas realidades ambientales â€“cambio climÃ¡tico, desforestaciÃ³n irreparable, humedales urbanizados, rÃ­os y ciÃ©nagas compactados por sedimentos-. Â¿La ciencia â€“social y experimental- y la tÃ©cnica que transmitimos y generamos en nuestras universidades, sÃ­ se halla a la altura de dichas realidades?</p>
<div>
<div style="text-align: justify;">
<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=XAtpAWPvwBU&amp;feature=related">http://www.youtube.com/watch?v=XAtpAWPvwBU</a></p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>www.semana.com/nacion/gramalote-ejemplo-haremos-zonas-afectadas-invierno-santos/149373-3.aspx</p>
</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a>InnovaciÃ³n jurÃ­dica que permite avanzar con celeridad mayor al procedimiento tradicional de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT)</p>
</div>
<div>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.gramalotevive.com/">http://www.gramalotevive.com/</a></p>
</div>
</div>
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		<title>Los agricultores y sus nuevas prioridades: exigir una educaciÃ³n Ãºtil, profesionalizarse y deponer el individualismo</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/los-agricultores-y-sus-nuevas-prioridades-exigir-una-educacion-util-profesionalizarse-y-deponer-el-individualismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 Dec 2011 22:09:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Agricultores]]></category>
		<category><![CDATA[Campesinos]]></category>
		<category><![CDATA[Educacion]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[Gestion]]></category>
		<category><![CDATA[Polanlacki]]></category>
		<category><![CDATA[Territorio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Polan Lacki propone nuevas prioridades de los agricultores: exigir una educaciÃ³n Ãºtil, profesionalizarse y deponer el individualismo.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Para empezar, una pregunta y una invitaciÃ³n a los educadores rurales y a los agricultores</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-139"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A los educadores:</strong> Si en el agro latinoamericano tenemos tan extraordinarias potencialidades para producir riquezas, en muchas regiones durante los 365 dÃ­as del aÃ±o, Â¿por quÃ© tenemos tantos agricultores tan pobres y por quÃ© ellos mismos no logran superar su pobreza? Una respuesta que, debido a su extraordinaria importancia, no podemos seguir ignorando es la siguiente: porque nadie les enseÃ±Ã³, concreta y objetivamente, quÃ© y cÃ³mo deben hacer para generar mÃ¡s riquezas e ingresos familiares. Entonces, si la «problemÃ¡tica» de fondo es el no saber y el no saber hacer, la «solucionÃ¡tica» de fondo tiene que consistir en proporcionar a los pobres rurales el saber y el saber hacer para que puedan ser mÃ¡s eficientes y mÃ¡s productivos, aun cuando sus factores de producciÃ³n sean aparentemente muy limitados. Partiendo de esta premisa, son los educadores rurales y sus respectivas instituciones quienes tienen que asumir este desafÃ­o de mejorar, de manera muy significativa, la calidad y la funcionalidad de nuestro debilitado sistema pÃºblico de educaciÃ³n rural, el no formal y el formal en los tres niveles. Entre otras razones, porque los educadores rurales sencillamente no tienen a quiÃ©n delegar esta noble tarea. Esto significa que si ellos no la asumen nadie lo harÃ¡ y seguiremos siendo pobres y subdesarrollados rurales; por mÃ¡s tierra, maquinaria, riego, crÃ©ditos, refinanciaciones y condonaciones de deudas y subsidios que los gobiernos proporcionen a los habitantes del campo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>A los agricultores:</strong> La Monsanto con la Cargill y la NestlÃ© con la Fonterra de Nueva Zelanda (que es la mÃ¡s grande empresa exportadora mundial de lÃ¡cteos) tuvieron que constituir alianzas estratÃ©gicas para poder fortalecerse y competir en los mercados globalizados. Algo similar estÃ¡n haciendo los gigantes econÃ³micos tales como: los bancos, los fabricantes de vehÃ­culos y maquinaria agrÃ­cola, las industrias farmacÃ©uticas, las empresas productoras de fertilizantes, pesticidas y semillas hÃ­bridas o genÃ©ticamente modificadas etc.). Si estas gigantescas corporaciones multinacionales necesitan juntarse para mejorar su competitividad, Â¿cÃ³mo podrÃ¡n sobrevivir econÃ³micamente los minÃºsculos, dispersos y frÃ¡giles agricultores, si insisten en su ancestral individualismo y se recusan a practicar el cooperativismo y la solidaridad entre ellos?</p>
<p style="text-align: justify;">En los paÃ­ses de AmÃ©rica Latina tenemos crecientes evidencias de que la principal causa del fracaso econÃ³mico de la mayorÃ­a de los productores rurales reside en las ineficiencias que ellos mismos y/o sus empleados, involuntariamente y hasta sin darse cuenta, cometen en las distintas etapas del negocio agrÃ­cola. Y, como regla general, ellos siguen cometiÃ©ndolas principalmente debido a la insuficiencia, inadecuaciÃ³n y obsolescencia de los conocimientos y competencias que poseen. Basta con visitar las zonas rurales de AmÃ©rica Latina para constatar que muchÃ­simos productores rurales estÃ¡n empobrecidos y endeudados, no necesariamente porque no tengan acceso a mÃ¡s tierra, mÃ¡s maquinaria o animales de producciÃ³n, sino porque su propia mano de obra, su tierra y sus animales tienen bajÃ­sima productividad o rendimiento. Y esto ocurre fundamentalmente porque nuestras instituciones educativas rurales no les enseÃ±aron cÃ³mo aplicar de manera correcta medidas «eficientizadoras» para aumentar los rendimientos por hectÃ¡rea y por animal, para reducir los costos por kilogramo producido, para mejorar la calidad de sus cosechas, para reducir las pÃ©rdidas durante y despuÃ©s de la cosecha (fÃ­sicas y de calidad) y para obtener mejores precios en la venta de sus excedentes al incorporarles valor y al comercializarlos con menor intermediaciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;" align="center"><strong>Â¿Premiar las ineficiencias con subsidios o eliminarlas con conocimientos?</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Consecuentemente dichas ineficiencias no necesitan y no deben ser contrarrestadas, aÃ±o tras aÃ±o a travÃ©s de subsidios, sino que deben ser evitadas, corregidas y/o eliminadas proporcionando a los agricultores una educaciÃ³n Ãºtil y funcional que estÃ© clara y explÃ­citamente orientada a que sean mÃ¡s eficientes, mÃ¡s productivos, mÃ¡s emprendedores, mÃ¡s profesionalizados y mÃ¡s cooperativos con sus vecinos. En este Ãºltimo aspecto los agricultores tendrÃ¡n que deponer el individualismo y practicar la solidaridad entre ellos. Muy especialmente, para facilitar la soluciÃ³n de aquellos problemas de interÃ©s comÃºn que no les convenga solucionarlos en forma individual (compra de insumos, producciÃ³n comunitaria de raciones balanceadas, formaciÃ³n de grupos de inseminaciÃ³n artificial, adquisiciÃ³n y uso de maquinaria en comÃºn, incorporaciÃ³n comunitaria de valor y comercializaciÃ³n de sus cosechas, etc. ). Por todas estas razones es el sistema de educaciÃ³n rural el que debe corregir sus evidentes debilidades, disfuncionalidades e ineficiencias en la formaciÃ³n y capacitaciÃ³n de los recursos humanos que intervienen en el proceso de desarrollo agrÃ­cola y rural. Porque, sin lugar a dudas, son estas falencias del sistema educativo las principales causantes de los fracasos econÃ³micos de los agricultores y de la pobreza imperante en las zonas rurales.</p>
<p style="text-align: justify;" align="center"><strong>Gobiernos populistas logran perpetuarse en el poder engaÃ±ando a los agricultores</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En la era de la globalizaciÃ³n de los mercados, no hay tiempo para seguir filosofando y teorizando. Nuestros agricultores estÃ¡n siendo obligados a «eficientizarse», como pre requisito para poder competir con los productores rurales mÃ¡s eficientes del mundo. Y dicha «eficientizaciÃ³n» no se logra por la vÃ­a de los subsidios y otras medidas paternalistas que mÃ¡s bien premian a los ineficientes en vez de adoptar adecuadas medidas educativas para volverlos mÃ¡s eficientes. Por esta razÃ³n, en el mundo contemporÃ¡neo, el Ã©xito econÃ³mico de nuestros agricultores depende mucho mÃ¡s de su eficiente desempeÃ±o tÃ©cnico-productivo, gerencial y comercial, que de las improbables e ineficaces decisiones polÃ­ticas de gobiernos populistas. Seguir creyendo en la utopÃ­a del paternalismo es una ingenuidad de la que los productores rurales necesitan escapar inmediatamente; entre otras razones porque en nuestra AmÃ©rica Latina, durante mÃ¡s de 55 aÃ±os, esos mismos programas asistencialistas han demostrado ser sinÃ³nimos de sucesivos fracasos y de gigantescos derroches de recursos pÃºblicos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por todos estos antecedentes, y sin dilaciÃ³n, es imperativo que los productores rurales se organicen, no para mendigar crÃ©ditos y subsidios perpetuadores de dependencias, sino con miras a exigirles a sus respectivos gobiernos una formaciÃ³n/capacitaciÃ³n mucho mÃ¡s eficiente y funcional de sÃ­ mismos y de sus familias, con dos objetivos bien explÃ­citos: (a) para que ellos, al â€œeficientizarseâ€, puedan emanciparse de los efÃ­meros y excluyentes subsidios gubernamentales y (b) para que puedan ser menos vulnerables ante los otros integrantes de las cadenas agroalimentarias (banqueros y usureros, fabricantes y vendedores de insumos y maquinaria, especuladores, transportistas, compradores, industrializadores y revendedores de sus cosechas, etc.) quienes actualmente se apropian de un exagerado porcentaje de las riquezas que los agricultores producen en sus fincas.</p>
<p style="text-align: justify;" align="center"><strong>Quienes trabajan y arriesgan muchÃ­simo reciben el 20%&#8230; y los otros el 80%</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En muchos casos los agricultores reciben apenas el 20% de los precios que los consumidores finales pagan por los alimentos, despuÃ©s de que las agroindustrias o los supermercados los fraccionan y realizan un muy superficial «maquillaje» en sus cosechas; maquillaje que los propios agricultores, de forma individual o grupal, podrÃ­an y deberÃ­an realizar en sus propias fincas y comunidades. Y no lo hacen por falta de espÃ­ritu asociativo para encarar en grupos las siguientes actividades: adquirir los insumos en conjunto, para producir las propias raciones balanceadas en vez de comprÃ¡rselas a las multinacionales, para no endeudarse en la adquisiciÃ³n de maquinaria individual sobredimensionada, para reducir los costos por kilogramo producido, para mejorar la calidad de sus cosechas e incorporarles valor agregado y, finalmente, para venderlas en conjunto y con menor intermediaciÃ³n. Todo lo anterior con el objetivo de que ellos (y no los agroindustriales y «supermercadistas») se apropien de un porcentaje mÃ¡s elevado y mÃ¡s justo de las riquezas que producen en sus fincas. Si lo hiciesen, seguramente, no recibirÃ­an apenas el 20%.</p>
<p style="text-align: justify;" align="center"><strong>Una propuesta construida desde abajo hacia arriba y desde adentro hacia fuera</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em> Este diagnÃ³stico y esta propuesta educativa-asociativa-emancipadora han sido construidos a partir:</em></p>
<p style="text-align: justify;">a) De los ejemplos, positivos y negativos, que he visto con mis propios ojos en miles y miles de fincas, comunidades y mercados rurales, escuelas primarias/fundamentales rurales, agencias de extensiÃ³n agrÃ­cola y facultades de ciencias agrarias de 19 paÃ­ses de AmÃ©rica Latina, en los cuales he ejecutado mis actividades profesionales. El haber vivido estas realidades concretas, directamente en terreno, me permitiÃ³ constatar que existe la siguiente y clarÃ­sima disfuncionalidad y contradicciÃ³n: entre el quÃ© y el cÃ³mo nuestro sistema de educaciÃ³n estÃ¡ enseÃ±ando a los extensionistas agrÃ­colas, a los futuros maestros de las escuelas fundamentales rurales, a los agricultores, a sus empleados y a los niÃ±os de las escuelas primarias rurales y el quÃ© y el cÃ³mo ellos deberÃ­an aprender para poder desempeÃ±arse en el medio rural, con la eficiencia requerida por los tiempos modernos.</p>
<p style="text-align: justify;">b) De las contundentes y cada vez mÃ¡s frecuentes crÃ­ticas a nuestro sistema educativo rural, que me envÃ­an muchÃ­simos de los 270.000 interlocutores electrÃ³nicos con quienes estoy permanentemente intercambiando opiniones e informaciones sobre estos temas.</p>
<p style="text-align: justify;" align="center"><strong>No mÃ¡s reformas educativas cosmÃ©ticas y demagÃ³gicas</strong></p>
<p style="text-align: justify;">En consecuencia de lo anteriormente descrito, si queremos enfrentar con seriedad, realismo y objetividad la erradicaciÃ³n de la pobreza y del subdesarrollo rural, debemos empezar por una inmediata, radical y profunda (no cosmÃ©tica como la hemos llevado a cabo hasta la fecha) reforma en los contenidos curriculares, en los mÃ©todos pedagÃ³gicos y en la profesionalizaciÃ³n de los directores y supervisores de las siguientes instituciones educativas: Facultades de educaciÃ³n o pedagogÃ­a y escuelas normales, facultades de ciencias agrarias, escuelas fundamentales/primarias rurales y servicios gubernamentales de asistencia tÃ©cnica y extensiÃ³n rural. En ellas residen las causas mÃ¡s profundas de los problemas, angustias y sufrimientos de los habitantes rurales y en ellas deberÃ¡n adoptarse las medidas correctivas para adecuarlas a las verdaderas necesidades de los habitantes del campo.</p>
<p style="text-align: justify;" align="center"><strong>Los educadores mismos pueden ser los «eficientizadores» de sus respectivas instituciones</strong></p>
<p style="text-align: justify;">Y para concluir: Los educadores rurales que deseen obtener textos gratuitos que proponen las medidas â€œeficientizadorasâ€ que ellos mismos podrÃ­an adoptar para mejorar su propio desempeÃ±o docente y, por ende, la funcionalidad de sus respectivas instituciones educativas, podrÃ¡n bajarlos directamente de las pÃ¡ginas web <a href="http://www.polanlacki.com.br/">www.polanlacki.com.br</a> y <a href="http://www.polanlacki.com.br/agroesp">www.polanlacki.com.br/agroesp</a></p>
<p style="text-align: justify;">Dichas medidas â€œeficientizadorasâ€ tienen la siguiente peculiaridad: ellas son intencionalmente sencillas, de bajo costo y de fÃ¡cil adopciÃ³n para que puedan ser adoptadas por los propios docentes y extensionistas, en muchos casos aÃºn sin contar con recursos adicionales a los ya disponibles y sin depender de altas decisiones polÃ­ticas de los ministros o secretarios provinciales/departamentales/estatales de educaciÃ³n, de los rectores de las universidades, de los decanos de las facultades de ciencias agrarias y de los directores de las escuelas fundamentales rurales. La «descomplicaciÃ³n» de dichas medidas â€œeficientizadorasâ€ tiene el deliberado objetivo de estimular que los propios educadores asuman un mayor protagonismo en el mejoramiento de nuestras instituciones educativas al demostrarles lo mucho que ellos mismos pueden hacer en pro del mejoramiento de la educaciÃ³n rural. CrÃ­ticas al contenido del artÃ­culo serÃ¡n bienvenidas a travÃ©s del e-mail <a href="mailto:PolanLacki@terra.com.br">PolanLacki@terra.com.br</a></p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/los-agricultores-y-sus-nuevas-prioridades-exigir-una-educacion-util-profesionalizarse-y-deponer-el-individualismo/">Los agricultores y sus nuevas prioridades: exigir una educaciÃ³n Ãºtil, profesionalizarse y deponer el individualismo</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
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		<title>Las escaleras elÃ©ctricas</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/las-escaleras-electricas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 Oct 2011 23:42:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Desarrollo Sostenible]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[MedellÃƒÂ­n]]></category>
		<category><![CDATA[Metrocable]]></category>
		<category><![CDATA[Sostenibilidad Social]]></category>
		<category><![CDATA[turismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://aneia.pixelpro.website/las-escaleras-electricas/</guid>

					<description><![CDATA[<p>A partir del avance de la construcciÃ³n de escaleras elÃ©ctricas para la comuna 13 en MedellÃ­n, Gustavo GonzÃ¡lez Couture invita a la reflexiÃ³n sobre los mecanismos de decisiÃ³n y sus efectos.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p><span id="more-133"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La noticia del avance de la construcciÃ³n de escaleras elÃ©ctricas para la comuna 13 de MedellÃ­n<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> es estupenda. En la dÃ©cada pasada, lo fue el Metrocable.</p>
<p style="text-align: justify;">Familias, en su mayorÃ­a campesinas, expulsadas por la violencia deben colgarse de las laderas de nuestras ciudades. Si bien no pagan impuestos directos, lo hacen a travÃ©s del IVA, el transporte (sobretasas de la gasolina). Su principal contribuciÃ³n al bien comÃºn es la de su esfuerzo, trabajo y esperanza. Por diversas modalidades de trabajo asociado en cooperaciÃ³n con los gobiernos locales y ONGs, van dotando de infraestructura sus barrios y haciendo habitables sus viviendas.</p>
<p style="text-align: justify;">La inversiÃ³n de 10.000 millones de pesos que la AlcaldÃ­a de MedellÃ­n hace en dicho proyecto, o la inversiÃ³n 10 veces mayor que hizo para el Metrocable, son de elemental justicia social. Quienes se esfuerzan por sobrevivir atendiendo, con la precariedad de sus recursos, sus necesidades bÃ¡sicas de vivienda y desplazamiento, incluso de empleo â€“cuando es informal-, escalando diariamente decenas y centenas de metros, es justo que la sociedad los apoye. En verdad, estas familias colombianas no son â€˜una carga para la sociedadâ€<img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/2122.png" alt="™" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />.</p>
<p style="text-align: justify;">Las cargas para la sociedad vienen por otros senderos. Uno de ellos es el pago de impuestos. Se entiende que se necesitan bienes y servicios que el mercado no puede producir, la seguridad y el orden, entre ellos. La educaciÃ³n y la salud, como venimos aprendiendo, con aciertos y errores, en el PaÃ­s pueden ofrecerse en consorcio con el mercado. Servicios pÃºblicos domiciliarios tambiÃ©n pueden extenderse y mejorarse gracias a una regulaciÃ³n inteligente y a empresas privadas. Sea lo que fuere, el caso es que se necesita el Estado y de ahÃ­ que debamos los ciudadanos contribuir a su operaciÃ³n.</p>
<p style="text-align: justify;">Lo que desconcierta es el empleo inadecuado de esas contribuciones. En el carrusel de las contrataciones no bailan sÃ³lo algunos gobernantes locales, lo hacen tambiÃ©n funcionarios del nivel nacional. Para la muestra un botÃ³n: el entonces Presidente del Senado, iniciando el aÃ±o, suspendiÃ³ una licitaciÃ³n que dotaba de carros blindados y nuevos a los integrantes del Congreso (su valor: 14 escaleras elÃ©ctricas) y a su responsable, el Director Administrativo de la CorporaciÃ³n.<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a> El nuevo Presidente del Congreso le devuelve las facultades a Ã©ste e inicia el baile.<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> Algo debe andar mal en nuestro rÃ©gimen polÃ­tico y administrativo que sÃ³lo 63.251 votantes colocan a este Ãºltimo personaje en cargos de responsabilidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Las luces y sombras que describimos en el Estado, tambiÃ©n existen en el mercado. El documental de Charles Furguson â€“Inside Job<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>&#8211; constituye una excelente descripciÃ³n sobre algunos de los responsables del colapso financiero del 2008. Entrevistas directas a banqueros, reguladores, acadÃ©micos, junto a sesiones de la ComisiÃ³n de InvestigaciÃ³n del Congreso de los EEUU expresan, de una parte, la vulnerabilidad humana, de otra, la del sistema financiero del Norte.</p>
<p style="text-align: justify;">En este caso, a diferencia de las contribuciones forzosas tributarias, son los inversionistas institucionales y los individuales quienes, voluntariamente confÃ­an sus recursos a directivos empresariales. Algunos de estos, en franca e incontenible codicia, traicionan su legado fiduciario y dilapidan los recurso puestos a su haber. Su cinismo, solo comparable al de algunos funcionarios estatales, y que se deja ver en dicho documental, manifiesta, de una parte, el conflicto de interÃ©s de funcionarios del gobierno, acadÃ©micos, reguladores y agencias calificadoras. De otra, la complejidad de un sistema financiero vulnerable, ya no solo a la codicia extrema de sus actores, sino a una interconectividad virtual que impide decisiones sopesadas y prudentes.</p>
<p style="text-align: justify;">El documental revela los ingresos de dichos ejecutivos, que para nada fueron castigados por llevar a la ruina sus empresas y socavar la economÃ­a mundial. Cifras que alcanzan cantidades en el orden de las 200 escaleras elÃ©ctricas para el bolsillo de un individuo. Algo debe andar mal en el sistema financiero mundial que celebra y acoge esos personajes. Y en los modelos empresariales que con tan sÃ³lo una decena o veintena de votos â€“de los integrantes de las juntas directivas de esas empresas- los nombran, los sostienen en sus puestos y los premian, a pesar de llevar a la ruina el sistema.</p>
<p style="text-align: justify;">DifÃ­cil reflexiÃ³n la que nos cabe a nosotros los ciudadanos sobre si, y cÃ³mo, seguir respaldando, con votos o inversiones, esos funcionarios estatales y directivos empresariales, cuyos ingresos y prebendas para nada reflejan la mediocridad de su gestiÃ³n. CuÃ¡ntas escaleras elÃ©ctricas y ya no sÃ³lo esas, sino empleos se generarÃ­an, si la codicia de esos personajes se contuviera.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-10480182.html">http://www.eltiempo.com/colombia/medellin/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-10480182.html</a></p>
<div>
<div style="text-align: justify;">
<p><a href="http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-8789889">http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-8789889</a></p>
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<div style="text-align: justify;">
<p><a href="http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-10429915.html">http://www.eltiempo.com/politica/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-10429915.html</a></p>
</div>
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<p style="text-align: justify;"><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a><a href="http://www.cuevana.tv/buscar/?q=inside+job&amp;cat=titulo">http://www.cuevana.tv/buscar/?q=inside+job&amp;cat=titulo</a> y <a href="http://www.ver-pelis.net/pelicula/inside-job.html">http://www.ver-pelis.net/pelicula/inside-job.html</a></p>
</div>
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		<title>A propÃ³sito de la â€˜dÃ©cada perdidaâ€™</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/a-proposito-de-la-decada-perdida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Nov 2010 08:07:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[Sostenibilidad Social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En interesante artÃ­culo publicado al inicio de este mes en Semana.com se argumenta que, a pesar de todas las ayudas y subsidios del Gobierno de los Ãºltimos aÃ±os â€“el presupuesto oficial para el sector creciÃ³ en 500% entre 2003 y 2010- y que incluyÃ³ los 500 mil millones de pesos anuales del programa de Agro Ingreso Seguro, el desempeÃ±o del sector es pobre.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span id="more-73"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En<a href="http://www.semana.com/noticias-economia/decada-perdida/145386.aspx"> interesante artÃ­culo</a> publicado al inicio de este mes en Semana.com se argumenta que, a pesar de todas las ayudas y subsidios del Gobierno de los Ãºltimos aÃ±os â€“el presupuesto oficial para el sector creciÃ³ en 500% entre 2003 y 2010- y que incluyÃ³ los 500 mil millones de pesos anuales del programa de Agro Ingreso Seguro, el desempeÃ±o del sector es pobre.</p>
<p style="text-align: justify;">AllÃ­ tambiÃ©n se aludÃ­a a <a href="index.php/component/kgvideo/info/10-foro-universidad-de-los-andes">la intervenciÃ³n de Carlos Antonio Espinosa</a> en el Foro que organizÃ³ la Universidad de los Andes hace un aÃ±o. Dicho empresario, en un reconocimiento veraz y poco comÃºn, denunciÃ³ la inconveniente acciÃ³n conjunta entre empresarios y Estado que, por medio de cabildeo y subsidios ha retrasado la puesta en escena de una necesaria capacidad competitiva del sector.<br />
Que el sector no demuestre la competitividad esperada; que haya sido golpeado por la revaluaciÃ³n; que no exista la infraestructura en vÃ­as, distritos de riego y drenajes: nadie pondrÃ­a en duda ese diagnÃ³stico. Otros aÃ±adirÃ­an la inseguridad; la ocupaciÃ³n violenta de tierras -razÃ³n de los desplazamientos-; el acaparamiento y posesiÃ³n inicua de tierras; la ausencia de un catastro veraz que garantice los derechos de propiedad; la vulnerabilidad ambiental de la mayorÃ­a del territorio colombiano. Sin embargo, para el articulista es la acciÃ³n del gran empresariado en buena parte la responsable del uso inadecuado de los recursos puestos a su disposiciÃ³n por el Estado.</p>
<p style="text-align: justify;">Para ese diagnÃ³stico bajo la lÃ³gica econÃ³mica y de polÃ­tica pÃºblica vigente, no hay duda que el articulista ofrece salidas: redireccionar el presupuesto estatal a otros grupos sociales, afectar aranceles, modernizar la agroindustria, etc.</p>
<p style="text-align: justify;">Bajo otras lÃ³gicas, como la de preguntarse quiÃ©n (es) y cÃ³mo en verdad se proveen los alimentos que una poblaciÃ³n creciente consume. O la de los resultados de dicha provisiÃ³n y distribuciÃ³n: â€œLa regiÃ³n produce suficientes alimentos para satisfacer las necesidades nutricionales del triple de la poblaciÃ³n, sin embargo, unos 9 millones de niÃ±os, principalmente campesinos, sufren de desnutriciÃ³n crÃ³nica y otros 4 millones sufren de desnutriciÃ³n global.â€ <a href="http://www.eclac.org/dds/noticias/desafios/8/23948/Desafios_Nro2_esp.pdf">(CEPAL et al. Objetivos de desarrollo del Milenio: una mirada desde AmÃ©rica Latina y el Caribe, 2005)</a>. â€œLa desnutriciÃ³n crÃ³nica afecta a la mitad de los menores de 5 aÃ±os de edad de origen indÃ­gena; que en las zonas rurales los menores tiene entre 1.6 y 3.7 veces mÃ¡s probabilidades de desnutrirse que en las urbanas; y que , sin embargo, algo mÃ¡s del 40% de los desnutridos vive en ciudades.» <a href="http://www.eclac.org/dds/noticias/desafios/8/23948/Desafios_Nro2_esp.pdf">(CEPAL/PMA. Hambre y desigualdad en los paÃ­ses andinos. 2004)</a>. Insistimos, bajo otras lÃ³gicas, tanto el diagnÃ³stico es mÃ¡s complejo y las salidas menos ingenuas.</p>
<p style="text-align: justify;">Los conquistadores espaÃ±oles sobrevivieron gracias a los alimentos producidos por las poblaciones indÃ­genas. Luego, Ã©stas junto con colonos, africanos y mestizos, comparten prÃ¡cticas y tÃ©cnicas a lo largo de 500 aÃ±os. Y aunque todos han logrado habitar tan sÃ³lo una porciÃ³n del territorio, sin embargo afectan â€“algo negativamente- la mayorÃ­a de Ã©ste. La afirmaciÃ³n y la pregunta son mucho mÃ¡s serias. Ante los resultados descritos antes Â¿Hemos perdido ya no una dÃ©cada, sino medio milenio? Â¿Y si tiene el gran empresariado del campo el conocimiento, la enjundia, y la capacidad para enfrentar dicha complejidad? Â¿solos? AÃºn mÃ¡s, Â¿La gran mayorÃ­a de funcionarios del Estado y que forman parte de sus agencias y ramas, en verdad conocen el tema rural? Â¿El hombre y la mujer comÃºn, el campesino, el finquero medio, no el gran propietario, tienen alguna voz o representaciÃ³n en nuestro rÃ©gimen democrÃ¡tico? Â¿Medio siglo de violencia en el campo y miles de ciudadanos aÃºn en cautiverio, no indican que el urbanita colombiano no tiene la mÃ¡s remota idea del campo que lo rodea, ni le concierne la suerte de quienes allÃ­ laboran?</p>
<p style="text-align: justify;">En cambio, creo que los chilenos conocen la complejidad de su minerÃ­a, asÃ­ esta se halle en medio de un desierto, al rescatar a 33 mineros que permanecieron 70 dÃ­as a 600 metros en las entraÃ±as de la tierra.</p>
<p>La entrada <a href="https://aneia.uniandes.edu.co/a-proposito-de-la-decada-perdida/">A propÃ³sito de la â€˜dÃ©cada perdidaâ€™</a> se publicó primero en <a href="https://aneia.uniandes.edu.co">ANeIA | Universidad de los Andes - AGRONEGOCIOS E INDUSTRIA DE ALIMENTOS</a>.</p>
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		<title>Proyectos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural para la Alta Orinoquia Colombiana (2002-2005)</title>
		<link>https://aneia.uniandes.edu.co/proyectos-del-ministerio-de-agricultura-y-desarrollo-rural-para-la-alta-orinoquia-colombiana-2002-2005/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Editor Pixelpro]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Nov 2010 08:07:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Agricultura]]></category>
		<category><![CDATA[Estado Colombiano]]></category>
		<category><![CDATA[Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural]]></category>
		<category><![CDATA[Orinoquia]]></category>
		<category><![CDATA[propiedad privada]]></category>
		<category><![CDATA[Propiedad Rural]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Durante el primer semestre del 2010 el doctor Carlos Gustavo Cano compartiÃ³ ocho documentos sobre los proyectos concebidos en el marco del desarrollo sostenible, adelantados principalmente para el oriente del paÃ­s. Tales documentos fueron elaborados durante su paso por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (2002-2005).</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;"><span id="more-78"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Durante el primer semestre del 2010 el doctor <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Gustavo_Cano">Carlos Gustavo Cano</a> compartiÃ³ con ANeIA ocho documentos sobre los proyectos concebidos en el marco del desarrollo sostenible, adelantados principalmente para el oriente del paÃ­s. Tales documentos fueron elaborados durante su paso por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (2002-2005).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><iframe title="Carlos Gustavo Cano comparte documentos sobre proyectos en la OrinoquÃ­a - ANeIA.avi" width="800" height="600" src="https://www.youtube.com/embed/4COsJdtBIN0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></p>
<ol>
<li><a href="index.php?option=com_docman&amp;task=doc_download&amp;gid=10&amp;Itemid=13"><img decoding="async" src="components/com_docman/themes/default/images/icons/16x16/pdf.png" alt="icon" border="0" /> CAEMA (2006, diciembre) PDD Renacimiento de la Alta OrinoquÃ­a (1.92 MB)</a></li>
<li><a href="index.php?option=com_docman&amp;task=doc_download&amp;gid=11&amp;Itemid=13"><img decoding="async" src="components/com_docman/themes/default/images/icons/16x16/pdf.png" alt="icon" border="0" /> CAEMA (2006, mayo) CaracterizaciÃ³n de la DimensiÃ³n SocioeconÃ³mica para el PDD Renacimiento de la Alt (388.04 kB)</a></li>
<li><a href="index.php?option=com_docman&amp;task=doc_download&amp;gid=8&amp;Itemid=13"><img decoding="async" src="components/com_docman/themes/default/images/icons/16x16/pdf.png" alt="icon" border="0" /> Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (2004, Septiembre 20) Memorando Viaje a JapÃ³n (169.05 kB)</a></li>
<li><a href="index.php?option=com_docman&amp;task=doc_download&amp;gid=6&amp;Itemid=13"><img decoding="async" src="components/com_docman/themes/default/images/icons/16x16/pdf.png" alt="icon" border="0" /> Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (2004, Septiembre) El renacimiento de la OrinoquÃ­a Alta (172.81 kB)</a></li>
<li><a href="index.php?option=com_docman&amp;task=doc_download&amp;gid=12&amp;Itemid=13"><img decoding="async" src="components/com_docman/themes/default/images/icons/16x16/pdf.png" alt="icon" border="0" /> Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (2004, Septiembre) El renacimiento de la OrinoquÃ­a Alta (172.81 kB)</a></li>
<li><a href="index.php?option=com_docman&amp;task=doc_download&amp;gid=9&amp;Itemid=13"><img decoding="async" src="components/com_docman/themes/default/images/icons/16x16/pdf.png" alt="icon" border="0" /> Ministerio de Relaciones Exteriores (2004, octubre 11) Carta Kofi Annan (401.89 kB)</a></li>
<li><a href="index.php?option=com_docman&amp;task=doc_download&amp;gid=7&amp;Itemid=13"><img decoding="async" src="components/com_docman/themes/default/images/icons/16x16/pdf.png" alt="icon" border="0" /> Ministry of Agriculture and Rural Development (2004, september) The renaissance of the Orinoco river (210.02 kB)</a></li>
<li><a href="index.php?option=com_docman&amp;task=doc_download&amp;gid=5&amp;Itemid=13"><img decoding="async" src="components/com_docman/themes/default/images/icons/16x16/pdf.png" alt="icon" border="0" /> Presidencia de la RepÃºblica de Colombia (2004, Septiembre 10) BoletÃ­n Casa de NariÃ±o (29.71 kB)</a></li>
</ol>
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